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lunes, 30 de diciembre de 2013

9.

Entro en clase con la cabeza baja y cogeando. No miro a nadie hasta que me siento. Saco mis libros de economía y mi estuche.
Veo como los chicos entran en clase hablando. Me miran con curiosidad. Pero se van a sus asientos cuando las chicas entran en clase y me ametrallan a preguntas.
-¿Se puede saber dónde estabas ayer?- pregunta Holly.
-Sam no sabía donde estabas a las dos de la mañana- dice Elizabeth.
-Me dijo que habías salido a correr. ¿Por dónde corriste?- cuestiona Andy.
-Ayer llovía. ¿Estabas en el bosque?- pregunta Holly.

"Estaba en casa de los siervos del pirómano" pienso.
Me pongo rígida cuando oigo en mi mente un "No lo digas" de Niall. 
"¿Cómo lo haces?" pregunto en mi mente con la esperanza de que me conteste.
-¿Lucía?- pregunta Andy-. ¿Estabas en el bosque?- Andy se desespera cuando no contesto y lo toma como un "si"-. ¿Estas loca?- chilla. Todos los de la clase nos miran-. ¡Podía haberte caido un rayo!

"Di que tenías hambre y que fuiste a una tienda de veinticuatro horas para comprar algo" susurra otra vez Niall en mi mente.
"¿Por qué?" pregunto.
"Dilo".
-Tenía hambre. Me fui al ultramarinos del centro a por unas patatas.
-¿A las dos de la mañana?- pregunta Holly.

Me quedo pensando una respuesta.
-Si. Me ha venido la regla y mi estómago necesita comida a todas horas- digo.

Las chicas me miran sin creérselo. Elizabeth se acerca a mí y me abraza.
-Sabes que puedes contárnoslo. Somos tus amigas.

"No lo digas" me ordena Niall.
"¿Por qué? Son mis amigas. Se lo cuento todo". 
"Esto no".

La voz autoritaria del rubio en mi mente me petrifica y no puedo articular palabra.
"¿Cómo tienes el tobillo?" pregunta Niall.

Sin darme cuenta me miro el tobillo. Elizabeth lo mira también. 
-Tienes hinchado el tobillo. ¿Que te ha pasado?
-Nada- miento.

Pero sin que pueda hacer nada, se agacha y me sube el pantalón. La imagen de mi tobillo rojo y lleno de ampollas no le parece agradable y grita.
-¿Que has hecho, loca?

"Di que viste un rayo caer en el bosque y que una rama se cayó en el suelo. Tú solo querías que no se crease un incendio y pisaste la rama hasta que el fuego cesase" dice Niall.
-En el bosque cayó un rayo y quemó una rama. Lo pisé hasta que se apagó.
-¿No habías dicho que no estuviste en el bosque?- pregunta Holly.
-Fue un árbol cerca de mi casa- mentí.

"Tienes el tobillo mal" dijo Niall. "¿Te duele mucho?".
"¿Cómo puedes estar hablando conmigo en mi mente?".
"Eso no importa. Ve al doctor Mason. Él sabrá que hacer".
"No hasta que me contestes. ¿Por qué eres capaz de hablar en mi mente?". 
"Ve a enfermería. ¡Ya!".

No. No voy a ir a la enfermería hasta que Niall me conteste. Y sabía qué hacer para conseguir respuestas. Me levanté con un agudo dolor en el tobillo y fui cojeando hasta la mesa en la que Niall estaba sentado. Sus ojos me miraban con furia cuando pensé "No me voy a ir hasta que me digas por qué puedes hablar conmigo a través de pensamientos".

Mi mirada estaba fija en él cuando puse mis manos sobre el tablero de mi mesa. Los demás chicos también me miraban furiosos.
"Dimelo" le ordené.
"Soy un rosado. Puedo leerte la mente" dice.
"Ya me he dado cuenta de eso. ¿Por qué puedes?".
"Ya te lo he dicho. Soy un rosado".
"¿Qué es eso?"
"Es alguien que ha llegado a desarrollar un poder"

¿Poder? No. Debe de estar vacilandome. Eso es lo que creo. No puede ser que sea eso. Puede que este soñando aún. Puede que siga dormida aún en mi casa. 
Llevo mi mano a mi brazo y me pellizco un poco. Siento dolor y eso significa que estoy despierta, por lo que es verdad. Me esta hablando a la mente. 
"Ya te he contestado. Ahora vete a que el doctor Mason te vea tu tobillo".
"No puedo faltar a economía. Ya falté ayer".
"Yo me encargo de eso".

-¿Puedes dejarme un boligrafo, Niall?- le pregunto al ver que toda la gente se pregunta qué hacía delante de él. 
-Claro- contesta él duramente.

Cuando me lo da miro a los demás con valor. Zayn me mira furioso. 
"Vete a ver al doctor. El profesor estará por venir".
"Vale".

Me giro y voy a mi mesa donde las chicas me miran sorprendidas.
-¿De qué hablabas con ese?- pregunta Andy.
-Me voy a ver al doctor Mason. A lo mejor puede hacer algo con mi tobillo- digo ignorando la pregunta de Andy.

Las chicas dicen algo pero no las hago caso. Salgo de clase y sigo por el pasillo hasta dar con una esquina donde Liam me espera. 
-Ponte a caballito.

"No" pienso para que lea mis pensamientos pero parece ser que no los escucha. "No" repito.
-Si me estas hablando con pensamientos nos puedo leerlos. Solo puede Niall.
-No voy a subirme a tu espalda.
-Llegaremos antes a la consulta. 
-Me duele el tobillo, no me falta una pierna.

Me mira duramente. 
-¿Tú también eres un rosado?- pregunto.
-¿Cómo sabes eso?
-Niall me lo ha dicho. Si no me lo decia no iba a la consulta. Respondeme, ¿eres un rosado?
-Te contestaré si te subes a mi espalda.
-No voy a aceptar chantajes. Dímelo o aviso a la policia de lo que vi ayer en vuestra casa.
-¿No aceptas chantajes pero tu si los puedes hacer?- pregunta él-. Subete a mi espalda.
-Llamaré a la policia.

He dicho esa frase para asustarle pero me asusta más su respuesta.
-Ya saben de nuestra existencia. Si vas a comisaría no te tendrán en cuenta. Solamente te enviarán a un doctor que sepa también de los rosados para que te encierren en un manicomio- dice serio-. Ahora subete a mi espalda. Tengo que llevarte al doctor. 
-Solo me subiré si me dices si eres un rosado y en caso de que lo seas quiero saber tu poder.
-Si. Supervelocidad- me contestó rapidamente.
-¿Qué?
-Cien kilómetros por minuto.
-¿Cuánto?- pregunto sorprendida.
-Kilometro y medio por segundo- Liam duda un momento-. Un poco más de kilómetro y medio. 
-¿Corriendo?

Liam pone una leve sonrisa en su rostro. Luego la quita.
-Ya te lo he dicho. Subete a mi espalda.

Se gira y le enseña su espalda. Me acerco con miedo a él y cuando me subo con un saltito Liam me baja. Estamos en la consulta del doctor.
-¿Has notado la velocidad?- me pregunta.
-No- tartamudeo. Realmente es rápido.
-Llama a la puerta- dice Liam.

Le miro. Debería estar asustada porque Niall me habla a mi mente y por la velocidad a la que he llegado a la enfermería estando a la espalda de Liam pero llamo a la puerta del doctor. A los segundos, el doctor Mason abre la puerta.
-¿Si?- pregunta.
-Tengo el tobillo mal. Esperaba que me diese una crema para el dolor- digo.
-Claro.

El doctor me deja entrar y me señala una silla.
-Veamos esa herida.

Me siento en la silla y me subo los bajos del pantalon para que examine mi tobillo. Lo mira con mala cara.
-¿Que te ha pasado?- me pregunta.
-Me quemé- contesto.
-¿Cómo?

Miro a Liam, que sigue en la puerta, para que me ayude. 
-No puedo darte nada si no se la causa de la lesión- dice Mason.
-Se lo ha hecho Harry- susurra Liam.
-¿Qué?- pregunta el doctor.
-Estaba en la casa de la cala y pensabamos que era un antirrosado. Harry la agarró del tobillo para hacerla hablar.
-¿Que Harry le hizo esto?- grita el doctor. Luego se acerca a la puerta y la cierra-. ¿Que ha visto?

Yo miro a la pared blanca de la consulta. Ahora si estoy asustada.
-Lo vi todo.

El doctor Mason me mira y se acerca a mí.
-¿Todo?
-Niall habla en mi mente, Liam corre kilometro y medio por segundo, Zayn mueve cosas, Louis dio un puñetazo en la pared que hizo vibrar toda la habitación y Harry... Harry me hizo lo del tobillo.

Cierro los ojos para intentar no llorar pero me es imposible.
-Tranquila, tranquila- me dice el doctor-. ¿Cuál es tu nombre?
-Lucy. Lucy Smith.
-Esta bien, Lucy. Tienes que prometer que no vas a decir nada. No puedes decir lo que viste ayer. 
-Pero...
-No hay ningún pero. No puedes decirlo. Te tomarían por loca y seguramente acabarías muerta.
-¿Muerta?

Miro al doctor con más miedo que antes.
-Si. Muerta.
-¿Por qué?
-No puedo decirtelo. Ya sabes demasiada información.
-Pero...
-Liam, ¿cómo esta Harry hoy?
-Frío.
-Dile que venga.

Liam asiente y se va. El doctor Mason se gira y busca en un botiquin algo. Saca un tubo de crema y se echa un poco en una mano. Luego se acerca y me lo echa en el tobillo. Yo pego un chillido debido al escozor que me produce pero he de decir que a los pocos segundos noto como mi piel se calma. No escuece tanto y el masaje que me da el doctor parece que esta haciendo bien a mi tobillo.
-Te vas a llevar la crema a tu casa. Te vas a echar cada dos horas y luego te pondrás un poco de hielo en el tobillo. Estarás bien mañana. 
-¿Mañana?
-Si. Es una crema que se hizo pensando en las heridas que podían hacer los rosados como Harry.
-¿Cuál es el poder de Harry?- pregunto sin dudar.

El doctor me mira con duda.
-Puede controlar su temperatura corporal. Su sangre puede llegar a alcanzar los doscientos grados de temperatura y el cero absoluto. 
-¿Que temperatura es esa?
-Doscientos setenta y tres grados bajo cero.
-Es una temperatura muy baja para el cuerpo humano.
-Su cuerpo se lo permite.
-¿Y Louis? Vi que daba un golpe en la pared que hacía vibrar toda la habitacion. Su poder es la superfuerza, ¿no?-tartamudeo.
-No. Su cuerpo le permite ser tan duro como el acero y tan ligero como el aire. Se llama cambio de fase.
-¿Puede traspasar cosas?
-Si.
-¿Y puede hacer que otras personas las traspase?- pregunto al acordarme de la noche cuando pensé que un coche me había traspasado.
-Si- dice Mason-. ¿Eres tú la chica a la que la iba a atropellar un coche? Louis me lo contó. Tenia la esperanza de que no te acordaras pero parece ser que no. No ibas demasiado borracha.

La puerta de la enfermería se abre y entra Harry serio. 
-Pon tus manos sobre su tobillo- dice Mason.

Harry me mira y me hace una señal para que ponga el pie sobre su muslo. Cuando lo hago, posa sus manos sobre mi tobillo. Doy otro chillido. Me hace daño. Noto como mi piel se congela.
-Espera- dice Mason-. Ponte unos guantes y manten tus manos a unos centímetros de su piel.

Harry le mira duramente y luego le hace caso.
-¿Por qué no controlas tu temperatura y la pones a cero?- pregunto a Harry.
-No sabe controlar sus poderes aun- dice Mason.

sábado, 28 de diciembre de 2013

8.

Abro la puerta de mi casa y mi hermana me empieza a gritar.
-¿Pero se puede saber donde has estado?- chilla-. ¡Llegas tres horas tarde! ¡Te he estado llamando! ¿Donde tienes el movil?

La miro con sorpresa. No me esperaba esos gritos por parte de Sam.
-He estado con las chicas en...
-¡Mentira! ¡Las he llamado y no tenían ni idea de dónde estabas! ¡Lo último que sabian de ti era que te habias pirado la clase de economía y que te habías ido al gimansio!- me grita.

La miro pálida. Nunca había visto así a mi hermana. Detrás de ella esta Jimmy, quien me mira algo enfadado.
-¿Dónde has estado?- pregunta Sam.

Tengo dos opciones: decirla la verdad y que me castigue o mentirla.
-He estado con unas chicas nuevas de clase. Parecen muy majas.
-¿cómo se llaman?- cuestiona.

Pienso en las mellizas que han llegado a clase nuevas pero la verdad es que no se cómo se llaman.
-Estas tardando demasiado para decir dos nombres- dice Jimmy cabreado.

Miro a los dos con duda. No se cómo salir de este lio. Entonces me pongo a la defensiva.
-No tengo porque contaros donde y con quien he estado.
-¿Cómo?- pregunta Sam.
-Ya lo has oido, Samantha. Hago lo que quiero con mi vida. Soy ya muy mayorcita para...
-¡Tienes diecisiete años!
-¡Me da igual la edad que tenga! ¡Soy muy madura!
-Lucía- dice Jimmy-, has llegado tres horas tarde a casa.
-Al menos han sido solamente tres horas. ¡Tú estuviste desaparecido durante tres semanas hace unos años y no te dijeron nada!

La cara de Jimmy se vuelve blanca. Sam me mira hecha una furia.
-¿Qué has dicho?- pregunta.
-Él estuvo tres semanas desaparecido. Yo solamente tres horas- repito con orgullo.

Jimmy no dice nada. Solamente me mira enfadado mientras se frota el pelo. Sam señala la puerta de mi cuarto con el dedo.
-A tu cuarto.
-¿Ahora me mandas? ¿Desde cuando eres la jefa de esta casa?
-Desde que llegas tres horas tarde a casa.
-Pues no me voy a quedar en mi cuarto.
-Ah, ¿no?

Voy corriendo a mi cuarto y cierro la puerta con un golpe. Voy al armario y saco una camiseta, una sudadera y unas mallas. Me cambio de ropa y luego me pongo unas deportivas. Me miro al espejo y me sorprendo de mi cara. Esta totalmente roja de la rabia. Solo falta que me salga humo de las orejas. Me hago una coleta y Jimmy entra en mi cuarto.
-¿A dónde te crees que vas?- me pregunta.

Yo no le hago caso y salgo de mi cuarto corriendo. Sam esta en la puerta.
-Te vas a quedar en tu cuarto, Lucy.
-Porque lo mandas tú, ¿no?- respondo sarcástica.

Salgo de casa y empiezo a correr mientras oigo cómo Sam y Jimmy me ordenan que vuelva a casa. No les hago caso. Solamente corro hacia la laguna que me enseñó Jimmy días atrás.

Subo por las cuestas que hay en el bosque. Salto rocas, ramas y algunas madrigueras de conejos. No me detengo por nada. Sigo todo el rato un ritmo contaste aunque empiezo a cansarme. Pero da igual. Sigo corriendo. Siento el aire húmedo sobre mi piel y siento el frío. Miro el cielo gris. Puede que empiece a llover. Me da igual. Sigo corriendo hasta que llego a la laguna. En ella se reflejan todos los árboles. Es un buen sitio para poder relajarse pero estoy tan cabreada que necesito correr más. Cojo una bocanada de aire honda y sigo corriendo. Al principio sólo doy vueltas a la laguna pero a los minutos veo un sendero y tomo esa dirección para seguir adentrandome en el bosque pero me llevo una sorpresa cuando, a los cinco minutos, llego a una pequeña cala. La playa esta escondida entre unos grandes acantilados y por el bosque. La arena es fina y de color amarillo pardo, el mar esta algo agitado por el viento que hay en el lugar y, en uno de los extremos, hay una vieja casa de ladrillos sucios y llena de hiedra salvaje que ha ido creciendo a lo largo de los años. Por ese aspecto y por la ausencia de luz en todas de sus ventanas pienso que esta abandonada. Miro el reloj y veo que marca las diez de la noche. Es muy tarde y me tomará por lo menos una hora volver a casa así que me doy la vuelta y vuelvo al bosque. Cuando llevo un minuto corriendo veo un esplendor en el cielo y a los pocos segundos oigo un trueno. Me detengo. A los diez segundos veo otro rayo y cuento mentalmente los segundos hasta que se oye el ruido. Cinco segundos. Otro rayo. A los cuatro segundos aparece el ruido. La tormenta se esta acercando a la zona en la que estoy yo y el bosque no es un buen lugar para estar durante una tormenta asi que empiezo a correr de nuevo hacia la playa. Cuando piso la arena, las primeras gotas caen suavemente y a los instantes la lluvia se intensifica. Miro la casa y corro hacia ella. Empujo la puerta y entro en ella. Esta todo oscuro pero puedo ver gracias a la luz que proviene de los rayos de fuera. Parece que estoy en un recibidor elegante. Otro rayo. Al lado hay una vieja cocina que funciona a gas y con una gran mesa. Me acerco y puedo ver los dibujos sencillos de los baldosines. Al lado de la pila veo que hay platos con restos de comida. Parece que tiene buen estado por lo que tiene que haber habido alguien en la casa desde hace, por lo menos, dos días. Puede que algun caminante que haya descubierto la casa. Otro rayo me permite ver otro pasillo. Al final hay dos escaleras. Unas llevan a la segunda parte y las otras parece llevar a una especie de sótano. De ahí proviene un aire cálido pero no se oye nada. Decido bajar con cuidado hasta dar con otro pasillo. A uno de los lados hay una puerta de madera que lleva a una especie de vestidor ya que esta todo lleno de abrigos. Al otro extremo hay una puerta que lleva a una especie de balcón que tiene vistas a una bodega oscura. El balcon mide unos tres metros de largo y esta unido al pasillo de antes. A la plataforma del balcon estan unidas otras escaleras para bajar a la bodega. Las bajo con cuidado. Quien sabe cuántos años llevan ahí. La bodega medirá aproximadamente veinticinco metros cuadrados y tiene algunos sofás de color negro y una mesa de color madera. En una de las esquinas veo algo de color rojo vivo. A la que me voy acercando siento más calor y huele a ceniza. Parece que alguien ha estado no hace mucho en el mismo lugar.Me doy la vuelta para volver al piso de arriba. Quizá haya terminado de llover y pueda volver a casa, aunque eso sea lo último que me apetece.

Cuando llego a la plataforma oigo como la puerta de la casa se abre.
-¡Cómo llueve!- dice alguien.

Son varias personas debido al ruido que producen todas las pisadas.
-¡Harry! ¡Sigues soltando vapor!- se rie alguien.

Ese nombre. Y esa voz. Son los esclavos del pirómano y el pirómano. "No. No puede ser".
-¿Vamos abajo?- pregunta otro, creo que Louis.

Me quedo congelada al oir los pasos de los chicos acercándose a las escaleras. Miro a la derecha y veo la puerta del vestidor. Corro hacia ahí y cierro la puerta para quedarme en la total oscuridad. No quiero que me vean en su casa. 
-¿Seguirá estando el fuego?- pregunta Niall.
-No creo. Quedarán las ascuas- dice Zayn-. Y sino tenemos a Harry para hacer fuego.
-Voy a empezar a cobrar por encender fuegos- bromea el pirómano.
-Calla, que a veces no te puedes acercar al fuego porque lo apagas. 
-Esos días es cuando Harry hace cubitos de hielo- dice Louis.

Todos se rien. La luz del pasillo se enciende después de haber bajado las escaleras. Por unos momentos dejo de respirar. No pueden descubrirme. 
-Voy a dejar el abrigo en el vestidor- dice uno.

Trago saliva cuando la puerta se abre pero parece que Zayn no me ve porque tira el abrigo sobre una silla y se va. La luz de la bodega se enciende y puedo ver por una rendija que hay en la madera cómo los chicos bajan por las escaleras y como se sientan en los sofás.
-¿Que va a haber de cena?- pregunta Harry.
-Creo que quedan algunas pizzas. Podemos hacerlas en el horno.
-Pero esperad un poco. No tengo hambre aun.

Veo como Harry se acerca a las ascuas de la esquina y pone algo de leña. A los pocos segundos se hace el fuego. Ese es el fuego más rápido que he visto.
De pronto veo como Zayn saca un paquete de tabaco de su bolsillo del pantalón. Busca algo más.
-¿Dónde estará el dichoso mechero?- pregunta.

Le busca pero no le encuentra.
-Harry...
-Tambien voy a empezar a cobrar por encender cigarros, ¿eh? Esto se llama explotación.

Todos se rien antes de que Harry se siente en el sofá. 
-Pasamelo.

Zayn coge el paquete de tabaco y lo impulsa para que se deslice por la mesa pero se para a la mitad del camino. Zayn mira a Liam.
-No se lo voy a dar a Harry. Sabes que no me gusta que fumes- dice él.
-Tú mismo.

Abro los ojos con sorpresa cuando el paquete de tabaco se empieza a mover solo. "No me lo creo" pienso antes de parpadear repetidamente. Vuelvo a mirar con la grieta cómo Louis coge el paquete con cuidado y saca un cigarro para darselo a Harry. Este aplasta con cuidado el principio del cigarro y empieza a salir una pequeña cantidad de humo. Louis coge el cigarro por el filtro y se le pasa a Zayn para que se le empiece a fumar. ¡El cigarro esta encendido! ¿Pero cómo ha podido ocurrir eso? Lo mejor es largarse de aqui.

Miro a mi alrededor y veo la otra puerta del vestidor. Si salgo ahora por esa puerta no me verán. Lo único que tendría que hacer sería subir las escaleras en silencio. Puede que haga algún ruido a la hora de salir por la puerta principal pero los chicos tardarían en reaccionar y para cuando ellos supieran que alguien había salido de la casa yo estaría ya en el bosque corriendo a mi casa.Cuando voy a dar el primer paso algo me detiene.
-Hay alguien más- dice Niall.
-¿Cómo?- pregunta Louis.
-Hay otra persona en la casa.
-Voy a ir a revisar todas las habitaciones- oigo a Liam decir.

Mi única oportunidad de salir de allí sin ser descubierta es empezar a correr ya y no mirar atrás. Pero, tras dar el primer paso, me choco con alguien. La poca luz que hay me deja ver que es Liam. Esta justo enfrente de mi. A centímetros. ¿Cómo puede ser que este ya ahí? "¡La otra puerta, Lucy!" me grita mi mente. Me giro para salir corriendo por la otra puerta pero cuando he dado un giro de ciento ochenta grados me vuelvo a encontrar a Liam de frente. Luego solamente veo cómo caigo hasta la bodega y cuando abro los ojos veo que Louis tiene el puño cerrado para darme un puñetazo y que Liam esta, otra vez a mi lado.
-¿Que haces aquí?- me grita Zayn.

Yo no puedo hablar al darme cuenta que no estoy tocando con los pies el suelo. Estoy flotando. Miro a los chicos con miedo.
-¿Eres un antirrosado?- pregunta Louis.
-¿Que?- pregunto tartamudeando.
-No te hagas la loca. ¿Lo eres o no lo eres?- chilla Harry furioso.

Les miro dudosa. ¿Que esta pasando? ¿Que es lo que me están preguntando?
-¡Dilo!- exige Harry antes de agarrarme del tobillo.

Noto como mi piel arde. ¡Quema! ¡Quema mucho!
-¡Ah! ¡No se que me preguntais!- digo asustada.
-Niall- dice Zayn-. ¿Dice la verdad?

Niall se gira y se sienta en el sofá.
-Esta diciendo la verdad- dice mirando el fuego-. No lo sabe. No es un antirrosado.

Después noto como caigo hasta el suelo. Me doy un gran golpe en la espalda pero me incorporo para ver mi tobillo. Esta todo rojo y lleno de ampollas.
-¡Fuera!- grita Louis-. Y tú no has visto nada. Como digas algo te enteras. 
-Pero...
-Tú no deberías estar aqui. No deberías haber visto esto- dice Liam.
-Si dices algo...- amenaza Louis antes de dar un puñetazo a la pared con todas sus fuerzas. Noto como toda la bodega vibra por el golpe. Es realmente fuerte-. Ya lo sabes.

Luego, Liam me coge en brazos y veo todo borroso durante medio segundo. Luego observo la playa antes de que Liam me suelte sobre la arena. Miro la arena mojada debido a la lluvia. Luego giro para ver al chico pero solamente veo como se gira y despues desaparece justo delante de mis ojos. ¿Que ha pasado? ¿Todo lo que he visto ha sido verdad? ¿O una alucinacion? He visto como un paquete de tabaco se movía solo, cómo Harry ha encendido un cigarro con la punta de los dedos, cómo Louis le ha dado un puñetazo a la pared haciendo que la habitacion vibre, cómo Niall sabía si decía la verdad sin mirarme y como Liam desaparecía a un metro de distancia en menos de un segundo. De pronto me acuerdo del rato que he estado en la ducha del gimnasio encerrada. Conocían a mi padre. No entendía eso. Mi padre falleció siete años antes de que ellos llegasen al pueblo. No lo entiendo. Me levanto a pesar de tener el tobillo dolorido y lleno de ampollas para hacerles un montón de preguntas. Voy a la puerta y empiezo a dar golpes en la madera.
-¿De que conocíais a mi padre? ¡Decidmelo!- grito.

No me contestan.
"Vete. No puedes estar aquí" me susurra Niall. Busco a mi alrededor pero no lo veo. No esta por ninguna parte. No esta. Pero le he oido. "¿No me oyes? Vete. Esto es peligroso para ti. Vuelve a casa, Lucy". Y me doy cuenta de lo que esta pasando. Son pensamientos mios. Pero con la voz de Niall. "¡Corre!" me grita Niall en mi mente. En ese momento lo entiendo todo.
-¿Cómo haces eso?- grito.

No oigo nada. 
-¿Cómo hablas en mi mente?

"Lucy, vete".

7.

Llego al instituto con un gorro y con guantes. Hay una ventisca sobre la ciudad y hace demasiado frío. Las chicas me estan esperando junto a mi taquilla con sus libros.
-¿Que le ha pasado a tu taquilla?- pregunta Elizabeth al ver la abolladura que hay en el metal que fue hecha por Louis.
-Supongo que alguien estaría jugando con una pelota o dio un puñetazo- miento-. No me importa mucho si la taquilla se rompe. Solo quiero que guarde mis cosas- la cierro cuando he sacado mis libros y, como siempre, se vuelve a abrir-. ¡Dios!

Doy un portazo y se cierra. Las chicas me miran sorprendidas. 
-Me he levantado con el pie izquierdo- me disculpo y camino hacia la clase de matemáticas.
-Todo el mundo tiene días malos- dice Andy con una sonrisa alegre. ¿Como puede ser feliz a las ocho de la mañana?-. He oido que hay dos chicas nuevas.
-¿Si?- pregunta Holly.
-Yo también lo he oído. Dos mellizas de un pueblo del norte.

¿Dos chicas nuevas? Ultimamente hay muchos nuevos en el instituto. Eso me sorprende porque Louis Tomlinson y Zayn Malik fueron los primeros en venir en cuatro años en todo el instituto. Y ahora, sin comerlo ni beberlo, en dos años han llegado a nuestro curso siete personas. 
-Puede que sean majas- digo-. ¿Estan en nuestra clase?
-Si- responde Eli-. Espero que no se marginen como los esclavos del pirómano.
-Creí que me dijiste que no llamara así a los raros. ¿Y ahora me estas copiando el nombre?- dice Andy.

Elizabeth pone una sonrisa de disculpa pero no dice nada.Cuando llegamos a clase, buscamos con la mirada a las dos chicas. Las vemos en primera fila. Son dos muchachas de pelo negro y rizado. Ambas usan gafas. Son muy parecidas físicamente excepto la altura. Una es mucho más alta que la otra. Ambas parecen normales pero de vez en cuando miran a los chicos, que estan sentados en las filas de atrás, y murmuran cosas. El profesor entra en clase y nos manda a todos sentarnos con mucha educación. Aún sigue avergonzado por poner un examen sorpresa.Durante toda la mañana intento estar activa. Si dejo de estar ocupada se que acabaré mirando a los chicos. Da igual donde este: en la cafetería, en las clases, en el pasillo... No quiero mirarles más. Me pongo a espaldas a ellos en todos los sitios. Pero noto sus miradas en mi nuca y me pongo muy nerviosa. Me sudan las manos, tartamudeo...
-¿Estas bien?- pregunta Holly-. Estas pálida.
-Creo que me ha sentado mal algo- me levanto y cojo mis cosas-. Voy al gimnasio. Voy a hacer algunas canastas. Lo mismo algo de deporte me sienta bien.
-¿No vas a economía?- pregunta Elizabeth.
-No. Decid que me he ido a casa.
-Vale- dicen.

Me levanto y salgo de la cafetería con rapidez. Corro por los pasillos hasta llegar al pabellón que tiene el instituto para hacer baloncesto. Me meto en el vestuario de chicas y me cambio. Cuando estoy en la cancha cojo una pelota y la boto contra el suelo, la sujeto entre mis manos y después la lanzo a la canasta. La meto. Meto casi todas. Y estoy mucho más relajada.

Cuando suena el timbre que marca el final de las clases cojo el balón y lo dejo donde lo he cogido. Luego voy a una de las duchas del vestuario y cierro la puerta. El agua caliente llega a mi cuerpo y mi cuerpo se tensa por el contraste con el aire frio pero luego se relaja. Cierro la llave del agua a los dos minutos y me enrrollo con una toalla. Pongo mi mano sobre el pomo para abrir la puerta pero no puedo abrirla. Esta atascada.
-Mierda- digo entre dientes.

Lo intento una y otra vez. Pero no ocurre nada. Empiezo a quedarme fría y la toalla que llevo sobre mi cuerpo no es que cubra mucho.Permanezco allí durante mucho tiempo. Nadie entra en el vestuario lo que es una suerte porque si te pillan en alguna zona del instituto después del timbre te pueden llegar a expulsar. Doy golpes sobre en la puerta con el hombro para ver si ayuda a que esta ceda pero no ocurre nada. Tiro del pomo. Nada.

De pronto oigo unas carcajadas que resuenan en el pabellón. Casi no respiro. No quiero que me oigan.
-¿Habeis visto la cara del profesor de economía cuando ha empezado a decir que no iba a poner exámenes?- pregunta un chico, Zayn Malik.
-No me gusta nada hacer eso, chicos- dice otro, Niall, el rubio-. Me gusta estudiar. 
-¿Pero para que vamos a estudiar?- pregunta otro, creo que Louis-. Ya sabes que nos pasará cuando lleguemos a OMER.
-Lo se.

Intento no escuchar nada de lo que estan diciendo, no quiero saber nada de ellos. Quiero que se vayan y quiero salir de la ducha. Cierro los ojos para intentar separar el mundo exterior con mi mente.
-¿Por qué no buscamos a otro entrenador?- cuestiona Harry, o el pirómano.
-No podemos- dice Liam-. Nos asignaron a Charlie Smith.

Y abro los ojos. "¿Han dicho Charlie Smith?" pienso al oir el nombre de mi padre. No. No puede ser. 
-Pero falleció hace siete años- pregunta Harry-. ¿Nos van a dejar morir así?

Me pongo blanca. ¿Morir?
-Harry, llevas aquí solo dos semanas. Y entiendo que aún no te hayas hecho a la idea. Pero vamos a morir- dice Zayn-. Créeme. Louis y yo hemos estado intentando conseguir un entrenador pero todo el mundo se negaba. ¿Quien quiere entrenar a unos rosados? Solo salen con vida de la OMER el cinco por ciento. Y este año van cerca de diez mil personas. ¡Aunque estuviesemos entrenados no saldríamos de allí! Las estadísticas van en nuestra contra.
-Según esos datos hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que uno vuelva vivo- dice Niall-. Podríamos ser cualquiera. Liam es muy rápido. Louis puede meterse en peleas y ganar. Harry puede...
-Niall, sabemos nuestras cualidades- dice Louis-, pero no tenemos entrenador. Y no vamos a gastar más tiempo en...

Sigo oyendo como mantienen la conversación pero no atiendo. Han dicho el nombre de mi padre y han dicho que pueden morir. No puedo tener más pensamientos en mi cabeza que esos dos. ¿Que tenía que ver mi padre con esos chicos? ¿El qué? De pronto necesito salir de la ducha. El frio ha llegado hasta mis huesos y me estoy agobiando con mis propios pensamientos. Es como si no me dejasen sitio en la ducha. Me afixian. 
De pronto, la puerta de la ducha se abre. Salgo de la ducha en silencio para que no me oigan los chicos pero parece ser que no estan. No les escucho hablar como antes.

Me cambio rapidamente y busco. El movil. Parece ser que he estado encerrada cerca de dos horas y media.

lunes, 23 de diciembre de 2013

6.

Los días pasan y cada vez estoy más emparanoiada con los chicos esos. Hacen cosas raras. Cosas raras que quieren ocultar. He llegado a la conclusión de que Liam, el que ganó la carrera de relevos, toma algún tipo de estimulante. Corre demasiado rápido. Seguro que se dopa. Tambien he llegado a la conclusión de que Louis tiene algún que otro chanchullo con las peleas ilegales ya que le oí decir a Niall llamarle "puños de acero". Estoy segura de que Harry se dedica a quemar cosas. Andy ya lo decía antes pero me lo tomaba a broma. Ahora no. Siempre viene a clase oliendo a quemado. También pienso que el padre de Niall debe de ser un importante inversor del instituto ya que cada vez que los profesores anuncian un examen, él les mira de una forma neutral y los profesores nos dicen que no habrá más exámenes. Y Zayn, Zayn debe de ser camello ya que siempre le veo dando pastillas a Harry pero las rechaza. Esos cinco chicos no me dan buena espina.

Elizabeth me da un golpe en el hombro cuando ve que, despues de haber sonado el timbre que marca la hora del almuerzo, no me muevo. Estoy tan enfrascada pensando un plan para descubrir que son los chicos que no me doy cuenta de nada.

Cuando nos sentamos en la mesa, Holly dirige la mirada a la mesa de los chicos. 
-Mirad, el pirómano se trae sus cubiertos de casa- dice.
-Le deben de dar asco los cubiertos de plástico- dice Andy. Ve como Niall le destapa el recipiente de la comida-. ¡Venga ya! ¡El princeso no puede hacer las cosas el mismo!

Elizabeth empieza a reírse debido al nuevo apodo que le acaba de dar Andy a Harry.
-Seguro que le encantan que en su casa le hagan entrevistas cada vez que hace algo- Andy coge su cuchara y la coge como si fuera un micrófono. Cambia la voz-. Buenos días, Harry Styles. ¿Como se siente después de meter un vaso de leche en el microondas por primera vez?

Holly se rie y responde.
-Es agotador. Creo que no volveré a mover un dedo en toda mi vida.

Y de pronto, lo tengo. Ya se cómo conseguir información sobre ellos sin que parezca sospechoso.
-Ahora vuelvo- digo antes de coger de mi mochila un boli y un cuaderno y levantarme de la mesa.
-¿A dónde vas?- pregunta Elizabeth.

Pero ya no la oigo. Solamente camino hasta la mesa de los chicos con una sonrisa amable en mi boca. Me siento en el único sitio de la mesa que hay libre. Los cinco me miran sorprendidos.
-Hola. Me han pedido que escriba una noticia para la revista trimestral del instituto sobre la adaptación de los alumnos nuevos-miento-. Y como sois los últimos que habeis llegado a mi curso pues, si no os importa, ¿me podeis responder a unas preguntas?

Ellos se miran entre si y despues fijan su mirada en mí.
-Lo primero de todo: creo que nunca nos presentaron. Soy Lucy Smith. Encantada- digo mientras estiro la mano.

El primero en estrecharmela es Zayn. Despues, Liam, seguido por Niall y Louis. Después miro a Harry y le tiendo la mano pero solamente la mira.
-Es de buena educación dar la mano cuando conoces a alguien- digo.

Pero no dice nada y yo me rindo.
-¿Que quieres preguntarnos?- pregunta Liam.
-Pues muchas cosas. ¿Me podrías decir qué te ha impulsado a meterte en el equipo de atletismo del instituto? 
-Pues me gustó el equipo desde el principio y pensé que sería bueno apuntarme.

Cojo algunas notas en mi cuaderno.
-Louis, ¿que es lo que más te gusta del instituto?
-La cafetería no.

Todos se rien y yo finjo que me ha hecho gracia.
-Nial, ¿que te parece las nuevas medidas que estan tomando los profesores sobre no hacer exámenes?

Esa pregunta va con segundas. "Seguro que piensa que a su padre le debe de estar costando mucha pasta sus buenas notas" pienso. El chico me mira de una forma neutral.
-Me aperece genial. No tendremos que estudiar.

Lo anoto en el cuaderno y cuando voy a preguntar a Zayn veo que se están levantando. 
-¡Eh! ¿A donde vais?- pregunto sorprendida.
-Tenemos prisa- dice Louis borde.
-No he acabado con las preguntas.
-Nos da igual- dice Zayn.

Después se alejan de la mesa mientras les miro mal. Me levanto y voy a la mesa de las chicas.
-¿Que ha sido eso?- pregunta Holly.
-¿Has ido a hablar con ellos?- pregunta Andy.
-No. Si te parece ha ido a plantar nabos con ellos- le responde Elizabeth borde.

Durante ese día, estoy en todas las conversaciones por mi acto. Pero pronto se olvidan de mi ya que al día siguiente, el doctor Mason entra en nuestra clase.
-Debeis de ir a haceros los análisis de sangre- dice.

Siempre nos hacen un análisis de sangre sorpresa cada trimestre. Nos dicen que es para ver como estamos de sanos pero todo el mundo sabe que no. Si fuera para eso nos dirían el día que se va a realizar. De esta forma pueden saber quien consume drogas o quien bebe.
-Esta bien- dice la profesora de lengua-. Vamonos, chicos.

Todos nos levantamos pero los cinco chicos no.
-Muchachos- dice la profesora-, deben de ir a hacerse las pruebas.
-Lo sentimos- dice Louis-. Nuestra religión no nos permite hacernos análisis.

Los alumnos nos miramos sin creernos la bola que acaba de soltar el chico. Algunos se rien. Otros dicen que que morro. Otros empiezan a decir que deben de estar hasta las cejas de droga y que por eso no se hacen los análisis. 
-Esta bien- dice la profesora-. Pueden ir a la cafetería entonces.

Todos salimos de la clase. Las chicas vamos directamente a la enfermería. Hay dos enfermeras que van a ayudar al doctor Mason con los análisis. Los alumnos van pasando de tres en tres y salen con un refresco cada uno y con medio sandwich para no marearse. Cuando me mandan entrar, veo que me hará los análisis el doctor Mason. Muchas veces llama a los chicos para ir a la consulta así que si le saco algún tipo de información estaría bien.
-¿Sabe el nombre de la religión esa?- pregunto sentandome en la silla que han puesto tras una cortina.
-¿Que religión?- me cuestiona.
-Esa que no permite hacer análisis. No me gusta nada que me saquen sangre.
-Ah- el hombre se rie-. Lo siento. No se el nombre. Mientras tanto te sacaré la sangre.

El hombre me clava una aguja en el brazo y veo como mi sangre empieza a llenar una pequeña bolsa.
-Quizá sea una simple excusa y solamente sea eso que dicen por ahí sobre esos chicos. Ya sabe a que me refiero. Si no quieren sacarse sangre es porque algo raro debe de pasar con ella...

El doctor abre los ojos. Parece que he llamado su atención.
-Bueno- dice-. No creo en los bulos que dice la gente. Muchas veces la gente se aburre y crea estúpidos rumores. 
-¿Como cuales?

El doctor Mason no me responde pero ahora se que hay algo en su sangre que él sabe. Y que es un secreto.
-Ya esta- dice seco. Despues me da mi medio sandwich y mi bebida y habla con una de las enfermeras que le ayudan-. Vengo en diez minutos.

Veo salir al doctor Mason con rapidez mientras que yo muerdo el sandwich. Cojo el movil y veo que tengo un mensaje. "Holly: te estamos esperando en tu taquilla. ¡Y corre que te pierdes la pelea!". Yo frunzo el ceño. ¿A que pelea se refiere? Guardo el movil y empiezo a correr para llegar pronto a mi taquilla. Las chicas estan alrededor de mi taquilla cuchicheando.
-Hola- digo.
-Mira disimuladamente a la fuente- me dice Elizabeth.

Hago lo que me pide y puedo ver como el doctor Mason grita a los chicos.
-Elizabeth cree que al final pegan al doctor- dice Andy.
-Estoy totalmente segura- dice ella-. No se lo que se estan diciendo pero cada vez estan más cerca.

Yo hago una mueca antes de terminarme el sandwich. Mis intentos de sonsacar información al doctor no ha funcionado. Solo ha servido para crear una disputa entre él y los chicos.
Abro la taquilla, dejo el refresco que me han dado porque si lo abro ahora corro el peligro de mancharme entera y hago que ordeno mis libros pero en realidad lo que estoy haciendo es ver cómo va la disputa gracias a un pequeño espejo que tengo en la puerta. Veo como el doctor parece alterado. ¿Todo lo que he dicho ha influido en eso? Me empiezo a sentir culpable. Observo que el doctor, finalmente, se va hacia la enfermería para seguir haciendo los análisis y veo que los cinco chicos me miran a mi. No miran ni a Andy, ni a Elizabeth ni a Holly. Me miran a mí enfadados mientras susurran cosas. Intento esquivar su mirada pero se que me siguen mirando. Cojo la lata que me han dado. El gas se habrá asentado después de la carrera que me he pegado para llegar rápido a la taquilla. Pero no. Cuando abro la lata, el líquido sale disparado hacia mi cara, pelo y camiseta.
-¡Lucy!- grita Andy.

Me siento avergonzada al mirar a los chicos y ver como se rien por lo que me acaba de ocurrir. Asi que lo que hago es coger todas mis cosas y ponerme el abrigo.
-¿Te vas a ir?- pregunta Elizabeth. 
-Si- respondo seca.

Las chicas parecen entender mi humor y después se marchan a clase. Sigo viendo por el espejo de mi taquilla como me miran. Se están dirigiendo a mi. Y yo disimulo mientras cierro la taquilla. O mientras intento cerrar la taquilla.
-Maldita taquilla- susurro mientras doy portazos.

Entonces siento que los chicos estan caminando justo detras mio. Pero no se detienen ya que oigo como Niall se rie junto a Harry cuando se mete por un pasillo. Yo solamente suspiro cuando veo a Zayn y a Liam desaparecer tambien por el pasillo.
-Puff- susurro aliviada.

Cuando intento cerrar de nuevo la taquilla no puedo. Entonces una mano aparece sobre mi cabeza y golpea la puerta de la taquilla para que se cierre. Me giro y veo a Louis inmóvil con su mano aún sobre mi taquilla. Despues la aparta y sigue a sus amigos. Miro mi taquilla. Esta abollada en la zona en la que la mano de Louis ha estado. Lo toco. Es un bollo profundo. Trago saliva. ¿Y si Louis me hace eso a mi si sigo metiéndome en sus vidas?

miércoles, 18 de diciembre de 2013

5

Las chicas y yo estamos en educación física. El profesor pasa lista mientras va formando los grupos que se usarán durante la clase. A mi me toca en el grupo que Harry y Andy bromea con eso.
-Cuidado con el pirómano. A ver si te quema la casa.

Yo finjo una risa muy falsa y despues atiendo al profesor.
-Durante el dia de hoy haremos relevos. Ponganse en la pista- el profesor espera a que estemos todos en nuestros sitios-. Cuando suene el silbato el primero saldrá. El equipo que gane se librará de hacer cien flexiones.

Veo como Zayn se pone justo despues de mi para que cuando empiece la carrera le de yo el relevo. A su lado esta Liam.
-No hagas trampas, ¿eh?- le dice el moreno.
-Se hará lo que se pueda- después se rie.

Miro a las demás personas. Veo como Harry se pone unos guantes de color negro. Pero el profesor se los manda quitar. El chico intenta evitarlo pero el profesor no es flexible.
Después suena el silbato y los primero empiezan a correr. Yo me pongo de la mejor forma para recibir el relevo cuando llegue. El chico que recibe el relevo corre hacía Harry y veo que, cuando se lo entrega, se queja. Harry empieza a correr hacia a mí y cuando lo noto el roce de Harry en mi mano, un escalofrío llega hasta mi espalda. ¡Que fria tiene la mano! Corro lo máximo que puedo hasta llegar a Zayn, el último de nuestra fila. Cuando llego a él, tengo la mano tan fría que los músculos se me ha puesto rígidos por lo que en vez de dárselo en la mano se me cae pero, tras rebotar en el suelo, el relevo se posa en la mano de Zayn como si nada. Zayn corre a la par que Liam, que tambien tiene el relevo. Los equipos pueden ver cómo estan igualados pero, en los últimos veinte metros, Liam aumenta la velocidad de una forma asombrosa y gana. Zayn parece tener mala cara.
-¿Que te he dicho de hacer trampas?
-Te dije que haría lo que fuese posible.

El entrenador manda al césped a los que han perdido la carrera y manda a los vencedores a hacer lo que quieran. Yo sigo notando mi mano fría y cuando la miro me quedo sorprendida. Esta cubierta de escarcha que se ha empezado a derretir.
-¿Que es esto?- digo mientras me froto la mano contra la sudadera.

Miro a mis compañeros y veo como el chico que le ha dado el relevo a Harry tiene la mano roja y húmeda. Tambien tiene escarcha. Después miro a Harry quien nos mira a los dos como si no supiera que hacer. Despues mira al suelo y va junto a los demás. Estoy a punto de seguirle para preguntarle sobre mi mano cuando Holly me llama para ponernos juntas en el césped. Dentro de mi cabeza intento decirme que estoy loca. Que Harry no puede haber hecho eso porque es irracional pero algo me dice que vaya a preguntarle.

Cuando vamos a la clase de geografía, el profesor vuelve a sacar a algún alumno a la pizarra. 
En matemáticas, el profesor se vuelve a disculpar por el intento de examen del otro día y noto como los chicos miran a Niall enfadados. Parece que ha hecho algo mal. 
En lengua no pasa nada interesante... Salvo que a Zayn se le ha caído un boligrafo de la mesa y que sin que yo me diera cuenta, lo tenía sobre su mesa.

Mas tarde, en el comedor, las chicas no paran de hablar sobre sus cosas pero yo no estoy atenta. Solamente veo como Harry, despues de que Louis le hubiera sacado la hamburguesa de su bolsa de la comida, intenta morderla pero no puede. Los chicos le vuelven a dar su fruta y se la come con cuidado.Pero hay algo que me llama mucho la atención. En clase de economía, el médico pide permiso para sacar a los chicos. ¿Que tienen que hacer con el doctor Mason? Algo tienen que ver. Mason llegó al pueblo justo el mismo dia que Zayn y Louis llegaron al instituto. ¿Será cariño? ¿Será que tienen algún problema con sus informes médicos? Finalmente pienso que le doy demasiadas vueltas a todo eso. "Son normales. Tú estas loca" pienso muchas veces. "Tienen una vida normal y corriente. Quizá su vida sea más aburrida que la tuya" me repito tambien.

En casa hago los deberes mientras mi hermana habla de distintas cosas. Que si Jimmy. Que si su amiga Sandy. Que si esta harta de la universidad. Que si le encanta la casa en la que vivimos. Estoy a punto de mandarla de paseo cuando mira el reloj y dice que ya empieza su programa favorito.Esa noche no consigo dormir. Tengo demasiadas cosas en la cabeza. El profesor de mates. La escarcha de mi mano. Las marcas que dejaron mis antebrazos en el suelo. Mi "atropello". Pero me duermo al final.

domingo, 15 de diciembre de 2013

4.

Me despierto con un terrible dolor de cabeza y con el estómago revuelto. Me levanto de la cama corriendo para ir al baño a vomitar pero recuerdo que no tengo nada en mi estómago. Lo eché todo por la noche. Cuando me atropelló el coche. No. Cuando el coche traspasó mi cuerpo. Esa es la verdad. Oigo ruidos en la cocina y voy a contarselo a mi hermana. 
-¡Vaya!- dice con una sonrisa-. ¿Que tal ayer? Viniste muy borracha.

La miro con sorpresa. No recuerdo como llegué a casa. Lo ultimo que recuerdo es que me quedé inconsciente en la acera después del accidente. 
-Hacias mucho ruido y me despertaste. Viniste a las siete. No me puedo creer que solo hayas dormido cuatro horas.

Miro mi reloj. Son las once de la mañana. Despues miro a Sam preocupada.
-Me atropellaron ayer- digo.

Mi hermana deja caer la espátula que tiene en las manos y corre hacia a mi.
-¿Qué? ¿Cómo? ¿Estas bien?

Mi hermana se dedica a observar mi cara. Me obliga a quitarme la camiseta del pijama que llevo puesta y me mira la espalda. Despues me quita los pantalones de algodón.
-No tienes nada- dice finalmente-. Seguro que te lo imaginaste. Ibas muy borracha.
-¡No iba tan borracha!
-Lucy, viniste haciendo eses. ¡Mira el destrozo de la entrada! ¡Lo formaste tú cuando entrabas!- miro lo que dice mi hermana mientras suspira. La mesita de la entrada esta tirada y hay un marco de fotos roto-. Pensé que entraba un ladrón.

Voy corriendo a la entrada e inspeciono el lugar. En la mesa se puede ver algo quemado. Es algo muy pequeño pero lo noto. 
-Forzaste la cerradura- me dice-. No sabía que supieras.
-Y no se hacerlo- susurro pero mi hermana no me oye.

Corro hacia la puerta y veo unas marcas en la entrada. Como si un animal hubiera arañado el suelo. Pero no son garras. Tiene la forma de unas zapatillas de deporte. 
-¿Y esto?- pregunto señalando las marcas.
-Las hiciste tú. Te caiste y tus antebrazos dejaron la marca.
-Eso es imposible- digo.

Todo es irracional. No puede ser posible. Como lo del coche atravesando mi cuerpo. ¿Y si realmente estaba tan borracha como para imaginarmelo? 
-Lo digo en serio. Parecía que estabas tan cansada que te dejaste caer ahí mismo.

La miro aún con duda pero no digo nada. Después me miro los antebrazos. No hay ninguna marca. Pero Sam parece tan convencida...

El lunes llega sin prisa y me reuno con las chicas en mi taquilla para ir a la clase de matemáticas. El profesor entra.
-Separad las mesas. Teneis un examen sorpresa. Teneis cinco minutos para revisar las funciones.

Todo el mundo se queja. ¿Un examen sorpresa? ¡No es justo!
-Valdrá un treinta por ciento de la nota de la evaluación.

Finalmente yo sonrió porque seguramente ese examen me ayude a subir la nota. A los minutos nos manda guardar los ejercicios y nos da una hoja con un problema. Sonrio. Son funciones. Se me dan muy bien. Empiezo a escribir mi nombre pero oigo a Elizabeth hablar con el de atrás.
-¿Que pasa?- pregunta ella.
-Niall Horan y el profesor.

Miro al rubio. Le esta manteniendo la mirada al profesor. El profesor parece que esta meditando algo mientras mira al alumno. Louis y Zayn les miran con una sonrisa. Finalmente el profesor empieza a recoger todos los exámenes.
-Lo siento. Hacer exámenes sorpresa no es moral- dice.

Le miro sorprendida. ¿Que?
-No debería exigiros tanto- dice apenado-. Tendreis todos en esta evaluación un diez.

Todos le miramos con la boca abierta. Me quita el examen. 
-Iré a poneros ya la nota. Juro por mis hijos que tendreis un diez todos por las molestias.

Las chicas nos miramos sorprendidas. Y yo solamente pienso en algo que ha dicho. "Juro por mis hijos que tendreis un diez". Él no tiene hijos.

Salimos de clase porque el profesor nos lo manda y todos vamos a la cafetería.Jimmy viene a buscarme al final de las clases y vamos a mi casa. Dice que Sam ha tenido que ir a la ciudad a comprar una alfombra para tapar las marcas del suelo. Es él quien prepara la comida y quien la sirve. Yo no tengo apetito. Lo del examen de matemáticas me ha cabreado. Sobretodo que el profesor lo halla jurado por sus hijos cuando no tiene. Seguramente sea una nueva estrategia para despistarnos. Pero cuando me meto en el correo veo que no. Nos ha enviado a todos un correo para disculparse de nuevo y para verificar que nos ha puesto a toda la clase un diez.
-¿Que pasa?- pregunta Jimmy sentandose a mi lado.
-Nada- miento.

Luego pone una mueca y se va a la cocina de nuevo para limpiar todo. 
-He pensado que podríamos ir a correr- dice-. Me han dicho que en la cima del bosque se ha acumulado agua y que se ha formado una pequeña laguna.
-¿Y Sam?
-Ya sabes cómo es. Dice que va a ir a comprar una alfombra pero se pasará por todas las tiendas de alfombras para comparar precios y para ver cual la gusta más.

Me rio. Así es mi hermana. 
Me visto con ropa de deporte y con un polar para no pasar frío. Salimos hacia el bosque y empezamos a subir por las distintas colinas. Yo voy detras de Jimmy. Parece que haya entrenado para hacer carreras por los bosques. Salta ramas, evita rocas y no baja el ritmo en ningún momento. Mientras que yo tropiezo con ramas, me como las rocas y tengo que parar cada poco a tomar aire. Él parece paciente cada vez que me espera.
-¿Por que aguantas tanto?- pregunto.
-Porque yo no fumo, no como tú.

Intento hacerme la ofendida pero mas tarde me gasta una broma y empiezo a reirme. 
Mi relacion con Jimmy es muy buena. Sam le conoció gracias a mi padre. Según ella se conocieron gracias al equipo de atletismo del instituto e iban a correr todos los días para mejorar las cualidades de Jimmy. Con mi madre casi no hablaba. No se por qué. No tengo ningún recuerdo de mi madre hablando con él. Quizá porque cuando Sam y Jimmy empezaron a salir, él desapareció durante tres semanas. No había rastro de él. Y eso a Sam le destrozó. Mi madre empezó a decirle a mi hermana que era muy pequeña para sufrir de ese modo. Que Jimmy era un estúpido y que se olvidase de él. Tambien tengo algunos recuerdos sobre mi padre defendiendo a Jimmy y consolando a Sam. Me acuerdo de una vez que mi padre abrazaba a Sam, que solo tenía dieciseis años y que estaba llorando. Y me pareció extraño pero él también lloraba. Pregunté el por qué pero mi padre no me supo responder.
-Ya hemos llegado, Lucy- dice Jimmy parando en la cima de la colina.

Miro a mi alrededor. Estamos en un claro del bosque que aún conserva un poco de nieve de la anterior ventisca. Es verde. Es precioso. Sonrio. En el centro hay, como ha dicho Jimmy, una pequeña laguna donde el agua es cristalina. Me acerco corriendo a una de las rocas y puedo ver mejor. Todos los árboles se reflejan en el agua con perfección. Como si fuera un espejo. Mi pie pisa una piedra lisa. La cojo y la tiro al agua haciendo que esta salte sobre la superficie como si fuera una rana y haciendo que el reflejo del cielo y de los árboles se borre durante unos instantes. Eso me lo enseñó mi madre un día mientras paseábamos por la playa.
Un poco más allá veo otro sendero que se pierde entre lo bosque. Seguro que será alguna ruta para caminantes. O un sendero que hallan creado los leñadores a lo largo de los años.
-¿Te gusta?- pregunta Jimmy.

No tengo palabras. Es impresonante. No paro de sonreír.

martes, 10 de diciembre de 2013

3.

Cuando termino de hacer las deberes, mi hermana esta dormida y quiero salir a dar un paseo. 

Ando por el bosque que hay en el pequeño pueblo y lo atravieso para poder llegar antes a mi destino: el cementerio.

En la entrada hay un pequeño puesto donde una señora vende flores para dejar sobre las lápidas. 
-Deme seis claveles, por favor.
-Toma, joven- me dice la señora-. Son seis libras.

La pago y entro en el cementerio. Camino entre las lápidas y entre los árboles hasta llegar a donde mis padres están enterrados. Leo sus nombres y después separo los claveles en dos grupos. Tres son para mi padre y los otros para mi madre. Esta vez no lloro. Solamente sonrío. Se que me estan mirando desde ahí arriba. Les dedico una pequeña oración a cada uno y les cuento un poco cómo van las cosas. Noto cómo alguien se sienta a mi lado en el banco en el que me he sentado. No hace mucho frío pero de pronto empiezo a tiritar. Ha debido de bajar la temperatura en lo que llevo ahí. 

Cuando me voy a ir veo que quien se ha sentado a mi lado es el chico nuevo. Tiene dos claveles en la mano y parece que esta llorando. Me da pena. Se lo que se siente cuando alguien cercano fallece. Cuando voy a apoyar mi mano en su hombro se aparta con rapidez y me mira con miedo.
-No me toques- susurra.

Yo solo le miro con duda.
-Te acompaño en el sentimiento.

Después me giro, miro a las tumbas de mis padres, me inclino y hago la señal de la cruz. Mientras me alejo noto la mirada del chico fija en mi.

Cuando llego a casa, mi hermana esta preparando la cena. Parece que Jimmy cenará hoy con nosotros ya que le veo en la cocina ayudando pero no me importa. Me cae bien y me gusta que Sam sea feliz con él. Pasamos una cena divertida. Jimmy no para de meterse conmigo y yo se las devuelvo. Sam le defiende a él para picarme. Pero cuando estoy cansada me voy a la cama.

Los días pasan y llega el fin de semana. Las chicas decidimos salir a dar una vuelta. Supuestamente ibamos a ir a dar una vuelta por el pueblo pero debido al frio nos metemos en el único bar. 
-¡Una ronda de chupitos!- chilla Elizabeth.

Todas decimos que si sin dudar. Hace mucho frio y puede que bebiendo tequila entremos en calor. Pedimos una botella y cuatro vasos de chupitos. Supongo que nos beberemos toda la botella a lo largo de la noche. Tambien pedimos un limón y un salero. Seguimos los pasos para el chupito: cortamos el limón, llenamos los vasos, cerramos el puño, chupamos el nacimiento del dedo pulgar en la mano, echamos la sal y esperamos a que alguien diga "preparadas, listas, ¡ya!" para beber. Cuando el alcohol baja por mi garganta noto como me quema. Pero la sensación me gusta. 
Andy se encarga de que no paremos de beber ni de movernos ni de hablar. Nos tiramos toda la noche hablando, bailando y pasándonos la botella de tequila. El bar se ha llenado de gente y veo quien entra y quien no. 
Holly da un trago de tequila y me la pasa a mi. Doy un trago y cuando miro el reloj me doy cuenta que ya es hora de ir volviendo a casa. Pero las chicas me convencen para quedarme un rato más. En ese rato me doy cuenta que los "siervos del pirómano" -según Andy- estan entrando en el local pero al ver toda la gente que hay, Harry se queda en la calle. Louis y Niall se quedan con él y mandan a Zayn y a Liam a por algo de beber.

Elizabeth empieza a caminar haciendo "eses" y Holly no para de reirse por todo. Andy esta depresiva. Yo solamente me siento en una silla y veo como la habitación da vueltas. Sin duda, es obra del alcohol. Asi que va siendo hora de irme. Las chicas intentan convencerme pero, finalmente, deciden volver a casa también. Vamos a la salida del bar formando una fila india. Caminamos dadas de la mano y cuando salimos, el frio penetra en mi cuerpo a pesar de haberme puesto el abrigo. No hay gente en la entrada. Solo los siervos del pirómano con él tomando algo tranquilamente. Oigo como se rien y como se gastan bromas.
-Yo me voy a ir por ahí- dice Holly señalando una calle que iba hacia la derecha.
-Voy contigo- dice Andy.
-Yo voy por allá- dice Elizabeth.
-Yo iré por esta calle- señalo la perpendicular y sonrio-. Cuando lleguéis a casa enviad un mensaje. Vaya a ser que con el estado en el que estamos nos perdamos.

Las chicas se rien y se van por las calles que han dicho. Elizabeth va sola haciendo eses. Andy apoya la cabeza en el hombro de Holly y esta se rie. Yo miro la perpendicular pero no me muevo. Todo me da vueltas. No quiero dar un paso y caerme. Sería muy vergonzoso. Respiro profundamente y, cuando creo que me siento mejor, empiezo a caminar hacia la calle. Cuando camino sobre la calzada veo como unas luces me alcanzan. Un coche. Cierro los ojos ante la molesta luz.
-¡Cuidado!- dice alguien.

Noto como alguien me abraza antes de que el coche nos atropelle. Noto aire golpear mi cara, como si el coche nos hubiera pasado a muy poca distancia. Cuando abro los ojos, veo que el coche se detiene en la carretera pero, despues de unos segundos continua. Todo da demasiadas vueltas. Sino fuera por los brazos que me abrazan, estaría en el suelo tumbada. Entonces, mi estómago es quien da vueltas. Me quito de entre los brazos de quien quiera que sea y voy corriendo a la esquina a vomitar. Me intento incorporar cuando termino de echar todo fuera de mi y me limpio la boca con la manga de mi abrigo.
-¿Estas bien?- me pregunta una voz masculina.
-¿Quieres sentarte?- pregunta otra.
-¿Quieres algo de comer?

Me preguntan muchas cosas. Y yo, que sigo mareada, me quedo de pie a pesar de que hay dos de los chicos que insisten que me siente en el suelo. Miro la carretera. Ha estado a punto de atropellarme un coche. Sino fuera porque el coche se ha apartado... Me doy cuenta de que la calle es muy estrecha, de que el coche, si se hubiera querido apartar, no hubiera podido porque se saldría del asfalto y se tragaria los edificios, y de que el coche, a pesar de todo, ha pasado porque lo he visto detras mio y porque he sentido el aire en mi cara. ¿Por mis lados? ¿Por encima mio? Por mis lados he quedado que no. Por encima mio no porque cuando he abierto los ojos estaba de pie. ¿Entonces? Entonces pienso que me ha traspasado. Es algo irracional pero es lo único que ha podido pasar. Un coche ha traspasado mi cuerpo sin que yo sintiera nada. Sin morir.

Miro las caras de los chicos. Son los siervos. El chico rubio me mira asustado y empieza a hablarme.
-Estas muy borracha- me dice.
-Me ha traspasado- digo.
-No. Eso es imposible- contesta-. Estas muy borracha.
-Me ha traspasado- digo asustada. Estoy a punto de ponerme a llorar-. ¿Como lo habéis hecho?
-Lucy- dice el chico de la mancha en el cuello-, ¿que dices?
-¡Ya me habeis oido!- grito.

Quiero escaparme. Quiero huir pero antes de eso noto como me mareo y como me desmayo.

sábado, 7 de diciembre de 2013

2.

Al dia siguiente me levanto pronto, tanto que sigue siendo de noche. Me pongo una sudadera sobre el pijama y voy a la cocina donde me preparo un vaso de leche con cacao. Todo esta tranquilo. Sonrio. Sam no debe de estar despierta. Tampoco veo a Jimmy, el novio de mi hermana, por ningun lado.
Cojo el vaso de leche caliente y lo pongo entre mis manos para calentar mis manos frias. Despues me doy cuenta que los primeros rayos del sol estan saliendo y voy a la terraza. El suelo es de madera y su poca calidez llega a mis pies desnudos. Me siento en una de las sillas para poder ver el amanecer sobre el mar. 
Vivo en una antigua casa, al lado del puerto. Nos la dejo mi abuelo materno, que era pescador, unos meses antes del terrible accidente que acabó con la vida de mis padres. Tambien nos dejo la pequeña barca que usaba para relajarse los dias festivos. "España" era su nombre. Mi abuelo era de un pequeño pueblo de alli, llamado Almagro. Siempre me contaba historias del pueblo y de cómo conoció a mi abuela mientras ella estaba haciendo un viaje. Cuánto le echo de menos. Pero la casa es una maravilla. A un lado tiene el mar. Al otro el frondoso bosque del pueblo donde mi abuelo, esta vez el paterno, trabajaba como leñador. Sonrio al ver que, esa casa, me une a mis dos familias. 
-¿Ya estas despierta?- pregunta alguien detras de mi.

Giro la cabeza pero no veo a nadie. Solo la puerta de la terraza cerrarse debido a la ligera brisa que viene del mar. Despues se vuelve a abrir. Jimmy me mira mientras me arropa con una manta.
-No tenía mucho sueño- susurro antes de dar un sorbo a la leche-. Samantha sigue dormida.
-Me lo imaginaba- dice con una sonrisa-. Queria daros una sorpresa preparando el desayuno.
-Cada vez que preparas el desayuno montas la de Dios.

Jimmy se rie mientras se sienta junto a mi en la otra silla. Es un chico de la misma edad de mi hermana, con el pelo rubio y con los ojos verdes. Es muy alto y tiene un cuerpo trabajado.
-Se que te encantan mis tortitas.
-Estan muy ricas. Pero la que limpia la cocina soy yo- digo haciendome la enfadada.
-No te pongas así, Lucy.

Luego nos reimos y miramos el sol, que ya ha salido totalmente. 
-¿No hace frio para que estes aqui?

Niego con la cabeza. Pero se que la verdadera respuesta es "si". 
-Ve adentro. Preparare las tortitas y despertaré a...- Jimmy tiene que parar de hablar por mi mirada asesina-... Tu hermana. Pero no sin antes limpiar la cocina.

Mi cara se relaja.

Cuando estoy dentro y me siento en el sofá deseo huir cuando veo la foto de mis padres en una de las estanterias. En cuatro días harán siete años de su muerte. Aunque tuviera ya diez años no se que pasó exactamente. Solo se que iban con el coche por una carretera secundaria y que cayeron por un barranco. Mi hermana no tenía trabajo. Solo estudiaba para poder ir a la universidad. Y tenía diecisiete años. Lo normal es que yo no estuviera aqui en este momento. Lo normal hubiera sido que, una vez que se hubiera sabido que mi unica responsable era una menos de edad, los de asuntos sociales me hubieran ido a buscar para llevarme a algun internado. Mi hermana dormía todas las noches conmigo y siempre la veía llorar de pena. Acababa de perder a sus padres y en breves perdería a su única hermana. Pero cuando vinieron a por mi, Sam ya tenía la mayoría de edad. No podían apartarme de su lado.

Noto como Jimmy tiene la mirada fija en mi gracias al reflejo de la pantalla del televisor. Se muerde el labio para pensar que hacer o que decir pero se que no lo hará. Nunca lo hace. No sabe tratar ese tema conmigo. Además, Sam sale de su cuarto y va a él para besarle en los labios. La cara de Jimmy se relaja.

La mañana trascurre tranquila. Las chicas no hablan por WhatsApp. Holly pasará el día con su familia, Elizabeth estudiará y Andy estará aún durmiendo.

El lunes llega y van a buscarme a mi taquilla donde estoy "discutiendo a golpes" con mi taquilla para que se cierre. Las chicas hacen alguna que otra broma pero yo no me rio. No estoy para humor. Mis padres estan presente en todo momento en mi mente. Saben que en unos días se me pasará. Siempre pasa lo mismo.

El jueves llega y con él, el día. Siete años. Siete largos años. Sin ellos. La iglesia se llena de gente. Hay algunos profesores que eran amigos de mis padres y algún que otro exalumno ya que mi padre era el entrenador del equipo de atletismo del instituto. Mis amigas se sientan a mi lado e intentan distraerme hasta que el parroco empieza la ceremonia. Cada poco miro a los bancos que hay detras mio y hay algo que me llama la atención. Cuatro chicos. Cuatro compañeros de clase. No se que hacen alli. Dos de ellos llegaron hace dos años y otros dos vinieron este curso. El único que podría estar allí era el chico de la mancha de nacimiento en el cuello ya que esta en el equipo de atletismo pero no conoció a mi padre. Ninguno de ellos. ¿Que hacen alli? Siento mi rabia encenderse pero mi pena la amansa. Si querían conocer a mis padres llegan tarde. Siete años tarde.

La ceremonia termina y los chicos siguen alli. Es mas, van al altar y miran las flores. Mi hermana no dice nada. Esta sonriente. Pero yo me dirijo hacia ellos para regañarles.
-No teneis que estar aqui- les digo.

Un chico rubio me mira. Y despues mira a los otros.
-Lo sentimos. Queríamos ir a misa pero cuando nos dimos cuenta de que era un recordatorio era demasiado tarde y no queríamos salir en medio de la ceremonia. Y ahora, lo minimo que podíamos hacer era saber el nombre de los fallecidos.- dice el rubio-. ¿Eran tus padres?

No digo nada. Solamente me siento mal. Solamente querían ser educados.
-Seguro que eran buenas personas- dice otro, el del equipo de atletismo.
-Lo eran- susurro.

Los chicos no saben que hacer. ¿Deben darme el pésame? ¿Deben largarse sin decir nada? Holly llega y me pasa el brazo por encima del mio.
-Vamos, Lu. Seguro que necesitas un cigarro.

Cuando nos vamos a ir, otro de los chicos nos detiene. El moreno de piel.
-Toma- dice sacando un cigarro-. A modo de disculpa de entrar a la ceremonia que no debiamos.

Acepto el cigarro y Holly y yo vamos a la calle. Alli estan Jimmy, Sam, Andy y Elizabeth junto a sus madres. Conocian a mis padres muy bien.
-Fumate el cigarro- dice Holly mientras me siento en uno de los escalones de la entrada de la iglesia.

Jimmy me da un mechero y me enciendo el cigarro bajo la mirada de Sam.

Los días posteriores sigo decaída pero de la noche a la mañana aparezco feliz por los pasillos del instituto. Y parece que mi taquilla no me da tregua pero sigo feliz. Las chicas lo notan y no paran de sacarme mas sonrisas y mas risas.Cuando llegamos a la primera clase de la mañana, percibimos un olor a quemado. 
-¡Dios!- dice Andy.
-Parece que han quemado el instituto entero- dice Elizabeth tapandose la nariz y la boca.

El olor es insoportable.
La puerta de la clase finalmente se cierra y el profesor de geografía se pone frente a su mesa y empieza a pasar lista. Todo el mundo levanta la mano, dice "presente" o dice "yo" para hacer saber al profesor que han asistido en clase.
-¿Lucy Smith?
-Presente.

El profesor apunta en su libreta mi presencia.
-¿Harry Styles?

Las chicas y yo miramos las caras de nuestros compañeros. 
-¿Y ese?- susurra alguien.
-¿Es nuevo?- dice otro.
-Presente- dice un chico de la fila de atrás.

El profesor lo apunta y sigue con la lista. Pero cuando termina...
-Styles, a la pizarra.

Todo el mundo gira la cabeza y le vemos levantarse de su silla. Parece que esta sentado junto a los chicos de la iglesia. Cuando pasa por mi lado siento ganas de vomitar. El olor a quemado es muy fuerte. Es él quien huele a quemado.
-¿De donde vienes, Styles?- pregunta el profesor.
-De Cheshire.
-¿Que edad tiene?
-Hoy cumplo los dieciocho.
-Felicidades- dice el profesor-. Veamos tu nivel. Coge una tiza y dibuja los distintos continentes.
-Soy alérgico a la tiza- dice.

La gente empieza a murmurar. Se han dado cuenta que es el nuevo quien huele a quemado. Y además oigo varias veces una pregunta determinada. "¿Quien puede tener alergia a la tiza?".
El profesor le mira pero no dice nada.
-Pues vaya al mapa de la pared y señale dónde esta Alemania.

Las distintas clases pasan y llega la hora del almuerzo. Las chicas y yo nos sentamos en una mesa redonda del comedor y empezamos a cotillear.
-¿Que os ha parecido el pirómano?- pregunta Andy.
-¿El pirómano?- pregunto.
-Si. El nuevo. Huele que apesta. Creo que ha quemado un bosque antes de venir a clase.
-¡Andy! ¡No digas eso!- la regaña Elizabeth.
-Se ha hecho muy amigo de los chicos de atrás- dice Holly-. Siempre les he visto a ellos cuatro juntos. Nunca se relacionan con nadie. Nunca quieren estar con nadie más.
-El pirómano les ha debido de amenazar con quemar sus casas si no eran sus amigos- susurra Andy.
-¡Andy!- repite Elizabeth.

Yo me río ligeramente. 
-¡Eli! ¡Nunca quieren estar con nadie! ¿Te acuerdas cuando vinieron los dos primeros? ¿Louis Tomlinson y Zayn Malik? No estaban con nadie. Eran dos marginados hasta que vinieron Liam Payne y Niall Horan. Entonces, en vez de ser dos marginados eran cuatro. ¡Y ahora hay un quinto! Y seguro que no es deseado. Mirad a Niall ahora con él.

Todas nos giramos y vemos como Niall, el rubio, tiene dos bandejas de la comida mientras que el "pirómano" va con las manos libres viendo como Niall no hace ninguna mueca. 
-Yo creo que le esta obligando a llevarle la bandeja- dice Andy.

Vemos como los chicos se sientan. El chico nuevo le dice algo a Liam que esta sentado a su derecha y el chico le abre la bolsa de papel que tiene sobre la bandeja, coge su comida y se la pone sobre su bandeja. Despues la abre su recipiente del puré y le tiende una cuchara.
-¡Le tienen que hacer todo!- dice Holly sorprendida.

Seguimos mirando. Yo, por culpa de la teoría de Andy, espero a que Liam le dé de comer como si fuera un bebé. Pero Harry niega la cuchara, se levanta y va a la señora que sirve la comida. La señora parece disculparse y el chico vuelve cabreado a su mesa. Parece que decide no comer.
-Seguro que no le gusta esta comida y esperaba que le dieran lo que quisiera- dice Andy-. Eso aqui no ocurre.

Seguimos mirando a la mesa de los chicos y vemos como todos le dan sus piezas de fruta. 
-¡Vaya! El pirómano prefiere fruta antes que puré- susurra Andy.

lunes, 2 de diciembre de 2013

1.

Mediados de enero, 2013. 
Inglaterra.
Instituto de Newport.

Cierro la puerta de mi taquilla de un golpe. Ultimamente me esta dando muchos problemas. Pero sigue insistiendo en abrirse. Suena el timbre y esta sigue sin ceder.
-¿Te lo puedes creer? Estuve todas las navidades sin movil, sin internet, sin televisión... Todo el rato estuve con mi padre y con su nueva novia jugando a juegos de mesa o dando un paseo- dice Andy molesta.
-Tu al menos pudiste salir a la calle- digo molesta y dando otro portazo con a mi taquilla. 
-¿Que quieres decir con eso?
-Que cuando tu estabas en Italia dando paseos, nosotras no pudimos salir de casa porque estabamos atrapadas por la ventisca- dice Elisabeth con un tono seco-. Segun el profesor de geografia la cercania del mar influye en el clima suavizandolo pero eso no ha ocurrido. Como le pregunte...
-¡Por fin!- exclamo cuando consigo cerrar la puerta de la taquilla.

Empezamos a caminar por los pasillos hasta la clase de matemáticas donde Holly nos esperaba sentada en su mesa.
-¿Que os ha pasado?- pregunta.
-Hemos sido testigos del combate número mil que han tenido Lucy y su taquilla- dice Andy.
-Y tambien de la frustración que ha sentido Andy durante navidades- dice Elizabeth.

Holly se rie y saca sus libros de la mochila.

El profesor entra en clase y nos manda callar con educación. Todo el mundo se intenta centrar en los ejercicios que pone el profesor pero veo como Andy, de vez en cuando, saca un pequeño espejo y se mira su pelo castaño, su piel blanca y su cara. Muchas personas pueden pensar de ella que es una presumida, que no deja en paz el espejo, que tiene que estar siempre perfectamente maquillada pero... ¿Cuantas veces la habré visto por su casa con un viejo pijama y con ojeras de tanto estudiar? Andy es una chica que parece muy superficial pero no. En realidad sufre mucho desde el divorcio de sus padres. Ellos son italianos y se separaron hace dos años haciendo que la madre de Andy, o Andrea, la trajera aqui, a Newport. La costó superarlo pero ahora esta bien. Aunque se pone enferma cada vez que su padre la llama para decirla que ha encontrado el amor en alguna italiana joven que podría ser de la misma edad que Andy.

Despues miro a Holly. Es, sin duda, la mas alta. Me acuerdo del dia que la conocí. Fue muy sorprendente ver a alguien tan alta con mi misma edad aunque en Reino Unido hay de todo. Su pelo es negro y su piel también es blanca. A veces lleva unas gafas para poder ver la pizarra y... Aunque la gente piensa que es vergonzosa no lo es para nada. Siempre esta cantando y brincando por ahí. Es algo sorprendente. Siempre que va a mi casa, Sam, mi hermana, se sorprende por la espontaneidad que posee.

Por último miro a Elizabeth. Sonrío de forma involuntaria. Conozco a Eli desde que éramos pequeñas y es como una hermana para mi. Al contrario de Holly, ella es baja de estatura. Su pelo es negro y su tez, como las anteriores, es blanca. Se centra mucho en los estudios y, junto a Andy, es la que tira del carro de los estudios de Holly y mios. Siempre me da una charla sobre el futuro, sobre que si una carrera, que si otra... Me hace sentir tan mal que cuando me deja sola soy capaz de estudiar durante una semana sin parar. Pero despues vuelvo a la normalidad. 
-Andy, ¿me dejas el espejo?- pregunto a mi amiga.
-Claro.

Y, por último, yo. Me miro al espejo y el cristal muestra a una chica normal y corriente, con el pelo castaño y con la piel morena debido a mis raíces españolas. ¿La estatura? Pues soy mas alta que Elizabeth y mas baja que Holly asi que supongo que normal. Y estoy tan loca como todas mis amigas. Solemos ir a correr las cuatro juntas pero siempre acabamos en la playa tumbadas comiendo pipas. Soy tímida y a la vez curiosa. Estoy loca pero tengo sentido común. Me centro en las cosas que me importan y en las que no- excepto en los estudios-. 
Al pensar en mi forma de ser me doy cuenta que todo lo que pienso de mi es totalmente opuesto. Asi que giro la cabeza y miro a Elizabeth.
-Eli- susurro.
-¿Que?- pregunta mientras copia el ejercicio del profesor.
-¿Como soy?
-Eres tonta.

Me río y la hago caso pero suena el timbre. ¿Ha acabado ya la clase? Parece ser que si ya que todos están recogiendo. Incluso los chicos que se sientan al final de la clase se levantan y se van.
-Recordad hacer el ejercicio ocho- dice el profesor antes de dejarnos salir de clase.

Le devuelvo el espejo a Andy y me mira.
-Vamos. Es última hora y viernes. Y hace un frio que pela. Veniros a mi casa.

Cada vez que vamos a casa de Andy acabamos comiendo todo lo que hay en la nevera, viendo cuatro películas distintas y hablando de todo y de nada. 

Cuando llego a casa, mi hermana Samantha esta viendo la televisión. Ella es una chica de veinticinco años y, apesar de nuestra diferencia de edad de ocho años, nos contamos todo. Es rubia y también tiene la piel morena y de personalidad es como yo.
-¿Que tal el día?- pregunta incorporándose en el sofá. 
-No ha estado mal.
-¿No sales por la noche?
-Hace demasiado frío.

Mentira. Y mi hermana lo sabe. Apaga la televisión y me indica que me siente junto a ella. 
-Ven aqui, enana- me dice dulcemente.

Al principio me niego porque se que me espera un largo sermon de estar feliz y con ello me vendrán recuerdos de cuando realmente era feliz. 
-Venga, Lu- dice.

A la par que me voy acercando al sofa, mis ojos se van llenando de agua. No quiero llorar pero no puedo evitarlo. Ya van a hacer siete años. Sam me abraza con mucho cariño y con mucha suavidad. Es un momento muy delicado.
-Lucy, papa y mama quieren verte feliz- dice Sam.
-Lo se- miro encima del televisor y veo una foto suya-. Sino llega a ser por las fotos no me acordaría ya de sus caras.
-Eras muy pequeña.

Parece ser que esta vez no hay sermon por parte de mi hermana. Pero si dice algo.
-Prometeme que siempre me contarás como es tu estado de ánimo, que me diras que te preocupa y que me preguntes cuando tengas dudas. Prométemelo.

Miré a Sam y la vi llorar. Parecía que necesitaba una respuesta. Pero una respuesta determinada.
-Prometido.

Pero en menos de un mes habré olvidado esa promesa por otra promesa. Pero no con ella. Sino con ellos.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Prólogo.

Dia 1 de febrero de 1993. 
Hospital de Cheshire.
Despacho de jefatura de Maternidad.

El doctor Mason mantiene una pequeña reunión con el director del hospital, el doctor Seligson, sobre algunos de los cambios recientes en su departamento.
-Necesitamos la otra sala de partos. El otro día tuvimos a dos mujeres casi con la cabeza de sus bebés asomando. No podemos prescindir de ese tipo de áreas.
-Lo se, Mason. Pero el hospital es muy grande y el dinero que empleamos en esa sala lo podemos usar para un quirófano de urgencia.
-Director Seligson, por favor...
-No- dice el director del hospital. Después mira su reloj-. Es mi hora del almuerzo.

Se levanta y se va del despacho del doctor Mason sin depedirse si quiera. 
-Adios, imbecil.

El doctor se tumba en su silla acolchada y suelta un gran suspiro. El director es inflexible sobre sus decisiones. Pero Mason no soporta ver a mujeres a punto de dar a luz con dolores.
Vuelve a suspirar. 
Mira su reloj. Tambien es su hora del almuerzo. Su mujer de debe estar esperando en casa ya. Coge su teléfono y marca un número.
-¿Maggie?- pregunta el doctor Mason.
-¿Mike? ¿Sigues en el hospital?- pregunta su mujer.
-Si- Mason pone sobre su mesa una cartera y coge algunos expedientes. Despues hace que su movil se mantenga capturado entre su hombro y su oreja para poder hablar con su esposa mientras que mete los papeles-. Pero ya voy para casa.
-Esta bien. ¿Alguna novedad con el director? ¿Abrirá de nuevo la segunda sala de partos?
-Se niega. Dice que se necesita el dinero para un quirófano de urgencia. Como si aqui hubiera muchas urgencias.
-No te enfades, Mike.
-Si, si me enfado- susurra cuando esta cerrando el maletín.

De pronto se ve interrumpido por una enfermera que parece alterada.
-Espera un segundo, Maggie- dice Mason. Despues tapa el micrófono del movil con la mano-. ¿Ocurre algo, enfermera Green?

La enfermera parece cansada de haber corrido.
-Un rosado- dice ella.

El doctor Mason la mira sorprendido.
-¿Esta usted segura?

La mujer asiente con la cabeza y vuelve a irse corriendo. Mason habla de nuevo con el movil.
-Maggie, ha surgido una emergencia- hace una pausa para pensar en una excusa-. Una mujer esta teniendo problemas en su parto. Se piensa que el niño tiene el cordón alrededor de distintas partes del cuerpo y no puede salir.
-¡Pues corre a ayudar, Mike!
-A la cena estaré allí.

Cuelga y se levanta para salir corriendo a la misma dirección que la enfermera. Se tiene que ir haciendo paso entre familiares de ingresadas y de médicos hasta que llega a la enfermería. Es una gran sala llena de cunas con niños recien nacidos. Mason puede ver a la enfermera Green junto a otra de unos cincuenta años. 
-¿Este es el rosado?- pregunta observando a un recien nacido.
-Si- dice la enfermera de mayor edad.

Mason no se lo puede creer. ¡Hace tanto que en el hospital no hay uno! Pero decide comprobarlo él mismo.
-¿Los análisis?- pregunta.
-Sobre la mesa.

Mason va a la mesa con rapidez y busca los botecitos. Cuando los encuentra mira uno. Despues lo coge con manos temblorosas y mira la sangre. Sangre rosa. 
-Es fascinante.