Entro en clase con la cabeza baja y cogeando. No miro a nadie hasta que me siento. Saco mis libros de economía y mi estuche.
Veo como los chicos entran en clase hablando. Me miran con curiosidad. Pero se van a sus asientos cuando las chicas entran en clase y me ametrallan a preguntas.
-¿Se puede saber dónde estabas ayer?- pregunta Holly.
-Sam no sabía donde estabas a las dos de la mañana- dice Elizabeth.
-Me dijo que habías salido a correr. ¿Por dónde corriste?- cuestiona Andy.
-Ayer llovía. ¿Estabas en el bosque?- pregunta Holly.
"Estaba en casa de los siervos del pirómano" pienso.
Me pongo rígida cuando oigo en mi mente un "No lo digas" de Niall.
"¿Cómo lo haces?" pregunto en mi mente con la esperanza de que me conteste.
-¿Lucía?- pregunta Andy-. ¿Estabas en el bosque?- Andy se desespera cuando no contesto y lo toma como un "si"-. ¿Estas loca?- chilla. Todos los de la clase nos miran-. ¡Podía haberte caido un rayo!
"Di que tenías hambre y que fuiste a una tienda de veinticuatro horas para comprar algo" susurra otra vez Niall en mi mente.
"¿Por qué?" pregunto.
"Dilo".
-Tenía hambre. Me fui al ultramarinos del centro a por unas patatas.
-¿A las dos de la mañana?- pregunta Holly.
Me quedo pensando una respuesta.
-Si. Me ha venido la regla y mi estómago necesita comida a todas horas- digo.
Las chicas me miran sin creérselo. Elizabeth se acerca a mí y me abraza.
-Sabes que puedes contárnoslo. Somos tus amigas.
"No lo digas" me ordena Niall.
"¿Por qué? Son mis amigas. Se lo cuento todo".
"Esto no".
La voz autoritaria del rubio en mi mente me petrifica y no puedo articular palabra.
"¿Cómo tienes el tobillo?" pregunta Niall.
Sin darme cuenta me miro el tobillo. Elizabeth lo mira también.
-Tienes hinchado el tobillo. ¿Que te ha pasado?
-Nada- miento.
Pero sin que pueda hacer nada, se agacha y me sube el pantalón. La imagen de mi tobillo rojo y lleno de ampollas no le parece agradable y grita.
-¿Que has hecho, loca?
"Di que viste un rayo caer en el bosque y que una rama se cayó en el suelo. Tú solo querías que no se crease un incendio y pisaste la rama hasta que el fuego cesase" dice Niall.
-En el bosque cayó un rayo y quemó una rama. Lo pisé hasta que se apagó.
-¿No habías dicho que no estuviste en el bosque?- pregunta Holly.
-Fue un árbol cerca de mi casa- mentí.
"Tienes el tobillo mal" dijo Niall. "¿Te duele mucho?".
"¿Cómo puedes estar hablando conmigo en mi mente?".
"Eso no importa. Ve al doctor Mason. Él sabrá que hacer".
"No hasta que me contestes. ¿Por qué eres capaz de hablar en mi mente?".
"Ve a enfermería. ¡Ya!".
No. No voy a ir a la enfermería hasta que Niall me conteste. Y sabía qué hacer para conseguir respuestas. Me levanté con un agudo dolor en el tobillo y fui cojeando hasta la mesa en la que Niall estaba sentado. Sus ojos me miraban con furia cuando pensé "No me voy a ir hasta que me digas por qué puedes hablar conmigo a través de pensamientos".
Mi mirada estaba fija en él cuando puse mis manos sobre el tablero de mi mesa. Los demás chicos también me miraban furiosos.
"Dimelo" le ordené.
"Soy un rosado. Puedo leerte la mente" dice.
"Ya me he dado cuenta de eso. ¿Por qué puedes?".
"Ya te lo he dicho. Soy un rosado".
"¿Qué es eso?"
"Es alguien que ha llegado a desarrollar un poder"
¿Poder? No. Debe de estar vacilandome. Eso es lo que creo. No puede ser que sea eso. Puede que este soñando aún. Puede que siga dormida aún en mi casa.
Llevo mi mano a mi brazo y me pellizco un poco. Siento dolor y eso significa que estoy despierta, por lo que es verdad. Me esta hablando a la mente.
"Ya te he contestado. Ahora vete a que el doctor Mason te vea tu tobillo".
"No puedo faltar a economía. Ya falté ayer".
"Yo me encargo de eso".
-¿Puedes dejarme un boligrafo, Niall?- le pregunto al ver que toda la gente se pregunta qué hacía delante de él.
-Claro- contesta él duramente.
Cuando me lo da miro a los demás con valor. Zayn me mira furioso.
"Vete a ver al doctor. El profesor estará por venir".
"Vale".
Me giro y voy a mi mesa donde las chicas me miran sorprendidas.
-¿De qué hablabas con ese?- pregunta Andy.
-Me voy a ver al doctor Mason. A lo mejor puede hacer algo con mi tobillo- digo ignorando la pregunta de Andy.
Las chicas dicen algo pero no las hago caso. Salgo de clase y sigo por el pasillo hasta dar con una esquina donde Liam me espera.
-Ponte a caballito.
"No" pienso para que lea mis pensamientos pero parece ser que no los escucha. "No" repito.
-Si me estas hablando con pensamientos nos puedo leerlos. Solo puede Niall.
-No voy a subirme a tu espalda.
-Llegaremos antes a la consulta.
-Me duele el tobillo, no me falta una pierna.
Me mira duramente.
-¿Tú también eres un rosado?- pregunto.
-¿Cómo sabes eso?
-Niall me lo ha dicho. Si no me lo decia no iba a la consulta. Respondeme, ¿eres un rosado?
-Te contestaré si te subes a mi espalda.
-No voy a aceptar chantajes. Dímelo o aviso a la policia de lo que vi ayer en vuestra casa.
-¿No aceptas chantajes pero tu si los puedes hacer?- pregunta él-. Subete a mi espalda.
-Llamaré a la policia.
He dicho esa frase para asustarle pero me asusta más su respuesta.
-Ya saben de nuestra existencia. Si vas a comisaría no te tendrán en cuenta. Solamente te enviarán a un doctor que sepa también de los rosados para que te encierren en un manicomio- dice serio-. Ahora subete a mi espalda. Tengo que llevarte al doctor.
-Solo me subiré si me dices si eres un rosado y en caso de que lo seas quiero saber tu poder.
-Si. Supervelocidad- me contestó rapidamente.
-¿Qué?
-Cien kilómetros por minuto.
-¿Cuánto?- pregunto sorprendida.
-Kilometro y medio por segundo- Liam duda un momento-. Un poco más de kilómetro y medio.
-¿Corriendo?
Liam pone una leve sonrisa en su rostro. Luego la quita.
-Ya te lo he dicho. Subete a mi espalda.
Se gira y le enseña su espalda. Me acerco con miedo a él y cuando me subo con un saltito Liam me baja. Estamos en la consulta del doctor.
-¿Has notado la velocidad?- me pregunta.
-No- tartamudeo. Realmente es rápido.
-Llama a la puerta- dice Liam.
Le miro. Debería estar asustada porque Niall me habla a mi mente y por la velocidad a la que he llegado a la enfermería estando a la espalda de Liam pero llamo a la puerta del doctor. A los segundos, el doctor Mason abre la puerta.
-¿Si?- pregunta.
-Tengo el tobillo mal. Esperaba que me diese una crema para el dolor- digo.
-Claro.
El doctor me deja entrar y me señala una silla.
-Veamos esa herida.
Me siento en la silla y me subo los bajos del pantalon para que examine mi tobillo. Lo mira con mala cara.
-¿Que te ha pasado?- me pregunta.
-Me quemé- contesto.
-¿Cómo?
Miro a Liam, que sigue en la puerta, para que me ayude.
-No puedo darte nada si no se la causa de la lesión- dice Mason.
-Se lo ha hecho Harry- susurra Liam.
-¿Qué?- pregunta el doctor.
-Estaba en la casa de la cala y pensabamos que era un antirrosado. Harry la agarró del tobillo para hacerla hablar.
-¿Que Harry le hizo esto?- grita el doctor. Luego se acerca a la puerta y la cierra-. ¿Que ha visto?
Yo miro a la pared blanca de la consulta. Ahora si estoy asustada.
-Lo vi todo.
El doctor Mason me mira y se acerca a mí.
-¿Todo?
-Niall habla en mi mente, Liam corre kilometro y medio por segundo, Zayn mueve cosas, Louis dio un puñetazo en la pared que hizo vibrar toda la habitación y Harry... Harry me hizo lo del tobillo.
Cierro los ojos para intentar no llorar pero me es imposible.
-Tranquila, tranquila- me dice el doctor-. ¿Cuál es tu nombre?
-Lucy. Lucy Smith.
-Esta bien, Lucy. Tienes que prometer que no vas a decir nada. No puedes decir lo que viste ayer.
-Pero...
-No hay ningún pero. No puedes decirlo. Te tomarían por loca y seguramente acabarías muerta.
-¿Muerta?
Miro al doctor con más miedo que antes.
-Si. Muerta.
-¿Por qué?
-No puedo decirtelo. Ya sabes demasiada información.
-Pero...
-Liam, ¿cómo esta Harry hoy?
-Frío.
-Dile que venga.
Liam asiente y se va. El doctor Mason se gira y busca en un botiquin algo. Saca un tubo de crema y se echa un poco en una mano. Luego se acerca y me lo echa en el tobillo. Yo pego un chillido debido al escozor que me produce pero he de decir que a los pocos segundos noto como mi piel se calma. No escuece tanto y el masaje que me da el doctor parece que esta haciendo bien a mi tobillo.
-Te vas a llevar la crema a tu casa. Te vas a echar cada dos horas y luego te pondrás un poco de hielo en el tobillo. Estarás bien mañana.
-¿Mañana?
-Si. Es una crema que se hizo pensando en las heridas que podían hacer los rosados como Harry.
-¿Cuál es el poder de Harry?- pregunto sin dudar.
El doctor me mira con duda.
-Puede controlar su temperatura corporal. Su sangre puede llegar a alcanzar los doscientos grados de temperatura y el cero absoluto.
-¿Que temperatura es esa?
-Doscientos setenta y tres grados bajo cero.
-Es una temperatura muy baja para el cuerpo humano.
-Su cuerpo se lo permite.
-¿Y Louis? Vi que daba un golpe en la pared que hacía vibrar toda la habitacion. Su poder es la superfuerza, ¿no?-tartamudeo.
-No. Su cuerpo le permite ser tan duro como el acero y tan ligero como el aire. Se llama cambio de fase.
-¿Puede traspasar cosas?
-Si.
-¿Y puede hacer que otras personas las traspase?- pregunto al acordarme de la noche cuando pensé que un coche me había traspasado.
-Si- dice Mason-. ¿Eres tú la chica a la que la iba a atropellar un coche? Louis me lo contó. Tenia la esperanza de que no te acordaras pero parece ser que no. No ibas demasiado borracha.
La puerta de la enfermería se abre y entra Harry serio.
-Pon tus manos sobre su tobillo- dice Mason.
Harry me mira y me hace una señal para que ponga el pie sobre su muslo. Cuando lo hago, posa sus manos sobre mi tobillo. Doy otro chillido. Me hace daño. Noto como mi piel se congela.
-Espera- dice Mason-. Ponte unos guantes y manten tus manos a unos centímetros de su piel.
Harry le mira duramente y luego le hace caso.
-¿Por qué no controlas tu temperatura y la pones a cero?- pregunto a Harry.
-No sabe controlar sus poderes aun- dice Mason.