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viernes, 31 de enero de 2014

20.

Niall y yo vamos hacia mi casa después de un entrenamienti duro. Los chicos han estado corriendo con troncos. Bueno, Harry ha estado amasando un poco de masa para empezar controlar sus poderes. He estado pensando que lo de Harry puede que sea psicológico. Pienso que Niall le puede ayudar manipulado su mente. Además, así Niall podría empezar a ejercitar su mente hasta se me ocurra algo. Así mato a dos pájaros de un tiro.
Desde que estoy con ellos, los chicos han estado escondiendose fuera de mi casa todo el rato. No quieren correr riesgos. Se escondeb tras unos árboles o unos arbustos. Cuando les intento buscar no les encuentro. Están bien escondidos.

Cuando llegó en casa, veo muchas maletas en la entrada. Sam está metiendo muchas cosas en cajas para llevárselas a Oxford. Jimmy, el pobre, está sacando las cosas al porche para meterlo al coche después.
- Hola- digi vigilando de que Niall no estuviste ante la vista de los ojos ante los ojos de Sam y Jimmy.
-Hola, cielo- me dice Sam.

Sonrío.
-¿No te ibas a ir mañana?- pregunto.
-Si. Lo estamos guardando para salir mañana temprano.
-¿A que hora salís?
-A las nueve. Se tarda dos horas en llegar. Jimmy me llevará a para ayudarme un poco con la mudanza.
- Pero estaré aquí a la hora de la comida- me dice Jimmy-. Si quieres traere un poco de comida china.

Sonrío amablemente.
-¿De dónde vienes?- me pregunta Jimmy.
-Biblioteca- miento.
-Es que como traes los zapatos llenos de arena...

Me miró las botas. Están llenas de la arena de la cala de los chicos.
-Pues no se. Habré pasado por un parque y...
-¿No sabes si has pasado por un parque?

Le miro y pienso rápido.
-Iría pensando en mis cosas.
-¡Ay! ¡Dejala!- dice Sam ayudándome.

Al día siguiente, tras despedirme de Sam, salgo al porche donde veo Harry esperando. Es una mañana fría pero noto como Harry desprende calor así que, aunque esté un metro,  estoy calentita.

Llegamos al instituto donde están los demás chicos. Vamos pasando por todas nuestras taquillas y cuando llegamos a la mia cojo mis libros. Después llegamos a clase donde me siento al lado de Zayn. Veo como las que eran mis amigas hablan animadamente entre ellas. Me llama la atención la ausencia de Leah y Charlotte.

La clase esta muy revuelta. Parece ser que el profesor de economía tiene una sorpresa para nosotros.
-Chicos, vamos a recibir una charla de una economista- dice señalando a la chica que esta sentada en una silla-. Se llama Kate Selley, tiene veinte años y es la primera en su promoción. Se graduó el curso pasado y ya destaca. Señorita Selley...

La chica se levanta. Va vestida con unos pantalones vaqueros y una blusa de color rosa palo. Tiene el pelo recogido en una coleta alta. 
-Hola, chicos. Soy Kate y vuestro profesor de economía me pidió hace unas semanas que viniera a dar una charla sobre los valores, la bolsa, las acciones. ¿Realmente quereis aprender sobre eso?- pregunta la chica. Al ver que nadie responde, nos mira-. No. Ninguno de vosotros esta intereados en hacer economía en la carrera. La veis una carrera aburrida. ¡Para nada!

Los alumnos se miran entre si. 
-Esta tía esta loca- susurra Zayn mientras saca un cuaderno y un lapicero para ponerse a dibujar.

La chica sigue hablando. Parece ser que todos desconectamos frente a su charla. Más aburrida no puede ser. Pero hay un momento que nuestras miradas se cruzan.
-Tú, ¿cómo te llamas?- me pregunta.

La miro sorprendida y abro la boca para contestar.
-Me llamo...
-Lucy Smith.
-¿Cómo...
-¿Qué cómo se tu nombre?- la chica se ríe-. Pedí vuestro listado de notas y vuestros datos. Os quería estudiar antes de venir. Eso es lo que hace un economista. Estudia lo que va a hacer. ¿Quiero invertir en una empresa? Estudio su mercado bursátil. ¿Quiero invertir en una compañía telefónica? Estudio sus acciones- suspira-. Lucy, ¿me permites decir tus calificaciones en alto?

La miro. ¿Mis calificaciones? Es algo personal. Cuando voy a contestarla que no, me corta.
-Lo siento. No quería ofenderte.
-No me ofendes pero creo...
-Que tus notas son tus notas. ¿No es así?

La miro sorprendida. Me esta quitando todo de la boca. No me deja casi ni hablar.
-Lucy, imaginate que tienes que hacer algo. Ten en mente algo que hagas habitualmente. Algo que sea secreto.

Me muerdo el labio y pienso en los entrenamientos de los chicos.
-Seguro que tienes miedo que lo sepa más gente, ¿no? Imaginate que si alguien más lo sabe afectará a tu propia vida.

"¿Soy yo o esta tía sabe mi secreto?" pienso mirándola fijamente.
-E imaginate que alguien dice que te tiene que proteger ante... No se... ¡Ante las próximas personas que entren por esa puerta!

De pronto, llaman a la puerta. Una de las mellizas, Leah, asoma la cabeza.
-Lo sentimos- dice-. ¿Podemos pasar?
-Pasad, chicas- dice el profesor de economía-. Pero que no se repita, ¿eh?

Yo casi no hago caso a esas palabras. Yo solo miro a Kate sorprendida. 
-Lucy, imaginate que ellas te pueden ayudar. Imaginate que te ayudarán mucho más de lo que te imaginas. Imaginate que puedes ir más lejos. Imaginate que, si tu vida estuviera realmente en peligro, ellas te salvarán.

Me quedo con la boca abierta. 
-A veces, como en la bolsa, hay que arriesgar- Kate se acerca a mi mesa y se queda junto a mi-. Yo arriesgaría en ese caso. Y, en mi trabajo, nunca me he equivocado.

La miro. Me esta queriendo decir algo. Si. Ella sabe todo. Sabe mi secreto. ¿Debo confiar en ella?
Luego suena el timbre que marca el final de la clase. Miro a la chica que me mira con una sonrisa. Mira a los chicos. Estoy sola en la mesa porque Zayn se ha levantado y se ha ido con los demás. Kate se acerca a mi oido y susurra algo.
-A la hora del almuerzo en el baño que hay al lado de la clase de biología.

domingo, 26 de enero de 2014

19.

Una semana. Una semana es la que llevo con los chicos detrás de mí. Una semana es la que llevo siendo la única chica en el clan de los esclavos del pirómano. Una semana en la que la gente me mira raro y se burla de mi. Una semana en la que no he dirigido la palabra a mis amigas de toda la vida. Una semana en la que los profesores se sorprenden al verme sentada en los sitios del fondo con los chicos. Una semana en la que, cuando quiero ir al baño, me acompañan. Cada día pienso que mi vida esta arruinada. No tengo amigas, siempre estoy con los chicos, nunca consigo estar sola. Y, además, estoy siendo espiada por las mellizas. Puedo acabar muerta.

-¿Vas a querer esas patatas?- pregunta Niall mirando mi bandeja.

Le miro. Esta sentado justo en frente mio en la mesa de la cafetería. Todo el mundo nos mira.
Empujo mi bandeja, que esta llena de comida porque no he comido nada, hasta el rubio.
-¿No comes?- pregunta Liam.

No contesto. Solamente me cruzo de brazos. 
-Come- me ordena Zayn.
-No tengo hambre.

Todos me miran.
-Lucy...- susurra Harry-. ¿Es un acto de rebeldía lo que estas haciendo?
-No. Simplemente no tengo hambre- miento.
-Recuerda que Niall puede leerte la mente y saber si es verdad o no- dice Louis.

Miro al rubio, quien esta devorando las patatas que ha cogido de mi bandeja. 
-¡No! ¡No! ¡No he hecho ahora nada! Cada vez que te leo la mente me amenazas. No quiero enfadarte.

En mi mente sonrio.
-Come- me vuelve a ordenar Zayn.
-No me da la gana.
-¿Y que vas a hacer? ¿Vas a estar en huelga de hambre porque queramos que sigas viva?

Le miro. Que imbecil.
-Puede.
-Que infantil.
-Puede.
-¿Vas a contestar a todo "puede"?
-Puede.

Los demás se rien por mi contestación.
-¿Os hace gracia?- pregunta Zayn.
-Puede- dice Louis.

Esta vez yo también me rio. Puede que sea la primera vez que me ría en la semana en la que estoy con ellos. Alguna vez Liam me intentaba hacerme reir. Alguna vez me han incluido en sus conversaciones. Pero siempre les rechazaba. No es una buena semana para mí.
-¿Que tenemos ahora?- pregunta Harry.
-Creo que matemáticas.
-Pues no vamos a hacer nada- dice Zayn-. Tenemos el diez asegurado. 
-Yo no voy a ir- susurro mientras me levanto de la mesa de la cafetería.

Noto que todos los alumnos me miran mientras me dirijo a la puerta.
-Te acompaño- dice Louis siguiendome.

Camino rápidamente hasta la puerta de la habitación y la cierro rapidamente. Luego, empiezo a correr. Realmente necesito a estar sola. Corro por los pasillos. Algún profesor me mira mal por hacer tanto ruido. 

Creo que corro por todo el instituto hasta llegar al gimnasio. Necesito relajarme. Necesito desconectar. Necesito sentirme sola. Lo necesito. Lo deseo.

Cierro la puerta del gimnasio y me siento con la espalda apoyada en la puerta. Todo lo que escucho es silencio. Nada más. Sonrío. Estoy, en este momento, en la gloria. Miro a mi alrededor. Veo alguna pelota de baloncesto y algún palo de hockey. Me levanto y, tras cerrar la puerta con el seguro que hay, cojo una pelota de baloncesto. La boto repetidamente. Luego tiro y meto una canasta. Sonrío de nuevo. Cojo de nuevo la pelota y tiro de nuevo. Otra vez he metido. Miro otra vez a mi alrededor. Nadie. No hay nadie. Las gradas estan vacias y no parece que haya nadie en los vestuarios, así que decido motivarme yo sola.
-Smith coge la pelota- digo imitando la voz de un comentarista. Luego hago un giro para evitar que los jugadores imaginarios que estan en mi cabeza me quiten la pelota-. Se quita a todos los contrarios de en medio- doy un par de pasos y boto-. Lo va a conseguir- tiro la pelota-. La tira la tira y... ¡Canasta de Smith! ¡La afición esta que ruge! ¡La afición esta que trina! ¡Smith ha conseguido meter canasta en el ultimo momento!

Doy vueltas mientras me rio por mi "triunfo" y luego me tiro al suelo. Pero unos aplausos me hacen salir de mi imaginación. Me levanto del suelo y corro a por un palo de hockey. ¿Y si es una de las mellizas? Tendré que defenderme en ese caso.
-¿Me vas a pegar con eso?- pregunta Louis dejando de aplaudir.

Le miro y relajo los brazos. 
-¿Asi que has ganado un partido de baloncesto en los últimos segundos? ¿Que has ganado? ¿El mundial femenino?

Me ruborizo. Me ha visto fantaseando.
-No. Era una competición europea- digo intentando quitar hierro al asunto-. ¿Cómo has entrado? He cerrado la puerta con cerrojo...
-¿No te entra en la cabeza que somos rosados?
-Ah. Has trapasado la puerta, ¿verdad?
-Que lista eres.

Le miro mal. Y cojo la pelota de nuevo.
-La coges mal. 
-Acabo de ganar un campeonato de baloncesto. Soy una crack.
-Puede que en tu mente. Pero en la realidad no. 
-Imbecil.
-Me entreno.
-Y Zayn te acompaña, ¿no?

Louis suspira.
-¿Que te pasa con Zayn?- pregunta.
-No congeniamos. 
-Se preocupa por ti. Por cierto...- se saca una barrita de cereales del bolsillo y me la lanza-. Come algo.
-No tengo hambre.
-Come. No lo hagas por nosotros. Hazlo por ti. No dejes que esto te influya.
-¿Cómo? He dejado de lado a mis amigas por vuestra culpa.
-Fue culpa tuya entrar en la casa y descubrir nuestro secreto. Comete la barrita.

Le miro. Dejo caer el balón de entre mis brazos y abro el envoltorio de la barrita. Tiene distintos cereales bañados en una capa de chocolate. La verdad es que parece apetecible. Noto como mis tripas gruñen. Mi cara enrrojece.
-Come. Lo estas deseando.

Liam me acompaña hasta casa. Se va a quedar por las cercanías por si acaso se acerca alguna de las mellizas.
-Hola- dice Sam cuando me ve entrar en casa-. ¿Que tal las clases hoy?
-Como siempre- miento.
-¿Aburridas?
-Si.

Me siento en la mesa de la cocina y veo a Sam servirme la comida.
-Tengo una noticia- me dice.
-Dime.
-¿Te acuerdas que hace unos meses me presenté a un examen para que me diesen una beca para Oxford?

Vaya que si lo recuerdo. Estuvo durante dos meses estudiando para hacer el dichoso examen. Durante esos dos meses, la casa estuvo hecha una mierda. Había ropa sucia por todos los lados y platos sin lavar. Fue cuando tuve que aprender a poner la lavadora y el lavavajillas.

La miro sorprendida y grito.
-¿Te la han dado?
-¡Si!

Me levanto para abrazarla. Saltamos, chillamos y nos emocionamos.
-¡Te dije que estabas dentro! ¡Te lo dije!
-Solo va a ser hasta final de curso. Hasta junio. 
-No te preocupes. Vas a ser la alumna estrella alli- digo sonriente.
-He pensado en alquilarme allí un apartamento. Dormiría allí pero vendría los viernes y me iría los domingos. Estarías sola en casa. Bueno, le he pedido a Jimmy que venga a comer contigo todos los días. ¿Te importa?
-¿Que? ¿Estas de coña? ¡Claro que no! Haré lo que sea por que te vayas a estudiar a Oxford.

lunes, 20 de enero de 2014

18.

Estoy en mi taquilla guardando mis libros. Miro el horario que tengo pegado la puerta y cojo lo necesario. Las chicas aun ni han llegado a mi taquilla así que espero.

Veo a los chicos pasar por mi lado. Me miran de reojo y continuan sin decirme nada. Es lo mejor. Sólo hablaremos cuando sea necesario.

Como las chicas no vienen pasados diez minutos voy a la clase que me toca. Seguramente estén allí y no me equivoco. Cuando entro a la clase las veo sentadas en las mesas de siempre hablando con las mellizas.
- Buenos días- dijo sonriente.
- ¿Se puede saber dónde estabas el viernes?- pregunta Andy.
-Me tuve que ir a casa. Sam quería que volviese pronto.
-Te dejaste el abrigo.
-¿Si? No lo eches en falta a la vuelta- digo pensando en la confortable sudadera que me dejó Louis.
- Ya nos hemos dado cuenta- contesta Elizabeth.
-¿No os habreis enfadado conmigo por eso?
-¡Es que no sólo es eso! ¡Es que los fines de semana no se te ve el pelo! ¡Es que te escapas de casa!- chilla Holly.

Me sorprende ver a Holly así. Siempre es una chica alegre que evita estar enfadada.
-Queremos una explicación-dice ella- y la queremos ahora.

Miro a las mellizas. Me miran algo incomodas. Normal. Estar en medio de una discusión ajena es desagradable. Noto como toda la clase nos mira.
-Estamos esperando una explicación- repite Holly.

Giro la cabeza para ver a los distintos compañeros que me miran. Luego dirijo la mirada a los chicos que me miran con miedo.
"No lo digas, Lucy"

Sacudo un poco mi cabeza para intentar dejar de oir la voz del rubio en mi mente.
-Vamos- dice Holly mientras se levanta para estar más cerca de mí.
-Yo...
-¡Venga!

Miro a las chicas. También a Charlotte y a Leah.
-Es complicado de explicar...
-Dilo.

Las miro. ¿Y se lo digo? No hay nadie que nos pueda escuchar. Además, son mis amigas. Si les digo que no lo digan no lo dirán. ¿Por donde empezar? ¡Hay tantas cosas¡
-Vale. Acercaros- digo.

Las chicas me miran y me hacen caso.
-¿Veis a los esclavos del pirómano?

Giramos la cabeza para ver a los chicos pero no estan. Luego alguien me agarra por la cintura y me eleva por los aires.
-Tenemos que hablar- me dice Zayn.
-¡Eh! ¡Dejala!- grita Andy.
-Ahora os la devolvemos- dice Liam.

Me sacan a volandas hasta el pasillo y Louis cierra la puerta en las narices a las chicas, que nos siguen, impidiendo que salgan a escuchar nuestra conversación.
-¡Te dijimos que no dijeras nada!- grita Niall.
-No lo he dicho.
-Estabas a punto. ¿Tú estas loca?- chilla Liam-. ¡No sabes lo que haces! ¡Acabas de ponerte en peligro!
-¿Qué?
-¡Sí! ¡En peligro! ¡No sabes nada!- grita Zayn antes de dar un puñetazo a la pared.
-¿Que? No lo entiendo. He sido muy cuidadosa.
-Que seas cuidadosa no sirve- dice Harry-. La OMER lo sabe todo.
-¿Todo?
-¡Si! ¡Tienen espias por todos los lados!- me grita Louis.

Les miro. No logro entender lo que me quieren decir.
-Explicarmelo, por favor. No tengo el superpoder de saber todo.
-Leah y Charlotte- susurra Liam.
-¿Las mellizas? ¿Que pasa con ellas?
-Sabemos que son rosados- dice Zayn-. Y sospechamos que son espias de la OMER.

Les miro. Miro cada a cada uno de ellos y me empiezo a reir.
-Es broma, ¿no? Tiene que serlo. No. No puede ser.

Ninguno muestra ni una pizca de gracia en su cara. Es verdad. Las mellizas son espias.
-¿Como que son espias? ¿Por qué?
-Vinieron justo después de que le preguntases al doctor Mason en los análisis sobre nosotros y nuestra sangre- dice Louis-. Puede que las enviase la OMER para saber si sabías algo sobre los rosados.
-Parecen muy jóvenes- susurro.
-Creemos que tienen el poder de mimetismo. Se convierten en personas jóvenes y se hacen pasar por mellizas- explica Niall-. Puede que tengan cuarenta años.
-Si hubieses dicho algo de nosotros estarías muerta antes de llegar a casa. Y tus amigas también.

No respiro. No puedo entender nada. "Estarías muerta antes de llegar a casa". Esa frase me rebota en mi cabeza. "Y tus amigas también". Esa frase tampoco ayuda mucho. Me acuerdo de lo que me dijo Louis sobre su hermana. Una niña de cinco años fue asesinada por decirle a otros niños que su hermano era un superhéroe. Mataron a una niña por desvelar un secreto a sabiendas de que los niños olvidan todo lo que se le dicen a los dos minutos. La mataron. Pienso en mi padre y en mi madre. Me les imagino en el coche por una carretera al lado de un barranco. Luego les veo caer directos al vacio. A ellos también los mataron.
"Sospechamos que las mellizas son espias".
Todo me da vueltas. 
-¿Y que hago?
-Nada- dice Harry-. No hay nada que puedas hacer por tu propio pie. 
-¿Entonces?
-Entonces te tendremos que proteger- susurra Liam.
-¿Proteger?
-Si- dice Niall-. Haremos horarios. Siempre estarás con, al menos, uno de nosotros. Deberíamos empezar ya.

Tras esto, todos se miran. Luego miran a Niall. Luego le asienten. Quiza haya dicho algún plan en sus pensamientos.
Louis abre la puerta de la clase y entramos. Holly me sigue mirando cabreada y se dirige a mi.
-¿Que hacías con ellos, Lucy?

La miro nerviosa. Y no puedo contestar al imaginarme a alguien cavando su tumba.
-Yo...
-Nos debes una explicación aún.

Miro a las chicas. Eli y Andy tambien me miran enfadadas. No me atrevo a mirar a las mellizas. Luego miro a los chicos quienes están serios.
-Lo siento- digo-. Mi comportamiento no tiene justificación.

Veo como Liam coge los libros que tengo sobre la mesa que uso -o usaba- en esa clase y se va a sus sitios al fondo de la mesa. Zayn coge el estuche. 
-¿Que haceis con sus cosas?- pregunta Elizabeth.
-Vuestra amiga se muda de sitio- contesta Harry borde.
-¿Se muda? Porque lo digas tú, ¿no?- pregunta Andy.

Nadie en la clase habla. Todos estan pendientes de la disputa que estamos teniendo. 
"Es por vuestro bien" pienso antes de darme la vuelta e ir a los sitios de atrás. Harry me sigue y me indica un sitio donde sentarme. Es una mesa que esta pegada a la de Liam. Todo el mundo me mira. Parece ser que seré la una nueva esclava del pirómano.

domingo, 19 de enero de 2014

17.

El sábado oigo un ruido que me despierta de mi sueño. Es un ruido constante. Como si algo estuviese golpeando mi ventana. Me tapo con mi manta hasta arriba para evitar que el ruido me moleste. Y no lo hace. Pero empieza a ser más continuo y más rápido. Por un momento pienso en un pájaro carpintero que esté haciendo de las suyas en la madera del exterior de la casa. Y esa idea me horroriza. Bueno, me horroriza la reacción que pueda tener Sam al ver un agujero en mi habitación así que me levanto rápidamente y voy a mi ventana. Es un cristal rectangular, de unos cincuenta centimetros de largo por otros cincuenta de ancho. Subo agilmente la persiana y me asusto cuando veo la cara de Liam contra el cristal. Abro sin dudarlo y le miro.
-¿Que haces aquí?- pregunto cabreada.
-Es sábado. Y dijiste que los sábado estarías en la cala a las nueve. Son las diez y media.

"Imposible" pienso elevando mi brazo para ver la hora. Las diez y treinta y dos. "¡Mierda!
-¡Ahora salgo!- digo cerrando la ventana rápidamente y bajando la persiana.

Salto la cama para llegar al armario pero me tropiezo y acabo dándome de morros contra el suelo. Pero no pierdo el tiempo. Me levanto y saco del armario unas mayas de color rojo y una sudadera negra junto a una camiseta.
-¿Se puede saber que pasa?- pregunta Sam entrando en mi cuarto-. Lucy, ¿que pasa? ¿A que se deben esas prisas?

Me quito la camiseta del pijama y me pongo la que he sacado del armario.
-¡Llego tarde!
-¿Cómo?
-¡Llego una hora y media tarde!- digo casi sin aire en mis pulmones.
-¿Con quién has quedado?

No contesto a esa pregunta asi que, cuando termino de vestirme, cojo la mochila que contiene los cuadernos de mi padre y salgo de mi cuarto.
-No se si llegaré a comer. Te llamaré- digo antes de salir por la puerta principal, donde me espera Liam sentado en los escalones del porche-. Vamos.

Liam me mira y luego me da la espalda para que me monte en ella. Cuando lo hago, empiezo a contar mentalmente "misisipis" para saber cuántos segundos tarda en llegar a la cala. Siete segundos. Siete putos segundos es lo que tardo en estar sobre la arena de la playa donde tienen su casa.
-Ya era hora- dice Zayn con una sonrisa burlona-. Hora y media tarde. Tendremos que ponerte un entrenamiento para que reduzcas el tiempo.
-Callate, Zayn- le ordeno cabreada-. No es mi culpa que tenga sueño.
-Si. Si lo es. Si ayer no hubieras estado de fiesta por ahí hubieses dormido más.
-Me acosté a las once. He dormido practicamente doce horas. 
-No me interesa lo que hagas o lo que dejes de hacer. Nosotros tenemos que entrenarnos. Y...
-¡Dejala, Zayn!- dice Niall-. Ha llegado tarde, si. Dejala. No pasa nada. ¡A ti también te gusta dormir! 
-No la defiendas, rubio- dice el moreno.

Miro a Zayn mal y me dirijo a la casa. Entro en la cocina donde estan Louis y Harry hablando tranquilamente. Tiro sobre la mesa mi mochila haciendo mucho ruido y saco mis cuadernos. 
-Louis, haz lo mismo de siempre. Niall, tú lo mismo.
-¡Si te he defendido!
-¡Yo puedo defenderme yo solita!- grito-. Liam, lo de las botellas. Zayn, con Louis y Niall. Harry, quedate aquí. Tenemos que hablar.

Todos se quedan mirandome.
-Me parece que alguien tiene el periodo- susurra Zayn.
-Me parece que alguien tiene todas las papeletas para conseguir que me vaya y no os ayude más.

Silencio. Nadie dice nada. 
-Que mal genio- dice.
-Adios- digo levantandome de la silla.
-¡No!- chilla Zayn-. Quedate. Quedate. Lo siento.

Tras esto, todos salen de la cocina excepto Harry, que me mira. 
-¿De que quieres hablar?

Suspiro.
-Quiero saber si hubo algun momento en el que pudiste controlar tus poderes. Aunque solamente fuese un segundo.

Harry me mira. Y suspira.
-No.
-Por favor, Harry. He intentado relajarte con todo lo que se me ha ocurrido. Has pensado en el mar. Has pensado en tu familia. En tu ciudad. Y nada- le miro y me echo el pelo para atrás. Al salir tan rápido de casa no me he peinado-. ¿Tenías algún hobbie? ¿Algún deporte favorito?
-Me gustaba el baloncesto.
-¿De verdad? Podríamos intentar...
-Pero siempre acababa o congelando el balón o fundiendo el plástico y pinchandole.
-Ah.
-Pero si me acuerdo de algo que me hacía controlar mi temperatura.

Le miro con una sonrisa. Saco un cuaderno que compré días atrás para anotar todos los avances de los chicos. Las hojas están divididas en cinco apartados por colores. Abro la parte de Harry y veo algunas anotaciones sobre los intentos fallidos anteriores con Harry. Saco un bolígrafo para escribir.
-Cuentame.
-Trabajé en una panadería.

Escribo un "panadería".
-Era el encargado de encender y apagar los hornos. Una vez se me olvidó encender un horno y tenían que estar preparados en quince minutos. Recuerdo que en ese momento tenía la temperatura corporal muy fría pero tenía que intentarlo. Saqué todos los bollos y los fui horneando poco a poco. Tardé en hornearlos unos diez minutos. Pude cambiar mi temperatura de frío a calor- Harry me mira serio-¿Crees que eso puede ayudarnos?
-Solo hay una forma de averiguarlo- digo.

Me levanto lentamente. Quiero parecer relajada pero lo que me ha dicho Harry puede ser un avance. Un gran avance. Busco por los armarios y encuentro un plato. Luego voy a la nevera. Esta casi vacia. Solo tienen un par de huevos y un bote de tomate. Cojo el tomate.
-Vale- digo abriendolo y vertiendo el contenido en el plato-. Quiero que lo calientes.
-No creo que funcione. Aquel día tenía en mente que los pasteles iban a ser el postre de alguien. Pensaba que iban a ser devorados.
-¡Oh!- digo-. Bueno, no teneis casi nada en la nevera. Así que os tocará comer esto hoy. Revuelto de huevos con tomate. 
-¿Solo hay eso en la nevera?
-Si.
-Entonces...

Harry mira el plato y lo coge. Luego lo mira fijamente. A los segundos puedo ver como sale un poco de vapor del tomate. 
-Ahora que lo pienso mejor, he visto que teníais unas verduras. Así que congela el tomate. No creo que lo necesitemos.

Y el líquido rojo, poco a poco, se va transformandose en un trozo de hielo en el plato. Ya esta. He conseguido que el de rizos pueda controlar momentaneamente sus poderes.

sábado, 18 de enero de 2014

16.

Entro en la inaguracion del local del que me han hablado las chicas. Esta todo lleno de luces y de adornos de colores. Esta lleno de gente de mi edad. Tengo que ir dando codazos a las personas para que me dejen pasar. Algunos ponen mala cara y otros se disculpan mientras me dejan sitio. Al fondo, en una mesa, veo a las chicas, quienes estan sentadas con las mellizas. Me acerco con una sonrisa.
-Hola- digo. Luego miro a las nuevas-. Hola, chicas.

Las chicas susurran un "hola" que casi no oigo por lo bajo que lo dicen y por el volumen de la música.
-Lucy, estas son Leah y Charlotte- dice Holly.

Yo me acerco y las doy un beso a cada una.
-Hacen masajes curativos- dice Elizabeth emocionada.
-¿Que?- pregunto.
-Nada. Una tontería- dice la bajita, Leah.
-¿Tontería? ¡Ya no me duele el cuello!

Decido dejar la mente en blanco. Me da igual lo que digan. Estoy agotada. El entrenamiento de hoy con los chicos ha consistido en correr todo el rato por la cala. De un extremo a otro. Sin descansos. Noto cómo mis piernas están doloridas. ¿Servirá la crema que me dio el doctor Mason para esto? Da igual. No la tengo en el bolso así que...
-Voy a ir a por algo de beber- digo.

Me levanto de la silla y camino hasta la barra apartando a la gente otra vez. 
-¿Que quieres?- me pregunta un chico, de pelo moreno y piel blanca.
-Un cubata, por favor.

El chico sonrie y mientras me sirve la copa me pregunta.
-¿Eres de aquí?
-Si.
-Nunca te había visto.
-Aunque parezca que no, estamos en una ciudad que no es pequeña.

El chico se rie y me tiende la mano para presentarse.
-Soy Fred.
-Yo Lucy- le contesto con una sonrisa mientras le apriento la mano.
-Cobrame a mi la copa- dice una voz por detrás mia.

Me giro y veo a Louis mirando a Fred de forma fria. Fred se pasa la lengua por el labio y coge el billete que le tiende el moreno con mala gana. 
-Ha sido un placer- dice sin mirarme si quiera antes de darme el vaso.

Noto que Louis me arrastra entre la gente y me dirige hasta la calle. 
-No te acerque a él- me dice.

Yo me quedo sorprendida. 
-¿Qué? ¿Por qué?
-Porque no. No te convienen esas compañias.
-¿Y vosotros si?
-He hecho eso para protegerte.
-¿De que?
-El camarero era un rosado.
-¿Y?- pregunto sorprendida. Ya no me sorprende que me digan que alguien es rosado.
-Ya es suficiente que te relacionen con cinco- dice-. No puedes acercarte a ningún rosado más. Muchos trabajan para la OMER. Pueden matarte con más facilidad.

Le miro. Otra vez que me dicen que me pueden matar. Ellos tienen más posibilidades de morir antes. Por eso me dijo el doctor Mason que no me encariñase con ellos. Seguro que a ellos también se lo ha dicho.
-No os tiene que importar si muero-digo.
-¡Claro que nos importa!- contesta como si fuese obvio-. Si mueres no tendremos entrenador mi cuadernos de ejercicios.

Esas palabras me duelen. Me están usando.  Pero ¿que esperaba? Será mejor así: una relación fría con ellos. Eso es lo que me recomendó el doctor. Nada de sentimientos.
-Tanquilo. Se lo que hago -susurro.
-No. No sabes dónde te has metido aun. La OMER es una organización cuyos miembros tienen la sangre fria. Nos matan para que no hayas excesos de poder y para proteger a las demas personas. Matan a personas como tú. No serias ni la primera ni la ultima persona a la que mataran. Lo hacen constantemente. ¡Matan incluso a nuestras familias!

Le miro de una forma neutral. Con las palabras de Louis me siento muy insegura. Si son capaces de matar a familiares ¿por que no me matarían a mí? Querían matar a mi padre. Crearon una trampa mortal en su coche y que mi madre estuviera dentro no les hizo detenerse. Yo podía tener el mismo resultado: muerta
Me bebo la copa con rapidez y tiro furiosa el envase de cristal al suelo haciendo que se rompa en decenas de trozos. Menos mal que no hay nadie en la entrada del local porque me miraría mal.
-Relajate-me dice cuando me acerco para recoger los cristales-. Yo encargo. yo ve. Vete a casa ya.

Asiento y me limito a caminar en una dirección pero me empieza a marear y no camino de forma recta qué debido a la copa que me acabo de beber.
-Espera, anda, que te acompaño- me dice Louis.

Miro y le veo recogiendo los cristales. Estoy por preguntarle cómo es posible que no se corte pero es algo de esperar de un rosado que puede convertirse de un material duro como el acero es. Los tira a papelera y se acerca mí.
-No sabes beber- se burla.
-Si se beber. Solamente estoy mareada.
-Porque no sabes bebe.

Luego, debido a los adoquines que forman la cera, me tropiezo y Louis me sujeta con fuerza para evitar mi caída.
-No sabes beber- repite.
Yo, que empiezo a notarme más mareada que antes, me apoyo sobre el pecho de Louis.
-¿estás bien?

Niego con la cabeza. Casi no puedo hablar.
-Agarrate a mi brazo y apóyate en mí pero, antes, déjame tarpate la cara.
No pregunto por qué porque casi no puedo hablar y porque supongo- si mi mente no me engaña- que es para que, en caso de que alguien más me vea con él, que no me reconozcan. Veo cómo se quita la sudadera que lleva y se queda en manga corta.
-Levanta los brazos.

Le hago caso y dejo que me ponga la sudadera azul marino. Me queda enorme pero mi cuerpo está caliente por el calor corporal que ha desprendido el rosado.
Luego me pone la capucha que, al ser  tan grande, me tapa hasta la nariz. Me la echo hacia atrás un poco y le digo:
-Tienes un cabezon...
Pero no contesta. No sé si porque no le ha gustado la broma o porque no me ha entendido por mi borrachera.
-Agárrate a mi brazo.

Le obedezco otra vez y empezamos a caminar por las calles.
-¿A quien mataron?
-¿Que?
-Me has dicho que la OMER mataba hasta a vuestras familias. ¿A quien mataron de la tuya?

Louis se tensa.
-A una de mis hermanas. Tenía cinco años cuando empecé a tener poderes. Empezó a decir a los otros niños de su clase que tenía poderes, que era un súper héroe. Esa misma tarde, mi madre la llevó al parque pero desapareció. Estuvimos buscandola durante horas hasta que la policía la encontró muerta tras unos arbustos.
-Lo siento- susurro.

Tras eso, empiezo a notar unas costillas en el brazo que me sujeta Louis. Son unas cosquillas agradables y sonrio al ver por qué siento ese hormigueo: mi brazo estaba unido al de Louis. Le estaba traspasando. Estoy segura que si no estuviera borracha me hubiera apartado con rapidez pero me parece muy divertido. Louis, al oir mi risa, me mira y se separa con rapidez.
-Lo siento.
-No te disculpes. Es divertido.

El chico sonrie por mi actitud y seguimos caminando hasta llegar a mi casa.

domingo, 12 de enero de 2014

15.

-Lucy, despierta- me dice Sam por la mañana.

Abro los ojos y la veo en frente mio.
-Un poco más- susurro con la voz gangosa.
-Cielo, tienes instituto. Sino te levantas ya llegarás tarde.

Vuelvo a cerrar los ojos. Quiero dormir. Pero Sam me quita las sábanas.
-¡Vamos! ¡Gandula!- grita riéndose.

Me levanto con lentitud y le miro mal.
-Hace frio...
-Vistete- dice.

Se va de mi cuarto y voy hacia el armario para vestirme.

Cuando he terminado voy a la cocina. Abro el frigorífico y veo el bizcocho cubierto de chocolate que hice el día anterior en casa de los chicos. Menos mal que si que tenían platos. Sino hubiera sido muy dificil traerla. Veo que Sam entra.
-¿Que miras tanto en el frigorífico?- pregunta.

Pienso en la tarta. ¿Se la doy o no se la doy? La verdad, no tengo tiempo para hacer una fiesta y darle la tarta ahora sería más íntimo. Pongo una sonrisa y cojo el plato.
-Porque es una hermana excelente, porque es una hermana excelente, porque es una hermana excelente ¡y siempre lo será! ¡Y siempre lo será!- empiezo a canturrear con felicidad.
-¿Para mi?- pregunta cuando pongo la tarta sobre la mesa de la cocina.
-¡Claro! No tengo otra hermana.

Sam sonrie y me da un abrazo.
-Eres la mejor- susurra.
-¿Mejor que Jimmy?
-Muchisimo mejor. Pero que no se entere que te lo he dicho.

Me rio y cojo un cuchillo.
-Parece casero- dice.
-Es casero. No sabes cuánto me costó hacerlo- digo al recordar como la masa estaba flotando en el aire gracias a Zayn y como lo horneó Harry con sus manos.
-Y parece comestible.
-¡Es comestible!
-Me acuerdo del día que hiciste galletas. No se podían comer.
-Tenia doce años- digo fingiendo enfado.
-No te enfades, cielo.
-No lo estoy.

Más tarde estoy en frente de mi taquilla guardando los libros y el gran trozo que me ha dado Sam para el instituto. Se lo quiero dar a los chicos porque me ayudaron a hacerlo, a duras penas, pero me ayudaron.
Las chicas no vienen a por mi a mi taquilla asi que supongo que ya estarán en clase de matemáticas. Cierro a la primera la taquilla- Louis y Zayn hicieron un gran trabajo con ella- y voy a la clase.
-Hola- me dicen las chicas cuando me siento en mi mesa.
-Buenos días- digo.
-¿Preparada para la fiesta que hay hoy en el Hard Street?- pregunta Holly.
-¿Donde?- pregunto.
-Es un nuevo pub en el centro. Hoy es la inauguración- dice Elizabeth.
-¡Y tenemos entrada!- dice Holly feliz.
-¿A que hora empieza?- pregunto.
-A las siete.
-Puedo a partir de las nueve.
-¿Por que?- pregunta Holly.
-Tengo que hacer deberes.
-Venga, no nos mandarán muchos. Y la fiesta terminaría a las once- dice Andy-. No seas una aguafiestas.
-No puedo antes de las nueve.
-Ultimamente estas muy rara. Te escapas de casa, no quedas con nosotras...- dice Eli.
-Si. Necesitas despejarte.

Pienso en los chicos. El entrenamiento es de cuatro a ocho. Y dado la delicadeza del asunto no quiero dejarles tirados. Mi padre no lo haría. Además, aún tengo que pensar en cómo ayudar a Harry a controlar sus poderes. Mi padre escribió en uno de sus cuadernos que los rosados con los poderes debían relajarse.
-¿A vosotras que os hace estar relajadas?- pregunto.

Las chicas se mantienen calladas y piensan.
-A mi ver una pelicula- dice Holly.
-Leer un libro.
-Pensar en la toscana italiana- dice Andy-. ¿Por?
-Curiosidad.

Luego se oye una risa. Giro la cabeza. Las dos chicas que vinieron nuevas estan hablando de algo que parece divertido. 
-Se llaman Leah y Charlotte- dice Holly-. Son divertidas. Coincidí el otro día con ellas en el supermercado y empezaron a hablar conmigo. Me lo pase muy bien.
-Siempre estan solas- dice Andy.
-Es normal. Son nuevas, no conocen a nadie... Es mas facil conocer a una persona que a veinte- dice Elizabeth. 
-Deberíamos invitarlas a comer en nuestra mesa de la cafetería- digo-. No estarían solas.

Se oye como se cierra la puerta cuando el profesor entra. Todos sacamos nuestros libros y cuadernos para atender. Pero la puerta se vuelve a abrir. El doctor Mason.
-Disculpe, profesor Magee- dice-. ¿Puedo llevarme un rato a Lucy Smith?

Noto como todo el mundo me mira. El doctor saca siempre a los chicos pero cuando saca a otro alumno es porque en los analisis de sangre a encontrado algo raro como un resto de droga.
-Por supuesto- dice el profesor.

Me levanto notando aún la mirada de toda la clase en mi nuca y salgo de clase con miedo.
-¿Pasa algo con mis analisis?- pregunto asustada.
-Hablaremos en mi despacho- dice el doctor Mason.

Le sigo hasta una puerta donde pone "Doctor Mason" en una placa y entro cuando me invita a pasar.
-Sientate- me dice.

Le obedezco y me siento con un nudo en la garganta.
-¿Que ocurre con mis análisis?
-Nada. Esta todo normal.

Suspiro y me empiezo a sentir relajada.
-Es sobre los chicos- dice-. Me he enterado que estas entrenandoles.
-Si. Era tarea de mi padre y como no esta...
-No esta porque le asesinaron- dice serio-. Los chicos me pidieron el expediente del caso de tu padre. Creo que te le dieron.
-Si- digo.

El doctor me mira.
-¿Por qué te pones en peligro?- pregunta.
-No estoy en peligro.
-Lucy- dice el doctor-, alejate de esos chicos. Como en la OMER descubran que sabes sobre sus poderes y que les estas entrenando te harán lo mismo que a tu padre.

Le miro y susurro.
-Ya pensé en eso. Y lo he asumido.
-Debes alejarte de ellos.
-No. Quiero ayudarles a sobrevivir como hacía mi padre con los demás.

El doctor me mira y suspira.
-Ten cuidado con cogerles cariño- me dice.
-No son animales- le digo por sus palabras.
-Sabes a que me refiero. Tienen un cinco por ciento de volver aquí. Son muy pocas posibilidades de salir vivos.

miércoles, 8 de enero de 2014

14.

El lunes llegó. Estoy en mi taquilla cuando las chicas llegan.
-¡Aqui esta la desaparecida!- dice Andy con una sonrisa en la boca-. ¿Que tal esa fiesta para Sam?

Miro a las chicas con duda. ¿De que hablan?
-¿Qué?
-Este fin de semana no has salido porque querías organizarle una fiesta sorpresa a tu hermana- dice Elizabeth.
-Ah- digo al recordar que dije eso para decirle a los chicos que había encontrado los cuadernos de mi padre-. Estoy dormida. Lo siento.
-¿Cómo va?- pregunta Holly.
-Va bien. He comprado ya una tarta. Espero que la guste.
-La va a encantar- dice Andy.
-Eso espero. 
-¿Jimmy lo sabe?- pregunta Elizabeth.
-No. Aun no se lo he contado- digo-. Espero contárselo hoy.

De pronto veo a los chicos acercarse hasta mi. Se paran a unos tres metros de mi y Niall me mira.
"Necesitamos hablar contigo" susurra en mi mente.

Arrugo mi frente. 
"Te dije que no te metieras en mi mente".
"Es sobre esta tarde... ¿Que vamos a hacer?".
"Fuera de mi mente".
"Pero..."

No le dejo acabar el pensamiento ya que meto en mi taquilla un libro con tanta fuerza que hace un ruido muy fuerte. Luego le miro mal sin que las chicas se den cuenta.
-Que genio- dice Holly.
-Estoy harta de mi taquilla. Quiero que me den otra- digo.
-Pide una nueva- sugiere Andy.
-No creo que me la den. Estan todas ocupadas.

El timbre suena marcando el inicio de las clases. 
-¿Vamos?- pregunta Andy.
-Id yendo. Iré ahora.

Las chicas se van y cuando han girado a la izquierda para ir a la clase de geografía los chicos se acercan.
-Te dije que como te metieses de nuevo en mi mente te faltaría bosque para huir- le digo a Niall.
-Pero yo...
-Me da igual. No quiero que entres en mi mente. Mi mente es mi mente. Mis pensamientos son mis pensamientos, no los tuyos, ¿entendido?
-¡Ellos estan entrenando! ¡Yo no!
-Tú estas entrenando. ¡Tienes que coger peso y musculos! Si tienes que sobrevivir a la OMER, sin cuerpo no lo harás.
-Puedo manipular la mente de otras personas.
-Otra razón más por la que no quiero que estes en mi mente.

Niall se traga las palabras. Me mira echo una furia. 
-Sobre el entrenamiento de hoy- pregunta Liam-, ¿a que hora vienes esta tarde?
-Hoy no habrá entrenamiento. Para poder estar este fin de semana con vosotros he dicho a mis amigas que estaba organizando una fiesta a Sam. ¡Les he dicho que tenía hasta una tarta cuando no la tengo!
-¿Y que ocurre con eso?- pregunta Louis.
-Que tengo que comprar una tarta esta tarde.
-Haz una en nuestra casa mientras que entrenamos. Así matamos a dos pájaros de un tiro- dice Harry.
-¡Piu!- susurra Liam mientras hace el gesto de una pistola con sus manos.
-Esta bien.

Cojo mi libro de geografia de la taquilla y luego intento cerrar la puerta pero se abre de nuevo.
-Maldita taquilla- maldigo por lo bajo.
-¿Que ocurre?- pregunta Zayn.
-Mi taquilla es una mierda. Nunca se cierra a la primera. La verdad es un día de suerte el dia que la consigo cerrar al quinto intento. Además, no ayudó el golpe que tengo aquí por culpa de Louis.
-Lo siento- susurra.
-Dejame ver- dice Zayn.

Abro la taquilla lo maximo posible y le dejo ver a Zayn.
-Es fácil de arreglar- dice tras examinarla-. Louis, ayudame.

Veo como los dos se acercan a mi taquilla.
-¿Hay alguien que nos pueda ver?- pregunta Zayn.
-No- contesta Harry mirando alrededor nuestro.

Observo como Louis da pequeños golpecitos en golpe que hizo días atrás. Luego veo como su dedo desaparece y traspasa en aluminio de la puerta como si fuese un fantasma. Luego dobla su dedo hasta que este tenga la forma de un anzuelo de pesca. Luego empuja su brazo para atrás para arreglarlo. 
-Genial- digo.

Luego veo como el pestillo de la taquilla se mueve gracias a la mente de Zayn.
-Estaba doblado- dice cuando termina. Luego hace que la taquilla se cierre-. Como nueva.
-Muchas gracias- digo emocionada.
-Es solamente una taquilla- dice Liam.
-Ahora es una taquilla. Antes era... No se que era.

Los chicos se ríen.
-Deberíamos ir a clase- dice Niall antes de empezar a caminar.

Entran ellos primero en la clase y cuando pasan dos minutos entro yo. Hemos decidido hacer eso para no levantar sospechas.
-¿Por qué has tardado tanto?- me pregunta Eli.
-Me han cambiado la taquilla- digo con una sonrisa de oreja a oreja.

A la tarde llego a casa de los chicos. Todos me esperan sentados en la mesa.
-¿Que hago hoy?- me pregunta Zayn emocionado.
-¿Y yo?- cuestiona Liam.
-¿Y yo?- esta vez es Louis.

Voy a los distintos armarios de la cocina. Tengo que ponerme cuanto antes a hacer la tarta de Sam.
-Pues... Lo mismo que este fin de semana pero con dos troncos. Niall sigues con tu tronco. Y Liam... ¿Dónde están los cuencos?- pregunto al no encontrar ninguno.
-¿Cuencos?- pregunta Niall.
-Creo que no tenemos- dice Harry.
-¿Cómo voy a hacer una tarta sin cuencos?

Suspiro.
-¿Teneis una cacerola?
-No.
-¿Cómo cocinais?
-Zayn hace que las cosas se mantengan en el aire sobre el fuego- dice Louis.
-Vale. Zayn, tu entrenamiento de hoy será mantener la masa cuando esté en el horno- digo. Abro otro armario-. ¿La harina?
-No tenemos.
-¿Pero que cojo...? ¿Cómo se hace una tarta sin harina?
-Ahora vuelvo- dice Liam.

Le veo desaparecer y me estreso.
-¡Pensé que teníais material e ingredientes para hacer una tarta!- digo.
-Nosotros...- dice Louis.
-Da igual. ¿Teneis huevos?
-¡Eso si!- dice Zayn feliz-. ¿Cuántos quieres?
-Cuatro, por favor.

De pronto veo flotando en el aire cuatro huevos en el aire. Los voy cogiendo de uno en uno hasta dejarlos en la encimera. No vaya a ser que se caiga uno... Luego veo aparecer un paquete de harina al lado de los huevos.
-Ya esta- dice Liam sonriente.
-Genial. Louis y Niall podeis iros a entrenar. Liam, ve a hacer lo de las botellas. ¿El horno?

Todos se miran.
-¡A por eso si que no voy a ir!- dice Liam.
-¿No teneis horno?- pregunto.
-Lo hacemos todo con el fuego.
-¿Y cuando no sois capaces de hacer fuego?
-Comemos fuera- dice Niall.
-¡Dios!- digo. Luego se me ocurre una idea-. Harry, vas a hacer de horno.
-Esta bien- dice él.

martes, 7 de enero de 2014

13.

Al día siguiente me levanto temprano. Son cerca de las siete de la mañana y el sol esta saliendo. Voy a la cocina a desayunar algo. Algo de leche con cacao. Cuando termino lo pongo en la pila y cojo un bollo para media mañana. 
Vuelvo a mi cuarto y miro los cuadernos de mi padre. En uno de color verde cuenta algunas cosas generales sobre los rosados. "Los rosados que aún no controlan sus poderes suelen tomar pastillas para neutralizarlos durante un periodo de ocho horas". Tras leer eso, recuerdo cuando el doctor Mason me dijo en su consulta que Harry no controlaba aún sus poderes. Tambien recuerdo una vez que vi que Zayn le estaba dando un bote de pastillas a Harry. Me acuerdo que pensé que eran drogas. "No debes dejarte llevar por las apariencias" me ordeno.

Me visto con un chandal y cojo la mochila de los cuadernos. Salgo de mi cuarto y dejo un post-it en la puerta de la entrada en el que aviso a Sam que he salido a correr con las chicas y que no se a que hora volveré. Salgo de casa a continuación.

Cuando llego a casa de los chicos me dirijo su la cocina. Ayer cené con ellos para acordar a la hora a que estaría aquí pero ya ha pasado la hora de queda. "Se estarán vistiendo" pienso. Me siento en una de las sillas de la cocina y cruzo las piernas para esperarles. A la media hora me desespero y subo las escaleras. Nunca he estado en el segundo piso pero tiene la misma decoración que el piso de abajo. Hay seis puertas de las cuales una es un baño. Me acerco a una de las puertas. Esta abierta y puedo ver a Liam tumbado en una cama individual.
-Liam- digo.

No contesta. Me acerco más a él.
-Liam.

Cuando mis rodillas tocan el colchón, dirijo mi mano al hombro de Liam pero, antes de que me de cuenta, me encuentro con mi espalda a la pared y con Liam enfrente mio mirandome duramente. Luego, su mirada se relaja y se aparta de mi. Supongo que le habré asustado y que habrá usado su poder para acorralarme y sorprenderme con rapidez.
-Lo siento. Pensaba que eras un antirrosado- dice.

Luego desaparece de delante mio. Noto como mi corazón va muy rápido. Me ha asustado.

Luego me dirijo a la siguiente habitación pero parece ser que Liam ha ido despertando a los chicos porque me les encuentro a todos en el pasillo. Todos estan usando un pantalon corto de chandal y una camiseta. 
-Daros una ducha- digo mirando sus caras de dormidos-. La necesitais.

A la media hora ya estan abajo los cinco desayunando mientras que yo leo algunos ejercicios que pueden hacer. 
-¿Que vamos a hacer?- pregunta Louis.
-Saldremos a la cala. En lo que os estabais duchando he puesto algunas cosas para vuestros ejercicios- digo mirando a Louis y a Zayn.
-¿Y yo?- pregunta Liam.
-Vas a ir al claro bosque. Allí hay una laguna. En la orilla he dejado unas botellas de agua rellenas de arena. Espero que no se hayan movido. Me las irás trayendo de una en una. Mientras, te estaré cronometrando. Con Harry haré algunos ejercicios que tenía mi padre para los que aún no supiesen controlar sus poderes. 
-Tu padre pensó en todo- dice Zayn.
-¿Y yo?- pregunta Niall.

El único ejercicio que hay para aquellos que tienen telepatía es leer la mente de alguien. Pero yo no estoy a favor de que mi mente sea espiada. Asi que abro el cuaderno correspondiente a su poder. "Desventajas de la telepatía: su poder es leer la mente por lo que se desarrolla el cerebro pero no el cuerpo. En caso de un combate cuerpo a cuerpo, el rosado con telepatía saldría mal parado".
-Levantarás piedras y troncos de madera. Tienes que sacar músculo- digo a Niall-. Luego correras.

Niall me mira.
-Pero mi poder es...
-Ya se cual es- digo-. De momento harás lo que te he dicho.

Todos me miran con desaprobación pero me levanto de mi silla.
-Vamos.

En la cala, Zayn y Louis miran los pequeños troncos que he dejado sobre la arena.
-Zayn, mueve el tuyo. Llevalo hasta la casa y luego traelo de vuelta. Louis, tu traspasado con el brazo, con los pies...

Los dos se van a los troncos.
-Niall, para ti también hay un tronco. Llevalo tambien de aqui a la casa y de la casa aquí.

Niall me mira neutralmente y luego se va con Zayn y con Louis.
-Liam, voy a poner el cronómetro del movil. Ya te he dicho lo que tienes que hacer. Vas a la laguna y traes cada vez una botella. 
-Vale- dice él.
-Cuando quieras- digo.

De pronto desaparece de delante mía y pongo el cronómetro en marcha. Luego miro a Harry. Es el único que falta.
-Harry, tu y yo...

Me detengo al oir caer sobre mis pies una botella de plastico llena de arena.
-¿Pero que cojones?- digo sorprendida. De pronto aparece otra botella-. ¡No puede ser!- Ahora aparece la tercera.

Oigo como Harry se ríe al ver mi cara cuando veo en el suelo cuatro botellas. 
-¿Solo hay cuatro botellas?- pregunta Liam.
-¡Si! ¡Solo hay cuatro botellas! ¿Pero tu has visto? ¡Has tardado menos de diez segundos en traerlas!
-¿Eso es mucho?- pregunta preocupado.
-¿Bromeas? ¡Has tardado diez segundos en hacer un recorrido de un kilometro ocho veces!

Liam se rie contento.
-¿Que quieres que haga ahora?
-Las vas a llevar y a traer cada vez. Empieza llevandolas.

Tras decir eso, la primera botella desaparece. Luego me centro en Harry, quien se sigue riendo por mi cara de sorpresa.
-Vale- digo-. Mi padre solamente trató con un rosado que no sabía usar sus poderes de energia. Por suerte parece ser un poder parecido al tuyo. Mi padre escribió que lo primero que hay que hacer es relajarse. Dejar la mente en blanco para intentar neutralizar los poderes de energia. En tu caso de calor.
-Frío.
-¿Frío?
-Si. A veces produzco calor y otras frio. Depende de mi estado de ánimo. Si estoy enfadado, calor. Si estoy triste, frio. Ahora estoy frio.
-¿Estas triste?
-No. Estoy nervioso.
-¿Te importa si te toco?- pregunto.
-No te lo recomiendo. Puedo congelarte la sangre.

Mi mano, que ya iba hacia el cuello de Harry se detiene y vuelve rapidamente sobre mi muslo.
-¿Con una hoja?
-¿Que?
-¿Puedo tocarte con una hoja?
-Eh... Esta bien- dice algo sorprendido.

Cojo una hoja que ha llegado a la arena y la acerco con cuidado a la mano que me enseña Harry. Cuando se tocan, la hoja tarda un segundo en congelarse completamente.
-Guau- digo.
-Sorprendente, ¿a que si?
-Si- digo.
-Imaginate la sorpresa que se llevó mi madre cuando no podía quitarme el pijama el primer día que me pasó.
-¿Tu madre?
-Si. 
-¿Que pasó?
-A los rosados nos vienen los poderes a los siete años más o menos. Mis padres si sabían que podía pasar pero se esperaban un poder más "normal"- dice-. Superfuerza, invisibilidad... Los típicos poderes de los superheroes. Pero una vez, cuando me madre me fue a quitar el pijama una mañana estaba totalmente congelado. No se podía mover. Pensaba que me iba a morir de hipotermia. Yo no paraba de decir "mama, tengo frio". Asi que cuando me tocó la frente y vio que su mano se agarrotaba por el frio me cogió como pudo y me llevó al doctor Mason lo más rápido que pudo.
-¿Conocías al doctor Mason?
-Él descubrió que era un rosado cuando nací. Ha sido mi médico durante toda mi vida.
-¿Que pasó después?
-Me intentaron quitar el pijama en un quirófano con agua caliente pero era imposible. Congelaba el agua. Asi que llenaron una bañera con agua casi hirviendo y me lo quitaron. Después me fui a un colegio de rosados.
-¿Teníais colegios para rosados?- pregunto sorprendida.
-Si. Era un colegio normal y corriente pero nos teníamos que quedar en clase por la tarde para que un especialista nos enseñase cómo usar nuestros poderes.
-¿Qué te enseñaron?
-Ha habido pocos rosados con mi poder. Y ninguno salió del combate de la OMER. Nadie me pudo enseñar- dice enfadado.

De pronto, empiezo a notar mucho calor. Demasiado. Prácticamente me tengo que tirar a la arena para que el calor que produce Harry debido a su furia no me abrase.
-Lo siento- dice Harry alejándose-. No quería...
-No pasa nada. No te preocupes...

De pronto veo como Liam se tira en la arena, justo a mi lado.
-Estoy agotado- dice.

Miro el cronómetro del movil.
-No has estado ni cinco minutos corriendo- le regaño.
-Intenta correr kilometro y medio por segundo. A ver si aguantas.

sábado, 4 de enero de 2014

12.

La campana que marca el final de las clases suena. Las chicas y yo recogemos lo más rápido posible para poder salir con agilidad de las clases. 
Ha sido una semana muy rara para mi. Todos los del instituto se enteraron de mi pelea con Liam en comisaría y no han parado de hablar sobre mi. Algunos me llaman la loca. Tambien se han enterado que me escapaba de casa y otros me llaman la fugitiva. No es agradable que todos esten pendiente de ti. Es incómodo. 
-Deberíamos ir al cine- dice Holly-. Dice el hombre del tiempo que se avecina una gran ventisca y que hará mucho frio.
-Podríamos ver la película esa en la que sale el hijo de Will Smith. Creo que la ponen hoy en la tele. Veniros a mi casa y nos ahorramos el dinero de la entrada- dice Andy-. Luego podríamos ir a la hamburguesería que estaba bajo mi casa. Todo el mundo habla de ella muy bien.

Parece que a todas nos parece un buen plan asi que nos despedimos y quedamos en dos horas para estar en casa de Andy.

Cuando llego a mi casa, Jimmy esta sentado en el sofá junto a Sam. Ambos me miran con una sonrisa.
-¿Que tal el instituto?- pregunta Sam.
-Como siempre. Aburrido- contesto-. He quedado a las seis en la casa de Andy. 
-Te llevamos en mi coche si quieres- dice Jimmy-. Hemos quedado con unos amigos en el centro a esa hora.
-Esta bien. Me ducho, me visto, me arreglo el pelo y salimos.
-¿Tardas en hacer todo eso una hora y media?- pregunta Jimmy.
-Somos mujeres- dice Sam-. Da gracias que solo tardamos ese tiempo en hacer eso.

Cuando salgo de la ducha me cepillo el pelo para quitar los enredos y me quito la humedad con una toalla. Luego uso el secador para secarme del todo el pelo. Tras esto, voy a mi cuarto para ponerme una camiseta y unos pantalones. Busco mi sudadera favorita. Es una que era de mi hermana cuando tenía mi edad. Es de color verde manzana con el nombre de la universidad de Oxford. Es una sudadera muy especial para nosotras. Tambien perteneció a mi madre. Se la dieron sus padres cuando hicieron un viaje. Pero no la encuentro en mi armario asi que voy a la habitacion de Sam. Puede que se la haya puesto alguna vez y este en su armario. Pero tampoco esta ahí.
-Sam- digo desde su cuarto-, ¿sabes donde esta la sudadera verde de Oxford?
-¿No esta en tu cuarto?- grita desde el salón.
-No.
-Mira a ver si esta encima de la lavadora.

Resoplo y salgo del cuarto de Sam para ir al cuarto de las lavadoras. Ese cuarto es multiusos. Esta llena de estanterias y de armarios donde hay cajas y más cajas. Al fondo estan la lavadora y la secadora. Mi sudadera esta encima de la lavadora. Supongo que Sam se habrá olvidado cogerla cuando hacía la colada. La cojo y estoy dispuesta a salir hasta que en lo alto de una de las estanterías veo una caja en la que pone "fotos de Lucy". La letra parece de mi madre y me entran unas ganas increibles de ver las fotos. Cojo una de las sillas plegables que hay en ese cuarto y me subo en ella para alcanzar la caja pero hay otra encima. Intento apartar la caja de arriba con la mano pero pesa demasiado asi que lo que hago es ir sacando poco a poco la caja de las fotos e ir echando hacia atrás la caja de arriba. Pero ambas cajas se caen al suelo haciendo un gran ruido.
-¿Lucy?- pregunta Sam- ¿Que has hecho?
-Iba a coger una caja de fotos y se ha caido otra caja.
-Ponla donde estuviese.
-Si...

Me bajo de la silla con cuidado y coloco las dos cajas. Intento subir la caja sobrante pero pesa demasiado para cogerla así que lo unico que se me ocurre es vaciarla e llenarla poco a poco desde la silla. Quito la cinta adesiva que cierra la caja y abro las solapas de carton. Dentro hay muchos cuadernos. Supongo que serían de Sam de cuando estuviese en el instituto. Los voy sacando poco a poco y cuando hay cinco cuadernos dentro de la caja la cojo, me subo a la silla y la dejo en la estanteria. Me bajo para coger otros cinco cuadernos y me subo de nuevo en la silla para meterlos en la caja. Me bajo y cojo otros cinco cuadernos. Me llama uno la atencion. Es de color naranja, tiene una pasta muy dura y parece que todas sus hojas estan usadas. Lo abro y empiezo a leer. "Invisibilidad: capacidad de volverse totalmente invisible". Leo por encima las distintas hojas. Cojo otro cuaderno. "Volar". Otro. "Mimetismo". Otro. "Teletrasporte". 
-Dios mio. Tenian razón- susurro al acordarme de que los siervos del pirómano me mencionaron que mi padre tenía cuadernos sobre los distintos poderes de los rosados.

Cojo todos los cuadernos que estan en el suelo, me los llevo a mi cuarto y los dejo sobre mi cama. Vuelvo al cuarto de la lavadora y cojo la caja para llevarlos al mismo sitio. Los abro uno a uno. "Adherencia", "alas", "asimilacion"... Los cuadernos estan por orden alfabético y voy separando los que pueden ser útiles para los chicos. Encuentro tres que pueden ser útiles para Zayn, dos para Louis, uno para Niall, dos para Harry y otro para Liam. Algunos no son exactamente sus poderes pero les pueden ayudar. Luego cojo el movil y llamo a Elizabeth. Necesitare ayuda de las chicas. 
-¿Si?- pregunta.
-Eli... ¿Me puedes hacer un favor?
-Claro. Dime.
-No voy a quedar con vosotras.
-¿Y eso?
-Me ha salido una urgencia...- digo-. Quiero hacer algo para Sam así que tengo que hacer unas compras. Si os llama, ¿podríais decirla que estoy con vosotras? No quiero que sospeche.
-¡Claro! ¿Quieres que te ayudemos en algo?- pregunta.
-No. No hace falta.

Luego cuelgo. Cojo una mochila y empiezo a meter todos los cuadernos que he escogido. Los demás los dejo debajo de la cama en la caja donde estaban.
-Lucy, ¿nos vamos?- pregunta Jimmy desde el salón.
-Al final hemos quedado un poco más tarde. Iré andando- chillo.

Oigo unos pasos que se acercan a mi cuarto asi que me levanto e impido que Sam entre en mi habitacion.
-¿Estas segura?- pregunta Sam.
-Si. Iros. No necesito que me lleveis.
-Esta bien.

Me vuelvo a meter en mi cuarto cuando Sam se gira y cuando oigo que estoy sola en casa me pongo mis deportivas y me pongo la mochila a la espalda.

Cuando llego al bosque hago el mismo camino para llegar a la laguna y luego sigo el sendero.

Tardo cerca de una hora en estar en la cala donde esta la casa de los chicos. No les veo en la cala asi que voy a la casa. La puerta de la entrada esta abierta asi que entro como si fuese mi propia casa. 
-¿Hola?- pregunto.

Nadie me contesta así que bajo las escaleras que llevan a la bodega esperando que estén allí pero tampoco están. Veo que en la esquina hay unas ascuas y me acerco para estar cerca del calor pero no calientan mucho asi que cojo de una gran caja de cartón un pequeño tronco y lo pongo en el rincon. Pongo un poco de papel para que arda antes pero produce un olor muy desagradable y un humo muy espeso que hace que empiece a toser. Luego aparece una llama en el fuego y el olor empieza a ser menos desagradable.

Saco de la mochila los distintos cuadernos y los hojeo. "Criogénesis: capacidad de generar hielo o de congelar las cosas". "Pirokenesis: capacidada para controlar el elemento fuego". "Cambio de fase: caparidad para hacerse intangible como un fantasma o denso como el acero". "Telekinesis: capacidad de mover objetos con la mente". "Telepatia: capacidad de leer la mente, proyectar pensamientos en otras personas. Tambien sirve para dar ordenes, producir dolores de cabeza...". "Supervelocidad: capacidad para correr a grandes velocidades".

Al rato oigo unos pasos en el piso de arriba.
-¿Estas bien?- pregunta Harry.
-Si. Ha sido un resbalón tonto- dice Louis.
-No debiste haber corrido sobre la capa de hielo que ha hecho Harry en el bosque- dice Liam.
-Es que parecía tan divertido...
-Lo divertido ha sido verte caer de culo- dice Liam riéndose.
-¡Hola!- chillo para que me oigan mientras voy metiendo los cuadernos en la mochila.
-¿Lucy?- pregunta Liam, que esta justo a mi lado debido a su supervelocidad-¡Es Lucy!

Los demás aparecen en la plataforma y me miran.
-¿Que haces aquí?- pregunta Harry.
-Esperaros.
-¿Por qué?- pregunta Zayn-. Pensábamos que eramos unos jodidos mentirosos por decirte que tu padre fue asesinado. Y que no querías vernos cerca de ti.
-Dije de mis amigas y de Sam.
-Tú siempre estas con tus amigas o con tu hermana- dice Louis.
-Ahora no.

Todos se quedan en silencio y bajan las escaleras.
-¿Que quieres?- pregunta Liam.
-Nada.
-¿Y que haces aquí?- cuestiona Harry.
-No seas un maleducado, Harry. Estoy aquí para ayudaros- contesto borde.
-Tú no puedes ayudarnos.
-Entonces me voy- digo mientras que cojo mi mochila y me levanto de la silla de la que estaba sentada-. Me voy con los cuadernos de mi padre.
-¿Has encontrado los cuadernos de Charlie?- pregunta Louis sorprendido.
-Un golpe de suerte. Pero no me quereis aquí asi que me llevo mis cuadernos.
-Puedes dejar los cuadernos aquí y luego marcharte- dice Harry.

Me detengo justo enfrente de las escaleras y me giro con una sonrisa irónica en la cara.
-Lo siento. Ahora los cuadernos de mi padre y yo somos un pack. O nos coges a los dos o a ninguno.

Los chicos se miran los unos a los otros.
-Sería una pena no dar uso a estos cuadernos. Hay mucha información sobre la telepatía, sobre el cambio de fase y ejercicios para la supervelocidad...
-Sientate- dice Niall señalandome una silla. 
-Por favor.
-Sientate, por favor- dice Niall.

Me dirijo a la silla que me señala y saco de mi mochila los cuadernos que he traido. Como ninguno habla decido hablar sobre el contenido de los viejos cuadernos.
-En cada cuaderno hay una definición de vuestros poderes con ventajas y desventajas y muchos ejercicios que hacer, ejercicios que, me apuesto lo que sea, no habeis pensado- digo.
-¿Como cuales?- pregunta Liam.
-Sobretodo de resistencia. Como que una persona con telepatía este durante diez horas seguidas leyendo la mente de una persona específica o mantener hirviendo un cazo de agua durante cuatro horas- digo.
-¿Hay algo de la telekinesis?- pregunta Zayn.
-Un cuaderno entero. 
-¿Que ejercicios hay?
-Lo típico. Levantar cosas como troncos, coches...
-No puedo levantar más de cuarenta kilos- dice Zayn apenado.
-Pensaré en algo.
-¿Pensarás en algo?- pregunta Harry.
-Si. Ejercicios para superaros poco a poco.
-¿Vas a venir todos los días?- pregunta Louis.
-He pensado en ser vuestra entrenadora.
-Estas loca- me contesta Niall.

Debido a esa contestación por parte de Niall recojo todos los cuadernos y los meto en mi mochila.
-Adiós.
-¡No! ¡Quedate!- grita Louis.
-Por favor- digo.
-Quedate, por favor- repite él.

Me siento de nuevo.
-No puedes ser nuestra entrenadora- dice Liam.
-Si. Si puedo.
-¿No te da miedo que te maten como hicieron con tu padre?- dice Zayn.

La verdad es que he dicho lo de ser su entrenadora para estar cerca de los cuadernos. Para cuidarlos. No voy a dejar que unos crios mueran por no tener los cuadernos. Pero tampoco quiero perder esos cuadernos que fueron de mi padre. Puedo darselos. ¡Tengo otros treinta en mi casa! Pero siento que esos cuadernos son como una enciclopedia. Si falta un tomo no estaría completa. 
No había pensado en que me podían asesinar. No había tenido esa idea en mente pero no quiero dejar a unos chicos tirados porque mi padre ya no este.
-Seré vuestra entrenadora. Pensad en esto como una deuda. Si mi padre debiera dinero a alguien y mi padre muere, alguien tiene que hacerse cargo de esa deuda.

viernes, 3 de enero de 2014

11.

Sam abre la puerta de casa y me deja pasar.
-¿Eres tonta?- me grita-. ¿Pegas a un tio que es más grande que tú en la comisaría?

No digo nada. Solamente camino hacia mi cuarto. Luego cierro la puerta pero Sam aparece de nuevo.
-¿Que querías? ¿Una denuncia? ¿Una multa? ¿Pasar unos días en el calabozo?- grita-. ¿Por qué querías ver el informe de la muerte de papá? ¡Murió hace siete años! ¡Dejale en paz!
-Solo quería comprobar una cosa- digo tumbandome en la cama.
-¿El qué?
-Que son unos hijos de puta.
-¿Quienes?
-Ellos. ¡Estan locos! ¡Estan enfermos!
-¿Quienes?- me pregunta Sam nerviosa.

No contesto. Solo quiero matarles por jugar con eso.
-Dimelo, cielo- me dice Sam casi llorando.
-Unos.
-¿Quienes?
-Unos de mi clase.
-¿Que pasa con ellos?
-Me han dicho que papá fue asesinado.
-¿Que?- me pregunta-. ¿Por qué querrian asesinar a papá? Papá era una persona buena. No tenía ningun problema con nadie. Ninguna deuda. Nadie tenía ningún motivo para asesinarle. 
-Lo se. Son unos hijos de puta- digo antes de ponerme a llorar.

Noto como mi hermana se tumba junto a mi en el colchón. 
-Olvidalo, Lucy. Venga... No quiero que estes mal.
-Encima por esos hijos de puta te has enfadado conmigo. Yo no quería llegar tarde ayer. Me quedé encerrada en la ducha del gimnasio. Solamente eso. Y hoy estaba nerviosa. No se que me pasa. Quiero morir.
-Eh, eh... No digas eso- me susurra con dulzura-. No pasa nada. Te perdono. Todo esta olvidado. Pero me prometiste que me contarías todos tus problemas. Soy tu hermana mayor. Eso es lo que hacen las hermanas. Contarse todo para porder ayudarse la una a la otra. No estes mal- me dice antes de darme un beso en el pelo-. Jimmy iba a venir hoy a cenar pero si quieres lo cancelo y cenamos un chocolate caliente con algún bollo mientras vemos una pelicula en la que el tio buenorro se enamora de la típica empollona del instituto.

Yo me río ante el plan y asiento con la cabeza después de limpiarme las lágrimas. 
-Ahora le llamo y preparo el chocolate. Tú mientras date una ducha. Te vendra bien relajarte un poco.

Sam sale de mi cuarto y yo voy al baño.

Cuando salgo al salon con el pijama y con el pelo ligeramente húmedo me dirijo a mi cuarto para echarme la crema que me ha dado el doctor Mason para el tobillo. Me pongo una generosa capa sobre mi piel y luego voy a la cocina para coger la bolsa de guisantes para ponerla sobre la inflamación. 
-¿Estas lista?- me pregunta Sam.

Yo asiento con una sonrisa mientras me pongo la bolsa en el tobillo.
-¿Y eso?- me pregunta.
-Me hice daño corriendo. Nada importante.
-Deberías calentar antes de correr. Calentando se evita este tipo de problemas.
-La próxima vez lo tendré en cuenta.

Nos sentamos en el sofá y Sam deja la bandeja del chocolate y los bollos sobre la mesa antes de dar al play de la película. 
Estamos así durante un buen rato hasta que oigo unos ruidos en el porche. Me giro y veo unas figuras a traves del cristal de la puerta. De pronto veo como un papel aparece bajo la puerta.
-Sam- susurro.

Ella no contesta.
-Sam.

Al no contestar me levanto del sofá y cojo el papel antes de que termine de pasar del todo. "Expediente sobre la muerte de Charlie Smith". Me quedo con la boca abierta y abro la puerta. Veo a los chicos en frente y me tiro a ellos pero algo me impide llegar hasta ellos. Zayn me mantiene en el aire.
-Solo queremos hablar- dice Harry.
-Sois unos hijos de puta- digo.

No dicen nada. Solamente me miran.
-El doctor Mason ha conseguido el verdadero expediente sobre tu padre- dice Louis.
-Mi padre no fue asesinado.
-Fue asesinado por la OMER- dice Zayn-. No quieren entrenadores. Solamente quieren que sobrevivan aquellos que tienen poderes que son útiles. No quieren que un poder inutil supere a uno util.
-Dejadme en paz- les chillo-. ¡Sam!

Ella no viene.
-Solo queremos abrirte los ojos- dice Liam.

Miro el papel que tengo entre las manos. "Causa de la muerte: asesinato por parte de la OMER por ser entrenador de rosados. Se trucó el volante del coche donde viajaba para que tuviera un accidente de coche. También se le drogó para que no pudiera usar sus poderes para salvarse. Su mujer falleció tambien en el mismo accidente".
-¿Y cómo se que no lo habeis hecho vosotros?- pregunto.
-¿Que necesidad tendríamos de mentirte?- pregunta Harry.

Es verdad. No tienen ninguna necesidad. Miro a cada uno de los chicos y luego miro a Sam. Corro hacia ella.
-¡Sam! ¡Sam! ¡Papá fue asesinado!- la digo.
-No te va a contestar- me dice Louis-. Niall se esta encargando de eso.
-¿Que?
-Esta manipulando su mente para que no nos oiga ni nos vea. No puede saber sobre esto- dice Liam.

Miro a Niall quien mira fijamente a mi hermana. Me levanto y me acerco a él para darle un golpe en el hombro.
-¡Deja a mi hermana! ¡Deja a mi hermana!- chillo mientras le golpeo con todas mi fuerzas-. ¡No es un juguete! ¡Sal de su mente!
-¡Lucy!- me dice Liam separandome del rubio-. Es lo mejor para ella.
-La pelicula ha acabado ya- dice Sam mirando al sitio donde estaba sentada-. Es hora de irnos a la cama.

Miro como mi hermana habla al cojin donde estaba sentada.
-Sam...- digo para que me mire.
-Sh- me manda Louis-. Niall la esta haciendo creer que sigues a su lado para que se crea que todo esta normal.
-No. No. Tienes que irte a la cama. Mañana tienes instituto- dice Sam.

Tomo grandes bocanadas de aire para intentar tranquilizarme. Es lo mejor para ella.
-Si... Venga...- dice ella mientras va hasta mi cuarto. Abre la puerta y se mete-. Metete en la cama ya y duermete. Te quiero.

Después sale al pasillo y se va a su cuarto. Cierra la puerta.
-Salgamos a fuera- dice Zayn-. Aqui nos oirá.

Todos vamos al porche y cuando Liam cierra la puerta me abalanzo sobre Niall, le acorralo en la pared y le agarro de los cuellos de la camiseta.
-Escuchame muy bien, Niall- le digo seria-. No quiero que vuelvas a manupilar la mente de mi hermana ni la mia. Es más, como me entere de que has leido un único pensamiento de nuestras cabezas no tendrás bosque para correr- le amenazo-. ¿Entendido?- grito. No me contesta-. ¿Entendido?

Niall traga saliva.
-Si.
-Bien- digo. Le suelto y miro a los demás-. Y a vosotros no os quiero ver cerca de Sam otra vez, ni de mis amigas. ¿Entendido?
-No queremos nada de ellas- dice Louis.
-Vale.
-Solo queríamos entregarte el expediente- dice Harry.
-Y los cuadernos de Charlie- susurra Niall.

Zayn le mira con odio.
-¿Que cuadernos?- pregunto.
-El doctor Mason dice que Charlie tenía unos cuadernos en los que escribía ejercicios para entrenar. Y también algunas características del estadio de la OMER- dice Liam-. Nos vendrían muy bien.
-Mi padre no tenía nada de eso- digo abriendo la puerta de mi casa y entrando en ella dejandoles a ellos en la calle.
-¡Lucy! ¡Esos cuadernos pueden ayudarnos a sobrevivir!- oigo a Louis tras la puerta.

Me detengo en el pasillo. Mi padre no tenía ningún cuaderno. Si tuviera algun cuaderno de los que hablan le hubieramos descubierto. No. No tenía ningún cuaderno. 
"Lucy, por favor" susurra Niall en mi mente.
"¡Te he dicho que no manipules nuestras mentes!" grito en mis pensamientos.

miércoles, 1 de enero de 2014

10.

Llego a mi casa cansada. Sam y Jimmy estan en la cocina pero no me saludan. Estan muy enfadados conmigo. Estuvieron buscandome ayer hasta las dos de la madrugada por la ciudad y por el bosque. 
Como no tengo hambre decido ir a mi cuarto donde me tumbo en la cama. Saco el bote de crema que me ha dado el doctor Mason y decido echarme un poco. Cuando me miro el tobillo lo veo mucho mejor que esta mañana. La mayoría de las ampollas han desaparecido y esta menos rojo. Me lo toco suavemente. Esta caliente por lo que debe de tener fiebre. Me levanto y voy a la cocina donde cojo una bolsa de guisantes del congelador. Vuelo a mi cuarto y me lo pongo sobre el tobillo. Pienso en todo lo que he descubierto en las ultimas veinticuatro horas. Cojo un cuaderno y un bolígrafo. Primero escribo un "Niall" y lo subrayo. Antes pensaba que los profesores no ponían examenes porque su padre era un importante inversor del intituto pero ahora se que es porque Niall manipula la mente de los profesores para que no pongan examenes y para recibir buenas notas. Luego escribo un "Harry". Escribo sobre el día que, al rozarme levemente la mano, en esta apareció escarcha. Debía ser un día en la que su temperatura estaba baja. Tambien escribo sobre el olor a quemado que trae algunos días a clase. Quemará su propia ropa. "Louis". Abolló mi taquilla con un puñetazo. También apunto lo de coche que nos atropelló pero que nos traspasó. "Zayn". Su paquete de tabaco ayer y el relevo que se me cayó pero que pasó a su mano del rebote el día de las carreras. Tambien me acuerdo de la lata de refresco que explotó en frente mia. ¿Eso tambien es obra de los chicos? Seguramente. Pero no se si lo hizo Zayn o si fue Liam corriendo. Lo pongo entre interrogaciones. Finalmente pongo "Liam". Ganó a una velocidad asombrosa la carrera de relevos y... bueno, me ha llevado a mí en menos de un segundo a la enfermería.

Miro la hoja en la que he escrito y pienso en cosas en común que tienen ellos. Tienen poderes, dicen que son rosados, viven en una casa abandonada.

Luego me vienen a la mente muchas preguntas sin resolver. ¿Por qué tienen poderes?, ¿por qué no puedo decir nada? y, las más importantes: ¿por qué conocían a mi padre? y ¿por qué dicen que van a morir? Las apunto en la hoja del cuaderno. 
-¿Vas a comer?- me pregunta mi hermana Sam seca.
-No- contesto cerrando el cuaderno rapidamente para que no vea nada.

Sam se va dando un portazo y me deja sola otra vez. Abro de nuevo del cuaderno y leo la hoja que he escrito otra vez. ¿Cómo voy a conseguir las respuestas? Me pueden contestar ellos. No creo que lo hagan pero podría ir a la casa abandonada para intentarlo.

Me levanto de la cama y me pongo el chandal que esta en el respaldo de la silla de mi cuarto, me pongo las zapatillas y salgo de mi cuarto.
-¿A dónde vas?- pregunta Sam.
-A correr.
-A tu cuarto- me ordena.
-No- digo antes de salir por la puerta principal.

Mi tobillo me molesta al correr. No mucho gracias a la crema que me ha dado el doctor Mason pero sigue dolorido. Voy hasta la laguna del bosque y sigo por el sendero que hay a uno de sus lados hasta que, tras un rato trotando, me acerco a la pequeña cala. Oigo unos gritos y por precaucion me quedo escondida tras unos arbustos. A traves de las ramas puedo ver como Zayn y Louis se dan puñetazos. Busco a los demás chicos con la mirada y les veo sentados en la arena viendo la pelea. Veo como Louis golpea la cara de Zayn con dureza pero luego veo cómo Louis, sin que Zayn le haya dado ningun golpe, se queda en el suelo tumbado sin poder moverse. Zayn se abalanza sobre él y le da un puñetazo en la cara pero parece que Zayn se hace más daño.
Decido salir de los arbustos para detener la pelea. Si ni Niall, ni Liam ni Harry lo hacen lo tendré que hacer yo. Sino alguno de los dos acabará muerto. Corro hasta la arena de la cala sin que el dolor de mi tobillo me detenga y llego hasta los chicos cuando estoy a cinco metros, algo me tira al suelo. Liam esta sobre mi en la arena.
-¿Que haces?- me grita- ¿Que haces aqui?
-Voy a separarles. Se van a matar.

De pronto, una alarma que proviene de un reloj que tiene Niall empieza a sonar.
-Ya se ha terminado la hora de entrenamiento- dice Niall a Louis y a Zayn.

Estos dos se separan y se rien mientras van a los demás. De pronto, Louis me ve.
-¿Que hace ella aquí?

Todos me miran y quitan sus sonrisas de su cara.
-Iba a separaros. Creía que os ibais a matar- dice Liam haciendo que todos se rieran.
-Lucy, vete. No pintas nada aquí- dice Harry.

Todos miran a Harry y parecen que aceptan su petición.
-No quiero.
-¿Por qué?- pregunta Louis.
-Tienes algo en la nariz- le digo a este al ver algo rosa bajo su nariz.

Todos miran cómo Louis se pasa la mano bajo su nariz.
-Tienes sangre- le dice Niall.
-No. No es sangre- digo-. Es algo rosa.
-Nuestra sangre es rosa- susurra Liam.

Miro a Louis, quien ha recibido un pañuelo, limpiarse la nariz y veo que el liquido rosa vuelve a surgir. Miro tambien a Zayn quien tiene un pequeño corte en el pómulo. Tambien sale de ahí el mismo líquido rosa. 
-¿Por eso os llamais rosados?- pregunto. 
-Efectivamente- dice Zayn en un susurro.
-¿Por qué vuestra sangre es rosa?- pregunto.
-Por las células T- contesta Louis.
-¿Que es eso?

Nadie me contesta.
-¿Que son las células T?- repito.
-Vete- dice Harry.
-¿Que son esas células?
-Lucy, debes irte a casa- me dice Liam.
-No.

Me siento sobre la arena y les miro.
-Necesito respuestas y vosotros me las vais a dar- digo.
-No te las diremos si no queremos- dice Louis.
-Vale- digo mientras saco el movil-. Llamaré a mis amigas y las diré todo.
-¡No!- chillan todos.

Les observo detenidamente.
-¿Que son las células T?
-Lucy...

Empiezo a pulsar las teclas de mi teléfono. 
-Dadme una respuesta o pulso el botón verde.
-No.

Dirijo mi dedo al botón cuando Liam me contesta.
-Son unas células blancas. Es algo parecido a los glóbulos blancos pero estas células son las causantes de nuestros poderes. 
-La mezcla de la hemoglobina y de esas células hace que vuestra sangre sea rosa, ¿no?-pregunto.
-Si- contesta Louis.
-Así que si no tuvierais esas células no tendríais poderes.
-No.
-¿Por qué no puedo decir nada de lo vuestro?- pregunto.
-Porque no- contesta Harry.

Cojo de nuevo mi movil y dirijo de nuevo mi dedo al boton de llamada.
-Porque los antirrosados no quieren que nadie lo sepa- dice Zayn.
-¿Los antirrosados?- pregunto.
-En realidad no se llaman así- dice Niall-. Solo es un pequeño apodo que tenemos los rosados frente a esos cabrones.
-Los antirrosados son los que pertenecen a la OMER- continua Liam.
-Organizacion Mundial de Espias Rosados- dice Louis.
-¿Que es eso?
-Son personas que se encargan de mantener nuestros poderes en secreto- dice Harry-. Si la gente se entera de lo nuestro se crearía un caos. 
-Por eso nos matan- dice Zayn.
-¿Os matan?- pregunto aterrorizada.
-Casi- dice Niall.
-¿Casi?
-A nosotros si- dice Louis.
-Practicamente estamos muertos- dice Liam.
-No entiendo nada- digo.
-Eso no te lo podemos explicar- dice Niall.

Cojo de nuevo el movil pero esta vez nadie contesta. Pulso el boton verde y una llamada se esta realizando al movil de Elizabeth.
-¿Has leido "Los juegos del hambre"?- me pregunta Louis.
-Si- digo finalizando la llamada.
-A nosotros nos pasa algo parecido. Nos llevan a un estadio enorme-dice Zayn- ¿La diferencia? Tienes más posibilidades de salir con vida. No muchas pero más. Se hace cada cinco años y solo pueden salir vivo un cinco por ciento de todos los que entren. Este año van por lo menos diez mil.

Recuerdo que eso mismo dijo Zayn cuando estaba yo encerrada en la ducha del gimnasio. Una lástima. Solo volverán quinientas personas de ahí. 
-¿Que tiene que ver mi padre con todo esto?- pregunto.
-¿Quien es tu padre?- pregunta Liam.
-Buen intento- digo-. Os vi en la misa del aniversario de la muerte de mis padres. Y a Harry en el cementerio. Sabéis perfectamente quien es mi padre.
-Charlie iba a ser nuestro entrenador- dice Niall.
-¿Entrenador?- pregunto.
-Si. Nos iba a entrenar para tener más posibilidades de salir con vida de la OMER- dice Liam- ¿Quien iba a ser mejor entrenador que un superviviente de la OMER?
-¿Mi padre?
-Charlie era un rosado. Tenía el poder de la teletrasportacion. Iba a ser un gran entrenador- susurra Harry.
-Pero cuando Louis y yo llegamos a la ciudad el doctor Mason nos dijo que los antirrosados lo habían asesinado años antes- dice Zayn.
-Mi padre no fue asesinado- digo-. Tuvo un accidente de coche. Llegó a un barranco y el coche volcó. Mi madre tambien estaba en el coche.

Todos se quedan en silencio y me miran queriendome decir algo. Mi padre no fue asesinado. La policia dijo a Sam que el coche se cayó por un barranco cuando iban a la capital. Y, si mi padre fuese de verdad un rosado con el poder de teletrasportarse, hubiera hecho todo lo posible para salir del coche y sacar a mi madre tambien. Eso me enfurece. Estan mintiendo sobre la muerte de mi padre.
-Sois unos jodidos mentirosos- les digo mientras me levanto.
-¡Es verdad!- grita Louis.

Me giro y me voy hacia el bosque para volver al pueblo. Corro lo más rapido posible. Cuando llego me dirijo a comisaría. Liam aparece justo delante mio y me detiene allí.
-¿Que vas a hacer?- pregunta.

No le contesto. Solo subo las escaleras de la comisaría.
-¡Lucy!- me grita desde abajo de las escaleras.

Llego hasta arriba y voy a empujar la puerta para abrirla pero Liam la cierra.
-¡No puedes decir nada!- me dice.
-Dejame.

Le doy un golpe y se aparta. Entro rápidamente en comisaría. Hay mucha gente dentro. Me dirijo hasta una mesa en la que esta sentado un policía. Liam me sigue.
-No puedes decir nada- me susurra.

Me acerco más a la mesa. El policia me mira.
-¿Puedo ayudarte en algo?
-Si- digo-. ¿Tiene a su disposición el informe sobre la muerte de Charlie Smith?

El policía me mira.
-Dime tus datos.
-Lucy Smith. Soy su hija.
-¿Que quieres ver?- me pregunta Liam nervioso.
-Voy a demostrar que sois unos hijos de puta. No se miente sobre la muerte- digo.

El policia busca algo en su ordenador.
-Es un expediente que se escribió hace siete años pero no creo que sea difícil encontrarlo.

El hombre se levanta y se va por un pasillo.
-Lucy, no te van a dar el verdadero. Te darán uno falso- dice Liam.
-No pueden darme uno falso. Me darán el que tienen.
-El unico que tendrán será el falso.

El policía viene con una carpeta de color verde en la mano.
-Toma- me dice.

Cojo la carpeta con brusquedad y la abro. Empiezo a leer el único papel que hay. "Causa de la muerte: accidente de tráfico. El coche se cayó por un barranco" leo. Me giro y me abalanzo sobre Liam. Le empiezo a dar golpes en el pecho y le insulto.
-¡Sois unos hijos de puta!- chillo cuando un policia me agarra de los brazos y me separa de Liam-. ¡No os quiero volver a ver en mi puta vida!