Niall y yo vamos hacia mi casa después de un entrenamienti duro. Los chicos han estado corriendo con troncos. Bueno, Harry ha estado amasando un poco de masa para empezar controlar sus poderes. He estado pensando que lo de Harry puede que sea psicológico. Pienso que Niall le puede ayudar manipulado su mente. Además, así Niall podría empezar a ejercitar su mente hasta se me ocurra algo. Así mato a dos pájaros de un tiro.
Desde que estoy con ellos, los chicos han estado escondiendose fuera de mi casa todo el rato. No quieren correr riesgos. Se escondeb tras unos árboles o unos arbustos. Cuando les intento buscar no les encuentro. Están bien escondidos.
Cuando llegó en casa, veo muchas maletas en la entrada. Sam está metiendo muchas cosas en cajas para llevárselas a Oxford. Jimmy, el pobre, está sacando las cosas al porche para meterlo al coche después.
- Hola- digi vigilando de que Niall no estuviste ante la vista de los ojos ante los ojos de Sam y Jimmy.
-Hola, cielo- me dice Sam.
Sonrío.
-¿No te ibas a ir mañana?- pregunto.
-Si. Lo estamos guardando para salir mañana temprano.
-¿A que hora salís?
-A las nueve. Se tarda dos horas en llegar. Jimmy me llevará a para ayudarme un poco con la mudanza.
- Pero estaré aquí a la hora de la comida- me dice Jimmy-. Si quieres traere un poco de comida china.
Sonrío amablemente.
-¿De dónde vienes?- me pregunta Jimmy.
-Biblioteca- miento.
-Es que como traes los zapatos llenos de arena...
Me miró las botas. Están llenas de la arena de la cala de los chicos.
-Pues no se. Habré pasado por un parque y...
-¿No sabes si has pasado por un parque?
Le miro y pienso rápido.
-Iría pensando en mis cosas.
-¡Ay! ¡Dejala!- dice Sam ayudándome.
Al día siguiente, tras despedirme de Sam, salgo al porche donde veo Harry esperando. Es una mañana fría pero noto como Harry desprende calor así que, aunque esté un metro, estoy calentita.
Llegamos al instituto donde están los demás chicos. Vamos pasando por todas nuestras taquillas y cuando llegamos a la mia cojo mis libros. Después llegamos a clase donde me siento al lado de Zayn. Veo como las que eran mis amigas hablan animadamente entre ellas. Me llama la atención la ausencia de Leah y Charlotte.
La clase esta muy revuelta. Parece ser que el profesor de economía tiene una sorpresa para nosotros.
-Chicos, vamos a recibir una charla de una economista- dice señalando a la chica que esta sentada en una silla-. Se llama Kate Selley, tiene veinte años y es la primera en su promoción. Se graduó el curso pasado y ya destaca. Señorita Selley...
La chica se levanta. Va vestida con unos pantalones vaqueros y una blusa de color rosa palo. Tiene el pelo recogido en una coleta alta.
-Hola, chicos. Soy Kate y vuestro profesor de economía me pidió hace unas semanas que viniera a dar una charla sobre los valores, la bolsa, las acciones. ¿Realmente quereis aprender sobre eso?- pregunta la chica. Al ver que nadie responde, nos mira-. No. Ninguno de vosotros esta intereados en hacer economía en la carrera. La veis una carrera aburrida. ¡Para nada!
Los alumnos se miran entre si.
-Esta tía esta loca- susurra Zayn mientras saca un cuaderno y un lapicero para ponerse a dibujar.
La chica sigue hablando. Parece ser que todos desconectamos frente a su charla. Más aburrida no puede ser. Pero hay un momento que nuestras miradas se cruzan.
-Tú, ¿cómo te llamas?- me pregunta.
La miro sorprendida y abro la boca para contestar.
-Me llamo...
-Lucy Smith.
-¿Cómo...
-¿Qué cómo se tu nombre?- la chica se ríe-. Pedí vuestro listado de notas y vuestros datos. Os quería estudiar antes de venir. Eso es lo que hace un economista. Estudia lo que va a hacer. ¿Quiero invertir en una empresa? Estudio su mercado bursátil. ¿Quiero invertir en una compañía telefónica? Estudio sus acciones- suspira-. Lucy, ¿me permites decir tus calificaciones en alto?
La miro. ¿Mis calificaciones? Es algo personal. Cuando voy a contestarla que no, me corta.
-Lo siento. No quería ofenderte.
-No me ofendes pero creo...
-Que tus notas son tus notas. ¿No es así?
La miro sorprendida. Me esta quitando todo de la boca. No me deja casi ni hablar.
-Lucy, imaginate que tienes que hacer algo. Ten en mente algo que hagas habitualmente. Algo que sea secreto.
Me muerdo el labio y pienso en los entrenamientos de los chicos.
-Seguro que tienes miedo que lo sepa más gente, ¿no? Imaginate que si alguien más lo sabe afectará a tu propia vida.
"¿Soy yo o esta tía sabe mi secreto?" pienso mirándola fijamente.
-E imaginate que alguien dice que te tiene que proteger ante... No se... ¡Ante las próximas personas que entren por esa puerta!
De pronto, llaman a la puerta. Una de las mellizas, Leah, asoma la cabeza.
-Lo sentimos- dice-. ¿Podemos pasar?
-Pasad, chicas- dice el profesor de economía-. Pero que no se repita, ¿eh?
Yo casi no hago caso a esas palabras. Yo solo miro a Kate sorprendida.
-Lucy, imaginate que ellas te pueden ayudar. Imaginate que te ayudarán mucho más de lo que te imaginas. Imaginate que puedes ir más lejos. Imaginate que, si tu vida estuviera realmente en peligro, ellas te salvarán.
Me quedo con la boca abierta.
-A veces, como en la bolsa, hay que arriesgar- Kate se acerca a mi mesa y se queda junto a mi-. Yo arriesgaría en ese caso. Y, en mi trabajo, nunca me he equivocado.
La miro. Me esta queriendo decir algo. Si. Ella sabe todo. Sabe mi secreto. ¿Debo confiar en ella?
Luego suena el timbre que marca el final de la clase. Miro a la chica que me mira con una sonrisa. Mira a los chicos. Estoy sola en la mesa porque Zayn se ha levantado y se ha ido con los demás. Kate se acerca a mi oido y susurra algo.
-A la hora del almuerzo en el baño que hay al lado de la clase de biología.