Translate

jueves, 27 de febrero de 2014

28.

Mason me ha mandado a casa para asefurarse de que estoy bien. Luego, gracias a una "agradable" conversación me quitó un poco de miedo. Dijo que quería hablar conmigo a solas. Los chicos al principio no estaban muy de acuerdo pero finalmente salieron. Realmente confían en el doctor.

"-Cuéntame que te ha pasado- me exigió.

Tardé en contestar pero lo hice. No tenía nada que perder.
-Hay una chica. 
-¿Una chica?
-Si. Se llama Kate.
-¿Es compañera tuya?
-No. Es una chica que estudia en la universidad. El profesor de economía la trajo para que diese una charla.

El doctor me miró y arrugó la frente. 
-¿Es una chica alta y morena?

Asentí con la cabeza.
-No la conozco personalmente pero si la he visto más de una vez por los pasillos- me miró y luego dirigió la conversación hacia mí para que le diese toda la información que necesitaba-. ¿Qué ocurre con ella?
-Me citó en el baño y me dijo que fuera a hablar con las mellizas. Parece ser que tiene el poder de la adivinación.
-¿Te ha dicho que ve el futuro?
-Ajá.
-¿Cuantas veces has quedado con ella?- me preguntó.
-Dos.

Mason me miró sorprendido.
-¿No ha intentado matarte?
-Que yo crea no.

Suspiró unos segundos y se relajó un poco en su silla acolchada.
-No creo que sea de la OMER. Si lo fuera te hubiera matado en la primera oportunidad.
-Decía que ellas podían ayudarme.
-¿Ellas?
-Las mellizas- susurré.
-¿Ayudarte?
-Si. Dijo que tenían el poder de la...
-Curación.
-¿Lo sabe?- pregunté sorprendida. Si lo hubiera dicho todo hubiera sido mucho más fácil.
-Soy el doctos del instituto, Lucy. Manejo todos los expedientes médicos de los alumnos.
-¿Sabe si son de la OMER?

El doctor se rió sonoramente. Yo, debido al susto, pegué un pequeño brinco en mi silla.
-¡Para nada! Tienen tu misma edad y tienen que sobrevivir aún a la OMER.
-¿Y por qué no dijo nada a los chicos?- grité enfadada al darme cuenta que por la estúpida creencia de los chicos de que las mellizas eran de la OMER mi vida a dado un giro de ciento ochenta grados-. ¡Los chicos me han tenido durante semanas alejadas de mis amigas por miedo a ellas!
-No creo que decirles quien pertenecen a la OMER o no fuera una buena idea. Están progresando mucho desde que...
-¡He estado enfadada con mis amigas casi un mes!
-¡Lucy, se llama seguridad!

Le miré mal pero luego suspiré. A lo mejor tenía algo de razón aunque a mí no me lo pareciera.
-Creo que debemos decirles a los chicos que las mellizas son inofensivas.
-No. Ya te he dicho que están progresando mucho por tener esa creencia en la cabeza. ¡Están alertas, Lucy! Y si les decimos la verdad se relajarían. Lo que estan viviendo ahora es lo que tendrán que hacer frente en la OMER.
-Pero yo quiero...
-Hemos terminado- dijo cortando mis palabras-. Vete a clase. No quiero que si tu cuerpo hace una reacción a la curación lo vean en clase.
-¿Reacción?
-Efectos secundarios- dijo tranquilo.
-¿Efectos secundarios? 
-Si. Pero es muy poco probable que ocurra. Solo es por precaución."

Ahora estoy en mi casa con Zayn y con Harry. Quieren tenerme bien vigilada por los "poco posibles" efectos secundarios.

No me hablan. No me miran. Están enfadados porque no les ha parecido muy buena idea que haya ido a hablar con Leah. Pero lo que realmente les ha cabreado ha sido que la tocase. "¡Pero me ha curado!" pienso mientras miro mi mano felizmente.

Lo único que me acompaña en mi habitación son los crujidos de la madera del suelo. Me hace gracia que los chicos se quejen continuamente de los crujidos. Les molesta mucho. Bueno, a Niall no. Dice que no los oye. A mi muchas veces me ocurre eso. Al estar acostumbrado a una cosa poco a poco lo neutralizas y acabas por no percibirlo. A lo mejor a Niall le ocurre lo mismo aunque eso me llama la atención porque no ha estado tanto tiempo en mi casa como yo. Es más, ha estado el mismo tiempo que los demás y los otros si los perciben. Lo mismo tiene algo que ver su telepatía. O a lo mejor está sordo como una tápida.

Cuando voy a la cocina para preparar la comida para Jimmy y para mí, este me llama.
-¿Lucy?
-Dime.
-Me ha surgido un imprevisto.
-¿Y no vienes a comer?- pregunto.
-No puedo. Lo siento- me contesta apenado-. Pero te llamo esta noche para saber cómo has pasado el día, ¿vale?
-Está bien.

Luego cuelgo. Parece ser que los chicos van a estar conmigo toda la tarde. "¡Que guay!" pienso al imaginarme a Zayn y a Harry sin hablarme durante horas.

Luego vuelven a llamar.
-¿Si?- pregunto.
-¡Llevas sin cogerme el movil durante días! ¡Se puede saber qué te pasa!- me grita Sam por el otro lado.
-Hola, Sam. ¿Qué tal estás?
-¿Cómo voy a estar? ¡Preocupada! ¡No me coges las llamadas! ¡No me contestas a los mensajes! ¿Me quieres decir quien era Louis y por qué estaba gritando en nuestra casa?

Ahora me acuerdo de todo. Todas las llamadas que no he cogido a mi hermana eran para evitar esta conversación. La última vez que hablé con ella fue cuando tardé veinte minutos en salir de casa y cuando Louis entró como un energúmeno en casa para buscarme.
-¿Quieres contestar?- me pregunta al estar callada durante unos segundos.
-Es un amigo mío.
-¿Un amigo? Nunca te he oído hablar de él. ¡No sabía de su existencia!
-Samantha, no tiene importancia...
-¡Claro que tiene importancia! ¡No se quién es ni cómo es! ¿Es buena influencia para ti?
-Sam, este rollo de madre que estás teniendo ahora no me gusta ni un pelo.
-¡Me da igual! ¡Quiero saber con quién andas!
-¡Con mucha gente!
-Pero...

De pronto oigo por el teléfono la entrada de otra llamada. Mi hermana parece haberlo oído también.
-Me llaman, Sam. Tengo que colgar.
-¡Lucy, ni se te ocurra colgarme!
-Adiós.
-¡Como me cuelgues...!

No llego a oír su amenaza porque cuelgo el auricular. Luego suena otra vez el teléfono avisando de la llamada entrante por la que he colgado a Sam. Agarro de nuevo el auricular y lo llevo a mi oreja.
-¡Casa de Samantha y de Lucy Smith!- digo borde y casi gritando de rabia.
-Hola... ¿Está Lucy?

Mi mente se tranquiliza en un segundo cuando reconozco la voz. También miro el número de la llamada para ver si mi mente está jugando conmigo pero no, los números coinciden.
-¿Holly?- pregunto.
-Lucy, ¿qué tal estás?

Sonrío. Cierro los ojos para evitar que las lágrimas salgan de mis ojos. Doy un salto con tanto ímpetu que casi doy con la cabeza en un armario de la cocina. ¡Las que eran mis amigas me recuerdan! ¡No me han olvidado!
-Bien, bien. ¿Tú? Bueno, ¿vosotras?
-Bien. Estamos bien. Algo preocupadas por ti. ¿Por qué no has ido a clase hoy?

"Por los posibles efectos secundarios que pueden surgir en mi cuerpo después de que Leah me curase milagrosamente mi mano".
-Una simple gripe. No es nada. Un poco de fiebre y algo de tos seca.
-¡Vaya! Espero que te mejores.

Holly no lo sabe pero mientras estamos hablando estoy dando saltitos de felicidad.
-Si. Yo también. El médico me ha recomendado que me pase el día en la cama.
-¿Y estás en la cama?
-Bueno... No. Estoy en la cocina preparando la comida. 
-¡Pues vete a la cama! ¡Que Sam prepare tu comida!

En mi mente me río. Estas semanas sin ellas ha hecho que no se enteren de nada sobre mi vida. 
-Sam no está. Ha tenido que ir a hacer unos recados- miento.
-Está bien.

Luego hay un silencio incómodo. Yo espero que Holly diga algo y supongo que ella estará haciendo lo mismo.
-¿Puedo hacerte una pregunta?- pregunta por fin.
-Claro.
-¿Por qué?
-¿Por qué qué?
-Lucy, sabes a que me refiero.

De verdad que lo sé. Es algo que me tiene que preguntar a la fuerza.
-Son simpáticos.
-¿Simpáticos? ¡Já! ¡Por favor! ¡Ayer Louis se sacó a volandas de la cafetería! 
-Bueno... Es que... 
-¿Qué?
-Son muy protectores.
-¿Protectores? ¿No será verdad lo que dicen por ahí? Ya sabes... Que te acuestas con ellos...
-¡Por favor, Holly!- chillo- ¡Sabes como soy!
-Lo sé pero hay muchos rumores y...
-Holly, los chicos son muy simpáticos. Son muy majo. Y son buenos amigos. Son buenas personas- susurro. Me imagino al doctor Mason pegándome un tiro por decir esas palabras. "¡No puedes cogerles cariño!" me grita antes de apretar el gatillo de su revólver-. La gente les pone como unos imbéciles y unos bordes porque no tienen más amigos. Pero son como nosotras. No necesitamos más amigas.

Trago saliva al darme cuenta que he usado un verbo en presente para describir nuestra amistad. A lo mejor debería haber utilizado un verbo en pasado.
-A lo mejor es verdad. A lo mejor no necesitan a nadie más... Como nosotras.

Sonrío al oír que ella también ha usado el presente.
-Son muy agradables cuando les conoces. Al principio a mi tampoco me caían bien y...
-¿Cuál fue el principio de vuestra amistad? ¿Cómo es posible que unas personas que no se han dirigido la palabra se conviertan en amigos?

"Descubrí su secreto". Ese es el principio. Pero no puedo decirle eso a Holly.
-Bueno... Resulta que son vecinos míos.
-¿Los cinco?
-Viven juntos- sonrío al ver que, por una vez, no estoy mintiendo sobre ellos-. Y pedí un huevo y una cosa acabó en la otra.
-Entiendo.
-¿Las demás están muy enfadadas conmigo?
-Ya saben como son. Andy cada vez que lo recuerda se pone roja de rabia pero yo creo que insultandote un poco a la cara se desahogará y te perdonará y Elizabeth con que la pidas perdón y la hagas mimos...
-Entendido. Mañana me tenéis en la mesa de siempre en la cafetería.
-¿De verdad?- pregunta emocionada-. ¡Genial! ¡Estoy deseando de que llegue el momento!

domingo, 23 de febrero de 2014

27.

En el cambio de clase voy al baño. Entre todas las notas anónimas que me han llegado esta mañana a mi taquilla había visto una de color rosa en la que Kate me citaba a la misma hora en el mismo lugar que la última -y la primera- vez. Esta vez me encargo de que Zayn no me acompaña. Tampoco quiero que ni Louis ni Niall ni Liam vengan. Sus poderes les pueden ayudar a descubrirnos. Así que Harry es quien me acompaña.
-Me encuentro un poco revuelta- miento- puede que tarde más de lo normal.
-No te preocupes. Tarda lo que quieras- me dice el de rizos sonriente.

Sonrío y entro en el baño en silencio. Cuando llego a la puerta del cubículo, antes de que llame, Kate la abre y me mete agarrándome del brazo.
-¿No crees que será un poco sospechoso si nos ven juntas en el mismo lavabo?- pregunto.
-Lo único que pensarían es que somos lesbianas.

La miro. No es momento para bromas. Aún no confío en ella pero necesito saber lo que me quiere decir porque eso puede significar la vida. Mi supervivencia.
-Rápido- digo-. No me gusta estar aquí.
-Tranquila. Hoy seré breve- me susurra-. Nadie entrara hasta dentro de un minuto.

La miro seria. "Por favor, habla ya" pienso.
-¿Has hablado con las mellizas?- me pregunta.

Suspiro.
-No. No quiero que me maten.
-Ya te dije que no te matarán. Su poder es la curación. Eso es lo último que podrían hacerte.
-No sé si creerte.

Kate sonríe y luego busca en su bolso algo.
-¿Sabes? Una de las ventajas de ver el futuro es que puedes adelantarte a los acontecimientos. ¡Es genial!- se ríe hasta que encuentra algo en su bolso. Una navaja. La saca de su estuche de madera y me la enseña orgullosa-. Terminemos con esto cuanto antes.

La miro con miedo mientras que me echo hacia atrás pero la pared me impide seguir caminando hacia atrás. Ojalá tuviera el poder de Louis. Kate, al verme así, se ríe.
-No voy a matarte.

Yo no dejo de mirar el brillante filo de su navaja. Desde luego que sí. Me va a matar.

Siento como Kate dirige el filo de la navaja hasta la palma de mi mano y me hace un corte en esta. Intento gemir del dolor que siento. Es como si estuviesen pasando un gran cuchillo por mi mano. Como si quisieran hacer trocitos con ella. Es doloroso. Mucho. Empiezo a sentir como la sangre corre por mi piel haciendo que caigan algunas gotas al suelo.
-Hemos terminado por hoy- susurra la chica.

La miro tras observar mi mano llena de sangre. Intento no cerrar el puño, cualquier movimiento puede ser muy doloroso pero siento que si no lo hago me desangraré.
-¿Cómo voy a morir?
-Que pesada- me susurra.
-¿Has envenenado la navaja? ¿Cuanto voy a tardar en morir?

Kate me mira fijamente.
-Eso ya lo descubrirás. O puede que vayas a hablar ahora con las mellizas y te des cuenta de que la OMER no nos representa a todos los rosados. Es tu decisión. Puedes arriesgarte y no ir a hablar con ellas o puedes asegurarte e ir a hablar con ellas. Es una decisión tuya. Y tiene que ser rápida.

La miro mientras que ella sonríe.

Cuando salgo a los diez minutos del baño Harry me mira sorprendido.
-¿Qué te ha pasado?- me pregunta algo alterado.

Miro mi mano. Ya no esta llena de sangre porque me lo he limpiado pero esta vendada con la tela de mi camiseta. Me la he quitado y me la he roto para crear una especie de tela. Ahora estoy solamente con la sudadera. Sin nada debajo. Siento algo de frío pero creo que es mejor eso que ir por todo el instituto con una mano cortada por una navaja.
-Me he tropezado y había un cristal en el suelo. Supongo que alguien ha llevado un vaso de la cafetería, se le ha caído y al recogerlo no habrá visto un cristal- miento.
-¿Quieres que vayamos al doctor Mason?
-¡No!- chillo.

Harry me mira sorprendido por mi grito.
-Esta todo controlado- susurro-. Vayamos a la cafetería. Nos deben de estar esperando.

Harry no parece convencido pero me sigue cuando empiezo a caminar hacia la cafetería.

Cuando entro los chicos ya tienen la bandeja mía y la de Harry en la mesa de siempre. Y me hacen un interrogatorio por mi mano. Y miento de nuevo. Si les digo la verdad irían a por Kate y no me dejarían ir a hablar con las mellizas. "Puedes arriesgarte y no ir a hablar con ellas o puedes asegurarte e ir a hablar con ellas." Eso es lo que está en mi cabeza. "Es una decisión tuya." Si lo digo no será una decisión mía.

Mientras me hacen el interrogatorio de segundo grado miro a la mesa donde yo me solía sentar con mis amigas. Están ellas junto a las gemelas.
-Desde luego que tenemos que ir a hablar con el doctor Mason- dice Liam-. Lucy, puedes que te hayas contagiado del tétanos o de alguna otra cosa.

Observo como una de las mellizas, Leah, se levanta y va a la barra de la cafetería a por algo.
-Está bien- digo a Liam antes de beberme de un trago todo el agua de mi vaso-. Pero dadme tiempo antes de beber un poco más de agua.

Antes de que me puedan reprochar algo, me levanto con mi vaso y voy a la barra. Me pongo justo al lado de Leah. Noto como me mira.
-Hola- susurro.

Ella me mira unos instantes más y luego quita la mirada un poco avergonzada.
-Hola- me contesta.

Sonrío y observo sus manos. Según Kate, esas manos pueden salvarme.
-¿Me puedes pasar una servilleta?- pregunto.
-Claro- Leah, mientras extiende la mano, me mira la mano- ¿Qué te ha pasado?
-Un accidente tonto.
-No lo parece.
-La verdad es que es una herida fresca y me duele mucho. Y me han llegado unos rumores de que tu hermana o tú podéis curarmela.

Leah se queda con la servilleta que me iba a dar en la mano mientras me mira sorprendida.
-¿Nosotras?
-Si.
-Pero... No somos médicos.
-Bueno... No creo que tengas que ser médico para poder curarme la herida.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que sé vuestro secreto.
-¿Secreto?- Leah empieza a reírse de una forma nerviosa-. No se de qué me estás hablando.

La sostengo la mirada con un poco de miedo. Si la navaja de Kate estaba envenenada, dependo de las mellizas. "Puedes arriesgarte y no ir a hablar con ellas o puedes asegurarte e ir a hablar con ellas." En sus manos está que yo me muera o no -en caso de que tenga veneno en mi cuerpo-.
-¿Me das la servilleta?- pregunto nerviosa.

Ella solamente me la tiende. Su mano está temblando. Y la mía, cuando agarro la servilleta, también.
-¡Lucy!- oigo gritar a alguien.

Giro la cabeza. Es Louis. Viene hacia nosotras. Y parece furioso. Pero, cuando está a diez metros de distancia, agarro la mano de Leah con mi mano vendada. Empiezo a sentir como mi herida empieza a escocer. Suelto un gemido de dolor. Es un dolor insoportable. No creo que me esté curando. No sentiría tanto dolor. Sigo mirando a Leah a los ojos hasta que Louis me agarra de la cintura y hace que el agarre que ejerce mi mano sobre la de la melliza se suelte. Luego, sin decir nada me sube a su hombro como si fuera un saco y me saca de la cafetería. Veo que todo el mundo nos mira. También veo como los demás nos siguen. Miran mal a Leah que ahora está con su hermana Charlotte.

Al minuto estoy en la consulta del doctor Mason. Louis me tira sobre la camilla y todos empiezan a hablar a la vez al doctor quien no parece entender nada. La confusión dura unos segundos hasta que Mason les manda callar a todos.
-¡Silencio!- grita con su voz grave-. ¿Que ha pasado, Zayn?
-Lucy ha tenido un encontronazo con un agente de la OMER.

Mason me mira con los ojos muy abiertos. Yo estoy en la camilla acariciando mi mano herida. Estoy segura de que la voy a perder. Liam me mira preocupado.
-¿Te duele la mano?- me pregunta con una voz suave pero a la vez nerviosa.

Asiento con la cabeza al darme cuenta de que piensa que voy a morir. Yo también lo pienso. "Estúpida" me llamo en mi mente.
-Dejame quitarte la venda- me dice Zayn esta vez.

Le tiendo mi mano y veo como poco a poco me quita la tela de la camiseta que tengo en la mano. Ahora están todos alrededor de la camilla mirándome. Zayn termina de quitarme la tela que está manchada de sangre de antes.
-¿No tenías una herida en la palma de la mano?- me pregunta Niall.

Asiento y miro mi mano. No tengo nada. Ni un rasguño. Solamente la tengo un poco amoratada. Pero veo como el morado que tengo en la palma va desapareciendo hasta que no queda nada. Nada. Ni una cicatriz. Ni un simple arañazo. Los chicos han visto lo mismo que yo porque miran al doctor Mason.

Kate tenía razón. No me ha pasado nada. Las mellizas no pueden matarme. Leah me ha curado la mano. Estoy bien. Ya casi no siento dolor en la mano. Y lo poco que siento desaparece a los segundos.

"Tengo que hablar con ellas".

domingo, 16 de febrero de 2014

26.

Cuando Niall y yo llegamos a mi casa tras el entrenamiento le señaló una de las sillas que hay junto a la mesa del salón.
-Sientate- le digo mientras dejo mi abrigo en el respaldo de otra silla.
-¿El novio de tu hermana no viene ahora?
- No, sólo viene a comer. Cena solo en su piso.

Niall sonríe y se sienta enla silla.
-¿Empezamos?

El rubio parece muy ilusionado por empezar con su entrenamiento mientras que yo estoy molesta. Desde que empecé a entrenarles estaba evitando esto pero la bronca que me echó el otro día el doctor me hizo sentir obligada a hacer que el rubio se metiera en mi mente.
- Venga-contesto con desgana.

Niall sonríe y me mira fijamente. Parece realmente concentrado. Yo solamente le miro. No se que tengo que hacer. 
-Tienes que pensar en algo- me dice.

Me llamo estúpida. ¿Cómo va a leerme la mente si la tengo totalmente en blanco? Le miro. Intento describirle en mi mente. Observo su cara. Su piel es blanca y tiene unos ojos azules muy llamativos. Siempre me han gustado los ojos azules. Mi madre los tenía de un color azul cielo. Era muy bonito. Miro sus labios. Son de un color rosa muy pálido pero, gracias al tono de su piel, resaltan. Observo su pelo. Es rubio. me gusta. Siempre me han gustado los chicos rubios.
-En realidad soy moreno.
-¿Cómo?
-Es rubio teñido.

En mi mente me río. Es la primera vez que oigo que un chico se ha teñido de rubio. Y me parece divertido. Luego me pregunto el por qué de su tinte.
-Me lo teñí cuando era pequeño. Y me gustó. Nunca he dejado de teñirmele.

Sonrío al imaginarme al chico de pequeño con el pelo mojado y con trocitos de papel de plata para cambiar su tono de pelo.
-No es gracioso.
-¿El qué?
-Cada vez que me lo tiño me pica la cabeza.

"Lo mismo es porque tienes piojos".
-¡No tengo piojos!
-¿Qué?
-Recuerda que te estoy leyendo la mente.

Quito la sonrisa de mi cara. Y recuerdo que no me gusta nada que el chico esté en mi mente. Es muy incómodo. Bastante.
-¿Estás pensando en dejar el entrenamiento?- me pregunta-. Lucy, ¡necesito ejercitar mi poder!

Le miro nerviosa. Eso es lo que habría hecho pero al ver la cara de enfado del doctor en mi mente -seguro que Niall ha metido esa imagen en mis pensamientos- me levanto de la silla y voy a mi cuarto.
-¿Se puede saber a donde vas?

Busco mi mochila y saco unos libros.
-No quiero hacer las tareas- me replica al ver mis intenciones.
-Las voy a hacer yo. Tú solamente las vas a copiar.
-¿Y mi entrenamiento?
-Te vas a meter en mi mente y vas a copiarlas de ahí. Así entrenarás a la par de que me aseguro de que no leerás mis pensamientos.

Al día siguiente Zayn, cuyo turno de vigilancia va después que el de Niall, me despierta. Me sorprendo al ver que ha preparado mi desayuno. Supongo que, al saber ya que le recuerdo a su hermana, ha derribado la pared que nos separaba. ¡Incluso bromeamos! Casi tengo que dejarle la ducha para que se limpie cuando, al hacer un chiste, escupo mi leche pero, gracias a su telekinesis, hace que las distintas gotas que iban a su camiseta vayan al fregadero donde caen. No recuerdo un momento más vergonzoso que ese pero estoy totalmente segura de que lo ha hecho aposta.

Cuando llegamos al instituto toca a primera hora matemásticas. Hemos decidido ir al gimnasio todos donde vamos a entrenar un poco. Zayn es el encargado de echar el pestillo y, después de eso, empiezo a mandar. He hecho que Zayn le tire a Louis unas pelotas a través de su mente a Louis quien tiene que dejarlas pasar a través de su cuerpo una y la siguiente hacerla rebotar en su cuerpo. A Niall le tengo controlando la mente de Harry- sin que él lo sepa- quien sujeta con sus manos una pelota de baloncesto. Me sorprendo al ver que ni explota, ni se funde ni se congela. Niall está haciendo un gran trabajo. Y Liam está subiendo y bajando las gradas a un ritmo asombroso. Casi no veo las pelotas de pingpong que he puesto sobre un potro para que las lleve hasta un cubo que he puesto arriba de las gradas.

La comida con Jimmy es como siempre. Me pregunta por los estudios, me pregunta por Holly y las demás... Y mis respuestas son siempre mentiras. "Bien, la clase de literatura ha sido muy interesante". "Bien. Andy esta planeando irse de nuevo a Italia con su padre como hizo en Navidad". Jimmy parece creerselo todo porque no hace ningún tipo de comentario. Y yo se lo agradezco.

Cuando se va espero diez minutos para empezar a preparar los cuadernos del entrenamiento de los chicos. No quiero que Jimmy vuelva a por algo que se haya olvidado y no me encuentre en casa. Cuando meto todos los cuadernos en la mochila me dispongo a salir pero el teléfono me detiente. Bufo durante un segundo pero lo cojo.
-Residencia de Samantha y Lucy Smith. ¿Por quién pregunta?
-Por mi hermana pequeña. Esta viviendo sola en casa mientras que la mayor está estudiando en Oxford. Pensé que sería una buena idea hablar con ella. No sé. Quizá.
- Claro que es una buena idea- digo divertida a mi hermana-. Te echo de menos.
-¡Oh! Que hermana tengo.

Me río al oír a Sam.
-¿Que estás haciendo?

"Estaba a punto de irme para entrenar a unos rosados" pienso.
-Estaba a punto de ponerme a estudiar economía- miento-. Quiero sacar buena nota este trimestre.
-Eso me parece muy bien. ¿Está Jimmy contigo?
-No. Acaba de irse hace diez minutos.
-Está bien. Quería preguntarle si hay algo que esté fuera de orden.
-No te preocupes. Está todo como tiene que estar. 
-¿Seguro?
-Seguro.

Estamos hablando durante un rato. Miro de vez en cuando el reloj. Debería de haber salido de casa hace veinte minutos. No me importa mucho. Puede que con Sam no vuelva a hablar más veces esta semana.

Voy a la cocina donde cojo un bollo para comer a media tarde y no llegar a casa a la noche y devorar todo lo de la nevera.
-Bueno... Te dejo que estaba esperando a que empezase una serie.
-¿Prefieres ver una serie a hablar conmigo? Muy bien, Sam. Me estoy empezando a dar cuenta que te interesa más la televisión que tu propia hermana- susurro intentando no reírme. 
-Sabes que no es así, tonta.
-Oye, no me llames tonta.
-Lo eres.
-Pues mamá siempre decía que era clavada a ti.
-Que golpe más bajo.
-Lo sé. Es lo que te mereces por tratarme así.
-Pero si yo...
-¿Lucy?- oigo chillar a Louis-. ¿Lucy?- oigo que Louis corre por la casa-. ¡Lucy! ¿Dónde estás?

Me quedo bloqueada. ¿Qué hace en casa? ¿Por qué grita? ¿Por qué me llama?
-¡Lucy! ¿Qué es ese ruido? ¿Quién te llama? ¿Lucy? ¿Con quién estás?- me pregunta Sam a través del teléfono.

De pronto corro fuera de la cocina y veo que Louis está buscándome por toda la casa.
-¡Lucy!
-¡Louis, estoy aquí!- chillo.
-¿Louis? ¿Quién es Louis?

Veo como Louis atraviesa una pared y llega hasta el salón donde estoy de pie.
-¡Dios, Lucy! ¿Por qué no me contestas? ¡Qué susto!- me grita Louis.
-Lucy, ¿quién es Louis?- repite Sam.
-Sam, hablamos otro día. Tengo que ponerme a estudiar ya- digo antes de colgar-. ¿Y este escándalo?- grito a Louis. 
-¿Por qué tardas tanto en salir? ¡Pensé que había entrado alguien y que te había pasado algo!
-¡Pues no hay nadie! ¡Estaba hablando con mi hermana!
-¡Podías haber avisado!
-¿Tengo que avisarte de que tengo que hablar con Sam?

Louis me mira furioso. Su respiración es muy rápida y su frente esta arrugada. Tiene la cara en tensión. Le he debido de dar un buen susto. Luego se acerca a mí y me abraza. Esa acción me sorprende. No sé por qué lo hace. Quizá sea que le ha aliviado ver que no estoy muerta como pensaba. Pero eso no ha pasado. No. Estoy viva, estoy bien. Solamente estaba hablando con Sam.
-No te preocupes- le digo mientras paso mis brazos por su espalda-. Estoy bien. 
-Pensé que...
-No te preocupes.

Noto que su respiración poco a poco se va relajando debido a que su aliento llega a mi cuello más pausadamente. Sin saber por qué le acaricio el pelo. Es lo que hizo Sam conmigo cuando perdimos a nuestros padres. Me acariciaba el pelo como solía hacer mi madre. Quizá a él también le agrade.

Mi movil empieza a sonar y Louis se separa de mí para dejarme contestar. "Sam" leo en la pantalla. Cuelgo.
-Vamos. No quiero llegar más tarde a la cala- susurro antes de coger la mochila y salir de casa junto a Louis.

martes, 11 de febrero de 2014

25.

Me despido de Sam el domingo por la tarde. Me entristece un poco porque, si la eché de menos durante tres días ¿qué va a ser de mí hasta que la vuelva a ver en seis días? A los diez minutos de que Jimmy se haya llevado a mi hermana de nuevo a Oxford, salgo de casa para dejar a Louis pasar. El chico, cuando pasa, me mira mal. Sigue algo molesto por el entrenamiento del día anterior. Estuvo durante una hora siendo tan fluido como el aire. Pero, tras un descanso de diez minutos, estuvo otra hora siendo tan duro como el acero. En el entrenamiento de hoy, Liam me ha dicho que Louis pasó la noche estando dormido sin que nada ni nadie le pudiese despertar. 
-Parece ser que te deje ayer agotado- digo con una sonrisa burlona.

No me contesta. Esta molesto. 
-Esta bien. Voy a hacer los deberes que me faltan por hacer- digo mientras le doy el mando de la televisión-. Pon lo que quieras.

Voy a mi cuarto y llevo al salón los libros de economía y de geografía. Tengo que hacer varios comentarios para entregar mañana. Me siento en el sofá junto a Louis, quien ha decidido poner un reportaje sobre fútbol, para hacer las tareas. Empiezo por economía. Tengo que hacer un comentario sobre el mercado bursátil. Eso me recuerda a Kate. Recuerdo sus palabras. "Ve a hablar con las mellizas. Te van a ayudar mucho". "Si no hablas con ellas te matarán"."Sin ellas estas muerta". "Te estoy dando la oportunidad de sobrevivir". Insistía mucho. Parecía realmente preocupada. Pero no estoy segura. Puede que las mellizas y Kate estén conpinchadas para matarme entre las tres.
-Louis- susurro.
-¿Qué?- me pregunta seco.
-Si tuvieras la oportunidad de sobrevivir en la OMER, aunque para eso tuvieras que correr otros riesgos, ¿qué harías?

Louis sigue mirando a la televisión. 
-Intentaría salvarme.

Sonrío y sigo a mis deberes.

Al día siguiente paso la primera hora en el despacho del doctor Mason. Le he llevado varios cuadernos y los ha hojeado durante unos minutos. Harry, quien me acompaña cuando estoy con el doctor, parece impaciente por saber qué dice Mason.
-Asombroso- dice finalmente el doctor-. Todos están progresando... Excepto Niall. ¿Cuándo va a empezar su entrenamiento? 
-Esta noche- digo sin estar segura del todo.
-Está bien.

Luego Harry me acompaña a fuera del instituto para fumarme un cigarro. 
-¿Por qué fumas?- me pregunta cuando doy la primera calada.

Esa es una buena pregunta. Realmente no sé por qué fumo. Lo probé en una fiesta cuando tenía quince años y, al ver que relajaba, al día siguiente me compré un paquete.
-Si te tengo que dar una respuesta que explique el por qué no sabría dártela.
-¿Y por qué sigues fumando?
-Rutina.
-¿Rutina?
-Aja.
-¿Sam sabe que fumas?
-Si. Me pilló fumando en mi cuarto una vez- digo al recordar los gritos que me dio al verme expulsar el humo de mi boca y las posteriores charlas anti-tabaco que me dio durante meses.
-¿La gusta que fumes?
-No.

Hay un silencio un poco incómodo antes de que suene el timbre que marca el fin de la primera hora. Antes de tirar el cigarro doy varias tiradas de él para relajarme. También inspiro el aire frío que hay en la calle. Pero no lo que llega a mis fosas nasales no es aire puro, sino un desagradable olor a quemado que proviene de Harry. Luego entramos los dos al instituto.

Hace unas semanas, el instituto era un lugar ameno donde charlaba todo el rato con todo el mundo y donde todo el mundo me saludaba pero, desde que soy una del grupo de los esclavos del pirómano, eso ha cambiado. La gente me mira raro y a veces oigo algunos insultos hacia mi persona. Los más comunes son "idiota" y "estúpida". No es agradable que te llegue esas palabras a tus oídos pero prefiero ser una "idiota" y una "estúpida" antes que estar muerta. Pero, claro, ellos no saben nada y no les puedo plantar cara. También llegan algunas notas anónimas a mi taquilla. Hoy no es la excepción ya que, cuando abro la taquilla, caen varios papeles al suelo. En uno está escrito "la esclava del pirómano" y en otro está escrito "Lucy Smith, de mano en mano de los raritos". Entiendo ese último como algo obsceno ya que en se han encargado de decorar el papel con algunos dibujos sexuales. Suspiro mientras saco mis libros y miro a Harry. 
-¿A vosotros os pasa esto también?

Harry asiente apenado con la cabeza.
-Hola- dice Liam acercándose a nosotros junto a los demás-. Os habéis perdido una gran clase de literatura- dice sarcásticamente.
-Que pena- susurra Harry.
-¿Alguna tarea?- pregunto.
-No. Me he encargado personalmente- contesta Niall.

Suspiro. No me gusta que Niall controle la mente de los profesores para evitar estudiar o hacer deberes. Aunque de alguna forma nos ayuda. Más tiempo para entrenarles.

Observo como Louis mira a los estudiantes que pasan por nuestras cercanías. Al parecer no soy la única que recibe insultos hacia mi persona.
-Vamonos- dice Louis-. No me gusta que nos estén mirando tanto.

Niall asiente y sigue a Louis junto a Harry y a Liam. Zayn se queda conmigo. Cuando cierro la puerta de la taquilla, uno de los papeles se me caen al suelo y Zayn se agacha para recogerlo. Me sorprende que el papel no vuele hasta su mano pero todos tienen que ser muy cuidadosos cuando no están solos.
-¿Que es esto?- pregunta.
-Un anónimo.
-"Lucy Smith, de mano en mano de los raritos"- lee en voz baja-. ¿Sabes quién lo ha hecho?
-Te he dicho que es un anónimo.

La verdad no entiendo cómo Zayn no tira eso a la papelera. Ya he asumido que me llaman la rarita por ir con ellos.

Noto como Zayn se cabrea. No entiendo el por qué. Ellos llevan recibiendo burlas desde que están en el instituto. Además, la relación que tengo con el moreno no es la mejor. Casi no hablamos y lo poco que decimos lo decimos de una forma seca, como si no nos importara el otro.

Veo como Zayn está mirando a un grupo de chicos que nos miran y se ríen. Los chicos, al notar la mirada del moreno, paran de reírse e intentan evitar su mirada pero es demasiado tarde, ambos sabemos que ellos han sido los autores de la nota. Zayn se acerca a ellos y les mira duramente.
-¿Os hace gracia?

Los chicos no hablan. Creo que se sienten intimidados por la mirada del rosado.
-Os he hecho una pregunta. ¿Os hace gracia?
-¿El qué?- pregunta un chico. Tiene unas características físicas muy parecidas a las de Zayn. Las únicas diferencias son el pelo pelirrojo y su piel pálido.
-Esto- contesta Zayn mientras le muestra el anónimo. 
-Lo siento- contesta el pelirrojo-. No es nuestro, ¿verdad?

Cuando me estoy acercando a Zayn para evitar un espectáculo por mi culpa veo como el resto de los chicos contestan al pelirrojo que lo que dice es verdad, que ellos no han escrito eso.
-Zayn, venga, vamonos- susurro.

El moreno me mira antes de que suene el timbre que marca el final del descanso entre las asignaturas. La gente que esta en los pasillo se empieza a ir para asistir a sus clases.
-Vamos. La clase de economía ya empieza.

Zayn parece relajarse. Sonrío cuando empieza a caminar junto a mí para ir a clase pero unas palabras del pelirrojo hace que Zayn se gire para darle un puñetazo. "Si, si. A clase. Claro. Estos dos van al baño a follar". El puño de Zayn va directo a la mejilla del pelirrojo haciendo que empiece una pelea en pleno pasillo del instituto. 
-¡Zayn!- grito intentando penetrar en el circulo que los chicos del grupo del pelirrojo han formado alrededor de la pelea- ¡Zayn!

Cuando le veo, Zayn esta encima del pelirrojo quien, debido a los golpes, le chorrea la nariz. Pero, lo que realmente me horroroza es que a Zayn también le está empezando a salir sangre. Sangre rosa. "¡Mierda!" chillo en mi mente.Voy hasta Zayn haciéndole paso entre los muchachos a codazos y, cuando llego a él, le doy un empujón para que deje al pelirrojo y le pongo un pañuelo en la nariz después de ayudarle a levantarse del suelo.
-Adiós- digo poniéndome frente al pelirrojo, que ya se había levantado, evitando así el golpe que le iba a dar al moreno.

Tras eso empujo a Zayn hasta el baño más próximo y le meto en él antes de que llegue algún profesor para averiguar que era el jaleo que se ha armado en el pasillo. Zayn se quita el pañuelo de la nariz. Está totalmente tintado de un color rosa fuerte. Unos instantes después se inclina hacia el lavabo para limpiarse la nariz. Veo como el agua cae a la pila con un color rosa palo muy suave.
-¿Te has dado cuenta de que casi lo descubren?- le pregunto enfadada.
-Te estaba defendiendo. Por lo menos podías darme las gracias.
-No hacía falta que me defendieses. ¡Casi te descubren! 
-¡Te estaban llamando puta! ¡Estaban dejando tu reputación por los suelos, Waliyha!
-¿Waliyha?

Zayn, al darse cuenta de que me ha llamado Waliyha en vez de Lucy evita mi mirada. Se lava de nuevo la nariz aunque no queden restos de sangre.
-¿Quién es Waliyha?- pregunto.
-No tiene la mínima importancia, Lucy.
-¿Es tu novia?
-No- contesta Zayn mirándose al espejo.
-¿Es una amiga?
-Tampoco.
-¿Alguna con la que te has acostado?
-¡No, Dios! ¡Waliyha es mi hermana!

Me río al ver la cara de horror al oír si ha tenido alguna relación sexual con su hermana. Luego, el moreno sonríe.
-Me recuerdas a ella.

Nuestras miradas se cruzan por un simple instante haciendo que sonría ante la repentina simpatía de Zayn hacia mí.
-¿Cómo es?- pregunto.

Zayn se mira al espejo de nuevo pero mantiene su sonrisa. 
-Tiene el pelo castaño, casi negro y es morena de piel, como tú. Sois casi de la misma altura. Pero me recuerdas a ella sobretodo por tu carácter. Ambas estáis siempre alegres. Aunque no siempre sonriais se nota que algo os agrada. Intentáis ver siempre la botella medio llena cuando el resto del mundo la vea prácticamente vacía. También sois agradables y muy educadas a la par de cuidadosas.

La verdad me esperaba que, como la hermana pequeña de Louis, estuviese muerta pero al oír a Zayn hablando en presente noto como la tensión de mi cuerpo se convierte en alivio.

Zayn no para de sonreír en ningún momento.
-¿Tienes más hermanas?
-Otras dos pero son completamente distintas. Una es un tanto infantil y la otra es demasiado madura. Waliyha es la más parecida a ti- el chico se mira al espejo por cuarta vez y se peina el pelo que ha quedado desordenado tras el enfrentamiento con el pelirrojo-. Creo que si os conocierais os llevaríais muy bien.

Me doy cuenta de que Zayn me esta sonriendo por primera vez desde que me vigilan desde cerca. Y también me doy cuenta de que pensaba que era un borde conmigo porque no le agradaba pero no es así. Me ha llamado agradable y educada. Así que supongo que lo único que le hacía comportarse tan seco conmigo era porque le recordaba a su hermana a la que, seguramente, eche de menos. Quizá verme a mí en vez de a su hermana le haga daño y por eso estaba tan distante. Seguro que todos echan de menos a sus familias. 
-¿Hace cuanto que no ves a tu familia?- pregunto.
-Desde Navidad. Vinieron a la casa. También vinieron las familias de los demás. Pero hablo con ellos todas las semanas desde una cabina del pueblo.
-¿Los demás hacen lo mismo?
-Si. Todas las semanas. Si no lo hacemos estamos dando a entender que nos han llevado a la OMER- Zayn se empezó a reír-. Tenías que haber estado cuando Niall olvidó llamar a su casa una semana. La madre casi le mata vía telefónica.
-¿No tenéis teléfonos?- pregunto sorprendida.
-No. Charlie nos dijo que durante el tiempo que estuviésemos con él nada de teléfonos.

Miro a Zayn durante un instante. No estoy acostumbrada a que llamen a mi padre Charlie. Bueno, en realidad no estoy acostumbrada a que lo mencionen delante mía.
-¿Puedo hacer otra pregunta?

Zayn me mira a través del espejo.
-¿Por qué estáis aquí?
-¿En el instituto?
-No. En el pueblo. No sois de aquí, ¿verdad? Sois de otras ciudades. Niall parece irlandés. ¿Estoy en lo correcto?
-Aja.
-¿Por qué vivis aquí?

Zayn se mantiene callado durante unos segundos.
-No lo sé a ciencia cierta pero, por lo que me dijeron mis padres, es porque, cuando nacía, el doctor les contó que conocía a una persona aquí que podía ayudarme a entrenar y que a la gente que entrenaba tenía un cincuenta por ciento de posibilidades de sobrevivir a la OMER.
-¿Esa persona era mi padre?
-Sí.
-¿Entrenaba tan bien?
-Solo un cincuenta por ciento de posibilidades de morir.
-Guau.
-Cuando mis padres supieron que sin él solo tenía un cinco por ciento de posibilidades de vivir no lo dudaron y le llamaron. Debieron de hablar durante un rato y acordaron que cuando tuviera los dieciocho vendría aquí. Louis debió de hacer lo mismo pero esperó un año más para no esta solo con tu padre. Louis vino a la par que yo.
-¿Por qué no habéis vuelto a vuestras ciudades al saber que mi padre había sido asesinado?- arrugo la frente debido a esa palabra. "Asesinado". Aún no me puedo creer que mi padre haya sido asesinado-. O ¿por qué no os avisaron de que había tenido un accidente?
-Charlie les dijo a mis padres que no volviesen a contactar con él. Ni siquiera les iba a dejar tener un momento cara a cara. Decía que era peligroso para él y para su familia. No quería que nada saliese mal. Así que cuando Louis y yo le buscamos por el pueblo y nos enteramos de que había fallecido no supimos que hacer. Nos habíamos qué hacer. Así que mentimos.
-¿Mentisteis?
-Aja.
-¿Cómo que mentisteis?
-Nuestras familias piensan que Charlie nos entrena. Les dijimos que seguía vivo. Pero que no les podía conocer ni hablar con él. Ellos se lo creyeron. Como Charlie les dijo que no iba a haber ningún encuentro... Simplemente se lo creyeron. Luego, cuando vinieron Liam y Niall unos meses después se lo contamos. Al principio pensaban que era algo irracional pero hicieron lo mismo que nosotros. Harry, sin embargo, le daba igual. Sabe que no saldrá de ahí.

Recuerdo como unos días atrás, Liam me dijo que le había prometido a su padre que volvería de la OMER. Supongo que se quedó para hacer creerle que iba a intentar cumplir la promesa. Niall no sé por qué se quedó. Y Harry... Si él llegase a controlar sus poderes a la perfección tendrá las mismas posibilidades de salir que los demás.

Miro a Zayn sorprendida. Aunque no debería, me alegro de que unas cuantas familias piensen que mi padre está vivo. Es como si lo estuviera. Aunque solamente sea para esas familias.

De pronto se oyen unos pasos acelerados por el pasillos y luego abren la puerta. Louis parece relajarse cuando me ve junto a Zayn. 
-Pensábamos que te había ocurrido algo- dice Louis-. Llegáis cuarenta minutos tarde a economía.

Sonrío. Aunque no debería, fantaseo con la idea de que estuviesen preocupados por mí, que pensasen que me había ocurrido algo.
-¡Oh! ¡No! ¡Simplemente Zayn se metió en una pelea para defenderme!- digo mirando mal a Zayn. Aún no he olvidado eso. Pero como hemos cambiado tanto de tema se me ha olvidado regañarle-. No lo vuelvas a hacer. Se defenderme solita.

domingo, 9 de febrero de 2014

24.

Estamos en el supermercado. Sam esta haciendo la compra para llevarse ella comida al apartamento que ha alquilado y para los días que esté yo sola en casa. Jimmy y yo la estamos acompañando para ayudarla mientras que ella nos cuenta cómo es su vida en Oxford.
-El campus es enorme. Solo se ir a mi clase. Si me piden ir a algún sitio me pierdo- dice mientras mete en el carrito unos filetes de ternera.

Jimmy se ríe y mira a nuestro alrededor. 
-¿Que buscas?- pregunta Sam a su novio.

Jimmy mira por los pasillos del supermercado y luego mira a mi hermana.
-Unos cereales. Se me han acabado esta mañana.
-Bueno, creo que los cereales están el principio del pasillo.
-Iré luego.

Jimmy últimamente se comporta de una forma extraña. No se despega ni de Sam ni de mí. Sam parece estar encantada con eso. Dice que le ha echado mucho de menos en Oxford pero a mí me pone nerviosa. Necesito estar sola. Bueno, "sola"... Nunca estoy sola. Siempre hay alguien junto a mi. Los chicos siguen haciendo turnos para vigilarme. Es más, Harry también está en el super. Le veo a traves de los huecos de las estanterías. A veces me sonríe. Y eso me reconforta. 
-Lucy, ¿quieres que prepare comida mexicana para comer?- me pregunta Sam.
-Estaría genial.

Cuando llegamos a casa entre los tres hacemos unas fajitas. Sam es la encargada de cortar la verdura, yo de freirla junto a la carne picada y Jimmy de ponerlo en tortas de maiz y enrrollarlo. Luego nos las comemos con una sonrisa y hablamos un poco.
-Sam, he quedado con las chicas para ir a estudiar- miento mientras me levanto de la mesa-. Nos vemos a la noche, ¿vale?
-Esta bien. ¿Tienes algún examen esta semana?
-Uno de matemáticas- miento de nuevo. 
-Esta bien.

A los diez minutos salgo de mi casa con la mochilla llena con los libros de mi padre. Me encuentro con Louis en la carretera. Supongo que le tocaba a él y que Harry se habrá ido a la cala ya.
-¿Vamos?- pregunto.

Louis asiente y me guía hasta el bosque. No hablamos mucho. La verdad es que no tengo grandes conversaciones con ellos. No existe una gran confianza entre nosotros.Veo como Louis traspasa cosas con facilidad durante la primera media hora que caminamos pero luego le va costando.
-Tenemos que trabajar en tu resistencia- digo.

De pronto, Louis se gira y me sonríe.
-Por favor, Lucy, no me digas esas cosas. Creo que puedo aguantar más de media hora.
-No. No lo creo. Pero tenemos tiempo antes de que vayais a la OMER.
-¿Eso piensas? ¿Quieres entrenarme?

Le miro de una forma rara.
-Ya te estoy entrenando.

Louis se vuelve a reír. Y, entonces, comprendo su broma.
-¡Hablaba de tu resistencia con tu poder! ¡No en la cama!
-No has especificado.
-Sabías perfectamente de lo que estaba hablando.
-Ya decía yo que ibas demasiado rápido. Estaba a punto de decirte que yo solamente practico sexo desde la tercera cita.

Me río falsamente mientras que sigo caminando.
-Vamos, Lucy, era una broma.
-Una broma va a ser el entrenamiento que te voy a poner hoy. Y no, no me refiero a los sexual- digo antes de guiñar el ojo.

Cuando llegamos a la cala estan todos esperándonos.
-Niall y Harry dentro de la cala. Liam, esta vez vas a hacer un mayor recorrido. He puesto las botellas apoyadas en la pared de mi casa. Lo de siempre: primero las tres y luego las llevas- miro a Zayn-. También lo de siempre. Vamos a ver si aguantas hoy treinta y cinco minutos. Louis, tú te vas a cagar hoy- digo-. Vente que nosotros.

Dejamos a Liam y a Zayn fuera en la cala y entramos en la cala.
-Niall, leeme la mente- digo mientras me siento en una de las sillas tras quitarme el abrigo.
-¿De verdad?
-Si. Solo va a ser un minuto pero vas a estar ejercitando mucho hoy.

Niall se frota las manos de la alegría que le he dado.
"Escuchame, vas a ayudar a Harry a controlar sus poderes".

Niall me mira sorprendido.
"Tienes que proyectar en su mente una imagen de algo frío cuando quiera congelar y de algo caliente cuando quiera calentar. Creo que eso le ayudará a concentrarse".
"Esta bien".

Luego, de mi mochila saco un brick de pure de verduras. Lo he comprado esta mañana justo para el entrenamiento.
-Viertelo en un cuenco y haz de hierva y que se congele- digo mirándole.

Niall se vuelve a frotar sus manos antes de verterlo en un cuenco para que Harry pueda hacer su trabajo. El rubio parece muy feliz.
-¿Y yo?- pregunta Louis con una sonrisa burlona.
-Vas a estar en medio de la mared.
-¿Qué?

Me levanto y le empujo un poco hasta la pared.
-Quiero que medio cuerpo tuyo este en la calle y el otro dentro. Una hora. Sin descansos.

sábado, 8 de febrero de 2014

23.

Como me dijo Liam, Niall está sentado en mi silla cuando me despierto. En mi mente sonrío y me preparo para ir al instituto. Preparo desayuno para dos. Niall me lo agradece y se come las tostadas que le he preparado.

Cuando llegamos al instituto, vamos a la clase de matemáticas. En esa clase me siento junto a Louis. Él esta todo el rato hablando con Zayn y con Niall. Liam y Harry hablan entre ellos. Yo no hablo. Solo dibujo en la mesa. El profesor no me dice nada. Todavía se siente algo avergonzado y sigue con la cabeza de ponernos a todos un diez. Yo no me quejo para nada. Mi máxima nota en su asignatura fue un siete. Pero me aburro mucho.

Cuando suena el timbre vamos a la clase de geografía. Ahí tampoco hago nada. No porque tenga el diez asegurado sino porque esa asignatura me aburre demasiado. Miro por la ventana como las nubes van pasando por el cielo.

Cuando llega el primer recreo, los chicos me dicen que van a ir a la cafetería. No digo nada. Me da igual. Solo quiero que se pase la mañana. Odio el instituto.

Caminamos por los pasillos hasta que nos encontramos con el doctor Mason, quien nos manda ir a la enfermería.
-¿Cómo vais?- pregunta tras cerrar la puerta de su despacho.
-Bien- contesta Niall.
-¿Lucy?

Me encojo de hombros dando a entender que no estoy mal pero tampoco bien.
-Harry, han llegado más pastillas- dice el doctor mientras saca de un cajón un bote de color blanco sin etiqueta. Supongo que son las pastillas que anulan sus poderes. Me acuerdo que lo leí en uno de los cuadernos de mi padre-. Supongo que te quedaran pocas.
-Efectivamente. Lucy, ¿puedes metermelas en el bolsillo del pantalón?

Miro al chico y le hago caso. No vaya a ser que toque el plástico y lo funda.
-Vale. Chicos, ¿me dejais hablar con Lucy a solas?

Los chicos se miran. Luego salen de la enfermería. Desde luego, el doctor Mason no es ninguna amenaza.
-¿Que tal con los chicos?- me pregunta.
-Bueno... Es extraño.
-Me lo suponía. Me dijeron que hacen guardias fuera de tu casa por las noches.
-Si. Bueno, esta noche he dejado a Liam entrar- veo como el doctor Mason arruga su frente. No le debe de haber gustado eso. Recuerdo sus palabras: "nada de sentimientos"-. Me siento más segura si estan dentro de mi cuarto- digo para arreglarlo.

El doctor no cambia su cara pero no me dice nada.
-¿Hay alguna mejoría con los chicos?
-Bueno... Zayn aguanta media hora sosteniendo algo de treinta kilos en el aire. Louis aguanta duro unos cinco minutos y...
-¿Liam?
-Al principio solo aguantaba cinco minutos. Ahora cerca de nueve.
-Eso esta muy bien. ¿Niall?
-Le he puesto unos ejercicios para que sus músculos se desarrollen.
-¿Cuánto aguanta en la mente de alguien?

Mason me mira intrigado esperando una respuesta, una respuesta que no tengo porque no dejo que el rubio se meta en mi mente.
-¿Lucy?
-No lo sé.
-¿Cómo que no lo sabes?
-No le dejo meterse en mi mente y...
-¿Y cómo quieres que entrene?- me dice enfadado Mason-. Si accedes a ser su entrenadora tienes que entrenarles. Tiene que ayudarles a desarrollar sus poderes. No les tienes que ayudar a que sus músculos crezcan.

No miro al doctor. Parece cabreado. La verdad es que tiene parte de razón pero se que no me sentiría a gusto con Niall paseandose entre mis pensamientos. Pienso rápido para que el doctor no siga hablando y dándome la lata. Necesito decir algo que le haga cambiar de humor. Algo que sea importante. Muy importante.
-He conseguido que, durante unos segundos, Harry controle sus poderes.

El doctor me mira sorprendido.
-¿En serio?
-Si.
-Eso es genial. ¿Cómo lo has conseguido?
-Al principio le dije que se relajara y que tuviese en mente algunos recuerdos felices pero no funcionó. Luego me dijo que si se acordaba de algún momento en el que pudo controlar los poderes, aunque solo fuese durante unos segundos, y me dijo que una vez cuando trabajaba en una panadería.

El doctor me mira intrigado.
-Estuvo congelando cosas y calentando otras durante un buen rato- sonrío al ver que Mason tiene toda mi atención-. Había pensado en algunas formas para ayudarle más.
-¿Como cuáles?
-Niall podría controlar su mente.
-¿Cómo?
-Niall podría poner la imagen de algo frío cuando Harry quisiera congelar algo y viceversa.
-Está bien- el hombre me mira-. Los chicos me dijeron que tu padre tenía unos cuadernos que...
-Si- digo contándole.
-¿podrías traerlos el lunes? Quiero echarles un vistazo.

Susurro un "" y salgo para volver a reunirme con los chicos.

Zaym es quien me acompaña hasta a casa. Suspiro cuando veo que al lado esta aparcado el coche de Jimmy. Me siento muy incómoda con Zayn y el hecho de invitar a Liam y a Niall a entrar y a Zayn no sería de mala educación asi que el hecho de que esté Jimmy me tranquiliza.
-Esta Jimmy- digo.
-Vale- dice antes de irse a los arbustos donde se esconden siempre.

Cuando entro en casa saludo a Jimmy quien esta en la cocina preparando la comida.
-Que bien huele- digo mientras dejo la mochila sobre el suelo.
-Verduras a la plancha con nata.
-Genial.

Comemos relajados y, tras recoger, vamos al sofá para ver un poco la televisión.
-¿Te han mandado deberes?- me pregunta Jimmy.
-No. Nos han dado una tregua para poder estudiar durante todo el fin de semana.
-¿Si? ¿Quieres que vaya a la compra a por algo para que puedas estudiar mejor?- pregunta. Jimmy siempre ha sido muy atento conmigo.
-¿Vas a ir a comlrarme galletas para estudiar? ¿Quieres que engorde?- me río.
-Lo digo en serio. Puedo ir a por Coca Colas o a por algo.
-No. No hace falto. Además, he quedado a las seis en casa de Elizabeth para estudiar- miento.
-¿En casa de Elizabeth?
-Si. De mi amiga Elizabeth.
-Se quien es. Solo es que hace mucho que no la veo por aquí. Ni a las demás.

Miro a Jimmy para ver su expresión facial. Me mira como supiera la verdad, como si supiera que las chicas estan enfadadas conmigo. Pero eso es imposible. Yo no se lo he dicho ni a él ni a Samantha. Y no creo que las chicas vayan contando sus problemas por ahí, y, si lo hicieran, el círculo por el que se mueven no es el mismo que el de el novio de mi hermana.
-¿Sam a que hora viene?- pregunto.
-Dice que a las nueve estará aquí. La dije que iría yo a buscarla pero me dijo que no me preocupase, que podía venir en bus. Me dijo que me quedase en vuestra casa y que preparara la cena- Jimmy mira su reloj-. Sonas cinco y media. ¿Quieres que te lleve en coche a casa de Elizabeth?
-No. No hace falta- digo. Sería algo idiota que Jimmy me llevase a casa de Eli y luego ir a pie a la casa de la cala-. Puedo ir andando.
-¿Segura?
-Claro. Voy a preparar las cosas.

Cuando estoy en mi cuarto cierro la puerta para preparar los cuadernos que me voy a llevar al entrenamiento. Cojo la mochila y saco todo lo del instituto para dejar sitio a los cuadernos de mi padre. Saco la caja de debajo de mi cama y hojeo los que pueden ser de gran ayuda hoy. Los cojo y los meto en la mochila. Tambien cojo una pequeña libreta que uso para anotar todos los progresos de los chicos. Pensé que sería una buena idea hacerlo.
-¡Lucy! ¡Voy a poner una lavadora!- me grita Jimmy desde el salón- ¿Tienes ropa sucia?
-¡No!

Leo algunos datos que tengo apuntados. Me sorprendo con los progresos de Liam. El primer día estuvo corriendo durante cinco minutos y en casi tres semanas aguanta el doble. Tengo la esperanza de que en tres semanas este corriendo durante media hora. Sería asombroso. Tambien veo los datos de Zayn. Estos no son tan buenos. Como le he dicho al doctor, solo aguanta treinta minutos con algo de treinta kilos. Me dirijo a la ventana para ver si le veo pero no. Esta muy bien escondido. Espero. Los demas chicos estanbnormal. Louis va mejorando, Niall esta cogiendo músculo y Harry... Harry es el que va mejor.

De pronto la puerta de mi cuarto se abre e intento esconder todos los cuadernos debajo de mi cama en menos de un segundo para que Jimmy no lo vea. Pero Jimmy no esta asi que supongo que la puerta se habrá abierto debido a la corriente. Cierro de nuevo la puerta y recojo todo. Luego salgo de mi cuarto y me dirijo a la puerta principal.
-¡Jimmy! ¡Me voy ya!
-¡Adios! ¡Estudia mucho!- me contesta.

Sonrío y salgo de mi casa hacia la carretera. Luego Zayn corre hacia mí.
-Vamos, llegamos tarde- me dice.

miércoles, 5 de febrero de 2014

22.

Es mi primera noche sola en casa. Sam no está. Y Jimmy solo vino para comer. He cenado algo de los restos que ha habido de la comida china que ha traído Jimmy y ahora estoy viendo la televisión. A fuera esta Liam escondido tras unos arbustos o puede que se vaya moviendo de vez en cuando para dar un vistazo alrededor de la casa. No lo sé. No puedo pensar con claridad después de los que me ha dicho Kate en el baño. Solo tengo en la cabeza la idea de que me van a matar en cualquier momento. Y agradezco que este Liam fuera. Con él no van a entrar en mi casa ni me van a matar mientras estoy durmiendo.

Suspiro al ver que no hay nada en la televisión tan interesante que mantenga mis pensamientos tranquilos. Solo veo un par de documentales sobre animales y alguna película de ciencia ficción donde todos acaban muertos tras la explosión de una bomba. Lo quito rápidamente y voy a la cocina. Allí veo el frigorífico. Toda su cubierta está lleno de imanes y de post-it. Todos con notas de Sam. También puedo ver algunas frases en papeles. Estas son, en su mayoría mías. Hay una en la que pongo "Me siento infinita" haciendo honor al libro de "Ventajas de ser invisible". Cuando lo leía siempre sonreía. Esta vez no. Gracias a Kate se que me van a matar. Por lo que se puede decir que tengo fecha de caducidad.

De pronto oigo unos sonidos que provienen del salón. Parecen pasos. Dejo de respirar por un momento ante el pensamiento de que mi final ha llegado. Cojo una sartén por el mango y salgo decidida a dar un sartenazo a quien esté en mi casa pero no veo nada. Los sonidos siguen ahí pero no hay nadie. Veo que los sonidos provienen del suelo. Me río en mi mente al descubrir que lo más lógico que puede estar pasando es que, debido al cambio de temperatura del suelo y el interior de la casa, la madera este crujiendo. En algún lado leía hace tiempo que eso es muy normal en las casas que tienen muchos años así que vuelvo a la cocina y dejo la sartén donde la he cogido. Luego vuelvo al sofá donde me tumbo haciendo zapping otra vez.

Miro el reloj. Son solamente las diez de la noche. Es demasiado pronto para dormir. Y estoy segura que aunque lo intentase no podría porque en mi pensamiento estará Kate diciendome que me van a matar. Y entonces me pregunto algo. ¿Por qué la he creido? ¿Por qué he asumido que lee el futuro? Bueno, me dijo que Zayn iba a entrar en dos ocasiones al baño y acertó. Y con Zayn no estaba compinchada. ¿Verdad? Pero... ¿Y si me ha metido la idea de que me van a matar para divertirse un poco antes de asesinarme ella misma? ¿Y si disfruta volviendo paranoica a la gente?

Mi estómago ruge. Parece que no he cenado lo suficiente así que me levanto y voy a la cocina de nuevo. Cojo otra vez la sartén y la pongo sobre la vitrocerámica para hacerme un filete. Sonrío al percibir el olor de la carne haciéndose. Hace mucho que no este tipo de comida. Sam siempre hace pasta, arroz... Muy pocas veces fríe carne. Por tanto, hace mucho que no la como. De pronto me acuerdo de los chicos. Las veces que he estado en la casa de la cala he visto restos de pizzas, de hamburguesas... Seguro que hace mucho que no comen comida de verdad. Miro el envase de los filetes y veo que queda un par de ellos. Los echo también en la sartén. Cuando están listos, pongo en dos platos la comida. Luego voy a la puerta principal y salgo al porche.
-Liam- digo mirando por todos los lados. No le veo por ningún sitio-. Liam...- repito.
-¿Qué?- me pregunta cuando está a mi lado.
-¡Dios! ¡Que susto!
-¿Que ocurre?- me pregunta preocupado-. ¿Hay alguien en tu casa?

Le miro. Y por un momento desaparece.
-No he visto a nadie- me dice-. ¿Que ocurre?
-Te he hecho la cena.
-¿La cena?
-Si. Tenía hambre y me he acordado de que estabas aquí fuera. Seguro que no has comido nada. Entra y cenamos.
-Pero tengo que vigilar que no te pase nada.
-¿Qué mejor forma de hacerlo que estando a mi lado?

Liam me mira y luego sonríe. Tras esto, entramos en la casa y vamos a la cocina para coger los platos y los cubiertos. Luego nos sentamos en el sofá del salón y arrimamos la mesa para comer a gusto.
-Gracias por hacerme la cena- me dice.
-No hace falta que me lo agradezcas. Estabas ahí fuera para vigilar la casa. Y me parecía lo mínimo.

Liam sonríe y corta un trozo de carne para meterlo en la boca. Me acuerdo de cuando el doctor Mason me dijo que evitase entablar una relación con los chicos. Seguro que invitar a Liam a cenar no era lo que me pedía. Seguramente que sea todo lo contrario. Tampoco estaría muy contento con que nos diesemos las gracias cuando hacemos algo por los otros porque eso es, visto de alguna forma, una manera de entablar una relación. Aunque también, invitando a Liam a entrar, me he asegurado de una protección mayor. Se puede decir que he sido egoista por mi parte. Pero me da igual. De esta forma Liam cena algo y yo estoy a salvo.
-¿No comes?- me pregunta Liam cuando va por la mitad del filete.
-Si. Solamente estaba pensando.
-¿En qué?

Hacer preguntas tampoco le gustaría al doctor.
-En muchas cosas.

Responderlas le gustaría menos.
-¿Que cosas?
-No sé.

Oigo como Liam se ríe.
-¿Te vas a ir a dormir?- me pregunta.

Miro el reloj. Ya son las once de la noche.
-Creo que si- digo-. Mañana hay clase.
-Vale- me dice mientras se levanta y coge su plato junto a los cubiertos para llevarlos a la cocina-. Lavo mi plato y salgo.

No contesto porque tengo el primer trozo de carne en la boca. Pero no me ha gustado esa contestación. Se va a ir fuera y eso no me gusta. ¡Mi vida esta en peligro y él sale! Cuando termino el filete voy a la cocina donde él esta secando su plato.
-Liam, he pensado en que... En mi cuarto hay un escritorio con una silla. La verdad es que me sentiría muchísimo más segura si te sentaras allí y pasaras en mi cuarto la noche.

Liam me mira sorprendido.
-¿Qué?- me pregunta.
-Podrías dejar la luz de la lámpara encendida para ver algo. No me molestaría en absoluto.
-¿Quieres que vigile desde tu cuarto?
-Si.

El chico me mira y luego asiente.
-Esta bien. No me importa en absoluto.

Le guío por la casa y le enseño dónde esta el baño para que, si le surge la necesidad, vaya. Luego entramos en mi cuarto y voy a la mesa del escritorio y quito todo lo que esté sobre ella y en la silla para dejarlo en el suelo colocado.
-Puedes sentarte. Yo me voy a meter en la cama ya.
-¿No te importa que te vea dormir?
-Me da un poco de vergüenza pero prefiero seguir viva.

Liam me mira sorprendido por mi respuesta. Luego se sienta en la silla y mira cómo me meto en la cama.
-Buenas noches- susurro.
-Buenas noches, Lucy. Duerme bien.

Sonrío ante ese comentario y cierro los ojos para intentar dormirme pero soy incapaz debido a la poca luz de la lámpara que he dejado encendida para que Liam vea. Abro los ojos y veo la sombra alargada de Liam en el suelo de madera.
-Liam...
-Dime, Lucy.
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro.
-¿Cómo te enteraste de que tenías poderes?

Me giro sobre el colchón y observo a Liam quien sonríe. No me recuerda para nada a Harry. Harry, cuando me estaba contando cómo descubrió que tenía poderes, parecía triste. Pero Liam da a entender que le gusta su poder. 
-Fue cuando tenía seis años pero no empecé a correr a la velocidad que alcanzo ahora. No fue de repente. Mi padre me contó que fue duante una carrera provincial de mi ciudad. Acabé el primero. Todos se sorprendieron por la velocidad que alcancé en tan poco tiempo- Liam se rie-. Me acuerdo de que mis hermanas mayores me explotaban. Me decían: "Liam, ve a la cocina y tráenos la caja de las galletas. Te cronometraremos". Y mi padre nos llevaba a toda la familia al campo. Cuando me bajaba del coche me decía: "Liam, campeón, corre todo lo que quieras. Aquí nadie puede verte". Con esa edad no entendía por qué debía guardar mi poder para mí solo. Pero lo respetaba. Y por eso, cuando estaba en el campo corría de un sitio para otro. Me encantaba correr. Me sentía feliz- Liam sonríe de nuevo y mantiene la sonrisa durante un rato mientras piensa qué decir-. Me acuerdo también de que tenía una pizarra y mi padres me cronometraban. Ponían en ella el tiempo que tardaba en ir a la cocina y volver. Al principio eran unos treinta segundos. Luego veintisiete... Hasta llegar al medio segundo. 
-¿Te sentías feliz a pesar de que sabías que ibas a morir?

Liam me mira y se le borra la sonrisa que mantenía en la boca. Luego traga saliva y vuelve a hablar. 
-No lo sabía. Me enteré hace unos cuatro años. En mi decimoquinto cumpleaños mi madre empezó a llorar tras soplar las velas de la tarta que me habían preparado. Antes de que preguntara, mi padre me llevó a mi cuarto y me dijo: "Liam, en un par de años irás a una especie de combate". Como un tonto le pregunté quiénes iban a ser los boxeadores. Contestó que yo junto a miles de chicos con poderes. Susurró que iríamos a luchar por nuestra vida y que, por favor, le prometiese que iba a volver a casa- Liam mira al suelo y se pasa una mano por el pelo. Se rasca durante unos instantes la cabeza y luego se ríe-. No recuerdo haber llorado tanto como aquel día. 

Veo como se mueve un poco incómodo en la silla de mi escritorio.
-Vaya... Lo siento- susurro desde mi cama.
-No te preocupes- Mira mi habitación y piensa de nuevo qué decir-. Creo que tengo más posibilidades de salir vivo que los demás chicos. Quiero decir... Tengo supervelocidad. Si veo algún peligro en la OMER saldré corriendo de allí hasta alejarme más que lo suficiente. Tengo que cumplir la promesa que le hice a mi padre. 

Le sigo observando mientras estoy tumbada en la cama. No sé qué decir. La historia de Liam me ha entristecido mucho. No puedo llegar a entender por qué la OMER organiza ese tipo de cacerías. Si lo piensas bien, los rosados pueden ayudar mucho en la sociedad. Seguro que ayudarían con mucho gusto. 
-¿Esa eres tú?- me pregunta Liam a los minutos. Se ha levantado de la silla y ha empezado a ver mi habitación. Ha visto todos los libros que tengo y todas las fotos. Ahora tiene entre sus manos una foto en la que salgo con mis padres y con Samantha-. Sales muy bien- Liam me observa y sonríe-. Duermete. 
-¿Tú no duermes?- pregunto.
-En un rato viene Niall para vigilar. Le diré que entre y se siente en la silla. Entonces iré a la cala y dormiré hasta que llegue la hora del instituto.
-Esta bien- susurro mientras me arropo con todas las sábanas y apoyo la cabeza en la almohada-. Buenas noches.

lunes, 3 de febrero de 2014

21.

Cuando llega la hora del almuerzo me levanto rápido de la mesa para salir de clase pero Zayn me detiene.
-¿A dónde te crees que vas?- me pregunta Zayn.
-Al baño.
-Ok. Te acompaño.
-¿Qué?
-Que te acompaño.
-¿Al baño de chicas?
-Sí. No puedes quedarte sola en ningún momento.
-En el baño de chicas sí.

Zayn se muerde el labio para evitar un suspiro antes de empezar a seguirme. Todos los alumnos miran cómo Zayn me persigue por los pasillos hasta los lavabos que están al lado de la clase de biología.
-¿Por qué no vas al baño que está al lado de la cafetería?- pregunta Zayn algo molesto por haberle hecho andar por todo el intistuto.
-Porque el baño de la cafetería esta sucio. Este está más limpio- digo antes de abrir la puerta para entrar.
-Sal pronto.
-Saldré cuando tenga que salir- susurro antes de cerrar con un portazo. A veces Zayn me pone de los nervios.

Miro el baño. No hay parece que haya nadie. Doy un par de pasos para mirarme en el espejo mientras espero a Kate, la economista. Veo como mi reflejo sonríe porque es la primera vez en una semana y media estoy sola. Completamente sola. ¿Para qué? Para hablar con una desconocida que me ha citado en el baño. Una chica que parece conocer mi secreto. Una chica que podría pertenecer a la OMER. Una chica que podría matarme en un momento. En el baño. En este momento. Empiezo a respirar con dificultad. "Dios mío. Me van a matar" pienso cuando veo como mi cara, a través del espejo, se va volviendo más blanca. Giro la cabeza para mirar la puerta. Necesito salir. Tras ese trozo de madera está Zayn. Él me protege, ¿no? Si voy con él no me matarán. Pero no consigo moverme. Estoy en shock. Casi ni respiro. Me estoy agobiando. Y tengo la garganta seca. "Zayn está tras esa puerta. Tranquila" pienso. "Solo tengo que caminar hacia la puerta y...". Volví a mirar el espejo. Pero esta vez había un nuevo intruso. O intrusa. La chica estaba en uno de los cubículos mirándome. Había estado ahí todo el tiempo. Me mira.
-Sabía que vendrías- me dice.

Miro a la puerta. Estoy a dos metros de Zayn. Él puede salvarme. Él puede entrar y mantenerme viva pero mi cuerpo no responde. Estoy paralizada. Solo me queda gritar. Pero, cuando voy a abrir la boca, Kate me agarra del brazo y me tapa la boca.
-¡No grites!- me ordena antes de meterme con uno de los cubículos.

"Dios, he sido idiota" pienso. No grito. Me dejo hacer. ¿Por qué resistirme? Veo como cierra con cerrojo la puerta y me mira.
-Escuchame- me dice-. No tenemos mucho tiempo.
-Matame ya- digo en un susurro.
-Sabía que ibas a decirme eso.
-¿Lees la mente?- pregunto.
-No. Veo el futuro.
-¿Cómo me vas a matar? ¿Con pastillas para que pareza un suicidio? ¿O me vas a...
-¿Estrangular? ¿Que dices?
- No pierdas el tiempo. Mátame. No gritaré.
-Deja de decir tonterias. Ve a hablar con las mellizas. Te van a ayudar mucho.
-¿Que pasa? ¿Estais compinchadas?
-No. Solamente contesta que estas indispuesta.
-¿Qué?- pregunto extrañada.

Oigo como la puerta del baño se abre.
-Lucy, ¿quieres salir ya?- pregunta Zayn.

Miro a la chica. Su cara esta en tensión.
-¿Lucy?
-Tranquilo, Zayn. Estoy un poco indispuesta.
-Sal pronto.
-Ya te he dicho que saldré cuando tenga que salir.

Se oye como se cierra la puerta. Miro a Kate.
-Ya te he dicho que no tenemos mucho tiempo. En dos minutos Zayn estará cansado de esperar y entrará.
-¿Cómo lo sabes?
-Ya te he dicho que veo el futuro.

La miro. Sigo estando muy nerviosa.
-Tienes que hablar con las mellizas. Son de la OMER.
-No tienen edad para ser de la OMER. Además, irán al combate este año.
-¿Y por qué tengo que hablar con ellas?
-Son rosados.
-Eso ya lo sé.

Kate me mira algo nerviosa. Suspira y se frota la cara con las manos.
-Cuando te maten...
-¿Me van a matar?- pregunto antes de arrinconarla contra la pared. Es un acto reflejo. No quiero que se escape sin decirme nada sobre eso si realmente ve el futuro-. ¿Cuándo? ¿Cómo?
-Si. No sé cuando. Ni como- dice algo sorprendida por mi acto-. Solo se que si no hablas con ellas te matarán. No tendrás ninguna posibilidad de vivir.
-¿Por qué tengo que hablar con ellas?
-Tienes que explicarles todo. Tienes que decirlas que sabes su secreto, que sabes que son rosados. Te lo diran todo. Se podrán nerviosas. Pero te diran que su poder es el de la curación. Ese poder no podrá matarte. Todo lo contrario. Aunque tengas un pie en el otro barrio, con un solo roce te traeran de nuevo a la vida. Sin secuelas fisicas.
-¿Y como se que no me estas mintiendo?- digo apretandola más contra la pared. Mi shock a pasado a la agresividad.
-Lucy, te estoy dando la oportunidad de sobrevivir. Son ellas las que te mantendran realmente a salvo. Sin ellas estas muerta.

La miro mal. No se si me esta diciendo la verdad aunque si fuese de la OMER no tendría otras oportunidades como esta para matarme. Y no lo ha intentado.
-Te tienes que ir- susurra-. En diez segundos Zayn entrará. No nos puede ver juntos. Ellos no creerían lo que te acabo de contar. Tienes que encontrar el momento oportuno para hablar con las mellizas sin que ellos lo sepan.

Oigo el ruido del cerrojo al abrirse y me empuja hacia fuera del cubiculo antes de cerrarse de nuevo. Justo al cerrarse de nuevo con cerrojo, Zayn entra en el baño de chicas. Los diez segundos se han acabado.
-¿Se puede saber por qué tardas tanto?- pregunta enfadado.
-Ya te he dicho que estaba indispuesta- le contesto borde intentando que no se note lo nerviosa que estoy pero no lo consigo.
-¿Qué te pasa?- me pregunta mirándome de arriba abajo- ¿Te encuentras bien?

Noto como mis manos sudan. Giro la cabeza para mirarme en el espejo. Estoy más pálida que nunca.
-Si. Solo me encuentro un poco mal.

El moreno me mira. Luego mira al baño pero no encuentra nada extraño.
-Vamos, los chicos nos esperan en la cafeteria.

Asiento nerviosa y salgo del baño para ir con los demás.