Mason me ha mandado a casa para asefurarse de que estoy bien. Luego, gracias a una "agradable" conversación me quitó un poco de miedo. Dijo que quería hablar conmigo a solas. Los chicos al principio no estaban muy de acuerdo pero finalmente salieron. Realmente confían en el doctor.
"-Cuéntame que te ha pasado- me exigió.
Tardé en contestar pero lo hice. No tenía nada que perder.
-Hay una chica.
-¿Una chica?
-Si. Se llama Kate.
-¿Es compañera tuya?
-No. Es una chica que estudia en la universidad. El profesor de economía la trajo para que diese una charla.
El doctor me miró y arrugó la frente.
-¿Es una chica alta y morena?
Asentí con la cabeza.
-No la conozco personalmente pero si la he visto más de una vez por los pasillos- me miró y luego dirigió la conversación hacia mí para que le diese toda la información que necesitaba-. ¿Qué ocurre con ella?
-Me citó en el baño y me dijo que fuera a hablar con las mellizas. Parece ser que tiene el poder de la adivinación.
-¿Te ha dicho que ve el futuro?
-Ajá.
-¿Cuantas veces has quedado con ella?- me preguntó.
-Dos.
Mason me miró sorprendido.
-¿No ha intentado matarte?
-Que yo crea no.
Suspiró unos segundos y se relajó un poco en su silla acolchada.
-No creo que sea de la OMER. Si lo fuera te hubiera matado en la primera oportunidad.
-Decía que ellas podían ayudarme.
-¿Ellas?
-Las mellizas- susurré.
-¿Ayudarte?
-Si. Dijo que tenían el poder de la...
-Curación.
-¿Lo sabe?- pregunté sorprendida. Si lo hubiera dicho todo hubiera sido mucho más fácil.
-Soy el doctos del instituto, Lucy. Manejo todos los expedientes médicos de los alumnos.
-¿Sabe si son de la OMER?
El doctor se rió sonoramente. Yo, debido al susto, pegué un pequeño brinco en mi silla.
-¡Para nada! Tienen tu misma edad y tienen que sobrevivir aún a la OMER.
-¿Y por qué no dijo nada a los chicos?- grité enfadada al darme cuenta que por la estúpida creencia de los chicos de que las mellizas eran de la OMER mi vida a dado un giro de ciento ochenta grados-. ¡Los chicos me han tenido durante semanas alejadas de mis amigas por miedo a ellas!
-No creo que decirles quien pertenecen a la OMER o no fuera una buena idea. Están progresando mucho desde que...
-¡He estado enfadada con mis amigas casi un mes!
-¡Lucy, se llama seguridad!
Le miré mal pero luego suspiré. A lo mejor tenía algo de razón aunque a mí no me lo pareciera.
-Creo que debemos decirles a los chicos que las mellizas son inofensivas.
-No. Ya te he dicho que están progresando mucho por tener esa creencia en la cabeza. ¡Están alertas, Lucy! Y si les decimos la verdad se relajarían. Lo que estan viviendo ahora es lo que tendrán que hacer frente en la OMER.
-Pero yo quiero...
-Hemos terminado- dijo cortando mis palabras-. Vete a clase. No quiero que si tu cuerpo hace una reacción a la curación lo vean en clase.
-¿Reacción?
-Efectos secundarios- dijo tranquilo.
-¿Efectos secundarios?
-Si. Pero es muy poco probable que ocurra. Solo es por precaución."
Ahora estoy en mi casa con Zayn y con Harry. Quieren tenerme bien vigilada por los "poco posibles" efectos secundarios.
No me hablan. No me miran. Están enfadados porque no les ha parecido muy buena idea que haya ido a hablar con Leah. Pero lo que realmente les ha cabreado ha sido que la tocase. "¡Pero me ha curado!" pienso mientras miro mi mano felizmente.
Lo único que me acompaña en mi habitación son los crujidos de la madera del suelo. Me hace gracia que los chicos se quejen continuamente de los crujidos. Les molesta mucho. Bueno, a Niall no. Dice que no los oye. A mi muchas veces me ocurre eso. Al estar acostumbrado a una cosa poco a poco lo neutralizas y acabas por no percibirlo. A lo mejor a Niall le ocurre lo mismo aunque eso me llama la atención porque no ha estado tanto tiempo en mi casa como yo. Es más, ha estado el mismo tiempo que los demás y los otros si los perciben. Lo mismo tiene algo que ver su telepatía. O a lo mejor está sordo como una tápida.
Cuando voy a la cocina para preparar la comida para Jimmy y para mí, este me llama.
-¿Lucy?
-Dime.
-Me ha surgido un imprevisto.
-¿Y no vienes a comer?- pregunto.
-No puedo. Lo siento- me contesta apenado-. Pero te llamo esta noche para saber cómo has pasado el día, ¿vale?
-Está bien.
Luego cuelgo. Parece ser que los chicos van a estar conmigo toda la tarde. "¡Que guay!" pienso al imaginarme a Zayn y a Harry sin hablarme durante horas.
Luego vuelven a llamar.
-¿Si?- pregunto.
-¡Llevas sin cogerme el movil durante días! ¡Se puede saber qué te pasa!- me grita Sam por el otro lado.
-Hola, Sam. ¿Qué tal estás?
-¿Cómo voy a estar? ¡Preocupada! ¡No me coges las llamadas! ¡No me contestas a los mensajes! ¿Me quieres decir quien era Louis y por qué estaba gritando en nuestra casa?
Ahora me acuerdo de todo. Todas las llamadas que no he cogido a mi hermana eran para evitar esta conversación. La última vez que hablé con ella fue cuando tardé veinte minutos en salir de casa y cuando Louis entró como un energúmeno en casa para buscarme.
-¿Quieres contestar?- me pregunta al estar callada durante unos segundos.
-Es un amigo mío.
-¿Un amigo? Nunca te he oído hablar de él. ¡No sabía de su existencia!
-Samantha, no tiene importancia...
-¡Claro que tiene importancia! ¡No se quién es ni cómo es! ¿Es buena influencia para ti?
-Sam, este rollo de madre que estás teniendo ahora no me gusta ni un pelo.
-¡Me da igual! ¡Quiero saber con quién andas!
-¡Con mucha gente!
-Pero...
De pronto oigo por el teléfono la entrada de otra llamada. Mi hermana parece haberlo oído también.
-Me llaman, Sam. Tengo que colgar.
-¡Lucy, ni se te ocurra colgarme!
-Adiós.
-¡Como me cuelgues...!
No llego a oír su amenaza porque cuelgo el auricular. Luego suena otra vez el teléfono avisando de la llamada entrante por la que he colgado a Sam. Agarro de nuevo el auricular y lo llevo a mi oreja.
-¡Casa de Samantha y de Lucy Smith!- digo borde y casi gritando de rabia.
-Hola... ¿Está Lucy?
Mi mente se tranquiliza en un segundo cuando reconozco la voz. También miro el número de la llamada para ver si mi mente está jugando conmigo pero no, los números coinciden.
-¿Holly?- pregunto.
-Lucy, ¿qué tal estás?
Sonrío. Cierro los ojos para evitar que las lágrimas salgan de mis ojos. Doy un salto con tanto ímpetu que casi doy con la cabeza en un armario de la cocina. ¡Las que eran mis amigas me recuerdan! ¡No me han olvidado!
-Bien, bien. ¿Tú? Bueno, ¿vosotras?
-Bien. Estamos bien. Algo preocupadas por ti. ¿Por qué no has ido a clase hoy?
"Por los posibles efectos secundarios que pueden surgir en mi cuerpo después de que Leah me curase milagrosamente mi mano".
-Una simple gripe. No es nada. Un poco de fiebre y algo de tos seca.
-¡Vaya! Espero que te mejores.
Holly no lo sabe pero mientras estamos hablando estoy dando saltitos de felicidad.
-Si. Yo también. El médico me ha recomendado que me pase el día en la cama.
-¿Y estás en la cama?
-Bueno... No. Estoy en la cocina preparando la comida.
-¡Pues vete a la cama! ¡Que Sam prepare tu comida!
En mi mente me río. Estas semanas sin ellas ha hecho que no se enteren de nada sobre mi vida.
-Sam no está. Ha tenido que ir a hacer unos recados- miento.
-Está bien.
Luego hay un silencio incómodo. Yo espero que Holly diga algo y supongo que ella estará haciendo lo mismo.
-¿Puedo hacerte una pregunta?- pregunta por fin.
-Claro.
-¿Por qué?
-¿Por qué qué?
-Lucy, sabes a que me refiero.
De verdad que lo sé. Es algo que me tiene que preguntar a la fuerza.
-Son simpáticos.
-¿Simpáticos? ¡Já! ¡Por favor! ¡Ayer Louis se sacó a volandas de la cafetería!
-Bueno... Es que...
-¿Qué?
-Son muy protectores.
-¿Protectores? ¿No será verdad lo que dicen por ahí? Ya sabes... Que te acuestas con ellos...
-¡Por favor, Holly!- chillo- ¡Sabes como soy!
-Lo sé pero hay muchos rumores y...
-Holly, los chicos son muy simpáticos. Son muy majo. Y son buenos amigos. Son buenas personas- susurro. Me imagino al doctor Mason pegándome un tiro por decir esas palabras. "¡No puedes cogerles cariño!" me grita antes de apretar el gatillo de su revólver-. La gente les pone como unos imbéciles y unos bordes porque no tienen más amigos. Pero son como nosotras. No necesitamos más amigas.
Trago saliva al darme cuenta que he usado un verbo en presente para describir nuestra amistad. A lo mejor debería haber utilizado un verbo en pasado.
-A lo mejor es verdad. A lo mejor no necesitan a nadie más... Como nosotras.
Sonrío al oír que ella también ha usado el presente.
-Son muy agradables cuando les conoces. Al principio a mi tampoco me caían bien y...
-¿Cuál fue el principio de vuestra amistad? ¿Cómo es posible que unas personas que no se han dirigido la palabra se conviertan en amigos?
"Descubrí su secreto". Ese es el principio. Pero no puedo decirle eso a Holly.
-Bueno... Resulta que son vecinos míos.
-¿Los cinco?
-Viven juntos- sonrío al ver que, por una vez, no estoy mintiendo sobre ellos-. Y pedí un huevo y una cosa acabó en la otra.
-Entiendo.
-¿Las demás están muy enfadadas conmigo?
-Ya saben como son. Andy cada vez que lo recuerda se pone roja de rabia pero yo creo que insultandote un poco a la cara se desahogará y te perdonará y Elizabeth con que la pidas perdón y la hagas mimos...
-Entendido. Mañana me tenéis en la mesa de siempre en la cafetería.
-¿De verdad?- pregunta emocionada-. ¡Genial! ¡Estoy deseando de que llegue el momento!