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lunes, 10 de marzo de 2014

33.

Zayn está en la cocina preparándose un sandwich. Liam ve la televisión junto a Harry quien intenta no tocar nada para no carbonizarlo. Louis está sentado junto a mí en la mesa mientras que Niall está cotilleando en mi mente mientras leo el temario de historia. Están todos en mi casa. No hemos ido al instituto ninguno. Se han quedado los cinco junto a mí tras saber el "ataque" que tuve ayer por parte de Jimmy que, cuando le reconocí bajo mi cuerpo se escapó y huyó.

Aún no entiendo nada. Jimmy es un rosado con el poder de la invisibilidad. Además pertenece a la OMER e intentó matarme ayer. ¡El novio de mi hermana quería asesinarme! Cada vez que me acuerdo de eso se me revuelven las tripas. Sino llega a ser por Louis que se dio cuenta de que había alguien más en casa anoche estaría muerta ahora.

Los chicos, cuando se han enterado, han puesto el grito en el cielo. Zayn, al ver que no íbamos Louis y yo al punto de encuentro donde quedamos cada mañana para ir los seis al instituto, se acercó corriendo a casa para ver que sucedía. Louis se lo contó y Zayn se sorprendió, vino a mí y me preguntó como estaba. Yo solo contesté que cansada -al final solo he dormido dos horas en intervalos de media hora y era un sueño muy ligero- y confusa, muy confusa.

-Dejame ver- le digo a Niall extendiendo la mano para coger la hoja donde apunta todos mis pensamientos.

Cuando la leo empiezo con un "la Armada Invencible española fue un completo fracaso contra Inglaterra y su reina Isabel" y acabo con un "Jimmy intentó matarme". Suspiro y le devuelvo la hoja.
-Un descanso, por favor- digo-. He dormido solamente dos horas y ya llevas en mi mente tres.
-Está bien- susurra el rubio con una sonrisa.

No estoy a favor de que Niall controle mi mente y nuestros entrenamientos se basan en que yo lea algo del instituto y que él tome apuntes pero estoy por suplicarle para que me manipule la mente y me haga dormir.
-¿Creéis que va a venir?- pregunta Harry desde el sofá.

Sinceramente no se si va a venir Jimmy a comer como las pasadas semanas. Por una parte no quiero que venga porque eso significaría tener a un agente de la OMER a mis alrededores pero por otra si quiero porque quiero matarle.
-No lo sé- contesto.
-A lo mejor no viene- dice Liam.
-O a lo mejor está ahí fuera en el porche observándonos siendo invisible- contesta Louis con asco.
-No está- susurra Niall-. No he oído sus pensamientos.

Miro el reloj. Ya debería de estar aquí desde hace media hora. Siempre está cuando vuelvo del instituto.

Llaman al teléfono y Louis, como si estuviera en su casa, lo coge.
-¿Sí?- pregunta-. Sí.- tapa el auricular del teléfono con su mano y me mira-. Es para ti.
-¿En serio?- pregunto sarcástica-. Si te parece preguntan por mi abuelo.

Louis arruga su frente y me da el teléfono.
-¿Si?- pregunto. 
-¿Lucy?- pregunta Elizabeth.
-Sí, soy yo.
-¿Ese era Louis?
-Sí.
-¿Por qué no habeis venido ni tú ni ningún esclavo del pirómano al instituto? ¿Estás bien?
-Tenemos gripe. Hemos estado todo el fin de semana con gripe- digo a mi amiga ante la mirada de los rosados. Hasta Liam que parecía muy entretenido con la televisión me mira atentamente.
-¿Y eso?
-Parece ser que nos hemos contagiado los unos a los otros.
-¿En serio?
-Sí, Eli.
-Suenas como si estuvieras cansada.
-Estoy cansada. He dormido solamente dos horas.
-¿Sí? ¡Pobre! 
-Lo se... Estamos a sopa y agua.
-¿Los seis?
-Si.
-¿Qué hacen en tu casa?

Miro a los chicos y dudo. 
"Di que nosotros estábamos peor" me dice Niall a través de mis pensamientos.
-Los pobres tenían fiebre y casi ni se podían mover así que han pasado aquí hoy la mañana y yo en su casa todo el fin de semana.
-¿Has estado de asistenta personal de los esclavos?
-Elizabeht, ese término es muy desagradable y a ellos no les gusta que les llamen así. Además, tú eras la primera que decías que llamarles así...
-¡Me da igual! Contesta. ¿Has estado de sirvienta?

Suspiro.
-Todos hemos estado de sirvientes este fin de semana. Cuando unos se encontrában mejor ayudában a los otros.

Oigo como Eli duda.
-Está bien... Mañana no vendrás al instituto, ¿no?
-No lo sé- en mi mente hago cuentas y pienso quién sería el encargado de vigilarme mañana en el instituto. Se supone que Louis pero al haber estado esta noche sustituyendo a Niall supongo que se cambiarán los puestos. Miro a Niall quien sigue en mi mente y afirma con la cabeza-. La verdad es que Niall y yo estamos mucho mejor que los otros así que supongo que iremos.
-Genial- dice mi amiga antes de oír una voz por la otra línea-. Te dejo que mi madre me está llamando para ir a comer. Mejorate, Lucy.

Mientras, oigo como Niall empieza a removerse en su silla y mira a la puerta. Todos oímos unas llaves.
-Vale. Adiós, Eli- digo antes de colgar y mirar como los chicos a la puerta.

Alguien mete en la cerradura una llave y da vueltas para abrir la puerta. Cuando esta está abriéndose podemos ver a Jimmy entrar con una gran bolsa de plástico blanca y con un ojo morado. Nos mira con miedo y deja la bolsa que sostiene sobre la mesa de la entrada.
-Vaya... Estáis todos- susurra.

Antes de que pueda decir algo, Louis se levanta de la silla y se dirige a él para darle un puñetazo en toda la cara. Yo, que en otra situación hubiera gritado para detener la pelea, no digo nada. Ni siquiera miro el espectáculo que se ha formado en un momento pero entre Zayn y Liam deben de separar a los dos sujetando por los brazos. Zayn a Louis y Liam a Jimmy.
-¡Fuera de aquí!- grita Louis-. ¡Cómo te pille te mato a golpes! ¡Los agentes de la OMER sois despreciables! ¡Matais a gente sin escrúpulos! ¡Matais a niños y a personas mayores!
-¿Perdona? ¡Casi me matas tú ahora mismo!
-Si no me estuvieran sujetando ya lo estarías. ¡Matasteis a mi hermana pequeña, cabrones!- grita Louis-. ¡E ibas a matar a Lucy!
-¡No sabes de lo que hablas!- contesta Jimmy.

Mientras tanto miro a Harry que se ha puesto junto a Liam en caso de que tenga que ayudarle con Jimmy. Yo simplemente estoy relajada. Seguro que Niall se ha metido en mi mente para mantenerme tranquila porque sino fuera así estaría aprisionando el cuello de Jimmy con el palo de la escoba como ayer. No es que me guste que controle mi mente pero estoy demasiado cansada como para discutir.De un momento a otro se callan porque Liam ha gritado "¡Silencio!".
-Vamos a llevarle a la cala- dice-. Como hagamos mucho ruido seguro que viene la policía.

Zayn parece estar de acuerdo y Harry también.
-Voy con vosotros- dice Louis entre los brazos de Zayn.
-No. Tú te quedas aquí con Niall y con Lucy- dice el moreno-. Tranquilo, ya nos encargamos nosotros de él.
-¡Quiero matarle, Zayn!- grita Louis.
-Dejanos a nosotros, Louis- dice Liam.
-¡Quiero matarlo como hicieron con mi hermana!
-¡Yo no soy de la OMER!- chilla Jimmy.
-Y nosotros somos gilipollas- susurra Liam de una forma intimidante junto a su oído.
-¡Es verdad!
-¿Y qué hacías ayer en esta casa?- cuestiona Harry.
-¡Vigilar!
-Claro, claro- dice Zayn. Luego mira a Niall-. Metete en la mente de Louis y mantenle tranquilo.

Niall asiente y mira a Louis mientras que este grita.
-¡Ni se te ocurra, Niall! ¡No te metas en mi cabeza!

Durante unos segundos parece resistirse. Mueve la cabeza, intenta escaparse de los brazos del moreno pero luego se calla y se relaja.
-¿Le tienes totalmente controlado?- pregunta Zayn. Niall asiente-. Le voy a soltar, ¿vale?

Cuando Louis es liberado, este se va al sofá donde antes estaban sentados Liam y Harry y se sienta.
-En un rato volvemos- dice Liam antes de sujetar mejor a Jimmy e intentar sacarle por la puerta.

El novio de mi hermana se resiste pero Liam parece ser mucho más fuerte aunque estoy segura de que Zayn le está ayudando a moverle con su telekinesis.
-¡No soy de la OMER!- grita intentando escaparse-. ¡Solo protegía a Lucy! ¡De verdad!- al ver que no hacía nada por él empezó a decir cosas-. ¡Te he estado protegiendo desde el momento en que supiste de los rosados, Lucy! ¡Vi los cuadernos de tu padre debajo de tu cama!- le sigo sin hacer caso- ¡Era tu sombra cuando estos aún no te vigilaban!- sus palabras están vacias para mis oídos. Liam le empuja hacia el porche y Zayn cierra la puerta después de que Harry pasase-. ¡Lucy! ¡Ayudame! ¡No soy de la OMER!- le oigo gritar fuera- ¡Yo llamé a Kate! ¡Lucy, yo llamé a Kate!

Algo en mi me dice que es verdad, que no miente. Estuvo tres semanas en mi casa sin haber hecho nada cuando muchas oportunidades de matarme. Además, si me mataba ¿cómo iba a mirar a mi hermana a la cara después?
-Niall, sal de mi cabeza- le pido relajada.
-Pero...
-Por favor, tengo que ir a hablar con Jimmy y necesito todo mi carácter para eso.
-Lucy, puede que te haga daño. Yo no iría.
-Estarán allí conmigo Liam, Zayn y Harry. Estaré bien.
-Piensalo bien, Lucy...
-Niall, por favor, sal de mi cabeza- le digo mirándole a los ojos.

Niall frunce el ceño pero suspira. A los segundos empiezo a notar como me enfurezco y me pongo nerviosa. Me levanto de la silla y voy a la puerta.
-Niall, sal también de mi mente- pide Louis estando aún en el sofá.
-¡Tú te quedas ahí!- digo antes de cerrar con un portazo.

Salto a la arena que está enfrente de la casa y me dirijo a los chicos que aún sujetan a Jimmy.

¿Qué ha querido decir con que él había llamado a Kate? ¿Se conocían? ¿Jimmy la pidió ayuda? ¿Realmente quería protegerme haciendo que fuese a hablar con las mellizas?
-¡Eh!- grito para llamar la atención de los chicos-. ¡Eh! ¡Parad!
-¿Qué haces aquí?- pregunta Harry.
-Necesito a hablar con Jimmy.
-Vuelve a casa- dice Zayn intentando detenerme-. Aquí no estás segura.
-¡Dejame!

Antes de que pueda agarrarme me escapo de entre sus brazos y me pongo frente a Jimmy.
-¿Cómo que fuiste tú quien llamó a Kate?
-Fui yo.
-¿De qué la conoces?- grito.
-¡Tu padre nos entrenó!
-¿Quién es Kate?- pregunta Liam detrás de Jimmy.
-¿Os entrenó mi padre?
-Si. Sobrevivimos los dos a la OMER y mantenemos el contacto desde entonces.
-¿Quién es Kate?- repite Liam.
-¿Y la enviaste tú a que hablase conmigo?- pregunto al novio de mi hermano.
-Si. Yo quería mantenerme al margen, no quería que me descubrieses para que no desconfiaras de mí y la envié a ella. Además, ella ve el futuro, te protegería también diciéndote lo que tenías que hacer.

Noto como alguien me agarra del brazo y me aparta de Jimmy. Zayn me mira enfadado.
-¿Has estado en contacto con otra rosada?- me pregunta.
-Eso no importa ahora, Zayn- digo.
-¡Sí importa! ¡Podía haberte matado!
-Zayn, ya lo sé pero...
-¡Te podía haber matado!- grita Harry acercándose a mí. Su temperatura aumenta. Debe de estar muy enfadado- ¿Cómo quieres que te protejamos si...!
-¡Eso ya no importa, Harry!- digo alejándome de él. Su calor es asfixiante -. Me dijo que fuera a hablar con las mellizas para que no desconfiasemos de ellas...
-¿Con las mellizas?- grita Liam-. ¡Son de la OMER!
-¡No lo son! ¡Irán a la OMER este año también!
-¿Quién te ha dicho eso?- pregunta Harry.
-Me lo ha dicho Kate.
-¡No conocemos a Kate!- Zayn suspira-. Puede que te haya manipulado la mente para que la creyeses...
-¡Mason también me lo dijo!
-Puede que la chica esa le haya manipulado también su mente- dice Liam.
-No. Kate tiene el poder de la adivinación, no de la telepatía- contesta Jimmy pero recibe un puñetazo por parte de Zayn para que se calle-. ¡Ay!
-¡No hables!- grita el moreno.
-¡Dejale hablar!- grito- ¡Tiene derecho a hablar!
-No sientas compasión por él- dice Harry-. Es de la OMER...
-¡No soy de la OMER!
-¡No es de la OMER!- le defiendo. Luego miro a Liam-. Sueltale.
-No voy a soltarle, Lucy. A saber que hará si le dejó libre.
-Sueltale, Liam- repito entre dientes. Jimmy se queja del dolor que siente. El agarré de Liam debe de ser muy fuerte para que le duela de esa forma-. Ahora, Liam.

Liam me mira enfadado pero le suelta dejandole caer sobre la arena. Jimmy me mira desde el suelo. Su sangre rosa sale desde hace un rato de su labio y de su nariz. Casi no se puede ni mover.
-Ven, Jimmy- digo agachándome y ayudándole a levantarse-. Vamos a entrar en casa y a curarte la herida. No queremos que se te infecten, ¿no?
-He traído comida china- dice con un hilo de voz-. Se que te encanta, pero solo hay suficiente para dos. No sabía que íbamos a tener visita.
-Tranquilo- susurro mientras paso su brazo por mis hombros-. Ya nos apañaremos...

sábado, 8 de marzo de 2014

32.

Cuando Sam y Jimmy se van el domingo, Liam entra rápidamente en mi casa. Casi no le veo. Bueno, no le veo. Su velocidad no puede captarse con la vista humana, de eso estoy segura. Hablamos un poco antes de cenar pero no parece muy receptivo así que decido dejarle un poco tranquilo. A lo mejor está cansado después del entrenamiento. Liam es quien realmente está progresando. Al principio aguantaba solamente cinco minutos corriendo pero hoy ha hecho su tiempo récord: veinticinco minutos con cuarenta y tres segundos. Tengo esperanzas de que para finales de marzo pueda aguantar cuarenta y cinco minutos sin descansos.

Cuando le digo que me voy a meter en la cama, Liam apaga la televisión y me sigue hasta mi cuarto tras ver que todas las ventanas de la casa están bien cerradas.
-Buenas noches- me dice cuando se sienta en la silla para vigilar mientras duermo.
-Buenas noches- susurro mientras apoyo mi cabeza sobre la almohada.

Intento dormirme pero soy incapaz. Intento contar ovejas pero no funciona -nunca funciona- e intento hacerme un ovillo para darme calor corporal pero nada. Parece que han pasado siglos desde que me he metido en la cama. Lo único que me parece relajar son los crujidos del suelo. Siempre están ahí. Son como pasos. Me hacen creer que Sam está en casa pero a Liam le molestan porque suelta algunos quejidos de vez en cuando.

Me giro dentro de la cama. Me muevo mucho, tanto que Liam bromea.
-Tranquila, no va a venir el hombre del saco a por ti.

"El hombre del saco no pero un agente de la OMER puede que si" pienso.
-¿Qué te ocurre?- me pregunta.

Me incorporo y me siento apoyando la espalda en el cabecero de la cama.
-No tengo sueño- digo-. ¿Y a ti? Estás raro.

Liam arruga la frente.
-Bueno... Hoy he hablado con mi familia.
-¿Sí? ¡Que bien! ¿Qué te han contado?
-Poca cosa.
-¿En serio?
-La verdad es que no- se ríe-. Mi hermana ha conseguido una beca para estudiar en Oxford.
-Como Sam.
-Seguramente estén estudiando juntas.

Sonrío y le miro.
-¿Que edad tiene tu hermana?- me pregunta.
-Veinticuatro.
-Puede ser que sean compañeras. Ruth tiene veinticuatro años también.
-Eso es genial. Si quieres la puedo decir a Sam que la traiga un fin de semana y...
-No hace falta. Ya hablo con ella por teléfono.
-Bueno, lo que tú quieras. ¿Algo más?
-Si. El otro día mis padres celebraron su aniversario de boda. Fue una pena perdermelo. Fue una celebración por todo lo alto.
-¿De verdad?
-No- Liam se volvió a reir-. Aunque fueron a casa algunos familiares. Dicen que me echan de menos.
-¿Ellos saben que tú eres un rosado?
-No. Solo los padres y tus hermanos. Y una persona más que elijas tú.
-¿Solo ellos?
-Si,
-¿Y tú a que persona elijirías?
-Supongo que a mi esposa. Pero esa opción solo la tienes si sales de la OMER.
-Ah.

Miro al techo y me tumbo de nuevo para ver si puedo dormir. Soy incapaz.
-Liam...
-¿Si?
-No puedo dormir.
-Si quieres vamos a la cocina a que te tomes una tila. No creo que sea bueno que duermas tan poco.
-¿Que hora es?
-La una de la madrugada.
-¿Qué? ¿En serio?- pregunto mientras me vuelvo a incorporar para ver el reloj del móvil. Si. Es la una.-. Creo que me voy a tomar algo. Sino duermo cerca de siete horas mañana no rendiré.
-Bueno, si te duermes ahora podrás dormir seis horas.
-No tengo sueño.

Me levanto algo molesta por no conciliar el sueño y voy a la cocina donde me preparo una tila. No es que me guste mucho pero a Sam la sirve para dormir. Nunca lo he provado pero dicen que hay una primera vez para todo. Oigo los crujidos. Realmente son como Sam. Me siguen a todos los lados de la casa. Sonrío.
-Me encanta el té- dice Liam.
-Esto yo no lo considero té.
-Pero tiene el mismo proceso. Agua caliente con una bolsita. El néctar de Inglaterra.
-Pues a mí no me gusta ese néctar.
-Entonces no eres inglesa.
-A lo mejor soy rusa. Me gusta mucho el vodka.

Liam se ríe por mi broma pero lo hace de una forma falsa.
-¿En serio estás depresivo por haber hablado con tus padres?
-Si. Siempre me ocurre.
-Se llama mamitis.
-¿Mamitis? Puede ser. Echo de menos a mi madre. Y a mi padre- Liam suspira-. Siempre que hablo con ellos intento recordar sus palabras, su voz alegre.
-¿Por?
-Quiero tener eso en mente cuando esté en la OMER. Para darme ánimos y motivarme a luchar.
-Seguro que saldrás. Ya me lo dijiste una vez. Puedes correr cuando se acerque el peligro.
-Ya lo sé.

Cojo la taza de la tila y doy un sorbo. Está malísimo.

Antes de que pueda terminarme la tila, alguien llama a la puerta. Liam, que estaba justo delante mío, desaparece. No. Su velocidad no se percibe.
-¿Qué haces tú aquí?- pregunta Liam cuando abre la puerta.
-Niall no se encontraba muy bien, ha debido de coger frío- oigo decir a Louis.

Pongo en blanco los ojos. "¿Por qué me odios, Dios?" pienso mientras miro al cielo. "¿No es bastante con soportarle a la hora de la comida que ahora también le tengo que aguantar?".

Oigo como los chicos se acercan a la cocina.
-Hola- digo de una forma seca.
-¿Qué haces despierta?- me pregunta Louis-. ¿No has oído que por la noche salen los zombies en busca de cerebros?
-Entonces tendré que irme a esconderme. Louis, tú puedes seguir por ahí, a por ti no van, no tienes cerebro.

Liam parece sonreír mientras se pone el abrigo. Es su hora de volver a la cala y dormir. Pero no lo hace sin antes quejarse de nuevo de los crujidos.
-¡Dios! ¡No paran!- se queja.
-¿El qué?- pregunta Louis.
-Los crujidos.
-¡No! ¡Dime que no!

Pero antes de que Liam pueda contestar se oyen y eso hace que Louis se lleve las manos a la cara.
-No los aguanto. Niall no los oye. ¿Por qué no puedo ser tan sordo como él?
-Porque si eres tonto, ¿para qué necesitas más?- susurro.
-Buenas noches- dice Liam-. Lucy, terminate la tila y a dormir.
-¡Es que no me gusta!

Pero Liam no debe haberme escuchado porque la puerta está cerrada ya.
-Por fín solos, bombón.
-Imbécil.

Me trago el resto de la tila. Me resulta muy asqueroso pero es mejor volver a la cama y dormir. No quiero ver mucho tiempo a Louis. Recojo todo lo de la cocina y dejo el vaso en el fregadero.
-¿Cansada?- me pregunta.

"De ti" pienso.
-Si. Dejame dormir.
-¿Vas a dormir cinco horas?
-¿Ya son las dos de la mañana?- pregunto mirando el reloj. Las dos y diez-. Mierda. Mañana voy a estar agotada.
-Y con cara de muerta. Con ojeras, los ojos rojos, pálida.
-Callate, Louis.
-Con esa cara no vas a enamorar a nadie, bombón.

Suspiro y me muerdo el labio para no gritarle antes de meterme en la cama. Louis se sienta en la misma silla en la que había estado sentado Liam hace un rato.

Cuando los crujidos nos vuelven a acompañar, Louis se queja.
-¡Dios! ¡Los odios! ¿Cómo puedes aguantarlos?
-Los aguanto mejor que a ti.
-Eso me ha dolido.
-Pues callate.
-Vale, ¿eh? No sabía que te caía tan mal, bombón.
-Eso es que aún no me conoces.
-Pues voy a usar lo del látigo de la indiferencia.
-¿Qué?
-Te voy a ignorar.
-¿En serio? ¡Aleluya!

Louis no me contesta. Parece que ha decidido ignorarme. "Por favor, que aguante lo máximo posible sin hablarme" ruego a Dios.

Aunque me haya tomado una tila no puedo conciliar el sueño por lo que intento pensar que mi hermana está cantándome una canción.

¡No puedo dormirme! ¡No soy capaz! Miro el reloj de nuevo. Las dos y media. Voy a dormir solamente cuatro horas y media. Louis tiene razón. ¡Voy a parecer una muerta! necesito dormirme pero no se cómo. Puede que leyendo. ¡Sí! Se me cansarán los ojos y no tardaré mucho en dormirme. me levanto de la cama de un salto que sorprende a Louis pero no dice nada. Me está "castigando" con su látigo de la indiferencia. Voy a la estantería y miro los libros que tengo para coger uno que haya leído ya y así me aburra más.

Vuelvo a la cama con un libro que me leí en las vacaciones de Navidad pero, cuando me vuelvo a tumbar, noto que mi garganta está seca así que me vuelvo a levantar para ir a por un poco de agua a la cocina.
-Ahora vuelvo- digo a Louis que ya se estaba levantando de la silla para acompañarme.

Entro en la cocina y cojo una de las dos tazas que hay en el fregadero y la lleno de agua. Que raro... Juraría que solo había usado una taza. Bueno, seguro que Louis ha ido a la cocina para beber un poco de agua antes. Cuando empiezo a beber el agua, oigo un ruido detrás de mí y me giro. la taza que estaba en el fregadero ya no esá. pongo los ojos en blanco.o
-Para- murmuro- ¿No me ibas a castigar con el látigo de la indiferencia?

Me imagino a Louis haciendo que su brazo traspase la pared para coger la taza del fregadero y así meterme miedo.

Suspiro mientras me vuelvo a llenar el vaso. Luego lo dejo donde estaba para volver a mi cuarto y así empezar la lectura pero cuando me giro tropiezo con algo. Desde el suelo busco con la mirada lo que me ha hecho caer. ¿La escoba? ¿La pata de una silla? Nada. No hay nada que haya provocado mi caída pero oigo a Louis reírse desde mi cuarto. Me apostaría cualquier cosa a que ha sido él.
-¡Dios1- grito.

Seguro que ese grito hubiera despertado a mis vecinos y hubieran venido a quejarse. Por suerte no tengo.

Entro en mi cuarto y hago un corte de mangas al chico haciendo que se ría más. me tumbo en la cama y abro el libro para empezar a leerlo pero la incesante risa de Louis me impide leer.
-¿Puedes parar de reírte?
-Te has caído. 
-No. Me has puesto la zancadilla.
-¿Cómo?
-Ya me has oído. 
-Yo no te he puesto la zancadilla.
-¿Y la taza? ¿También me vas a negar lo de la taza?
-¿Qué taza?
-¡Louis!

Él se vuelve a reír.
-Me estás poniendo de muy mala hostia- digo.
-¿Por qué?
-¡Porque me has hecho la zancadilla!
-¡Qué no!
-Louis...
-¡De verdad!
-No lo niegues...
-¡Es que yo no he sido!
-¡Pues estamos solos en casa! ¡Otra persona no ha podido ser!

Louis me mira tras quitar su sonrisa de la cara y luego se levanta para salir de mi cuarto.
-¿A dónde vas?- pregunto enfadada.
-¿De verdad crees que algo te ha hecho caer y que se ha llevado una taza?
-Sí.
-Pues yo no sido así que hay alguien más aquí- dice mientras sale de mi cuarto-. No salgas del cuarto salvo que yo te lo diga, ¿vale?

No me da tiempo a contestarle porque cierra la puerta antes de que pueda abrir la boca.

¿Alguien más? Eso es imposible. Liam ha visto que todas las ventanas estaban cerradas para que nadie pudiera entrar. "Seguro que quiere meterme miedo. Seguro que quiere hacerse el héroe." Aunque... ¿y si no era él? ¿Y si es verdad que hay otra persona más en la casa? 

Me acuerdo de los crujidos de la madera del suelo. Todos los oímos menos Niall. Siempre pensé que era porque su mente estaba tan desarrollada que los neutralizaba aunque ¿y si esos crujidos son pasos? Siempre me imaginaba que era Sam caminando. Quizá me imaginaba eso porque me recordaban pasos, pasos de una persona que no venía a casa cuando Niall estaba porque corría el riesgo de que le leyera la mente y de ser descubierto. ¿Y la taza? La podía haber quitado para intentar borrar sus huellas.

"Eso es imposible" pienso mientras me río en mi mente por la ocurrencia de Louis pero paro cuando me doy cuenta de que todo eso que he pensado tiene sentido. Cuando oigo que una puerta de la casa me levanto de la cama de un salto por la adrenalina que se está acumulando en mi cuerpo para ir hasta mi puerta. Louis no me ha dicho en ningún momento que pueda salir así que apoyo mi oreja en la madera para intentar oír algo. Nada. No oigo ni a Louis ni los crujidos.
-¿Louis?- pregunto.

Nadie contesta así que abro la puerta para salir. No veo a nadie en el salón así que hago un recorrido por toda la casa hasta encontrarme con la única puerta que esta cerrada, la de la habitación de mi hermana, la que se ha cerrado hace unos momentos. Me dirijo hasta allí y la abro para ver la espalda de Louis.
-¿Louis?- preguntp.
-Vete a tu cuarto, Lucy- me dice autoritario.
-Pero...
-¡Vete! ¡Cierra la puerta!- grita girándose.

Antes de que pueda reprocharle, algo o alguien salta a la cama y, cuando vuelve al suelo provocando un gran ruido, me tira al suelo para poder escapar por la puerta. 

Algo en el brazo me escuece. Veo que tengo una rozadura en la muñeca por haberme dado contra la puerta. No es muy molesto. Lo que realmente me duele es el culo por la caída.
-¿Estás bien?- me pregunta Louis nervioso agachándose para verme.
-Sí...

Luego una corriente de aire frío llega hasta mí. Veo como la puerta de la entrada se abre y se cierra dando un portazo.
-¡Eh!- grita Louis antes de levantarse del suelo y salir corriendo para traspasar la puerta principal.

¡Dios! ¡Había alguien en casa! ¡Había alguien! ¡Todo este tiempo había un agente de la OMER en mi casa! ¡Estando mi hermana dentro había alguien este fin de semana! ¡Había alguien en casa desde hacía tres semanas!

Me levanto rápidamente del suelo y corro hasta la puerta para salir a la calle solamente teniendo un pantalón y una camiseta de tirantes como pijama pero no sin antes haber pasado por la cocina y haber cogido la escoba en caso de tener que protegerme. Oigo ruidos. Gruñidos. Oigo a Louis.
-¡Louis!- grito.
-¡Metete en casa! ¡Ve a tu cuarto!- me grita.

Si mi oído no me engaña calculo que Louis está a unos diez metros de distancia de mí pero no le veo. No hay nada que me impida no verle pero... no le veo. El agente de la OMER debe de tener el poder de la invisibilidad. Debe de ser eso.

Oigo golpes. Puñetazos. Patadas. Supongo que Louis debe de estar tocando constantemente al hombre o mujer para que se le contagie la invisibilidad porque lo único que veo es arena de la playa moviéndose. Otro gruñido. Veo como algo se cae sobre la arena haciendo que quede en ella la forma de una silueta hundida. Espero que sea el agente porque eso significaría que Louis está encima de él y que asume el control. Otro gruñido tras un golpe. La silueta de arena se deforma. Se han debido de levantar de la arena.
-¡Louis!
-¡Vete a tu cuarto!- me repite Louis.

Pero, tras esto, un grito por parte de Louis que luego aparece en la arena. Ha debido de recibir un golpe porque se lleva la mano a la nariz.
-¡Dios!

Agarro con fuerza el palo de la escoba porque, si Louis está ahora fuera de combate, el agente irá a por mí. Respiro con dificultad. No puedo pensar. Estoy bloqueada mientras veo las huellas que se quedan en la arena tras las pisadas del hombre o de la mujer. Corre de una forma lenta y soy capaz de oír su pesada respiración. Sus pasos no se dirigen a mí como pensaba pero cuando pasa a dos metros de distancia del porche le doy con el palo de la escoba en toda la espalda haciendo que suelte un gran gemido de dolor y que se caiga. Voy hasta donde otra nueva silueta ha surgido en la arena para pisar el lugar donde deben de estar sus manos y aprisionar su cuello con el palo de la escoba. De esa forma le inmovilizo y, en caso de que quiera hacerme algo, le podré ahogar con el palo.
-¿Lucy?- oigo gritar a Louis.

Me he debido de volver invisible debido al toque con el agente. Miro mis manos. Tampoco soy capaz de ver mi cuerpo. Tampoco la escoba. Pero la noto. Está ahí.
-¡Lucy!- grita de nuevo Louis-. ¿Dónde estás?

La respiración del agente es tan fuerte que la noto en mi cara.
-¿Qué quieres?- le pregunto con asco.

No me contesta así que aprieto un poco más el palo en su cuello.
-¡Lucy! ¡Contesta! ¿Dónde estás?- grita Louis a unos metros de mí.

No hago caso a Louis. Estoy centrada en la silueta invisible que tengo bajo mi cuerpo para intentar hacerle que hable y apoyo mis rodillas en su pecho a lo que suelta un gemido de dolor. Por el sonido grave que suelta sé que es un hombre no muy mayor.
-Dime qué haces aquí y qué quieres.

Esta vez tampoco contesta así que clavo más mis rodillas en su cuerpo y aprieto más el palo de la escoba. El agente empieza a toser.
-¡Dimelo!- grito antes de apretar más el palo-. Estoy segura de que como apriete un poco más te rompo el cuello así que dime algo.

El chico no puede hablar. Su nuez aplastada le debe de impedir que el aire pase a sus cuerdas vocales.

De pronto veo como un cuerpo se empieza a materializar bajo el mío. También empiezo a ver de nuevo mis manos, mis brazos, la escoba que sujeto... Veo la sudadera verde que lleva el hombre. Su cuello que está rojo por la presión que ejerzo con la escoba. Su cara también está roja. Se ve su pelo rubio, sus ojos azules.
-¡Lucy!- grita Louis cuando, tras un minuto gritándome y buscándome, me ve.

No puedo articular palabra. Me esperaba a un hombre fuerte, grande, con cara de asesino bajo mi cuerpo pero le veo a él. No me esperaba encontrar una cara tan conocida. No me esperaba que él fuera agente de la OMER. De hecho, no sospechaba que fuera rosado. Pero si. La sangre rosa que sale de su nariz debido a los golpes que le ha debido de dar Louis lo demuestra. Además, era invisible.

"¡Dios mio!" pienso.
-¿Jimmy?

31.



Aunque les montase el espectáculo en la cafetería, los chicos me esperaban en la cala con una sonrisa y con ganas de entrenar. A Louis, por haberme "raptado" de mi casa, le puse el entrenamiento más duro.

Cuando llegué a mi casa, Sam ya estaba allí deshaciendo las maletas. Luego me echó la bronca por colgarla el día pasado, me preguntó por Louis y, al no obtener una respuesta clara, dejó el tema y me preguntó por mi semana. Creo que mi hermana me ve como alguien que se preocupa por sus amigos y que no iría con alguien peligroso. Si mi hermana supiera...

La cena no fue muy entretenida. Estuvo llena de arrumacos entre Sam y Jimmy por no verse en toda la semana y eso a mí me revolvió el estómago.

Ahora es cuando se van a la cama y yo estoy en mi cuarto aburrida. No se que hacer porque exámenes ahora no tengo ninguno cerca aunque la idea de estudiar no me llamaría mucho la atención. Y si cojo un cuaderno de mi padre creo que me pondré nerviosa porque por esos cuadernos, por saber esa simple información podrían matarme. Pienso en llamar a Kate. No confío mucho en ella pero la verdad es que siento que sus adivinaciones son las que me mantienen a salvo. Pero no tengo su número así que me resigno. Solo espero que dentro de poco -a poder ser el lunes- me cite en el baño de siempre.

Luego me doy cuenta de que puedo dibujar. No es que se me de muy bien pero hay veces que tengo suerte y me sale regular. Sonrío al coger un folio y un lápiz con una goma. Luego decido que dibujar. El paisaje del bosque que me presenta mi ventana no parece una mala opción así que empiezo a trazar unas líneas sobre el papel. Al rato lo dejo porque no me está saliendo bien. Hoy parece ser un mal día.
-Ts- oigo desde la ventana justo antes de unos ligeros golpes.

Cuando miro me encuentro con Zayn con una sonrisa en la boca. Yo también sonrío cuando le veo. A pesar de la humillación que han recibido siguen ahí, al pie del cañon, pasando frío en la calle para vigilar.

Me acerco a la ventana y la abro pero cuando veo la corriente de aire que entra digo a Zayn que entre rápidamente en mi cuarto. Lo hace con mucho cuidado y evitando hacer ruido.
-¿Puedo quedarme aquí hasta que venga Harry?- me pregunta-. Creo que va a nevar y no quiero ponerme malo.
-Bueno, está bien. Pero habla bajito porque como nos pille mi hermana o su novio...
-Vale- responde en un susurro-. ¿Qué hacías?
-Intentaba dibujar pero no es lo mío.
-¿Qué dibujabas?
-Los árboles del bosque.
-¿Puedo ver el dibujo?
-No. Me da vergüenza.

Zayn se ríe y luego me señala la cama con la cabeza.
-A dormir.
-¿Por qué siempre me mandais a dormir? Liam la primera vez que entró, Harry en otro día me mandó tres o cuatro veces a la cama y ahora tú.
-Porqué es más fácil vigilarte mientras estas dormida.
-Como si estuviera todo el día para arriba y para abajo.
-No. Pero... No se. Vete a dormir.
-Por favor, son las once de la noche.
-Los niños deberían haberse ido a dormir hace hora y media.

Le miro mal pero luego suspiro.
-Zayn...
-Dime.
-¿Por qué no me intentais evitar? Sería mucho más fácil para todos.

Zayn se queda meditando durante unos momentos.
-Te vemos como la salvadora.
-¿Salvadora?
-Si. Ya sabes. Sin entrenador solamente tenemos un cinco por ciento de posibilidades de sobrevivir y, quieras o no, al entrenar con alguien tienes más posibilidades.
-Pero yo...
-Los pequeños detalles marcan la diferencia. ¿Has ido eso alguna vez?
-Si.
-Pues tú eres nuestro pequeño detalle.

De una forma inconsciente suelto un "oohh" que hace que me enrrojezca y que me tape la cara con una almohada mientras que el chico se ríe.
-Pero, no lo entiendo- susurro cuando el color rojo ha abandonado mis mejillas-. Os estoy metiendo en muchos problemas, la gente se ríe de vosotros, os he humillado... Y seguís ahí.
-Si. Bueno... Luego desapareceremos durante tres semanas y todos se preguntarán qué ha sido de nosotros. Luego dirán que éramos muy simpáticos, que eran nuestros amigos...

Me muerdo el labio porque, desgraciadamente, siempre ocurre lo mismo.


Me despierto sin tener idea de cuándo me dormí. Sam me llama desde la cocina.
-Lucy, ven a desayunar.

Me levanto con tanta rapidez que me mareo pero en caso de que Zayn siga mi cuarto no quiero que sea descubierto. Me acuerdo que me dijo que por la mañana estaría Harry así que mientras Sam no para de llamarme para despertarme le busco.
-Harry- susurro mientras le busco por toda la habitación-Harry.

Nadie contesta pero sé que está ahí y está en estado frío. La temperatura en cuarto es muy baja.
-Harry- susurro de nuevo.

Me encuentro siguiendo un rastro de temperatura baja y sientp como si estuviera jugando a "Caliente o frío" con la única diferencia de que está vez ganaré sí encuentro el máximo frío.
La mínima temperatura que percibo es de debajo de la cama así que me agacho para verle.
-Hola, ¿qué haces aquí?- pregunto con una sonrisa.

Siento que la nariz me empieza a escocer por el frío que desprende Harry pero me sonríe de vuelta.
-He empezado a oír ruidos y como no podía abrir la ventana...
-¿Y eso? ¿Por qué?
-El cristal está congelado.

Me levanto del suelo y me acerco a la ventana que, como me ha dicho el rosado, está congelada. Puedo ver una marca en forma de mano en ella y supongo que el hielo es debido a su toque. El cristal ahora es traslúcido y hace que los arboles que ayer dibujé estén deformados y blancos.

Intentó abrir la ventana y no me cuesta mucho abrirla. Ahora veo con claridad el paisaje cubierto de nieve. Tambien entra una desagradable brisa helada que hace que mi aliento se vea como vapor.
-¿Lucy?- pregunta Sam abriendo mi puerta-¿Vienes a desayu...? ¡Cierra la ventana! ¡Qué frío!

Cierro la ventana con fuerza y corro la cortina para que mi hermana no vea el hielo que tenemos por ventana y la miro nerviosa al imaginarme la bronca que me caería sí descubriese a Harry bajo mi cama.
-Vamos, ve a desayunar.
-Vale. Ahora voy.

Cuando Sam cierra la puerta me vuelvo a tumbar en el suelo para observar a Harry.
-Vía libre- susurro.

Veo como se relaja mientras me levanto. Cuando él también se levanta abro la ventana.
-Sal- digo-. Te diré cuando puedes entrar.
-¿Voy a volver a entrar?- me pregunta saltando a la calle. Sus pies se hunden en la nieve- ¿Cómo?
- Ve al porche. Diré que vamos a tu casa estudiar literatura.

Harry sonríe y se mete las manos en los bolsillos. Pobre... Hace mucho frío.

Cierro la ventana y me pongo una sudadera para ir a la cocina donde Jimmy y Sam están preparando el desayuno.
-Sam, ahora vendrá un amigo por mí.
-¿Dónde vais?- pregunta mi hermana.
-A su casa. Quiere que le ayude con literatura. Le cuesta mucho entender algunos autores.
-Me gusta que ayudes a otras personas- me dice sonriente.

Sonrío pero me giro cuando oigo que Harry está llamando a la puerta. Cuando la abro descubro algo de hielo en su pelo y su nariz está roja.
-Estás helado.

Noto que tirita un poco.
- Entra- susurro antes cerrar la puerta-. Sam, mi amigo ya está aquí.

Sam sale de la cocina con una sonrisa.
-Hola. Yo soy Samantha, la hermana mayor de Lucy.
-Yo soy Harry.

Sam se inclina para darle un abrazo pero éste se aleja con rapidez de ella. Me acuerdo que Harry me hizo a mí lo mismo la misma tarde que llegó al pueblo en el cementerio.No quería hacerme daño y, ahora, tampoco quiere hacerselo a Sam quien se sorprende pero sonríe.
-Parece que eres muy tímido...

Llegamos a la cala con una hora de retraso porque Sam, al ver el hielo del pelo de Harry, ha insistido en que se diese una ducha con agua bien caliente. Eso parece haber hecho que el estado de harry cambiase porque ahora noto un agradable calor que viene de su cuerpo. Sam también le ha obligado a desayunar. Él decía que no, que no importaba pero Sam no da opciones. Además, creo que le ha venido bien. Lo que le ha llamado la atención a Jimmy ha sido que Harry se bebiese el café con una pajita que le he puesto en los labios y yo me he tenido que inventar como excusa una alergia al cristal para justificar que el chico no cogiese el vaso.

El hecho de que todo el bosque estuviese cubierto de nieve también nos ha retrasado pero a medida de que nos íbamos acercando a la cala la nieve se iba derritiendo por la cantidad de sal que había en la humedad del aire.

Los chicos ya estaban esperándonos.
-¿Por qué habéis tardado tanto?- pregunta Niall.
-Está todo nevado. Además, Harry se ha duchado y ha desayunado en mi casa- digo mientras entro en la cocina de la casa para dejar sobre la mesa la mochila de los cuadernos-. No creo que podamos hacer mucho hoy. Hace demasiado frío y la nieve puede que haga más difícil el entrenamiento así que hoy haremos todo en casa- digo antes de sentarme en una silla y empezar a mandar a los chicos cosas.

martes, 4 de marzo de 2014

30.

Cuando llego a casa -sola por primera vez en semanas- Jimmy está preparando la comida. Me sonría, me hace preguntas sobre mi día, se las contesto y sonreímos.
-Por cierto, Sam está muy cabreada contigo. ¿Se puede saber quien es Louis?- me pregunta antes de meterse un poco de comida en la boca.

Intento evitar el tema y parece que lo consigo durante un rato ya que Jimmy me dice que tiene que ir a Oxford a por mi hermana.

Cuando se va, yo soy quien recoge todo los platos sucios que ha dejado Jimmy en la mesa y empiezo a limpiarlos. De vez en cuando miro por la ventana por si alguno de los chicos están. Hace tiempo descubrí que tenían un patrón para hacer las guardias. Primero Liam, luego Niall, seguido de Zayn. Tras este estaba Harry y, por último, Louis para luego volver a Liam. Si mis cuentas no fallan ahora le tocaría a Harry pero no veo su cabellera rizada entre los arbustos. Y, aunque no me estén vigilando, me siento segura. A lo mejor la OMER no sabe de mi existencia. Si a mi padre le descubrieron diez años -por lo menos basándome en los años de los chicos cuando los padres hicieron la llamada- después de empezar a entrenar a rosados, ¿por qué me van a descubrir a mí tras solamente dos meses entrenándoles? Además, les he dicho esta mañana que no quiero volver a verles así que ya no les entrenaré. Eso me libra del pecado, ¿no?

Los sonidos de la madera vuelven a la casa. La temperatura del exterior ha debido de descender mucho para producirles. Sonrío. Siempre me ha gustado el frío. Me gusta la idea de que nieve un poco.Los sonidos de la madera poco a poco se van haciendo más fuertes. ¡Vaya! La temperatura ha debido de bajar muchísimo porque parece que son pasos, pasos que se acercan poco a poco a mí por la espalda. Me imagino que es alguien. Puede ser Andy o Holly o Elizabeth. Incluso puede ser Kate.

Sigo limpiando los platos y cuando termino con ellos empiezo con los vasos y con los cubiertos. Vuelvo a mirar por la ventana de la cocina pero no hay nadie que parezca que quiera entrar en mi casa como hacían los chicos cuando Jimmy se iba en coche. A pesar de eso me siento segura.

Me río cuando recuerdo la mañana. Después del escándalo de la cafetería he ido a clase con las chicas manteniendo una conversación con Holly. Las mellizas se habían adelantado -supongo porque les incomoda mi presencia- y Elizabeth me miraba de vez en cuando aún sorprendida por mis palabras. Andy es quien no me miraba hasta que, cuando los chicos han visto que no me sentaban con ellos, Liam ha ido a mi mesa y ha empezado a recoger mis cosas para llevarlos al final de la clase. Ahí Andy ha explotado de nuevo.

"-¿Pero tú quién te crees para coger sus cosas y para decidir por ella dónde se tiene que sentar?- ha chillado.
-No lo entiendes- ha dicho Liam con mis cosas aún entre sus manos.
-No. Quien no lo entiende eres tú. Os ha dicho que está harta de vosotros. No os quiere ver más- chilla antes de coger mis cosas de entre los brazos del rosado y de tirarlas en mi mesa-. Ahora puedes largarte.

Liam, sorprendido, se fue al final de la clase.
-Gracias- susurré a Andy.
-¿Gracias?- me chilló-. ¿Casi un mes sin dirigirnos la palabra y me susurras eso? ¡Aún no has pedido perdón! ¡Eres una idiota, una imbécil, una mala amiga!

Eso me dolió pero, finalmente, Andy susurró un "¡Gracias a Dios que te has dado cuenta de tienes que estar!" y me abrazó".

Cuando termino de lavar las cosas, las dejo secar sobre la superficie de metar que hay al lado del fregadero. Y, al girarme, me pego el susto del siglo al encontrarme a Louis enfrente mío con una cara seria. ¡Hasta grito!
-Vaya, veo que aún me reconoces.
-¿Qué haces aquí?- chillo.
-Llegas ya media hora al entrenamiento.
-Renuncio- digo.
-¿No dijiste que si tu padre se había muerto alguien tenía que hacerse cargo de la deuda?
-Buscad a otro que arriesgue su vida entrenándoos.
-Lo siento. No hemos encontrado a alguien tan idiota como tú.
-Eso me halaga. Al menos sé que soy la mejor en algo.
-Lucy, ponte el abrigo. Tenemos que ir a la cala.
-Dije que no quería volver a veros- susurro mientras Louis me mira y se muerde el labio para no darme una mala contestación. 
-Lucy, vamos.
-Te he dicho que no- le miro mal-. Por cierto, ¿quién te ha dado derecho a entrar en mi casa sin mi permiso?
-Ah, ¿lo necesito?
-Si. La última vez que entraste aquí sin mi permiso Sam se enfado conmigo asi que fuera.
-¿Qué?

Me acerco a él y le voy empujando poco a poco para que salga de la cocina y después al porche.
-Lucy, estoy es ridículo.
-¡Me da igual!- le grito antes de cerrar la puerta en sus narices. Luego me siento apoyando la espalda en la puerta para evitar que entre de nuevo.
-Lucy- le oigo desde fuera-. Dejame entrar. No hagas el tonto. Los demás nos están esperando. 
-¡Que me da igual!- chillo.

Oigo como el chico bufa tras la puerta.
-Vamos, Lucy, no te estás portando de una forma madura.
-¡Vete, Louis!

De pronto, siento como algo me revuelve el estómago. Solo me acuerdo de una sensación parecida cuando Louis me salvó de aquel atropello cuando iba borracha. Luego levanto la cabeza para encontrarme con su cara sonriente justo delante de la mía. Tenía razón. Era ridículo sacar a la calle a un rosado que puede traspasar las paredes.
-¿Te encuentras bien?- me pregunta. 
-Si- le grito.
-Genial.

Luego me coge de la cintura y me pone sobre su hombro como si fuera un saco de patatas. Le voy dando golpes en la espalda para que me baje pero no lo hace. Cuando llega a mi cuarto me tira en la cama y se gira para coger un abrigo -que luego me tira- y para coger los cuadernos que usaba mi padre.
-¡Idiota!
-Ya te había dicho que tú eres la más idiota.
-¡Imbécil!
-Lo que tú digas.
-¡Esto cuenta como secuestro!
-Dios, no lo había pensado así- dice con una sonrisa burlona-. Luego tendremos que violarte uno a uno.
-¡Gilipollas!
-Ponte el abrigo, Lucy- dice.

Me cruzo de brazos y me niego a ponérmelo. No es quien para obligarme a hacer algo.Veo que mete los cuadernos en mi mochila y la cierra.
-Nos vamos. ¿No te pones el abrigo?- pregunta mientras se echa la mochila a un hombro.
-No.
-Pues vas a pasar mucho frío entonces.

Me vuelve a coger y me pone sobre su otro hombro. Grito, le doy puñetazos, intento bajarme pero me saca de la casa y se dirige al borque.
-¡No te lo voy a decir más veces! ¡Bajame!
-No.
-¡Que me bajes!
-¿No decías que no lo ibas a repetir?
-¡Idiota!
-Cambia de insulto. 
-¡Por Dios! ¡Soy la hija de Charlie!
-Que pena que tu padre ya no esté aquí.

Eso es un golpe muy bajo. Me ha dicho practicamente que mi padre está muerto. Me lo ha restregado por la cara y eso duele. De inmediato paro de gritar y de pegarle porque ese comentario me ha quitado las fuerzas para seguir luchando. Sin embargo, en mi interior está creciendo poco a poco. Es como el malestar que sentía antes en el estómago solamente que ahora se ha extendido por todos mis músculos. Noto como si mi corazón se partiera al recordar el funeral de mis padres, la última vez que les vi. Luego me doy cuenta que es asco hacia Louis y me niego que me toque, que respire mi mismo aire. No quiero ni mirarle. Lo único que hago es abrir mi boca y morder con fuerza su hombro para que, tras el grito que suelta, me tira al suelo. 
-¿Estás loca?- me grita.

Yo me levanto del suelo y me abrazo los brazos. Tengo mucho frío.
-Eres una mala persona.
-¿Y eso a que viene?
-¿Perdona? ¡Por lo que acabas de decir, cabeza hueca!
-Guau, no sabia que aún estabas afectada por...
-Tú no sabes nada de mí. No sabes como me siento.
-Perdona. A lo mejor me he pasado.

Le miro mal y luego me giro para no mirarle. 
-¿Se puede saber que haces ahora?
-A ti no te importa.
-Vale, lo que tú digas.

Suspiro y me muerdo el labio para evitar llorar. Si, es cierto que mi padre está aquí. Mi madre tampoco. Pero Louis no tiene derecho a recordarme mi soledad y me infancia dolorosa. No puede hacer que mis sentimientos cambien de un momento a otro pero lo ha hecho. Y lo ha hecho de la forma más cruel.

Me siento en el húmedo suelo del bosque.
-Lucy, lo siento. Yo...
-Para. No hables.

Silencio. Solo se oyen los ruidos de los pájaros y las ramas moviéndose.
-¿Tienes frío?- susurra.
-Sí. No has sacado mi abrigo.
-Podría dejarte mi chaqueta. 
-Podrías.

Noto como Louis se sienta a mi lado.
-¿La quieres?
-No.

Le oigo suspirar y veo de reojo como se acaricia el pelo.
-Lucy, tenemos que ir a la cala.
-Ya te he dicho que no quiero ir.
-Te crees el centro del mundo pero nadie va a tener en cuenta tus intereses.
-¡No me creo el centro del mundo!
-Si. Lo que tú digas. Ahora elige: o vas a la cala caminando o te cojo en brazos y me hago que mis músculos se vuelvan duros para que, si me muerdes, solo te hagas daño tú.

Le miro mal y le quito la mochila con mis libros para empezar a caminar dirección a la cala.
-¿Seguro que no quieres mi chaqueta?
-¡Gilipollas!
-Solo era una pregunta, tigresa.

Me giro y le miro mal.
-No me llames así- digo cabreada.
-¿Cómo?
-Como me has llamado.
-¿Qué?
-Tigresa. No me llames tigresa.
-Vale, morena.
-Así tampoco- murmuro mientras coninuo caminando.
-¡Oh! ¡No me digas que eres rubia!

Le oigo reirse a mis espaldas y le vulevo a mirar mal.
-Louis, estoy de mala hostia. Sino quieres morir antes de llegar a la OMER callate.
-Vaya, que mal genio tienes, bombón.
-¿Bombón? ¿Te estoy pareciendo dulce? ¿En serio?- 
-No. Eres amarga como el chocolate negro. 
-Espero que no te guste el chocolate negro.
-Me encanta.

Arrugo mi frente.
-Que pena que sea alérgica a ti.
-¿Alérgica a mí? ¿Y eso, Bombón?

Me muerdo la lengua para no gritarle.
-Si. Cada vez que toco un roedor se me pone la piel roja.
-¿Me consideras un ratón? ¿O un conejo?
-Una rata de las cloacas.
-¡Oh! ¡Eso me ha dolido!- dice llevándose la mano al pecho como si el corazón se le hubiese partido.
-Así que, por favor, a cinco metros de mí.
-Has dicho que era si te tocaban. Puedo estar a un milímetro de ti.
-Ya pero es por precaución.

Veo como Louis se ríe.
-Bueno, Bombón, creo que tenemos que ir yendo. Los demás roedores nos están esperando.

domingo, 2 de marzo de 2014

29.

Las clases son muy aburridas. Tenemos a primera economía donde me siento con Niall en la mesa. El profesor no para de hablar ni de escribir cosas en la pizarra que me limito a copiar pero no a entender. Veo que los chicos están todo el rato hablando. Louis y Liam no se callan y en algún momento determinado les miro mal pero no se callan y, por tanto, no entiendo nada más de la asignatura. Odio economía.

A segunda tenemos historia donde comparto alguna que otra mirada furtiva con Holly. Nos sonreímos y nos comunicamos gesticulando con los labios. Andy de vez en cuando nos mira. Elizabeth también. Esta última ofrece alguna que otra sonrisa mientras que Andy me mira como si fuera hielo: fría. Pero espero que eso se le pase cuando me siente con ellas en la mesa de siempre en la cafetería. Pero hay un pequeño inconveniente. ¿Los chicos me dejarán? Bueno... Ellos no me tienen que dejar. Es decir, no son mis padres y no tienen la potestad para decir qué sí o no debo hacer. Se lo tengo que comunicar pero ¿cómo? "Oye, chicos, voy a comer hoy con mis amigas. Quiero seguir en contacto con ellas, ¿vale?". Eso estaría muy bien. Luego miro a los chicos. ¿A quién se lo digo? ¿Quién me dirá "claro, Lucy"?

Observo a los chicos de una forma individual. Zayn está dibujando tranquilamente pero sospecho que, al recordarle a su hermana y la pelea que tuvo con un chico la semana pasada, no me va a dejar. Louis tampoco. Ayer me sacó como un poseso cuando le di la mano a Leah. ¿Liam? No creo. Creo que es muy protector. Lo descubrí cuando ayer estaba en la consulta del doctor Mason y le vi preocupado por mi mano. Niall no. Puede manipularme la mente para hacerme creer que es mejor que me quede con ellos. Luego miro a un lado de la mesa donde está Harry. Él es el elegido. Él me dirá que puedo. Él es la persona indicada. Él me dejará volver con mis amigas.

Sonrío y extiendo la mano para llamar su atención pero noto su calor. No. No es buena idea tocarle. Cojo un lapicero de mi estuche y le toco con la goma de este que, con un ligero toque, empieza a derretirse. Miro la goma líquida que cae sobre la mesa y noto que huele un poco a quemado. Espero que nadie se de cuenta de ese ligero olor desagradable. Al menos veo que he llamado su atención porque me mira fijamente.
-¿Qué pasa?- pregunta.
-Tengo que hacerte una pregunta.

Me mira algo sorprendido. 
-Dime.
-Bueno, más bien es un favor.
-Dimelo, Lucy.

Parece que se está impacientando. Nunca había visto a Harry así, ni cuando le mandaba relajarse para que aprendiera a controlar sus poderes.
-Verás, le dije ayer a Holly que iría a comer con ellas y...
-No- contesta firmemente.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Las mellizas.

Es verdad. No había contado con que las mellizas comerían en la misma mesa. 
-Pero mis amigas...
-No.

Luego quita la mirada de mi y se vuelve a concentrar en lo que estaba haciendo antes de negarme mi petición. Siento como me enfurezco. Cierro la mano entorno al lapicero y, de la fuerza que estoy ejerciendo sobre él, los cartílagos de mi mano se vuelven blancos. Casi me duele. Luego miro a la pizarra para intentar ordenar todos mis malos pensamientos referidos a Harry pero no puedo. Suspiro.

Cuando llega la hora de la cafetería, Liam y Louis van conmigo. Parece que tienen miedo de que las mellizas me vuelvan a "atacar". En realidad no saben que fui yo quién la dio la mano a Leah.

Cojo la bandeja de la comida. Tiene lo de siempre: un bol con una comida asquerosa -hoy toca puré de calabaza-, un vaso de agua, un poco de pan, una servilleta y unos cubiertos de plástico. La verdad no es que sea mucho pero te ayuda a pasar mejor - mucho mejor si toca pasta o hamburguesa- la mañana en el instituto.

Cuando me giro para ir a la mesa con los chicos veo que Holly me mira sonriente y se ahueca un poco en el banco donde está sentarme para dejarme sitio. Eso me hace sentir mal porque no voy a poder hacer lo que la dije ayer.
-Vamos- me dice Liam intentando poner una sonrisa en su cara pero me resulta muy falsa.

Empiezo a caminar siguiendo a Louis e intento evitar la mirada de Holly cuando paso por su lado caminando dirección la mesa de los chicos. Intento sentarme en algún lado de la mesa donde pueda dar la espalda a mis amigas para evitar mirarlas porque me siento fatal. Muy mal. Y el estómago se me ha cerrado. Y me paso casi todo el tiempo removiendo la comida con la cuchara de plástico. 
-Come- me ordena Zayn al rato.

Paseo mi lengua por la boca y luego la muerdo para evitar contestarle de mala forma. Luego continuo jugando con la comida que supongo que se habrá quedado fría. 
-Come- me dice esta vez Liam. Su voz relajada a cambiado por una más autoritaria. 
-No tengo hambre.
-Come. No te vas a levantar de la mesa sin haber comido- contesta Louis-. Si hace falta nos quedamos aquí hasta las nueve de la noche pero tú comes.

Me muerdo el carrillo interior con tanta fuerza que tengo miedo de que acabe haciéndome herida.

A los pocos segundos me entra una fuerte sensación de hambre y cuando veo el puré de calabaza se me hace más agradable a la vista y el olor que desprende es muy tentador. Sonrío y meto la cuchara en el bol para coger un poco del contenido y llevarmelo a la boca. Sorprendentemente el sabor es magnífico y la antigua textura común de estos purés con tropezones de verduras se ha hecho muy suave. Casi gimo de gusto hasta que veo como Niall me mira fijamente. Cuando me voy a meter otra cucharada en la boca me doy cuenta de lo que está pasando. El sabor, la textura y el olor del puré es un simple producto de mi imaginación. Niall me está manipulando la mente.
-¡Niall!- grito tirando la cuchara a la bandeja.

Oigo como todo el mundo en la cafetería se calla. Me están mirando fijamente. Estoy segura de que mi grito se ha oído hasta en la otra punta del instituto. Niall me mira sorprendido porque le haya pillado. Pero luego me mira fijamente de nuevo. Ese delicioso olor me llega de nuevo desde mi comida. Sacudo mi cabeza de nuevo y me levanto dando un golpe tan fuerte en la mesa que mi bol se vuelca y derrama todo el puré.
-¡Lucy!- me dice Zayn-. Sientate.
-¡No me da la gana!- grito de nuevo.
-¡Sientate, por Dios!- me pide Harry en un susurro.
-¡He dicho que no!- chillo de nuevo-. Estoy hasta las narices de vosotros. ¡No quiero volver a veros!
-No digas gilipolleces, Lucy- susurra Louis.
-¿Gilipolleces? ¿Perdona? ¡Solamente quiero ir a comer a la mesa de mis amigas!
-Sabes que no puedes- dice Liam-. Las mellizas...
-¡Me da igual!- grito de nuevo.

Creo que estoy roja de tant rabia que siento. Casi oigo los latidos de mi corazón. Van rápido. Y son fuertes.

Siento el impulso de sentarme de nuevo en la mesa. Todo el mundo me está mirando. Empiezo a sentir vergüenza. Dios. ¿Qué he hecho? Los chicos solamente me están ayudando a mantenerme viva. Ellos saben lo que me conviene y... Y veo a Niall mirándome fijamente así que cojo el trozo de pan que hay en mi bandeja y se lo tiro a la cara.
-¡Para de hacer eso!-le grito.
-¡Ay!- le oigo decir antes de girarme con mi bandeja manchada entre mis manos e ir hasta la mesa de las chicas.

Las chicas me miran sorprendidas mientras me siento justo en el sitio que me había preparado Holly hace un rato. 
-Hola- digo borde pero a la vez con una sonrisa de felicidad en la cara.
-Hola- contesta Holly feliz.

Eli me mira pero no dice nada. Andy ni siquiera me mira. Las mellizas si me miran. Me miran atentamente. 
-Lucy, deja de hacer el tonto y vuelve a la mesa- dice Louis detrás mío.
-No.
-Vamos.
-Te he dicho que no.
-Sabes que no puedes estar aquí.
-¡Que te ha dicho que no, imbécil!- grita Andy dando un golpe en la mesa. A Louis si le mira.

Otra vez toda la cafetería se calla para ver la situación. Louis me mira.
-Haz lo que quieras. Tú sabes cuidarte solita.
-¡Efectivamente! ¡Se sacarme las castañas del fuego!- grito viendo como sale de la cafetería hecho un energúmeno. Los chicos siguen en su mesa mirándome fijamente como toda la cafetería. Me levanto y grito- ¡Centraros en vuestras cosas, cotillas! ¡La discusión se ha acabado!