Cuando Louis y yo volvemos de un agotador entranamiento -para Sam ha sido un paseo- nos sentamos en la mesa para comer y luego volvemos a irnos a la cala para entrenar de nuevo.
Por la noche Sam y Jimmy se preparan para salir a cenar. Jimmy tiene un amigo que tiene un restaurante en el pueblo y quiere llevarla allí. Yo, tras cambiarme y ponerme el pijama, observo a Jimmy, vestido elegantemente con una americana azul y con unos vaqueros oscuros, paseando nervioso de un lugar a otro del salón mordiéndose las uñas mientras que Sam está en su habitación vistiéndose.
-No tienes por qué preocuparte- digo-. Louis estará conmigo en todo momento. No creo que se atrevan a...
-No van a venir. Alguien podría escuchar algo. La OMER no es estúpida.
-¿Y por qué estás tan nervioso?
-Por nada.
Mentira. ¡Mentira! ¡Pero si se va a quedar sin dedos a este paso!
-¿Qué te preocupa?- pregunto.
Miro a Jimmy con curiosidad dar vueltas por el salón mirando todo. Luego suspira y se asoma por el pasillo. Entonces se gira y saca de su cazadora una cajita de terciopelo rojo para ponerlo sobre la mesa. Luego se vuelve a girar para ver si mi hermana viene mientras que yo abro la caja para encontrarme con un anillo de oro blanco con un diamante incrustado.
-¡Oh, Dios mío!- susurro llevándome la mano a la boca.
Louis, que ha improvisado un pijama con una camiseta vieja con el símbolo de Superman y con unos pantalones de fútbol y que está en la cocina, se asoma y se queda perplejo.
-¿Le vas a pedir matrimonio?- pregunto a Jimmy.
-Eso llevo intentando desde hace meses.
-¿Te ha rechazado?
-¡No! Solo que las cosas se han puesto muy difíciles. Se ha ido a Oxford y luego te pillé a ti en asuntos de rosados.
Oigo como Louis bufar desde el umbral de la puerta pero le digo que se marche. No pinta nada aquí. Pero, como siempre, no me hace ni puto caso.
-Vaya, el antirosado va a formar una familia- dice Louis mientras se sienta en una de las sillas-. ¿Vas a traer al mundo a niños que maten a otros?
Jimmy hace oídos sordos justo antes de volver a mirarme.
-¿Has hablado con Kate?- pregunto.
-¿Con Kate? ¿Para que me desvele el final de mi pedida de matrimonio? No. No quiero saber la respuesta. No sería justo para Samantha.
-Bueno... ¿Y sabes cómo lo vas a hacer? ¿Le vas a meter el anillo en una copa? ¿Se lo vas a pedir cuando haya un solo de violín? ¿Y qué la vas a decir?
Jimmy mira de nuevo al pasillo. Aún no hay señales de mi hermana. Luego se sienta en otra silla y se peina con nerviosismo.
-No tengo ni idea- suspira-. Llevo casi nueve años pensando saliendo con tu hermana y no sé que decirla.
-Seguro que es por los nervios. Aunque sigue siendo extraño que no sepas que decirla.
-¡Joder! A mí lo que me resulta extraño es que si llevais nueve años no os hayais casado antes.
-Callate, Louis- digo.
Jimmy suspira y me quita la cajita del anillo para juguetear con ella. Le tiemblan las manos y no puede coordinar sus movimientos muy bien ya que se le cae varias veces al suelo.
-Podrías decirla lo bien que lo has pasado junto a ella.
-¿No es muy típico?- pregunta Jimmy.
-Es lo más bonito.
-Haz todo lo contrario- dice Louis-. Hablala del futuro.
-¿Del futuro?
Miro a Louis sorprendida mientras que se levanta de su silla, le quita a Jimmy la caja del anillo y clava su rodilla izquierda en el suelo de madera justo enfrente mío. Luego se aclara la garganta y me mira.
-Cariño, sé que hemos pasado unos años maravillosos juntos- empieza a decir-. Hemos tenido nuestras discusiones y nuestros momentos de felicidad pero yo quiero dar un paso más: quiero levantarme cada día y acostarme cada noche junto a ti, quiero poder observarte a cada momento, quiero ser el causante de esa preciosa sonrisa que tienes en la cara y quiero ser el causante de tus lágrimas de felicidad- vuelve a aclararse la garganta antes de continuar-. Quiero ser aquel con el que criar unos preciosos niños que corretearán a todas horas, quiero ser aquel que te espere junto al altar para convertirse en tu marido para siempre- Louis aparta la mirada y luego abre la cajita para mostrarme el anillo-. ¿Quieres casarte conmigo - Louis pone sus ojos en mí con su mirada azul entristeciada. Nunca me había fijado en sus ojos. Parece que duda justo antes de decir el nombre de mi hermana, como si quisiera decir otro, como si estuviera deseando de decirselo a otra persona-, Samantha?
Miro a Louis y seguidamente a Jimmy quien sonríe. Seguro que le sirve de gran ayuda.
-¡Ya estoy lista, Jimmy!- grita Sam.
De pronto, todos nos levantamos y empezamos a movernos con rapidez. Jimmy le quita a Louis de sus manos la cajetilla para luego metersela en el bolsillo del pantalón y Louis y yo saltamos al sofá donde él me pasa el brazo por el hombro para que la mentira de que somos novios cuele mejor a Sam.
-¿Nos vamos ya?- pregunta mi hermana apareciendo por el salón.
-Sí, sí- dice Jimmy mientras se plancha con la mano la americana.
Samantha sonríe y luego nos mira a Louis y a mí con duda. La noche anterior se pasó todo el rato entrando en mi cuarto -me costó muchísimo convencerla para que nos dejara dormir en la misma habitación para que Louis pudiese vigilarme mejor- para ver si estábamos haciendo algo.
-Lucy, tienes mi número y el del restaurante en la nevera- dice ella tras suspirar-. Llamaré en un rato para saber cómo estáis. ¿Qué teneis pensado hacer?
Pongo los ojos en blanco por el tono que ha empleado mi hermana para hacer esa pregunta.
-Vamos a cenar una pizza y luego vamos a ver una película- digo.
-Tu hermana está empeñada en ver una película romántica- dice Louis-. Quiere comparar las relaciones de amor de las películas con la nuestra para ver que somos mejores que cualquier otro.
-Te he dicho que no me importa ver Spiderman si quieres tú verla.
-Veremos la película que tú quieras porque te quiero, amor.
Si fueran Sam y Jimmy quienes estuvieran teniendo esa conversación seguro que me iría al baño a vomitar por el exceso de cursiladas. Pero ahora estoy nerviosa. ¿Deberíamos ser más pastelosos para que Sam se crea que somos una pareja de verdad?
-Ved la película que queráis- dice Jimmy nervioso-. Vamos, Sam.
Sam nos mira y se gira después de que le gesticule a su novio un "suerte". Puede que sea mi futuro cuñado en menos de un par de horas.
-Adiós- digo antes de que cierren la puerta. Después quito el brazo de Louis de mis hombres-. ¡Qué calor das, macho!
Luego me levanto y voy a mi cuarto para meterme en la cama. No me apetece cenar nada. Solo quiero dormir. Los entrenamientos de hoy me han cansado, yo creo que más que a los chicos.
-¿No vemos esa peli romántica que querías?- pregunta Louis entrando en el cuarto.
-No. Quiero meterme en la cama.
-¿No cenas tampoco?
-No- digo tapándome hasta el cuello con la funda nórdica.
-Tienes que cenar algo- contesta él con un tono de preocupación.
-No tengo hambre.
Oigo como Louis hace un sonido gutural de negación. Después noto como la cama se hunde. Me giro y le veo tumbándose.
-¡Eh, eh! ¿Qué haces?- pregunto.
-Meterme en la cama.
-Que finjamos que somos novios no significa...
-Por favor, llevo más de veinticuatro horas sin dormir. Solo necesito tumbarme un poco.
¿Veinticuatro horas? ¡Mierda! ¡Claro! Lleva despierto todo el día de ayer, toda la noche de ayer a hoy y todo este día. ¡Y encima ha tenido que sufrir tres entrenamientos!
-Está bien- digo finalmente.
Me incorporo y me siento en la cama apoyando la espalda en el cabecero.
-Pero duermete- dice.
-No. Quiero que duermas un poco. Llevas cerca de treinta y seis horas sin dormir.
-No puedo dormirme. Tengo que vigilar que la OMER...
-Me ha dicho Jimmy que no vendrán aquí.
-Lo que diga Jimmy me da igual.
-A mí no. Duermete. Yo me quedaré despierta leyendo un libro hasta que vengan Sam y Jimmy.
Louis suspira y me mira.
-Está bien. Coge un libro y luego te abrazaré para...
-¿Abrazarme?
-Sí. Me convertiré intangible como el aire y te pasaré a ti los poderes también.
Me muerdo el moflete interno con duda pero luego asiento. Me levanto de la cama y me detengo delante de mi estantería para coger mi libro favorito: "El jardín secreto". Luego me vuelvo a tumbar en la cama y siento como Louis me pasa el brazo por mis costillas y el otro por debajo de mi cuello para acabar entrelazando sus manos delante de mi pecho. Con curiosidad levanto la mano y voy a tocar la pared pero mis dedos empiezan a traspasarla como si fuera aire colándose entre los poros del yeso. Luego abro el libro y empiezo a leer. Aunque me detengo cuando llevo cerca de media hora leyendo. Noto la respiración pausada de Louis en mi nuca y noto sus latidos en mi espalda creando en mí una sensación de tranquilidad profunda.