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lunes, 28 de abril de 2014

49.

Cuando Louis y yo volvemos de un agotador entranamiento -para Sam ha sido un paseo- nos sentamos en la mesa para comer y luego volvemos a irnos a la cala para entrenar de nuevo.

Por la noche Sam y Jimmy se preparan para salir a cenar. Jimmy tiene un amigo que tiene un restaurante en el pueblo y quiere llevarla allí. Yo, tras cambiarme y ponerme el pijama, observo a Jimmy, vestido elegantemente con una americana azul y con unos vaqueros oscuros, paseando nervioso de un lugar a otro del salón mordiéndose las uñas mientras que Sam está en su habitación vistiéndose.
-No tienes por qué preocuparte- digo-. Louis estará conmigo en todo momento. No creo que se atrevan a...
-No van a venir. Alguien podría escuchar algo. La OMER no es estúpida.
-¿Y por qué estás tan nervioso?
-Por nada.

Mentira. ¡Mentira! ¡Pero si se va a quedar sin dedos a este paso!
-¿Qué te preocupa?- pregunto.

Miro a Jimmy con curiosidad dar vueltas por el salón mirando todo. Luego suspira y se asoma por el pasillo. Entonces se gira y saca de su cazadora una cajita de terciopelo rojo para ponerlo sobre la mesa. Luego se vuelve a girar para ver si mi hermana viene mientras que yo abro la caja para encontrarme con un anillo de oro blanco con un diamante incrustado.
-¡Oh, Dios mío!- susurro llevándome la mano a la boca.

Louis, que ha improvisado un pijama con una camiseta vieja con el símbolo de Superman y con unos pantalones de fútbol y que está en la cocina, se asoma y se queda perplejo. 
-¿Le vas a pedir matrimonio?- pregunto a Jimmy.
-Eso llevo intentando desde hace meses.
-¿Te ha rechazado?
-¡No! Solo que las cosas se han puesto muy difíciles. Se ha ido a Oxford y luego te pillé a ti en asuntos de rosados.

Oigo como Louis bufar desde el umbral de la puerta pero le digo que se marche. No pinta nada aquí. Pero, como siempre, no me hace ni puto caso.
-Vaya, el antirosado va a formar una familia- dice Louis mientras se sienta en una de las sillas-. ¿Vas a traer al mundo a niños que maten a otros?

Jimmy hace oídos sordos justo antes de volver a mirarme.
-¿Has hablado con Kate?- pregunto.
-¿Con Kate? ¿Para que me desvele el final de mi pedida de matrimonio? No. No quiero saber la respuesta. No sería justo para Samantha.
-Bueno... ¿Y sabes cómo lo vas a hacer? ¿Le vas a meter el anillo en una copa? ¿Se lo vas a pedir cuando haya un solo de violín? ¿Y qué la vas a decir?

Jimmy mira de nuevo al pasillo. Aún no hay señales de mi hermana. Luego se sienta en otra silla y se peina con nerviosismo.
-No tengo ni idea- suspira-. Llevo casi nueve años pensando saliendo con tu hermana y no sé que decirla.
-Seguro que es por los nervios. Aunque sigue siendo extraño que no sepas que decirla.
-¡Joder! A mí lo que me resulta extraño es que si llevais nueve años no os hayais casado antes.
-Callate, Louis- digo.

Jimmy suspira y me quita la cajita del anillo para juguetear con ella. Le tiemblan las manos y no puede coordinar sus movimientos muy bien ya que se le cae varias veces al suelo.
-Podrías decirla lo bien que lo has pasado junto a ella.
-¿No es muy típico?- pregunta Jimmy. 
-Es lo más bonito.
-Haz todo lo contrario- dice Louis-. Hablala del futuro.
-¿Del futuro?

Miro a Louis sorprendida mientras que se levanta de su silla, le quita a Jimmy la caja del anillo y clava su rodilla izquierda en el suelo de madera justo enfrente mío. Luego se aclara la garganta y me mira.
-Cariño, sé que hemos pasado unos años maravillosos juntos- empieza a decir-. Hemos tenido nuestras discusiones y nuestros momentos de felicidad pero yo quiero dar un paso más: quiero levantarme cada día y acostarme cada noche junto a ti, quiero poder observarte a cada momento, quiero ser el causante de esa preciosa sonrisa que tienes en la cara y quiero ser el causante de tus lágrimas de felicidad- vuelve a aclararse la garganta antes de continuar-. Quiero ser aquel con el que criar unos preciosos niños que corretearán a todas horas, quiero ser aquel que te espere junto al altar para convertirse en tu marido para siempre- Louis aparta la mirada y luego abre la cajita para mostrarme el anillo-. ¿Quieres casarte conmigo - Louis pone sus ojos en mí con su mirada azul entristeciada. Nunca me había fijado en sus ojos.  Parece que duda justo antes de decir el nombre de mi hermana, como si quisiera decir otro, como si estuviera deseando de decirselo a otra persona-, Samantha?

Miro a Louis y seguidamente a Jimmy quien sonríe. Seguro que le sirve de gran ayuda.
-¡Ya estoy lista, Jimmy!- grita Sam.

De pronto, todos nos levantamos y empezamos a movernos con rapidez. Jimmy le quita a Louis de sus manos la cajetilla para luego metersela en el bolsillo del pantalón y Louis y yo saltamos al sofá donde él me pasa el brazo por el hombro para que la mentira de que somos novios cuele mejor a Sam.
-¿Nos vamos ya?- pregunta mi hermana apareciendo por el salón.
-Sí, sí- dice Jimmy mientras se plancha con la mano la americana.

Samantha sonríe y luego nos mira a Louis y a mí con duda. La noche anterior se pasó todo el rato entrando en mi cuarto -me costó muchísimo convencerla para que nos dejara dormir en la misma habitación para que Louis pudiese vigilarme mejor- para ver si estábamos haciendo algo.
-Lucy, tienes mi número y el del restaurante en la nevera- dice ella tras suspirar-. Llamaré en un rato para saber cómo estáis. ¿Qué teneis pensado hacer?

Pongo los ojos en blanco por el tono que ha empleado mi hermana para hacer esa pregunta.
-Vamos a cenar una pizza y luego vamos a ver una película- digo.
-Tu hermana está empeñada en ver una película romántica- dice Louis-. Quiere comparar las relaciones de amor de las películas con la nuestra para ver que somos mejores que cualquier otro.
-Te he dicho que no me importa ver Spiderman si quieres tú verla.
-Veremos la película que tú quieras porque te quiero, amor.

Si fueran Sam y Jimmy quienes estuvieran teniendo esa conversación seguro que me iría al baño a vomitar por el exceso de cursiladas. Pero ahora estoy nerviosa. ¿Deberíamos ser más pastelosos para que Sam se crea que somos una pareja de verdad?
-Ved la película que queráis- dice Jimmy nervioso-. Vamos, Sam.

Sam nos mira y se gira después de que le gesticule a su novio un "suerte". Puede que sea mi futuro cuñado en menos de un par de horas.
-Adiós- digo antes de que cierren la puerta. Después quito el brazo de Louis de mis hombres-. ¡Qué calor das, macho!

Luego me levanto y voy a mi cuarto para meterme en la cama. No me apetece cenar nada. Solo quiero dormir. Los entrenamientos de hoy me han cansado, yo creo que más que a los chicos. 
-¿No vemos esa peli romántica que querías?- pregunta Louis entrando en el cuarto.
-No. Quiero meterme en la cama.
-¿No cenas tampoco?
-No- digo tapándome hasta el cuello con la funda nórdica.
-Tienes que cenar algo- contesta él con un tono de preocupación.
-No tengo hambre.

Oigo como Louis hace un sonido gutural de negación. Después noto como la cama se hunde. Me giro y le veo tumbándose.
-¡Eh, eh! ¿Qué haces?- pregunto.
-Meterme en la cama.
-Que finjamos que somos novios no significa...
-Por favor, llevo más de veinticuatro horas sin dormir. Solo necesito tumbarme un poco.

¿Veinticuatro horas? ¡Mierda! ¡Claro! Lleva despierto todo el día de ayer, toda la noche de ayer a hoy y todo este día. ¡Y encima ha tenido que sufrir tres entrenamientos! 
-Está bien- digo finalmente.

Me incorporo y me siento en la cama apoyando la espalda en el cabecero.
-Pero duermete- dice.
-No. Quiero que duermas un poco. Llevas cerca de treinta y seis horas sin dormir. 
-No puedo dormirme. Tengo que vigilar que la OMER...
-Me ha dicho Jimmy que no vendrán aquí. 
-Lo que diga Jimmy me da igual.
-A mí no. Duermete. Yo me quedaré despierta leyendo un libro hasta que vengan Sam y Jimmy.

Louis suspira y me mira.
-Está bien. Coge un libro y luego te abrazaré para...
-¿Abrazarme?
-Sí. Me convertiré intangible como el aire y te pasaré a ti los poderes también.

Me muerdo el moflete interno con duda pero luego asiento. Me levanto de la cama y me detengo delante de mi estantería para coger mi libro favorito: "El jardín secreto". Luego me vuelvo a tumbar en la cama y siento como Louis me pasa el brazo por mis costillas y el otro por debajo de mi cuello para acabar entrelazando sus manos delante de mi pecho. Con curiosidad levanto la mano y voy a tocar la pared pero mis dedos empiezan a traspasarla como si fuera aire colándose entre los poros del yeso. Luego abro el libro y empiezo a leer. Aunque me detengo cuando llevo cerca de media hora leyendo. Noto la respiración pausada de Louis en mi nuca y noto sus latidos en mi espalda creando en mí una sensación de tranquilidad profunda.

domingo, 27 de abril de 2014

48.

Los chicos caminan por un bosque repleto de árboles.
-Aquí estaremos seguros- dice Liam.
-Montaremos guardias- dice Niall-. Harry y yo podemos empezar.
-Sí- dice el de rizos-. Dormid vosotros. Cuando se ponga el sol os despertaremos.
-¿Creéis que saldremos de esta?- pregunta Zayn mientras se sienta en el suelo y apoyando su espalda en el tronco de un árbol.
-Puede- responde Louis-. No lo sé.
-¿Cuánto tiempo llevamos aquí?- pregunta Liam.
-Según mis cálculos once días- contesta Niall.
-¿Hago un fuego?- pregunta Harry.
-No. Puede que el humo dé pistas de dónde estamos- responde Louis.

Niall y Harry se miran para luego montar guardia mientras que los demás chicos duermen profundamente. 
-¿Qué tienes pensado hacer cuando salgas?- pregunta Harry a Niall.
-Supongo que la OMER me destinará a estudiar psicología... O me llevarán a un manicomio para ayudar a los pacientes. ¿Tú?
-No sé que trabajo será acorde con mi poder... Puede que me envíen a la Antártida para estudiar a los pingüinos... Por eso de poder soportar el frío. O al desierto...
-Joder- responde Niall.

De pronto se oyen unos riudos. Unas pisadas. 
-¿Has oído eso?- pregunta Harry.

Niall mira a su alrededor y luego despierta a los chicos dando gritos. Les han descubierto. Recogen todo lo posible y luego empiezan a correr mientras que Zayn va colocando piedras con su telekinesis por el camino para hacer que los rosados que les siguen se tropiecen. Pero es inútil ya que cuando llegan a un claro allí les esperan dos rosados con una sonrisa triunfal. Harry va a dar la vuelta para poder escapar de una muerte segura pero se encuentra con otros dos rosados justo enfrente de ellos y uno, que tiene escrito en la camiseta que la OMER les dio "fuerza", le da un golpe en la cabeza abriéndosela y muriendo en el acto. Zayn está justo en frente de uno con el mismo poder que él pero el moreno también acaba mal. Niall y Liam miran a uno que tiene el poder de la mitosis. De su cuerpo salen otros tres hombre idénticos a la persona real. Niall intenta meterse en la mente del rosado pero dos de las multiplicaciones le golpean mientras que Liam golpea al tercero. La multiplicación restante parece morir y cuando Liam sonríe triunfante acaba en el suelo tras un duro golpe en la nuca del verdadero rosado. Louis mira al último rosado que aún no se ha movido. Tiene el poder del mimetismo.
-Solo quedas tú- susurra el chico justo antes de transformarse en mí.

Louis se queda shockeado al verme y pone una ligera sonrisa en la cara pero antes de que pueda darse cuenta de que es un juego acaba en el suelo muerto, como los demás.

-¡Ah!- grito mientras me levanto de sopetón del sofá donde estoy tumbada.

Miro a mi alrededor y me tranquilizo. No estoy en ningún bosque sino en la bodega de la casa de la cala junto al fuego que Harry me ha preparado para que pueda dormir con calor hasta la hora de ir a mi casa con Samantha.
-¿Qué ocurre, Lucy?- pregunta Liam asustado justo delante de mí-. ¿Qué ha ocurrido? ¿Estás bien? ¿Dónde está?

Respiro con dificultad por la mala jugada que me ha hecho mi cabeza.
-¿Qué ha ocurrido?- pregunta de nuevo.

En la puerta puedo ver a los demás observando. Louis parece buscar algo por la sala y luego se acerca a mí.
-¿Estás bien?

Yo niego con la cabeza. Dios... Les he visto morir. ¡Les he visto estando en la OMER!
-Dejadnos solos- dice Louis mientras se sienta en el sofá junto a mí.
-Louis...- dice Zayn.

Louis no le hace ni caso y le hace un gesto con la mano para que se vayan.
-Ven aquí- dice mientras me hace un gesto para que me acerque a él.

Yo me niego en un principio. No sé si sigo en el sueño y no sé si Louis es real.
-Ven- repite él mientras me pasa el brazo por la espalda para hacer que me quede sentada sobre sus piernas-. ¿Qué ha pasado?
-Habíais muerto.
-¿Nosotros?- pregunta mientras que hace que mi cabeza se apoye en su pecho. Rompo a llorar. Está ahí. No es una ilusión. He despertado de mi pesadillas-. Hierba mala nunca muere, Bombón.

Jimmy, Louis y yo llegamos a mi casa cuando Sam lleva allí un rato. Yo casi no he hablado durante el trayecto, solo he estado agarrada al brazo de Louis. Desde que he despertado de mi pesadilla no me he podido separar de él y él- raro- no ha aprovechado para hacer ninguna broma. Solo me ha mirado, me ha relajado y me ha dado un vaso de agua para hacer que el hipo del berrinche desapareciese.
-¿Cielo?- pregunta Jimmy cuando abre la puerta de mi casa con sus llaves.
-¡Jimmy!- grita Sam mientras que sale de su dormitorio y salta sobre su novio para darle un gran beso en los labios de bienvenida. Nunca había visto darle ese tipo de afecto a Jimmy. Al menos no denlate mía-. ¡Te he echado de menos! ¡Muchísimo!
-No te vuelvas a ir tanto tiempo, por favor- le pide Jimmy.
-Lo intentare, amor.

Sam luego me mira y extiende sus brazos para que vaya corriendo a abrazarla y, otra vez, vuelvo a llorar. No sé si es por lo del sueño o porque veo de nuevo a mi hermana mayor. ¡O por todo lo que he vivido estas tres semanas sin ella!
-¿Me has echado de menos?- pregunta ella.

Yo solo asiento con la cabeza y la abrazo con fuerza. Samantha se ríe al ver mi cara y luego mira a la entrada.
-Hola- dice.

Me giro y veo a Louis bajo el umbral de la puerta sin saber muy bien qué hacer. ¿Entra? ¿Sale? Se queda quieto.
-Hola- responde finalmente con un nerviosismo que me sorprende.
-¿Quién eres? Nunca nos han presentado- dice Sam con una sonrisa.
-Soy...
-Es su novio, Sam- contesta Jimmy pasándose la mano por el pelo.

Sam abre la boca y me mira sorprendida.
-¿Tienes novio y no me lo cuentas?- pregunta enfadada.
-No creía que fuese necesario- contesto.
-¡Te he estado preguntando todos los días si tenías novedades! ¿Y no me cuentas esto?
-Yo...
-¿Cómo te llamas, chico?- pregunta Sam.
-Louis.

Sam abre aún más la boca.
-¿Él es Louis?- pregunta poniendo el grito en el cielo-. ¡Te he preguntado millones de veces por él y no me has dicho que era tu novio!
-Sam...
-¡Soy tu hermana mayor! ¡Tengo derecho a saber con quién sales!
-Sam, cielo, Louis y Lucy llevan saliendo desde hace unos meses. Se les ve bien juntos- miente Jimmy.
-Espera- dice Sam abriendo la boca-. ¿Tú lo sabías? ¿Tú sabías que Lucy estaba saliendo con alguien y no me lo cuentas?
-¡Pensaba que lo sabías! 
-¡No lo sabía, Jimmy! ¡No tenía ni puta idea!
-¡Ya veo!- dice él.

Miro a Louis con la boca abierta. ¡Cómo se ha puesto Sam! Louis me mira algo estancado desde la puerta, entonces le hago una seña para que entre en casa y cierre la puerta.
-¡Eh, eh, eh! ¿Qué haces?- pregunta Sam viendo lo que hace.

Louis la mira y se queda quieto en medio del salón. Ahí es cuando Sam se da cuenta de que lleva una bolsa de deporte colgando del hombro. Me mira cabreada tras discurrir en su mente.
-Oh, no.
-¡Sam!
-No, no, no. No se puede quedar aquí- dice mientras se da la vuelta y va a su habitación.

Miro a Jimmy pidiendo ayuda. 
-Samantha, cielo- dice mientras la empieza a seguir.
-No. No se puede quedar aquí- repite ella.

Me muerdo el labio mientras que miro a Louis que ha dejado caer la bolsa al suelo, junto a la puerta de la entrada. Se oye la conversación que mantienen Jimmy y Sam.
-Sam, tienes que entenderlo.
-No. No tengo por qué. ¿Por qué se tiene que quedar aquí?
-Es de Doncaster y estudia aquí. Y tiene problemas con sus caseros y Lucy le ha ofrecido dejarle dormir aquí los fines de semana. Entre semana se quedará en casa de un amigo.
-¿Y por qué no se queda allí todo el tiempo?
-Sam, por favor, no dejes mal a tu hermana.

Se oye a Sam suspirar mientras que yo me muerdo el labio con nerviosismo.
-Es que es muy pequeña.
-Va a cumplir ya los dieciocho, cielo. Creo que ya va siendo hora de que pueda traer chicos a casa.
-¡Si es que ya los traía sin mi consentimiento! ¡Ese chico estaba en casa una vez que hablé con Lucy!
-Sh- dice Jimmy-. ¿Recuerdas a una chica que siempre traía chicos a casa a la edad de diecisiete?
-¡No compares no nuestro con esto!
-¡Pero si es lo mismo!- vuelve a decir Jimmy- ¿Lo recuerdas?
-Claro que lo recuerdo, tonto.
-¿Por qué no permites que tu hermana tenga recuerdos así?
-¡Por eso mismo! ¡Porque no quiero que tenga recuerdos de ese tipo!

Oigo como Louis se ríe y luego se gira para meterse en la cocina.
-¿A dónde vas?- pregunto mientras le sigo.
-A beber agua.
-¿No te esperas a que Sam diga que puedes quedarte?
-Claro.

Louis me sonríe mientras se llena el vaso.
-Gracias por hacerme caso.
-De nada, Bombón.
-No me gustaría que Sam escuchase ese apodo.
-Ya he hecho mucho por ti hoy- dice antes de beberse el vaso-. Recuerda que he expantado a los muertos.

Le miro enfadada.
-¿Te piensas que ha sido agradable soñar que moríais?- pregunto.
-Ha sido algo... sorprendente.
-¿Sorprendente?
-Sí. No sabíamos que te preocupabas tanto por nosotros.
-Eres un idiota- digo antes de coger un vaso y llenarlo de agua.
-Vamos, Bombón.
-Te he dicho que no me gustaría nada que Sam escuchase eso de ti.
-¿Qué pasaría?

Bebo un poco de agua antes de pensar en qué decirle. ¿Le envío a la mierda? ¿Le doy una patada en sus partes? ¡Es un completo idiota! ¡Yo llorando porque había soñado que se morían y él sigue siendo tan...! ¡Ah!
-¿Qué pasa con que te llame Bombón?

Le miro áspiramente. "Es un completo idiota" pienso antes de echarle en toda la cara el agua que quedaba en el vaso que tengo entre las manos. Él cierra los ojos ante la impresión del agua fría en su piel.
-Lucy, al final voy a daros una oportunidad y... ¿Qué ha pasado aquí?- pregunta Sam tras entrar en la cocina y ver a Louis calado.
-Ha sido un accidente- digo poniendo mala cara-. Me ha ido a gastar una broma cuando estaba bebiendo agua y de la impresión le he tirado el agua.

Sam nos mira pero luego se encoge de hombros.
-Limpialo todo- dice-. En un rato cenaremos.

Miro con triunfo a Louis mientras que dejo el vaso sobre el fregadero y salgo de la cocina para encontrarme con Jimmy y chocar los cinco con él. Menos mal que lo ha conseguido.

47.

Llegamos a la casa de la cala donde Jimmy nos espera con una bolsa blanca que desprende un olor a carne.
-¿Y esa cara, Lucy?- pregunta el novio de mi hermana.

Sin decir nada abro la puerta para entrar en la casa. No me apetece hablar de mi metedura de pata en el plan del novio.
-¿Qué tal las chicas?- pregunta Jimmy-. ¿Se han creído que Liam...?
-Ha habido cambio de planes- le contesta Zayn.
-¿Qué?
-Al final es Louis- responde Liam.

Veo que a Jimmy se le cambia la cara. Se habrá dado cuenta que tendrá que vivir bajo el mismo techo que Louis, uno de los rosados que le odia a muerte y del que desconfía. Jimmy se acaba sentando en una silla y luego saca la comida.

Cuando Jimmy se va, saco los cuadernos de mi padre para empezar los entrenamientos -llevamos más de una semana sin entrenar porque los chicos decían que era algo que me cansaba-. 
-¿Vamos a entrenar?- pregunta Liam.
-Sí- contesto seca.

Los chicos se levantan de la mesa y se preparan para entrenar. Hacemos lo de siempre: Liam corre hasta el instituto para traer las botellas, Zayn llena sacos -cada vez más pesados- con arena, Harry hace arder madera y luego la congela, Louis traspasa las paredes y Niall les da indicaciones que saca de mi cabeza. Así durante una hora y media para que luego, todos, corran durante una hora sin descanso y hagan una serie de cien flexiones o otra de cien abdominales. 

A la hora de la cena -unos huevos fritos cocinados por Harry con ayuda de Louis que se pone duro para sujetar los huevos- ninguno habla. Todos estamos un poco consternados por mi cambios de planes aunque a Louis no le parece preocupar. Es más, parece que le alegra.
-Bombón- dice.

Yo le miro cansada del entrenamiento. 
-Había pensado fingir una cita- dice.
-¿Una cita?
-Sí. Ya sabes, velitas, comida elegante, un vestido de escándalo para ti...
-¿Con qué fin?
-Hacer que nuestra relación se consolide.
-¿Qué?
-Sí. ¿Sabes que las relaciones que no se basan en la confianza tienen un ochenta y dos por ciento de romper antes de los dos meses?
-¿Y esa estadística de dónde te la has sacado?

Louis pone una sonrisa en la boca y mira a sus amigos que están sorprendidos por la conversación que ha iniciado el rosado.
-Me la he inventado.
-¿Y quieres que nuestra relación se base en la confianza?

Louis se muerde el labio. 
-Cierto... ¿Eso significa que rompemos ya? 
-Para romper se necesita primero iniciar una relación.
-Bombón, yo sé que te mueres por mis huesos.

Niall suelta una carcajada junto a Harry. Liam solo le mira sorprendido y Zayn intenta aguantarse la risa.
-Lo siento, Louis. No creo que eso sea cierto. Date cuenta que elegí a Liam.
-Pero en el último momento te arrepentiste y fuiste corriendo a mis brazos.
-No fui corriendo a tus brazos. Solo intenté que la mentira fuese más creíble.
-¿Has intentado hacer creer a tus amigas que estás saliendo con un chico al cual odias? ¡Guau, Bombón! Eres superinteligente.

Miro a Louis y me levanto sin cenar de la mesa. No me apetece que Louis me haga bromas de ese tipo.
-¿A dónde vas, Bombón?
-A dormir.
-¿Quieres que suba y que te abrace? 
-No.
-¡Eso lo que hacen los novios!

Suspiro y salgo de la cocina sin decir ni mu para subir las escaleras, ir a la habitación de Zayn y meterme en la cama. Solo me apetece dormir.

Al día siguiente Harry me acompaña a la consulta del doctor Mason para que me mire los puntos y me limpie la herida.
-¿Qué tal estos días? ¿Te han tirado los puntos?- dice mientras frota sobre la herida un algodón empapado en agua oxigenada.
-No. Estoy bien.
-Pero la pica mucho la herida- dice Harry.
-Y te has rascado, ¿a que sí?
-No.
-Sí, no seas mentirosa, Lucy- contesta Harry.
-Se ve. Se te ha saltado un punto...
-¿Me tiene que coser otra vez?- pregunto.
-No. No hace falta. De hecho, pensaba quitarte ya el hilo pero mejor espero a mañana, para asegurarnos.
-¿Ya se me ha cerrado la herida?- pregunto sorprendida.
-Sí. El poder de las mellizas es muy fuerte.

Sonrío y doy una palmada de felicidad.
-¿Habeis pensado en lo de fingir que tienes novio?- pregunta Mason.
-Sí. Al principio iba a ser Liam... Pero luego cambié de idea. Mi novio será Louis.

Oigo que el doctor hace un ruido de desaprobación.
-Harry, ¿puedes salir un momento?- le pregunta Mason.

Harry asiente y va a la puerta para salir.
-Nada de sentimientos- dice el doctor.
-¿Piensas que me enamoraré de Louis?- pregunto antes de soltar una carcajada-. Eso es imposible. Louis y yo nos llevamos mal.
-¿De verdad?- pregunta el doctor antes de colocarme el pelo tras ver la cicatriz y mientras se levanta de la silla.
-Claro. 
-No estoy tan seguro, Lucy.
-Mason, sé controlar mis sentimientos.
-Eso pensaba yo. Pero te has hecho muy amiga de los chicos.
-Claro, el roce hace el cariño.
-El cariño con Louis.
-No. Él es la excepción que confirma la regla.
-Lucy, no quiero que te lleves una desilusión cuando los chicos no vuelvan de la OMER.
-¿Por qué no van a volver?- pregunto enfadada-. Les estoy entrenando. Les he visto evolucionar. ¡Harry ya controla sus poderes!
-Lucy, los cinco se enfrentaron al antirosado y no pudieron con él. Eran cinco contra uno y tú saliste perjudicada.
-Eso se podrá arreglar. ¿Cuando se hace la OMER? Seguro que faltará tiempo.
-No mucho. Conociendo los antecedentes se irán en junio.
-Y estamos en abril. Quedan dos meses.

El doctor me mira pero no dice nada. Solo señala la puerta cuando suena el timbre que marca el final del descanso.

En la cafetería no hago caso a las chicas y a sus preguntas sobre mi relación con Louis. Solo pienso en la OMER. Dos meses. Quedan dos meses. Y el doctor tiene razón. Queda mucho para que los chicos puedan estar totalmente entrenados. Tendré que hacer unos cambios en el entrenamiento para que sea más duro y más completo. Recuerdo la primera vez que les vi entrenar. Zayn y Louis estaban peleando. Quizá tenga que hacer eso. Tendré que organizar peleas entre ellos. Quizá así mejoren.
-Por ahí viene tu novio- dice Andy con un tono de desprecio.

A los segundos Louis está sentado a mi lado con una sonrisa.
-Hola, Bombón.
-¡Ay! ¡La llama Bombón!- dice Elizabeth emocionada.

Louis se ríe y luego me mira.
-Había pensado que esta tarde podría invitarte a un helado.
-¿En abril?- pregunto.
-¿Por qué no?
-Porque aún hace frío- digo.
-¡Lucy!- dice Holly.
-¿Qué? Es la verdad.
-Te está diciendo que te va a invitar a un helado- dice Elizabeth.
-Para que luego tenga anginas- dice Andy comiendo un trozo de pan.
-¡Andy!
-¿Qué? Lucy ahí tiene razón. Es muy poco práctico tomarse un helado con este tiempo.

Louis mira a mis amigas y luego me pasa un brazo por el hombro.
-Vamos, cielo, solo estoy intentando caerle bien a tus amigas- susurra a mi oído pero con un tono de voz lo suficientemente alto para que las chicas lo oigan.
-Tranquilo, Louis. Solo importa mis sentimientos hacia ti- susurro.
-¿Y esos sentimientos son buenos?
-¡Oh! ¡Mirad! ¡Son adorables!- dice Holly con una sonrisa en la cara.

Yo solo arrugo la nariz cuando veo a los chicos mirando a nuestra mesa.
-Louis, cielo, ¿por que no te vas a tu mesa?
-¿No puedo pasar tiempo contigo?- pregunta.
-¡Claro!- dice Elizabeth.
-Bombón, voy a empezar a pensar que tus amigas me quieren más que tú.
-No digas tonterías- dice Holly-. Lucy es muy tímida con sus novios.
-¿Sí? No lo parecía ayer cuando iba gritando nuestro amor por la calle.

Miro a Louis sorprendida.
-¿Qué?- pregunta Holly.
-Sí. Se puso a gritar "Louis, te amo, eres lo mejor de mi vida".

Entonces yo, al darme cuenta que Louis me va a ridicularizar de todas las formas posibles, me tapo la cara con la mano.

sábado, 26 de abril de 2014

46.

Las vacaciones se me han hecho cortísimas. A lo mejor tiene algo que ver que haya pasado tres días sin sentido y que los días posteriores haya esta estado durmiendo mucho -cuando estaba "ingresada" por petición del doctor Mason y cuando estaba en la cala por obligación de los chicos-.

Jimmy ha venido todos los días para comer con nosotros. Traía todo tipo de comida: un día pollo, otro pescado... Todos le recibíamos bien. Todos menos Louis. Louis no le hablaba pero sí le incomodaba. Le miraba fijamente desde que entraba por la puerta hasta que salía de nuevo.

Un día vinieron las mellizas también. Mason las había avisado de que estaba en la cala y Niall y Harry fueron a buscarlas para traerlas. Fue una conversación extraña. Ellas solo preguntaban cómo estaba y yo a ellas solo les expresaba mi agradecimiento. Si no llega a ser por su curación no estaría aún viva. Los chicos tampoco paraban de decir "gracias". Sobretodo Louis. Él no paraba de agradecerselo profundamente y eso me sorprende porque él era uno de los que nunca me dejaban estar con las chicas si las mellizas estaban cerca.

Todos los días voy a mi casa por la noche para que pueda hablar con Sam y para cargar mi móvil mientras tanto. Siempre hablamos cerca de media hora y luego nos despedimos tras contar juntas los días que faltan para volver a vernos tras estas tres malditas semanas que han cambiado todo. En una ocasión estuve a punto de contarle que Liam, mi "novio", iba a venir a dormir los fines de semana pero estaba de mal humor y no me quería arriesgar a que me dijese que no desde el primer momento.

Liam me pregunta muchas cosas para que, en caso de que Holly y las demás le pregunten cualquier cosa, pueda contestar perfectamente. Yo también intento averiguar algunas cosillas y datos. Liam participaba en las carreras que su ciudad, Wolverhampton, organizaba quedando siempre en primer lugar -no me esperaba menos de un rosado con supervelocidad-. Es el hermano menos, su cumpleaños es el 29 de agosto... Este plan era perfecto hasta que llegamos a la puerta del instituto donde empiezo a ver muchas lagunas. ¿Y si las chicas se dan cuenta? ¿Y si se enfadan? ¿Y si...?
-¿Entramos dados de la mano?- pregunta Liam sacándome de mis pensamientos.

Miro a Liam y luego a su gran mano comparada con la mía que está extendida esperando a que la mía se acople a ella pero hay algo que me lo impide.
-Aún no- digo.
-Vamos, Lucy- oigo decir a Zayn.
-No. Aún ni- insisto-. Quiero que lo sepan solo las chicas. No quiero ser el tema principal del instituto. Sería muy incómodo.
-¿Quieres un amor "secreto"?- pregunta Harry elevando la ceja.
-Sí.

Liam me mira y baja la mano tras ajustarse la mochila a su espalda.
-Está bien- dice-. Te comprendo.

Bajo la cabeza sintiéndome fatal. Seguro que los chicos han entendido que me dar vergüenza que me vean con ellos dados de la mano. Luego entro en el instituto con ellos detrás y, tras caminar durante unos minutos, llego a mi taquilla donde Andy parece cabreada.
-¡Y llego y me dice "Andrea, cariño, quiero que conozcas a dos personas"!- dice alterada- ¡Una mujer joven con un niño de cinco años! ¡Mi padre está con una madre soltera!
-Si sale con tu padre ya no es una madre soltera- dice Holly antes de que Andy la mire mal.
-Hola- digo mientras abro mi taquilla-. ¿Qué tal las vacaciones?
-¡Mal! ¡Fatal!- contesta Andy.
-¿Qué ha pasado?
-Su padre se tiene una novia que tiene un hijo pequeño- contesta Elizabeth por ella.
-¿La ha traído aquí?
-¿Aquí?- pregunta Andy-. ¡Já! Mi madre no quiere ni verle.
-Entonces has ido a Italia.
-Sí.

Me muerdo el labio con nerviosismo. Jimmy le dijo a mi hermana que había pasado parte de las vacaciones en casa de Andy y resulta que esta ha estado en Italia con su padre. Suspiro. Solo espero que no coincidan nunca. 
-¿Tú dónde has estado?- me pregunta Elizabeth-. No hemos sabido nada de ti. Te llamábamos a casa y nunca contestabas.

"Eli. Me intentaron matar, estuve inconsciente tres días y ahora vivo con los chicos al margen de la sociedad porque en su casa no tienen electricidad".
-He estado en Oxford con Sam y con Jimmy. Os habría enviado algún mensaje pero cuando me quedaba poca batería en el móvil me di cuenta de que me había dejado el cargador. Lo tuve apagado durante toda la semana.

Las chicas me miran pero no ponen mala cara. Deben de habérselo creído.
-¿Cómo acabó la fiesta de Andrew?- pregunto.
-¡Buah!- dice Eli- Deberías de haber visto a Holly tras beberse cuatro chupitos de tequila. ¡Creía que no llegaba viva a su casa!
-¡Oye!- se defiende ella.
-Yo cuando llegué a casa mi madre me estaba esperando para llevarme al aeropuerto.
-Asi que la fiesta empezó cuando fui- digo riéndome-. Os hicisteis fotos, ¿no? Quiero verlas todas.
-Por supuesto.

"¿Se lo has dicho ya?" pregunta Niall en mi mente haciéndome que me lleve la mano al corazón del susto que me he pegado.
"No."
"Tienes que decírselo."
"Niall, es muy complicado de decir."
"Lo sé pero..."

Cierro la taquilla con un brusco golpe para dar la conversación por terminada.

Durante las clases miro a los chicos. Zayn parece animarme a hablar con Holly que está sentada a mi lado, Harry gesticula algunas palabras que no logro comprender, Niall me agobia en mi mente, Liam parece hacer el tonto para relajarme y hacerme reír y Louis me mira son hacer o decir nada. Suspiro y miro a Holly que está copiando en su cuaderno de lo que la profesora está escribiendo en la pizarra. Suspiro. Tengo que decirlo ya. Cuanto más tarde se enteren más se van a enfadar. Pero ¿cómo les digo que estoy saliendo con uno de los tios que me han apartado de ellas? ¿Y si piensan que salir con uno de ellos me va a apartar más de ellas? Además, juego con ventaja al estar sentada al lado de Holly. Si fuera con Eli la cosa sería difícil de explicar y si fuera con Andy se cabrearía pero al ser Holly lo hace muchísimo más fácil. Ella es amable con ellos y se llegó a preocupar cuando nos hemos hecho los enfermos. 
-Holly- susurro.

Miro a la chica pero ella sigue con la vista en la pizarra.
-Holly- repito.
-¿Qué?
-Tengo que contarte algo.
-Luego me lo cuentas.
-Es que es importante.
-Entonces lo hablamos en la cafetería con las demás.
-Pero...
-Lucy, tengo que copiar las fórmulas.

Entonces cierro la boca. No quiero interferir en sus estudios.

Cuando llega la hora del almuerzo Andy sigue cabreada por lo de su padre y su novia nueva.
-¡Es que si todo sale bien seré hermana mayor!
-No creo que eso sea un gran problema.
-¡Claro que sí, Eli! ¡Ese niño no me tendrá como ejemplo a seguir!
-Pues casi mejor...- susurra Holly haciendo que Elizabeth y yo nos riamos por la mala cara que pone Andy.

Miro a los chicos que me observan y me hacen señas para que lo diga. No se como decirlo. Siempre que he salido con chicos ellas lo sospechaban. ¡O llevabamos viéndonos un tiempo y yo les iba contando las novedades! Pero esta vez no. No sospechan y no les he ido contando novedades. Esta vez se van a enterar de sopetón.
"Se lo voy a decir ya" le digo a Niall.
"Vale. Estamos listos en caso de que vengan aquí." me dice el rubio cuando cruzamos miradas durante un segundo y se lo dice a los demás.

Suspiro. ¡Allá voy!
-Tengo que contaros una cosa- digo interrumpiendo a Andy.
-¡Cierto!- dice Holly- Siento que antes no te haya escuchado... Pero me pongo nerviosa cuando copio apuntes.
-No te preocupes- susurro.
-Bueno, dispara- dice Andy.

Miro a la bandeja- hoy toca comer un poco de filete de pollo empanado- intentando esquivar las miradas llenas de curiosidad de mis amigas.
-Tengo novio.
-¡Os lo dije!- chilla Elizabeth- ¡Os lo dije! ¡Os dije que Lucy se iba de la fiesta porque había quedado con un tio y no porque Samantha la fuera a llamar! ¡Os lo dije!
-¡Sí! ¡Lo recuerdo!- grita Holly- ¡Recuerdo que lo dijiste! ¡Y tiene mérito porque bebí mucho!
-¡A que es Louis! ¿Es Louis?- pregunta Elizabeth.
-¡Claro que es Louis, idiota!- dice Holly- ¡Es que está claro! ¡Solo tienes que ver como la mira él!
-¡Y el sueño! ¡En el sueño te diste cuenta que te gustaba!

Yo las miro helada, patidifusa, sorprendida, congelada. ¿Qué? ¿Hola? ¿Cómo? ¡No sabía que mis amigas iban para directoras de cine porque...! ¡Dios! ¡Que peliculón tienen montado!
-¡Por eso pasas tanto tiempo con ellos!- dice Elizabeth- ¡Para estar con Louis!
-¡Qué fuerte!- grita Holly mientras da palmadas felizmente.

"Niall..."
-¿Cómo surgió?- pregunta Holly.

"Niall..."
-¿Y primer beso cómo fue?- cuestiona Holly.

"Niall..."
-Porque es Louis, ¿no?- pregunta Elizabeth.

"¡Niall, joder!"
"¿Qué ocurre?"
"¡Cambio de planes!"
-¿Es Louis?- vuelve a preguntar Holly.
-Sí...

"¿Cómo que cambio de planes?"
"¡Mi novio es Louis! ¡Repito! ¡Mi novio es Louis!" grito en mi mente.
-¡Oh, Dios mío! ¡Qué fuerte!- chilla Holly mientras que se levanta de la mesa junto a Elizabeth para ir a la mesa de los chicos.

Suelto un largo suspiro. ¿Pero qué cojones he hecho? Teníamos un plan. ¡Teniamos un puto plan! Liam era mi novio. ¡Liam era mi novio! ¡No Louis! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Ahora me va a tocar convivir con él todos los fines de semana! ¡Y Sam...! ¡Mierda! ¡Sam sabe que conozco a un tal Louis! ¡Y que ha estado en casa! ¡A saber que se piensa! 
-¿En serio estás saliendo con Louis?

Levanto la cabeza y miro a Andy que mastica un trozo de pollo y remueve su tenedor por el plato.
-Sí- susurro con un hilo de voz.
-Me cago en la hostia- dice mientras se levanta de la mesa.

Sigo con la mirada a mi amiga y cuando veo que se dirige a la mesa de los chicos- donde Holly y Elizabeth han empezado a atosigar a Louis sentándose cada una a cada uno de sus lados- me levanto con rapidez y la sigo. Los chicos me miran sorprendidos. Sobre todo Liam. Él lo tenía todo controlado. Louis, sin embargo, parece llevar bien la situación fingiendo sonrisas a Holly y a Eli.
-¡Tú, Louis- dice Andy pronunciando su nombre con un tono un poco desagradable. Louis la mira y quita la sonrisa de la cara. Sí, parece que Andy le intimida-. No me gustas, yo a ti tampoco pero como le hagas daño te va a faltar país para correr. ¿Me entiendes?

Louis la mira sorprendido por el tono que usa.
-¿Me entiendes?- repite Andy.
-Sí. Lo entiendo. No hace falta que me lo repitas como si fuera tonto.

Andy mira a Louis mal pero luego, sorprendiendo a todos, se sienta entre Zayn y Niall para enterarse de las preguntas de las chicas y de las respuestas de Louis.

45.

Tras tres días "ingresada" en la enfermería del instituto y tras hablar con Jimmy los chicos me llevan a la casa de la cala junto a mi maleta. Viviré allí salvo cuando Sam esté en el pueblo donde fingiré tener un novio que dormirá en casa para que me pueda proteger. Mientras, los chicos han accedido a que Jimmy venga a comer todos los días a la casa para que pueda verme y así podrá contar a Sam cómo estoy.

Zayn deja caer la maleta en la entrada y luego me mira.
-Bienvenida a tu nuevo hogar- dice Harry con una sonrisa.

El plan no es que me guste mucho pero es mejor que estar en mi casa donde solo uno de ellos me pueden vigilar. Aquí, si ocurre algo, habrá cinco rosados que me puedan proteger y vigilar.

Lo primero que hago es buscar un enchufe para poner a cargar el móvil pero no carga.
-No hay electricidad- dice Niall.
-¿No?- pregunto- ¿No teneis agua caliente?
-No.

Suspiro y dejo mi móvil sobre la mesa de la cocina. Luego me siento y me rasco la cicatriz de la cabeza. Al formarse una costra me pica mucho pero eso, a los chicos, les molesta.
-Te ha dicho el doctor que no te rasques- dice Niall mientras aparta mi mano de mi cabeza.
-Es que pica.
-Te podríamos dar la pomada que nos ha dado para que te alivie- dice Liam.

Me encojo de hombros y Zayn vuelve a por mi maleta para sacar de uno de los bolsillos el bote de crema. Me lo tiende y lo abro. Es una crema de color verde claro. El doctor dice que es una crema con algunos extractos de plantas medicinales como el aloe vera. ¿La verdad? Me importa un comino lo que tenga. Solo quiero echarme la crema para aprovechar y rascarme la herida. Pero Harry me da un golpe en la mano cuando voy a coger la crema y mete él los dedos en el bote. Desde que ha empezado a controlar sus poderes está todo el día tocando cosas y a los chicos para demostrar que lo está haciendo bien. ¡Pero ahora no es el momento! ¡Quiero rascarme la herida!
-Tengo hambre- dice Niall cuando Harry ha parado de untarme la crema.
-Creo que hay un par de pizzas en el congelador- dice Zayn mientras lo abre. Saca dos y las tira sobre la mesa-. Ale, Harry, a cocinar.

Veo como Zayn saca las pizzas de sus envoltorios y como las mantiene en el aire para que Harry, poniendo una mano encima y otra debajo de ellas las hornee.

Luego se oyen unos pasos en el porche. Louis aparece por primera vez después de irse de la enfermería para matar al antirosado. Por culpa de él hemos tenido que salir del instituto por una de las ventanas de los vestuarios del pabellón y no traspasando la pared como dijo Mason cuando desperté.
-¿Le has encontrado?- pregunta Liam con rentintín.

Louis le mira mal y luego se sienta en una de las sillas de la vieja cocina. Luego apoya la cabeza en sus brazos cruzados que están sobre la madera.
-No he dormido en todo este tiempo.
-Pues vete a dormir- susurro. No lo digo con mala intención, ¡de verdad! Pero verle con esa cara de cansancio me deprime.
-Quizá debería... Pero tampoco he comido casi nada.
-Las pizzas están en dos minutos- dice Harry mientras que mueve levemente la mano para terminar de calentarlas.

Mientras que Harry coge unas tijeras para que Liam parta las pizzas, Niall me va explicando poco a poco el plan.
-Dormirás en la cama de quien le toque vigilar hasta las dos de la madrugada. Luego ese despertará al siguiente y se quedará en la cama libre.
-Me siento mal. Esa persona debería de dormir en su cama. El que vigile me podría despertar y yo iría a la otra cama.
-¿Quieres que te despertemos?- cuestiona Liam.
-No me gusta nada que vosotros esteis despiertos para protegerme y yo esté durmiendo. Me despertais al cambio de gardia. Será como mi castigo por haberme metido en todo este lio.

Los chicos me miran algo dudosos mientras que Liam reparte los distintos trozos de pizza que ha partido.
-¿Has pensado ya quien quieres que sea tu novio?- pregunta Harry.

Louis empieza a toser y se levanta para coger un vaso de agua y poder beberselo.
- Aún no. De todas formas creo que tenemos tiempo hasta que terminen las vacaciones.
-Sí pero estamos a jueves.
-Se me han hecho muy cortas.
-Date cuenta que has estado durmiendo durante tres días- dice Zayn.
-Lo sé.
-¿Qué es eso de lo del novio?- pregunta Louis.
-No podemos dejar en un momento sola a Lucy- dice Zayn- y cuando esté Sam uno va a fingir que es su novio y podrá vigilar de cerca.

Louis se muerde el carrillo y luego se aprieta con los dedos el puente de la nariz para apartar el cansancio y el dolor de cabeza que debe de sentir.
-A lo mejor debería decírselo a las chicas también. Se enfadarían muchísimo si se enteran por otras personas. No quiero más problemas con ellas- digo.
-Creo que Holly y Elizabeth no le daran mucha importancia- dice Harry.
-¡Oh! No los conocéis. Irán a hablar con el chico y con los demás para saber cómo es él.
-¿Nos van a acosar?- pregunta Zayn riéndose.
-Seguramente.
- A mí quien me preocupa es Andy- dice Niall-. Cosotros porque no os podéis meter en su cabeza pero...

Le miro detenidamente. Recuerdo que una de las primeras cosas que le dije fue que no se metiese la mente de mis amigas o le faltaría bosque para correr.
-Lo siento- dice.

No contesto pero me encojo de hombros tras suspirar.
-Puede que te tengas que trabajar a Andy- dice Harry tragar lo que tiene la boca-. ¿Sabes si le caemos bien alguno?

Suelto una carcajada por la estúpida pregunta que ha hecho el de rizos.
-Pues tu novio tendrá que trabajarse a Andy- dice Liam.
-¿Tus amigas saben tus gustos sobre los chicos?- pregunta Zayn.
-Sí. Siempre me gustaron los chicos rubios- digo antes de que miren a Niall- pero no soportaría a Niall todo el fin de semana en mi mente.
-Entonces yo descartado- susurra el irlandés.
-Y Harry también- añado-. Sé que estás controlando los poderes, ¡y me alegro mucho! pero...
-Entiendo- me contesta el de rizos. Debe de haber entendidi mi miedo de salir ardiendo o quedarme congelada.
-Faltamos Louis, Liam y yo- dice Zayn.

Miro a los tres candidatos atentamente. Zayn está apoyado en la encimera comiéndose su trozo de pizza tranquilamente. Liam mira a Niall con el que debe de estar teniendo una conversación a partir de pensamientos porque parecen que se rían. Por último miro a Louis y nuestros ojos se encuentran. Tiene la mandíbula tensa y y me observa detenidamente mientras que suspira. Parece ser el único intrigado por mi decisión y seguro que ahora desea tener el poder de la telepatía como Niall para saber qué estoy pensando. No aparta la mirada de mí ni siquiera cuando empiezo a observar a los demás. Su mirada me produce un escalofrío que recorre toda mi columna vertebral.
-Creo que Liam debería de ser mi novio.
-¿Yo?- pregunta Liam sorprendido.
-Sí. Es por seguridad- susurro-. En caso de que un antirosado venga a mí tú puedes atacar con rapidez o avisar a los demás en menos de un minuto. Además, podrás convivir con Jimmy durante los fines de semana. No le odias tanto.
-¿Con Jimmy?- pregunta Louis.
-Sí. Siempre duerme en casa cuando Sam está en el pueblo.
-¿Vamos a dejar que Lucy duerma cerca de...?
-Louis, para- dice Harry poniendo mala cara.

Louis mira a sus amigos sorprendido.
-¿No lo entendéis? ¡Un agente de la OMER ha intentado asesinar a Lucy y la vamos a meter en su casa con otro!
-Louis, ya hemos hablado mucho de eso- dice Zayn-. Ni Jimmy ni Kate son antirosados.
-¿Y eso cómo lo sabes tú?
-¡Joder, Louis! ¡Porque nos avisaron de que Lucy se había escapado!
-¡A lo mejor Lucy se vuelve a escapar!- grita Louis mientras se levanta de su silla para salir de la cocina cabreado-. ¡Yo de Liam no me fío!

miércoles, 23 de abril de 2014

44.

"¿Lucy?"

"La habéis matado vosotros. Es vuestra culpa que os descubriera. La próxima vez tendréis más cuidado cuando uséis vuestros poderes para que no os descubran."

"¡No respira!"

"¡Llamad al doctor Mason!"

"Creo que está muerta."

"¡Louis! ¡Louis! ¡Relajate!"

"¡Está muerta, joder!"

"¡Llamad a las mellizas!"

"¿A dónde la llevamos?"

"¿Cómo la llevamos?"

"Se ha abierto la cabeza."

"¿Qué hacemos?"

"¿Ha despertado ya?"

"No."

"¿Saldrá de esta?"

"Le he dicho a Samantha que está en casa de Andy. No la llamará. Solo la enviará mensajes."

"Yo sabía que iría a la fiesta. La dejé una nota de que saliera de allí a las doce y media de la noche. Luego preví que un antirosado la mataría. Entonces avisé a Jimmy."

"Cuando hablé con ella aún estaba sola."

Oigo ruidos. Una silla arrastrándose. Alguien suspirando. Una conversación. No la distingo muy bien. Estoy muy cansada y no tengo casi fuerzas. No puedo abrir los ojos. Noto algo tirante en mi cabeza que me duele. No es un dolor muy fuerte pero se nota. Me vuelvo a dormir.

Abro los ojos. Veo un techo blanco. Giro la cabeza y veo la habitación en la que estoy. Es totalmente blanca y tiene una cortina de plástico de color blanco. ¿Estoy en un hospital? Miro la cama en la que estoy tumbada. Es muy estrecha, demasiado para estar en un hospital. Estoy arropada con una manta de lana de color azul bebé. Me incorporo con cuidado pero me llevo la mano a la cabeza por el dolor. Hay una especie de costra. La acaricio y me miro la mano. Sangre seca. Miro a mi alrededor. A mi izquierda tengo un aparato que mide mis pulsaciones. Tengo también una vía pinchada en mi brazo. A la derecha veo una pequeña silla de color blanco en la que hay un vaso y una botella de agua de plástico. Noto mi garganta seca y me estiro para alcanzar la botella pero no la llego a coger. Suspiro y miro a través de la cortina una sombra que se mueve. Parece un hombre sentado frente a una silla. Oigo como mueve papeles y como pulsa el botón de un bolígrafo para sacar la punta y empezar a escribir.
-¿Hola?- digo.

Los sonidos cesan y oigo una silla arrastrándose y unos pasos. El doctor Mason corre la cortina y me mira.
-Por fin has despertado- susurra acercándose a mí. Coge la botella de agua y llena un vaso de agua-. ¿Tienes sed?

Asiento con la cabeza mientras cojo el vaso y bebo el contenido.
-Has despertado después de tres días- me dice mientras se sienta en la cama y saca de su bata una linterna y un boligrafo-. Mira al boli. ¿Te acuerdas de algo?- pregunta mientras me pone la luz de la linterna en el ojo y yo sigo el boli de su mano que está en movimiento.
-Estaba en una fiesta. Luego un antirosado se hizo pasar por mi padre y me llevó al bosque. Lo último que recuerdo es que el agente me empujo.
-En la caida te rompiste el cráneo- dice el doctor mientras se vuelve a meter el boli y la linterna en el bolsillo-. Has tenido mucha suerte.
-¿Qué tengo en la cabeza?- pregunto mientras me llevo la mano a la herida.
-Catorce puntos de sutura. Te diste una buena hostia- dice mientras me pone las manos en las sienes para que baje la cabeza-. Necesito limpiarte la herida con profundidad. Estos días no lo he podido hacer muy bien. Tienes mucho pelo, Lucy.
-Lo sé.

Oigo como destapa una botella de agua oxigenada e impregna un algodón con ella para luego llevarlo a la herida.
-Hablastes con las mellizas.
-Sí, ¿cómo lo sabe?
-Han estado aquí un par de veces. Gracias a su curación sigues viva.

Sonrío y espero a que el doctor termine de limpiarme la herida. Cuando lo hace se quita las gafas y se las mete en el bolsillo.
-¿A los chicos les ocurrió algo?- pregunto.
-Un par de heridas. Bueno, Niall tiene una pequeña molestia en el brazo izquiero pero no creo que sea nada importante. Están todos bien.

Sonrío hasta que suena mi móvil. Está en el suelo con el cargador enchufado.
-¿Me puedo levantar?
-Es mejor que te quedes tumbada. No tienes que hacer grandes esfuerzos.
-En ese caso, ¿me podría alcanzar el móvil?

El doctor Mason asiente mientras que se levanta y se agacha para darmele después. Es un mensaje de Sam.
-¡Dios! ¡Mi hermana debe de estar estar preocupadísima!- digo cuando me doy cuenta de que me ha dicho que he estado tres días dormida.

Abro la carpeta de los mensajes para leer el mensaje. "Me alegro de que te lo estés pasando bien con Andy". ¿Qué?
-Jimmy ha hablado con tu hermana. Le ha dicho que ibas a pasar las vacaciones en casa de una amiga tuya- me dice el doctor-. Han estado mandándola mensajes como si fueras tú.
-Pensaba que iba a estar histérica... Mi hermana mayor es muy protectora.

Vuelvo a mirar la habitación.
-¿Dónde estoy?
-En la enfermería del instituto.
-¿Nos hemos colado?
-No podíamos llevarte a un hospital. La OMER se daría cuenta de que sigues viva y volvería a enviar a alguien para matarte. Y allí llamarían a tu hermana.

Suspiro.
-¿Cómo habéis entrado?
-El poder de Louis es traspasable. Si te toca mientras está ejerciendo su poder el poder llega hasta ti.
-¿Cómo cuando me salvó de aquel atropello hace unos meses?
-Como aquella vez. Nos ha ido metiendo uno a uno.

Me miro las manos y me las agarro con fuerza.
-¿Podría ver a los chicos?- pregunto.
-Claro. Pero estarán diez minutos. Luego tendrás que descansar.

Le veo alejarse y abrir la puerta. Sin que diga nada los chicos entran corriendo y me miran.
-Menos mal que has despertado- dice Zayn.
-Pensábamos que habías muerto- dice Harry.
-¿Estás bien?- pregunta Louis.
-Estábamos muy preocupados- dice Liam.
-¿Cómo se te ocurre escaparte?- cuestiona Niall.

No paran de hacer preguntas y me estan empezando a agobiar. El doctor Mason nos mira desde una esquina sin decir nada.
-¿Te duele la cabeza?
-Perdiste mucha sangre.
-De verdad, pensábamos que habías muerto.
-Menos mal que vinieron las mellizas.
-¡No vuelvas a escaparte!
-¿Estás bien, Lucy?- repite Louis. Parece angustiado.

Les miro uno a uno. Tienen malas caras y ojeras. Algunos incluso han empezado a tener barba. No han debido de pasar por casa para afeitarse.
-Sí, estoy bien- digo.
-¿De verdad?- vuelve a preguntar Louis- ¿Te duele algo?
-Bueno, la cabeza... Los puntos me tiran pero seguro que dentro de poco...
-Como le pille...- vuelve a decir Louis mientras se gira y camina para salir de la enfermería-. Voy a matar a ese hijo de puta.

Tras decir eso se va dando un portazo que hace retumbar todo el cuarto. Todos se miran resignados, como si supieran que iba a tener esa reacción cuando en realidad esa que salía por la puerta buscando venganza debería de ser yo. Pero no puedo, tengo que descansar.
-Lucy, por favor, no te vuelvas a escapar- dice Niall.
-¿Me drogaste o algo?- pregunta Liam con curiosidad.
-No... Pero sabía cómo hacerte dormir.

Liam suspira y se pasa la mano por el pelo.
-Prometenos que no te vas a volver a escapar- me dice Harry acariciando mi brazo. Al principio intento quitarlo pero me doy cuenta de que no me está ni quemando ni conjelando. Ha debido de estar practicando estos días y sonrío.
-Lo prometo- susurro mientras le cojo la mano sin miedo.

El silencio inunda la sala y miro al doctor Mason junto a los demás.
-¿Qué deberíamos hacer?- pregunta Zayn preocupado.

El doctor Mason nos mira sorprendido. ¡Como si él supiera que deberíamos hacer! Es solo un médico.
-Supongo que la deberéis proteger aún más- dice-. Cuando la OMER se entere de que no está muerta lo volverá a intentar... Ahora si que teneis que tener muchísimo cuidado.

43.

El hombre me coge del brazo y me lleva hasta el bosque donde me sienta en una roca. Parece nervioso, alterado y tiene dudas. Se frota el pelo de la misma forma que hace siete años, como cuando mi madre y él discutían por cualquier cosa. Mira el bosque como si lo conociera de siempre y seguro que lo conoce porque estamos en uno de los tramos del camino para ir a la cala, donde entrenaba a otros rosados antes de su supuesta muerte.
-¿Qué haces entrenando a rosados, Lucy?- me grita frustrado- ¿No sabes que es peligroso? ¿No te lo han dicho?

Le miro aún en shok. Mi padre está justo en frente de mí.
-¡No debías conocer nada sobre los rosados! ¡Tuve mucho cuidado! ¡Me esforzaba mucho para mantener el secreto! ¡Y lo sabes! ¡Encima estás entrenando a unos rosados!

Noto mis lágrimas caer por mi cara. Mi padre, mi padre está vivo.
-¿Por qué no te alejaste de ellos? ¡Dime por qué!
-Estás vivo- digo. Son las primeras palabras que salen de mi boca desde que me he percatado de él-. Estás vivo, papá.
-¡Si! ¡Estoy vivo! Pero eso no importa ahora... ¡Estás en busca y captura!
-¡Me da igual! ¡Estás vivo, joder!
-No digas palabrotas, Lucy. Ni tu madre ni yo te educamos para...
-¡Dejasteis de educarme hace siete años! ¡Siete años! ¡Sam y yo lo pasamos mal! ¡Estabais muerto!- le grito-. ¿Dónde está mamá?- chillo como puedo. El aire casi no llega a mis pulmones. Casi se me ha olvidado respirar por su presencia. No me contesta- ¿Dónde está mamá?

Mi padre me mira enfadado y suspira exageradamente. Se frota la cara y mira a su alrededor.
-¿Qué estás mirando?- grito.
-Estoy mirando a ver si hay algún antirosado.
-¿Antirosado?- pregunto sorprendida. Luego ironizo-. Pensé que te habían matado ellos.
-Ellos también lo pensaban pero no lo hicieron.
-¡Vaya! A lo mejor la OMER no es tan poderosa como pensaba...
-¡No seas tonta, Lucy!
-Querían mataros... ¿Por qué no lo consiguieron?

Veo a mi padre nervioso hasta que se sienta junto a mí en la roca. Me alejo de él. Me ha engañado a mí, a Sam y al resto del pueblo. ¡Hasta hubo un día de luto en todo el pueblo! Pero todo era mentira...
-Me pude teletransportar antes de caer por el barranco.
-Y dejaste a mamá sola, ¿no?- susurro. Que decepción, pensaba que mi padre era un héroe y... y dejo a mi madre morir.
-No tenía más opciones.
-¡Claro! ¡No había más opciones que dejar a tu mujer morir en un accidente!

Mi padre me mira enfadado.
-Ranita, mirame- dice.
-No me llames así.
-Lucy, mirame, por favor.

No le hago ni puto caso. Es más, escondo mi cabeza entre las piernas, como cuando pensé que mi padre era un antirosado que me iba a matar hace un rato.
-Tenía que asegurarme de que la OMER no os hiciera nada. Tenía que asegurarme de que la OMER se pensase que no estaba en el pueblo. No quería que os hicieran nada ni a ti ni a Samantha.
-Eso no te justifica.
-Si. Si lo hace. Tu madre y yo hicimos un pacto cuando nació Samantha. Si alguna vez me pillaban entrenando a algún rosado y nos querían matar a tu madre y a mí tendríamos que hacer todo lo que estuviese en nuestras manos para evitar que a vosotras os hicieran daño.

Niego con la cabeza mientras que mis ojos se inundan.
-Solo queríamos protegeros- susurra-. Tienes que entenderlo... Erais lo mejor que le había pasado a vuestra madre en su vida. Y yo la amaba. Quería hacerla feliz... Aunque eso significase su muerte.

Doy una gran bocanada de aire antes de gemir. Mi corazón sigue yendo a trescientos por hora. Saco un cigarro de mi bolso y lo enciendo con ansias. Me podría fumar todo el paquete en menos de una hora.
-No me gustó nunca que fumases.
-No estabas aquí para impedirlo- susurro mientras expulso el humo.

Mi padre pone un gesto de desafirmación en la cara pero creo que ha entendido que ha perdido toda la autoridad sobre mí. Ha estado muerto durante siete años.
-Os he visto madurar a tu hermana y a ti a lo largo de estos años- dice-. Ha sido lo único que me faltaba para enorgullecerme de vosotras. A Samantha la he visto cuidarte como si se tratase de una madre. Lo hace muy bien. Y a ti te he visto hacerte mayor. Te las has apañado muy bien sin nuestra ayuda. Eres muy independiente.
-Sam ha conseguido una beca en Oxford- digo tras dar otra calada.
-Lo sé. La vigilo mucho.
-¿La observas?
-A las dos.
-No nos hemos dado cuenta.
-He sido muy cuidadoso. Aunque hay veces que he tenido que huir.
-¿Por?
-La OMER me persigue desde que supo que había sobrevivido.

Doy otra calada antes de dar un brinco por el hipo que me ha venido con el berrinche.
-Pasaba aquí dos semanas y luego desaparecía durante dos meses. La OMER no me ha podido encontrar nunca.
-Debe de ser duro llevar una vida así.
-Lo es... Pero quiero vuestra protección.
-Eso ya lo has dicho.

Doy otra calada y tiro el cigarro para pisarlo y apagarlo. Miro la venda de mi mano y me la quito con cuidado para descubrir mi mano sin ninguna ampolla o herida. Charlotte ha hecho un gran trabajo con ella.
-Me enfadé muchísimo cuando me enteré que estabas entrenando a unos rosados- me dice-. No podía creer que hubieras sido tan tonta de seguir mi camino.
-Prometiste a las familias de esos chicos que les entrenarías. Y pensé que como tú no estabas debería hacerlo yo.
-Siempre fuiste muy justa, Ranita.

Por primera vez sonrío ante ese apodo. Mi padre está vivo. Antes estaba enfadada pero ahora mi cuerpo está lleno de felicidad. ¡Incluso mi estómago está revuelto de la emoción! Sorbo por la nariz y me froto los brazos. Me muerdo los labios para evitar llorar pero me es imposible. Pensaba que las lágrimas tenían un límite pero parece ser que no.

De pronto, mi padre se pone de pie asustado y nervioso.
-¿Qué ocurre?- pregunto.

Le veo tragar saliva mientras que mira a nuestro alrededor hasta que fija la mirada en un pequeño sendero de donde proceden unos ruidos. Pisadas. A los pocos segundos veo aparecer a Niall. Nos mira nervioso.
-Hola, Niall.

El rubio me mira a mí y luego mira a mi padre con duda.
-Niall, es mi padre- digo con una sonrisa que expresa todo el dolor que he sentido durante estos siete años-. No está muerto.

Mi padre y Niall se miran fijamente hasta que se oye un grito.
-¡Lucy!- oigo gritar a Louis.

Niall se gira para ver de donde viene la voz.
-¡Lucy!- le oigo gritar de nuevo. Parece angustiado.

De pronto le vemos venir corriendo hasta donde estamos. Louis mira a mi padre con odio.
-Alejate de ella- suelta entre dientes.
-Louis, es mi padre...
-No, no lo es.
-Louis, no seas idiota- contesto.

Louis va a dar un paso hacia delante pero una voz que viene justo de donde está mi padre le detiene.
-Da un paso más y la mato ahora mismo.

Es una voz distinta. Nunca la había escuchado. Es más aguda que la de mi padre y, cuando el hombre me mira, no veo a mi padre sino a un hombre un poco más bajo y más delgado, con el pelo negro y con una sonrisa burlona que me dice "¿de verdad pensabas que tu padre seguía vivo? ¡Qué inocente eres!". Louis mira al intruso, al hombre que se ha hecho pasar por mi padre con odio y retrocede para evitar que cumpla su amenaza.
-¿Qué quieres?- pregunta Niall al hombre.
-Matarla. Sabe nuestro secreto y, además, os entrena.
-Ella no tiene la cumpla- dice Louis-. No sabía el peligro que esto conllevaba.
-Da igual. Va a morir.

"Apartate" dice Niall en mi cabeza.
"¿Qué?"
"Apartate".

Miro al rubio y luego al hombre que me observa atentamente con esa sonrisa. Justo detrás de su cabeza observo una rama que flota para acabar en el cuello del antirosado que se cae el suelo.
-¡Corre, Lucy!- oigo gritar a Zayn mientras que se tira sobre el hombre.

Empiezo a correr pero el hombre está de nuevo enfrente mía. Se ha debido de quitar de encima a Zayn con facilidad.
-Hola, de nuevo- dice mostrando esa asquerosa risa que me dice "Te queda poco tiempo".

De nuevo acaba en el suelo gracias a Liam que le da puñetazos en toda la cara con la velocidad de sus brazos. No le veo moverlos pero si veo como el agente de la OMER le aparta también con facilidad y haciendole chocar contra uno de los árboles del bosque antes de que pueda empezar a correr de nuevo a la dirección contraria.
-¡Lucy, corre!- me grita Louis histérico.

Corro hasta la misma roca en la que me he sentado pero no veo salida. Me giro para ver como Harry acaba en el suelo después de que el antirosado le haya empujado tras cogerle de la muñeca y haberle dejado una quemadura más grave que la que tenía yo hace un rato en la mano. Se acerca a mí con esa sonrisa que ahora me dice "reza todo lo que sepas. Lo vas a necesitar" y me arrincona. Zayn mira a Niall para que intente hacer algo para detener al agente pero le debe de doler mucho el brazo. Debe de haber sufrido un ataque del rosado también. El agente de la OMER me agarra de los brazos y luego me empuja después de que pueda ver a Louis corriendo hacia él para detenerle. Pero no llega antes de que me golpeé con la roca en la cabeza. Oigo un "crack" que proviene de mi cráneo antes de verlo todo negro.

42.

La fiesta es en la casa de Andrew Rowe, uno de los jugadores de fútbol del equipo del instituto. Es un gran chales con un gran jardín que, en este momento, está lleno de gente que bebe sin control y que fuma como si lo único que quisieran es tener cáncer de pulmón. En el interior de la casa la música está muy alta y con un ritmo que te bombardea la cabeza. También hay guirnaldas de colores, una bola de discoteca que hace que todas las luces se reflejen en las paredes y una gran mesa con comida y con bebida para la gente.

Todos me miran con sorpresa. Seguro que se preguntan qué hago aquí. ¿Cómo es posible que haya una esclava del pirómano en la fiesta? Seguro que están descolocados por mi presencia pero no he conseguido que Liam se duerma para que me miren. Yo he venido a pasármelo bien con mis amigas.
-¡Hola!- digo cuando las encuentro entre la multitud. Es posible que haya por lo menos treinta personas en el salón hablando, bailando y sentadas en los sofás y sillas.
-¿Dónde está tu vestido?- pregunta Eli al ver mis pantalones.
-No me he podido poner el vestido. He venido en moto.
-¿La vieja scooter de tu madre?- pregunta Andy con una sonrisa. Seguro de que está feliz de que esté allí. Con ellas. Sin los esclavos-. ¿No te traía Jimmy?
-Si- miento- pero no ha podido al final.
-¿Y has venido en la moto?- pregunta Elizabeth enfadada- ¡Sin carnet y con un esguince en la muñeca!
-Da igual- dice Andy-. Nunca hay policía por estas zonas. Y menos a estas horas. Vamos a por una copa, Lucy.
-Lo siento... Tengo la moto, ¿recuerdas?

Andy me mira pero se resigna. Luego se va para coger vasos de bebida.-
-Hola, chicas- oigo decir a Holly.

Me giro para ver a quién saluda y veo a las mellizas sonriendo mientras saludan a Eli y a Holly pero cuando me ven quitan la sonrísa y se ponen rígidas. Seguro que siguen recordando nuestro "accidente" de la cafetería. Los chicos las miraron mal.
-Hola- susurro con una tímida sonrisa. Me siento culpable de su actitud.

Ellas no me contestan y miran a su alrededor, seguro que buscan a los chicos. Me acerco a Charlotte para abrazarla.
-Los chicos no están aquí- susurro en su oído.
-¿De verdad?

me separo de ella y asiento con la cabeza haciendo que la chica sonría a su hermana que parece entender el mensaje. A Leah también la abrazo.

-¡Traigo las bebidas!- dice Andy la tercera vez que se acerca con los típicos vasos de cartón de color rojo.

Yo cojo un vaso que me tiende Andy y me lo bebo. Hace demasiado calor en la fiesta y tengo mucha sed. Hablo con muchísima gente que se acerca sorprendida por mi presencia, ¡incluso a venido Andrew para ver si los rumores de que estaba en la fiesta eran ciertos! Cuando los distintos chicos que se acercan a mí para pregunta por los esclavos Andy les echa de mala manera solamente para hacerme sentir incómoda. Cada vez que me preguntan me siento mal por Liam. El pobre debe de estar en casa dormido en el sofá con el cuello retorcido por la mala postura... O se habrá despertado, habrá visto que no estoy y habrá ido a avisar a los demás. Como haya ocurrido lo segundo estoy segura de que me matarán. Aunque eso es poco probable. Kate me dijo en la nota que volviera a casa a las doce y media y que hablara con las mellizas. No creo que esté despierto.

Al rato mi móvil empieza a vibrar. Por un momento se me para el corazón al pensar que puede ser una llamada de los chicos pero me tranquilizo cuando veo que es la alarma del móvil que he puesto para avisarme de que me quedan diez minutos para irme de la fiesta, justo lo necesario para despedirme y hablar con las mellizas.
-Me tengo que ir- digo mientras busco mi abrigo en uno de los percheros.
-¿Ya es la hora?- pregunta Holly.
-Sí. No quiero que Sam me mate.
-Está bien- susurra Eli-. Al menos hemos pasado un buen rato.
-Sí- digo mientras abrazo a mis amigas. A Leah la meto un papel en la chaqueta que he preparado cuando he ido un momento al baño-. Bueno, adiós.

Cuando llego a la verja de la casa me miro los pies. ¿Qué las voy a decir a las mellizas? Kate no me dijo nada exactamente. Solo dijo que hablase con ellas para que, así, cuando me intentaran matar... Suspiro. Es muy complicado. No sé ni cómo empezar. "¡Kate, ayudame!" quiero gritar pero sé que ella no va a aparecer. ¡No puede hacer su entrada en escena justo cuando las mellizas se están acercando!
-¿Qué ocurre?- pregunta Leah angustiada.

Me muerdo el labio. ¿Qué digo? ¿Y cómo lo digo?
-Necesito vuestra ayuda- susurro.

Las mellizas se miran perplejas.
-¿Qué ocurre?- pregunta Charlotte.
-Me van a matar.
-¿Por qué dices eso?

Miro a las mellizas.
-Bueno, sé vuestro secreto. Y el de millones de personas más- digo. Sé de la existencia de los rosados.
-Si tienes cuidado puede que la OMER no se entere- dice Leah-. ¿Qué te ha pasado en la muñeca? Nos han dicho las chicas que es un esguince pero no las creo. ¿Ha sido Harry?
-¿Sabéis los poderes de los chicos?
-El doctor Mason nos habló un poco de ellos cuando vinimos.

Veo que Charlotte agarra mi mano vendada y empieza a quitar las telas para descubrir la quemadura a la que pone mala cara. Luego mira a su alrededor para ver si hay alguien que pueda distinguir que va a hacer y posa su mano sobre mi palma para curarla con su toque. Reprimo un grito de dolor. Duele más que cuando Leah me curó la herida que me hizo Kate en la cafetería.
-Le agarré la muñeca.
-Hay que tener agallas para hacer eso- susurra Charlotte.
-Lo sé. Aún no controla sus poderes y...
-¿Estás entrenando a Harry?- me pregunta Leah.

Me miro los tacones que tengo puestos para intentar aclarar mis ideas.
-Entreno a los cinco.
-Por eso te quieren matar- dice Charlotte quitando su mano de la mía y empezando a poner de nuevo las vendas-. En un rato lo tendrás bien.

Sonrío pero noto que mi mano tiembla. La alarma de mi movil hace que este vibre para avisarme de que es ya la hora de volver a casa.
-Necesito vuestra ayuda.
-¿Cómo podríamos ayudarte?
-No lo sé, Leah. No sé tampoco los motivos de por qué me tendríais que ayudar. Pero os estoy pidiendo este favor.

Las mellizas se miran sin saber muy bien qué decir.
-Haremos todo lo posible- dice Charlotte finalmente-. Cuando nos necesites...
-Cuando os necesite hablaré con el doctor Mason para saber dónde vivis o para conseguir vuestros números- digo.

Y la charla acaba ahí, con tres desconocidas que pactan ayudarse sin saber por qué.
-Me tengo que ir- digo mientras me giro y salgo del jardín de la casa-. Muchas gracias.
-No hay de que.

Sonrío y empiezo a caminar después de cambiarme los tacones por los zapatos planos para llegar antes a la moto, que está a diez minutos a pie. Camino por las calles del pueblo con rapidez hasta que veo como Jimmy me llama al teléfono.
-¿Sí?- pregunto.
-¿Lucy?- le oígo gritar-. ¡Gracias a Dios que estás bien! ¿Dónde estás?
-¡Eh! ¿Qué pasa?- pregunto intentando hacerme la loca. "Pasa que te has escapado de casa y que te han pillado, tonta". Empiezo a sentirme muy nerviosa.
-¿Dónde estás?- repite Jimmy.
-¡Estoy bien!- digo-. Necesitaba pasar tiempo con mis amigas.
-¡Lucy! ¡Dime ahora mismo dónde estás!
-¡Relajate! No me ha pasado nada- suspiro. Son siempre tan protectores. Veo una persona que cruza la esquina y pasa por mi lado-. Buenas noches- susurro con una sonrisa al hombre. En el pueblo todos somos así. Somos muy cordiales.
-¡Lucy! ¡Dónde estás!
-¡Ya voy a casa! ¡Pesado!- digo antes de finalizar la llamada y de meter el móvil en el bolsillo.

Sigo caminando por la calle. ¡Solo han sido hora y media en la que he estado ausente! ¡Y no me ha pasado nada! Me llevo la mano al pelo y me lo echo para atrás tras pensar en la bronca que me voy a llevar por esto. Me río. Puede que sea divertido ver las caras de los chicos. Les saldrán arrugas por toda la cara en un futuro de tanto fruncir el ceño por mi culpa. ¡Seré la responsable de que parezcan ancianos a la edad de treinta! Bueno, siempre y cuando salgan de la OMER. Noto que el movil no para de vibrar y me muerdo el labio. A lo mejor me he pasado, a lo mejor debería haberselo comentado a los chicos... ¡Pero no me iban a dejar! ¡Yo mando durante los entrenamientos y ellos el resto del tiempo! Me detengo a coger un cigarro del bolso y cuando me lo enciendo observo a través de los espejos de los coches que la persona que ha pasado antes por mi lado está detenida en un cajero automático que he dejado antes atrás y que me mira de vez en cuando.

Miro las calles. Me quedarán por lo menos cinco minutos para llevar a la scooter y, después, bronca de Jimmy y de los chicos. ¡Vaya! ¡Me resulta muy curioso que ahora se lleven tan bien! Como si Jimmy no recordase que le querían matar.

Doy una calada al cigarro y sigo observando por los espejos al hombre que ha acabado de sacar dinero y que sigue la misma dirección que yo. Doy otra calada al cigarro y expulso el humo lentamente, como el ritmo de mis pasos. No quiero llegar a casa. Hace unos momentos me hacía gracia pensar en la cara de los chicos enfadados. Ahora me da auténtico terros encontrarme con esas caras. Quiero retrasarlo lo máximo posible. Otra calada. No, no quiero llegar a casa. ¡A saber qué me dicen! Pero lo que me da pena es pensar en Liam. Se debe de sentir fatal e estúpido por dejarse manipular de esa forma. Agito mi cabeza para espantar su cara de mi mente. ¡Joder, que mal me siento! Bueno, a lo hecho pecho.

Miro otra vez a través de los espejos y veo que el hombre sigue ahí, a unos metros detrás mío. Tiene una pinta tenebrosa. Está vestido con unos vaqueros desgastados, con una sudadera negra -lleva puesta la capucha evitando que se le vea la cara- y unas deportivas. "Así es como visten los violadores, los ladrones y los asesinos" pienso mientras sigo caminando. "Asesinos como los de la OMER". Un latidos, dos, tres... ¡Noto como mi pulsación empieza a aumentar por ese pensamiento! ¡Dios! ¡La OMER! ¡Puede ser un antirosado! ¡Puede que me mate! Doy una última calada a mi cigarro y luego lo tiro mientras tiemblo y, cuando cruzo una esquina, empiezo a correr como si no hubiera mañana esperando encontrar la moto cuanto antes. "¿Dónde está? ¡Joder! ¿Dónde está?" grito en mi mente justo antes de ver que el hombre ha empezado a correr también para seguirme. Oigo sus zancadas haciendo eco en la calle y cada vez está más cerca. Cruzo otra esquina y tiro un pequeño contenedor para intentar que se tropiece y que se caiga al suelo, así podría ganar un poco más de tiempo, pero lo salta con facilidad y me sigue persiguiendo.
-¡Eh!- le oigo gritar-. ¡Para!

No le hago caso. ¡No pienso parar! Giro otra calle y me encuentro de frente con la moto roja. Está a unos cincuenta metros de distancia. Giro la cabeza para ver que el hombre está acortando la distancia cada vez más rápido.
-¡Eh!- repite.

Cuando veo que me va a alcanzar voy a empezar a gritar pidiendo auxilio pero me agarra del brazo para empujarme hasta uno de los callejones mientras me tapa la boca para evitar mis gritos. Parece un hombre fuerte y que aguanta bien el dolor porque le doy patadas e intento escaparme, cosa que es en vano porque me arrincona contra una esquina justo detrás de un contenedor como el que he tirado minutos antes para provocar su caída. Me suelta y me caigo al suelo.
-Por favor, no me mate- le digo como puedo. Mi garganta se ha hecho un gran nudo. Casi no puedo hablar por el cansancio y por el miedo que inunda mi cuerpo-. Por favor, no. Tenga piedad- suplico mientras protejo mi cabeza con mis brazos mientras me hago una bola en el suelo-. Por favor- repito entre hipidos.
-No seas tonta, Lucy.

Es una voz grave que refleja nerviosismo. Se sabe mi nombre. Han debido de estar espiandome. Seguro que saben todo sobre mí. ¡Y yo escapándome de casa! Seguro que disfrutará matándome.
-Por favor, no- digo mientras alzo la mirada en ese hombre-. Por favor, no he dicho nada. No diré nada. Lo juro. Lo juro por mi padre, por mi madre y por mi hermana. Por favor, no me mate.
-Callate, Ranita. Mantente en silencio. Nos siguen- me ordena el hombre en susurros mientras que me lanza su sudadera para tapar mi cuerpo hecho una bola.

En ese momento paro de suplicar. ¿Nos siguen? ¿Quién nos siguen? ¿Quién es este hombre? ¿Es de la OMER? ¿O es alguien que me proteje de ella? Y lo más importante: ¿me ha llamado Ranita? Oigo algo arrastrándose y algo que cae justo a mi lado pero no lo veo. La sudadera me impide ver nada y estoy demasiado asustada como para moverme. A los pocos segundos oigo unos pasos. Un hombre corriendo.
-Perdone, ¿ha visto a una chica? Es morena, más o menos de esta altura- pregunta alguien que parece cansado de correr.
-No. Lo siento.
-¿Y ha visto una moto? Es una scooter vieja, de color rojo.
-Siento no poder ayudarte- responde el hombre.

Oigo al otro chico coger mucho aire de una sola vez.
-¡Joder! Muchas gracias, buen hombre- dice el muchacho.

¡Era Harry! ¡Era Harry y yo me he quedado quieta y callada porque sigo procesando que un completo desconocido me llame Ranita! Con la mano temblando, me quito la sudadera para encontrarme al hombre tumbado en el suelo, con un gorro de lana viejo y de color gris y apoyando la cabeza en el contenedor que está ahora tumbado. Y suelto un gemido de sorpresa cuando me doy cuenta que, ese hombre que ahora mismo tiene pinta de vagabundo, es mi padre.

martes, 22 de abril de 2014

41.

-¡Vamos! ¡Vamos!- grito a los chicos.

Estamos en la cala con el entrenamiento. Tengo un plan para ir a la fiesta sin que se enteren: cansarles, cansarles hasta que no puedan más, cansarles hasta que no tengan conciencia, cansarles hasta que supliquen parar, cansarles hasta tal punto que esta noche duerman como marmotas. Incluso quien se quede a vigilarme a la hora de la cena. Y luego salir por el garaje con la vieja scooter roja de mi madre sin hacer ruido.
-¡Vamos! ¡Vamos!- grito mientras doy palmadas.

Están corriendo todos. Niall no puede más, Harry casi se va cayendo a trozos, Zayn corre mientras que le lanzo cosas que él tiene que mover con su telekinesis y que Louis tiene que traspasar o hacer rebotar contra su cuerpo mientras que corren entre toda la arena que Liam levanta al correr tan rápido. 
-¿Podemos parar?- pregunta Niall.

Miro el reloj.
-¡Solo lleváis hora y media corriendo!
-¡Te parecerá poco!- se queja Zayn.

Le tiro una pelota que acaba en el suelo y con la que se tropieza Louis.
-¡Media hora más!- grito.
-¿Qué?- pregunta Louis desde el suelo.
-¡Zayn debería haber lanzado esa pelota fuera! ¡Y tú la tendríais que haberla traspasado!
-¿Vamos a pagar justos por pecadores?- pregunta Liam deteniendose a mi lado con la respiración alterada y apoyando sus manos en sus rodillas.
-¿Te has parado?- pregunto sorprendida por su presencia.
-Necesito agua.
-No. Te vas a inflar y eso dificulta el correr.
-Pero...
-¡Liam! ¡Vamos! ¡Qué pierdes el ritmo!
-Joder- le oigo decir antes de que desaparezca de mi vista y antes de que se vuelva a levantar la arena.

En ese rato en el que llevan corriendo he hecho los distintos ejercicios que nos ha mandado el de historia para las vacaciones - una mísera semana de vacaciones, ¿por qué?- y varios comentarios de economía y geografía. Me ha costado hacerlo unas tres horas. Lo he hecho deprisa y corriendo pero al final lo he terminado -en un principio ni los iba a hacer-.

A los veinte minutos recibo una llamada telefónica.
-¿Sí?- pregunto.
-¿Qué te vas a poner?- pregunta Elizabeth.
-¿Qué?
-Para la fiesta.
-¡Ay! Creo que con unos pantalones y...
-¿Pantalones? ¡Lucy! ¡Fiesta! ¡Vestido! ¡Vestidos y tacones!

Me separo el movil de la oreja por el grito que me ha dado.
-Eli...
-Ponte ese vestido verde de Sam. Te quedaba genial cuando te le pusiste en el cumple de Andy.
-No sé...
-Y los tacones marrones. ¡Esos de quince centímetros!
-¿No es algo exagerado?
-No. ¡Vamos a bailar toda la noche!
-Yo a las doce y media tengo que irme.
-¿Qué?

Me vuelvo a separar el movil del oído. Elizabeth puede llegar a grita mucho.
-Mi hermana me tiene prohibido llegar a más tarde de la una a casa.
-¡Pero si no está!
-Pero va a llamar a casa a la una de la mañana. Y tengo que contestar. Como no esté allí me mata.
-Bueno- susupira-. Por lo menos podrás estar allí un par de horas.
-Bueno... Creo que llegaré sobre las once- susurro. "Claro, si es que Liam se duerme".
-¿Solo vas a estar en la fiesta hora y media?- pregunta Eli-. Dijiste que...
-Dije que iría a la fiesta. Y voy a ir. Pero Jimmy me llevará a las once- miento.

Oigo a Eli suspirar.
-Esta bien. ¡Como no vengas con vestido y tacones te matamos!
-Que sí. 
-¡Lucy! ¡No podemos más!- oigo gritar a Harry.

Me giro y les veo. Parecen que hubieran corrido la maratón. Bueno... Puede que lo hayan hecho. No sé qué distancia habrá de punta a punta en la cala. Puede que unos cien metros. Y la han recorrido muchas veces.
-Elizabeth, tengo que dejarte- susurro.
-Está bien- dice-. Nos vemos esta noche.

Cuelgo el teléfono y miro a los chicos que no pueden más.
-Está bien- les digo. Ellos me miran con triunfo y se detienen. Niall incluso se tira al suelo y grita de felicidad-. Pero antes tenéis que terminar con una serie de flexiones.
-¿Qué?- pregunta Zayn.
-No te hemos oído bien. ¿Qué has dicho?- pregunta Louis.
-Una serie de flexiones. Cien.
-¡No!- grita Niall lloriqueando.
-¡Vamos! Cuanto antes termineis...
-¡Hemos hecho los ejercicios de siempre!- dice Zayn- ¡Y luego hemos estado dos horas corriendo!
-Dos series. Una de flexiones y otra de abdominales.
-Pero...
-¿Añado sentadillas?- pregunto mirando a Harry.

Les miro a todos con una mirada desafiante hasta que Zayn se tira al suelo para comenzar con las flexiones. Los demás le siguen pero Liam termina en menos de treinta segundos.
-Ya- dice triunfante.
-¿Ya?- pregunto sorprendida por la velocidad de sus brazos. Pero le miro y recuerdo a las chicas y la fiesta. ¿Liam no es quien va a vigilarme hoy hasta las dos de la madrugada? Tengo que asegurarme de que se duerma antes de las once-. Haz más.
-¿Qué?- pregunta sorprendido
-No me creo que hayas hecho todo en menos de un minuto.
-Pero si yo...
-Liam, con la excusa de tu supervelocidad me puedes estás mintiendo. Puede que solo hayas hecho la mitad y...
-¿No confias en mí?
-¡Claro pero...!
-He hecho las dos series.
-Haz, si hace falta, diez series de cada cosa.
-No puedo más.
-Liam...
-¿Qué?- me mira.
-Haz más series o corre. Tú eliges.

Liam me mira mal y se vuelve a sentar para hacer los abdominales. Los hace de una forma más lenta para que yo pueda contar todos los que hace.

Cuando terminamos el entrenamiento - parece que los chicos quieren celebrarlo con champán-, Liam se ducha y luego me lleva a casa justo a las nueve, hora de cenar. Preparo una ensalada y un poco de pescado a la plancha, una cena ligera que haga que a Liam no le cueste caer dormido sin que se dé cuenta. 
-Que comida más sana- dice él mirando la lechuga.
-He pensado que voy a cambiar vuestra dieta. Menos pizzas, menos hamburguesas... ¡Y más verduras!
-¿Por?
-Las pizzas tienen grasa.
-Grasa que quemamos durante los entrenamientos que nos pones- dice con rentintín-. Me duele todo el cuerpo. No he estado tanto tiempo corriendo nunca.
-Enhorabuena, has roto tu récord. De cincuenta y tres minutos corriendo a dos horas y un minuto.
-¿El minuto es necesario contarlo?
-Es necesario. 
-Pero...- Liam se detiene a mitad de la frase para bostezar. ¡Parece que mi plan ha funcionado! ¡Bien!-. Es ridículo contar ese minuto.
-Yo lo apunto.

Cuando terminamos de cenar él lava los platos mientras que me ducho y me preparo para la fiesta sin que se dé cuenta. Me seco y me plancho el pelo y preparo el vestido verde de Sam junto a los tacones marrones que Eli me ha recomendado ponerme pero no creo que sea la mejor ropa para montar en la scooter de mi madre así que -lo siento, Eli- preparo unos pantalones vaqueros pitillos con una blusa de color verde. Los tacones puedo seguir llevándoles siempre y cuando me lleve zapatos planos para conducir. Me miro al espejo. El pelo está perfecto. Sí. Voy a pasar un buen rato.

Escondo toda la ropa debajo de la cama y salgo de mi cuarto hacia la cocina para preparar dos vasos de leche caliente. Era lo que siempre me daba mi madre para hacerme dormir. Y yo se lo voy a dar a Liam. Más de una vez se me ha pasado por la cabeza echarle en la leche una valeriana para que se duerma antes y con más intensidad pero no me parece ético y, de todas formas, no hay en casa.
-¡Vaya!- dice Liam cuando me ve aparecer con los vasos de leche caliente.
-Me iba a hacer yo uno y me he dicho: "seguro que Liam también quiere".
-Eres una crack- me dice mientras se sienta en el sofá y me coge su vaso. Con su mano libre coge el mando y enciende la televisión-. ¿Qué quieres ver en la televisión?
-Pon el canal veintiséis.
-¿El veintiséis? Ok. Nunca he oído hablar de ese canal. ¿Qué programa...? ¡No! ¡Vestidos no!- dice mientras mira sorprendido como en la pantalla una mujer enseña a la cámara un gran vestido de boda-. Por favor, no...
-Es mi casa y es la hora del canal veintiséis- digo mientras extiendo mi mano para quitarle el mando y bajar el volumen. Está demasiado alto para que sea capaz de dormirse. Aunque, bueno, estoy segura de que este programa es tan aburrido que no me costará mucho que se duerma-. Sam y yo siempre le vemos- miento-. Al pobre Jimmy le tenemos harto de ver vestidos de boda.

Oigo a Liam suspirar antes de que se beba de un trago toda la leche caliente. Sonrío. Luego miro mi vaso y doy un sorbo.
-No quiero más, ¿te lo bebes tú?- digo poniendo una sonrisa de niña buena.
-Está bien.

Doble ración de leche caliente, doble sueño, ¿no?

A lo largo de la media hora que he estado viendo el programa con Liam le he oído bostezar por lo menos diez veces y, según la postura en la que está - tiene la cabeza apoyada en un cojín mullido que he puesto estratégicamente a su lado, el codo apoyado en el reposa brazos y su cuerpo está hundido en el sofá-, no creo que tarde más de diez minutos en dormirse. ¡Y son solo las diez y media! ¡Pensaba que iba a ser mucho más difícil! Y no me equivocaba: a los cinco minutos parece que está dormido. Espero otros cinco minutos y cambio varias veces de canal para ver si se despierta. No. Sonrío mientras apago la televisión con aires de gloria. ¡Me pondría a cantar de la felicidad!

Entro en mi cuarto con sigilo y meto todo en el bolso grande marrón en la que llevaré todo: el neceser, los tacones, las llaves, el movil... Con muchísimo más cuidado voy al garaje donde quito la sábana blanca llena de polvo a la moto y la dejo sobre una mesa. Nunca he conducido la moto pero si he ido muchas veces con Sam en ella y creo que sé como va. Abro la puerta de chapa del garaje, me monto en ella tras ponerme mi casco negro y cuando empiezo a dar gas me detengo. ¡Soy gilipollas! ¡Casi enciendo la moto en el garaje! ¡Con el ruido que hace seguro que despertaba a Liam y a los que duermen en la cala! Trago saliva y me bajo para empujarla. Pesa demasiado pero cuando llegue a la carretera será mucho más fácil.

A los cinco minutos llego al asfalto donde no hay baches y donde me cuesta menos empujar la moto. Cuando estoy lo suficientemente lejos saco el movil para dirigir la luz a mi cara tras quitarme el casco y poder maquillarme mirandome al pequeño retrovisor. Es muy incómodo pero no podía ir por casa arreglada. Liam se daría cuenta de que algo ocurre. Me vuelvo a poner el casco y me monto en la moto para empezarla a dar gas, luego piso el pedal para que se baje y ¡bien! ¡la moto está arrancada!
-Genial- sonrío-. Ahora este manillar- giro la muñeca vendada con cuidado para que las ruedas empiecen a moverse pero le debo de dar mucha potencia porque, sin que pueda evitarlo, me caigo. Me levanto del suelo y veo la moto tirada en la carretera. "Menos mal que llevaba casco" pienso. La pongo de pie y me vuelvo a montar en ella después de asegurarme de que no está ni rayada ni abollada y de que mi ropa está perfecta y que no tengo herida. Una caída la puede tener cualquiera. Luego vuelvo a arrancar la moto-. Despacio, Lucy, despacio- me digo a mi misma cuando la moto empieza a andar.

lunes, 21 de abril de 2014

40.

Los entrenamientos están siendo duros, muy duros. Los chicos siguen enfadados conmigo por irme de la cafetería y por las contestaciones que les doy. Zayn más de una vez ha tenido que controlarme para que no le suelte una bofetada a Louis. La verdad es que tener a Sam lejos no me está sentando nada bien. Además mi situación con Jimmy ha empeorado desde la contestación que me dio el lunes para apoyar a Liam.

Holly y Elizabeth me llaman todos los días para saber como estoy pero Andy no me dirige la palabra. Ella siempre ha sido muy cabezota pero yo también. Me acuerdo una vez que estuvimos enfadadas dos semanas porque yo decía que el resultado de un problema de matemáticas era distinto al suyo. Nuestro ego nos impidió hablar hasta que Holly -pobre, siempre está ella de por medio para que arreglemos las cosas- y Elizabeth nos dieron el plantón. Sí, nos dijeron "a las seis en el parque" y allí solo aparecimos Andy y yo. Estuvimos treinta minutos sin decir ni una palabra hasta que empezamos a hablar. Supongo que Holly podría intentar algo como eso pero no va a funcionar porque conmigo iría alguno de los chicos y ellos y Andy...

-¿Qué tal esta semana?- me pregunta Sam por teléfono.
-Mal.
-¿Mal?
-Sí.
-¿Qué ha ocurrido?
-Muchas cosas.
-Lucy, soy tu hermana mayor. Sabes que puedes contarme cualquier cosa.
-Solo que... ¡Bah! Dejalo.
-No- insiste ella-. Dimelo. 
-Andy.
-¿Andy? ¿Que ocurre con ella?
-No nos hablamos.
-¿Y eso?

Suspiro y miro a Louis que está junto a mí en el sofá esperando a que me vaya a dormir para poder vigilarme. 
-Ya sabes como es ella...
-También sé como eres tú, Lucy, y no es que seas una santa.
-Tengo mis razones para estar cabreada con ella.
-¿Cuales?
-No puedo decirlas- susurro bajo la atenta mirada del rosado. Le hago un gesto para que me alcance la crema que me dio el doctor Mason para las heridas de mi mano. Esta es mucho más potente que la primera y noto una gran mejoría. Pero Louis me ignora. 
-Vamos, Lucy. 
-Odia a unos amigos míos- digo mientras doy una patada a Louis para que me traiga la crema pero no sigue sin hacer ni puto caso-. Gracias, ¿eh?- le digo tapando el auricular del teléfono como puedo y levantándome para coger el bote de crema. Vuelvo a la conversación con Samantha-. Les odia sin ningún motivo.
-Seguro que ha visto que...
-No, Sam. Les odia sin ningún motivo.
-Lucy, no se puede odiar a alguien sin tener motivos. La habrán hecho algo o...
-¡Pero sino han cruzado ni media palabra!- contesto mientras empiezo a quitarme las vendas-. Dios...- digo cuando veo mi herida. No está curado del todo. La quemadura fue muy grande y tardará en curarse unos días más. Abro el bote y me echo un poco pero parece que a Louis ahora si le llamo la atención y decide ayudarme-. Quita- digo cabreada mientras le doy un golpe con mi mano buena.
-¿Con quién estás?- pregunta Sam.
-Era una mosca que no me dejaba de molestar- susurro pero Louis ahora no me deja en paz y me obliga a que ponga la mano para que me extienda él la crema.
-Lo que te estaba diciendo, Lucy. Creo que Andy tiene razón. A lo mejor les ha visto haciendo algo que podría influenciarte a ti y... Por cierto, ¿quienes son esos amigos?
-¡Ay! ¡Escuece!- exclamo por culpa de Louis. Me está haciendo daño al ponerme la venda de nuevo.
-¿Con quién estás, Lucy?- repite Sam.
-Con nadie, Sam. Me tengo que ir a dormir. Es muy tarde. ¡Adiós!
-Pero si son solo las nueve y med...

No escucho más. Suspiro. Ha estado a punto de pillarme. Otra vez.
-Y tú podías hacerme menos daño, ¿no?- pregunto a Louis.

Ahora me vuelve a ignorar mientras sube el volumen de la televisión. 
-Lava eso- digo señalando los platos que hemos ensuciado para cenar y levantándome del sofá-. Yo me voy a la ducha.

De pronto veo como se levanta y me sigue.
-¿Tienes planeado ducharte conmigo, Louis?- pregunto mientras que entro en el baño-. Lo siento pero no.

Dicho esto cierro la puerta en sus narices y cierro con pestillo mientras suspiro. Que gilipollas puede llegar a ser.

Me miro al espejo y observo el reflejo. Mis ojos tienen ojeras de color verde y apostaría todo lo que tengo a que es por el cansancio del día de hoy. He tenido examen de Historia y me ha salido fatal. No sé como voy a aprobar Historia. Ya me veo estudiandola durante las vacaciones. Suspiro mientras que me desnudo y me pongo una bolsa en la mano para evitar que las vendas se mojen. Luego entro en la ducha y corro la cortina para, finalmente, meterme bajo el chorro de agua caliente que tanto he ansiado durante todo el día. Me lavo el pelo con una sola mano -como puedo- y me lo aclaro para echarme suavizante. Tengo el pelo lleno de enredones tanto que deseo tener un peine para hacerme más fácil la tarea. Asomo la cabeza para buscarlo y lo único que encuentro es a Louis mirándose en el espejo.
-¿Qué mierdas haces aquí dentro?- grito cerrando la cortina del todo.
-Un cerrojo no te servirá de nada para mí. Traspaso las paredes, ¿recuerdas?
-¡Sal de aquí!- chillo.
-Por favor.
-¡Louis! ¡Sal del baño ahora mismo!
-Que yo sepa el entrenamiento ha acabado hace un buen rato. Ya no tengo porqué obedecerte.
-¡Degenerado, sal del baño!
-¿Degenerado? Si lo fuera ya estaría ahí dentro contigo, Bombón.
-Esto no tiene ni pizca de gracia.
-Para ti no... Para mí es muy divertido.

Suspiro y miro la cortina del baño esperando que sea lo suficientemente opaca para que evite que Louis pueda ver mi cuerpo desnudo.
-Louis, no te lo repito más veces. Sal del baño ahora.
-¿O saldrás de la ducha y te pelearás conmigo mojada, desnuda y con una mano vendada? ¿Quieres que me pierda eso? Que mala eres, Bombón.

Me muerdo el labio y cojo un bote de champú para tirárselo a la espalda pero lo traspasa y da al espejo.
-¡Cuidado! ¡Que si lo rompes son siete años de mala suerte!
-No me vaciles, Louis.
-Me lo pones en bandeja.

Le miro mal. No puedo echarle del baño por mí misma. No en mi actual estado así que le miro a través del espejo. Su cara tiene una sonrisa burlona y me mira fijamente.
-¿Me puedes pasar un cepillo, por favor?
-Por supuesto- dice cogiéndolo y tendiéndomelo a través de la cortina. Su brazo lo va traspasando más y más y temo por un momento que llegue a entrar todo su cuerpo y verme como vine al mundo pero cuando llega a la altura del hombro se detiene. Cojo el peine con brusquedad y me empiezo a desenrredar el pelo con agresividad. Mi día empeora por momentos.
-¿A qué se debe tu humilde visita al baño?- pregunto.
-Tú.
-¿Yo?
-¿Acaso hay alguien más en el baño a la que tenga que proteger?
-Já já já- digo con desgana.

Suspiro y dejo el cepillo en el suelo con cuidado de no resbalarme. Luego me aclaro el pelo de nuevo.
-Voy a salir de la ducha en treinta segundos. Preparame una toalla y sal del baño.

Veo como coloca una toalla en la barra de la cortina y luego oigo pasos pero me asomo para ver que no se ha ido, que sigue ahí. Me enredo la toalla y salgo de la ducha mirándole mal pero él me mira sonriente.
-Imbécil- susurro mientras salgo del baño.

Por la mañana, en la hora de economía -en la que al principio de curso me sentaba con Andy- me siento junto a Zayn bajo la mirada de odio de la chica. Luego, en la clase de matemáticas, me siento junto a Elizabeth.
-¿Quedamos hoy para estudiar en la biblioteca?- pregunta entre susurros.
-No puedo. Van a venir los chicos a estudiar a mi casa.

Oigo como suelta un bufido.
-¿Qué? ¿Tú también vas a ponerte como Andy?
-No. Bueno, puede.
-Eli...
-Solo escuchame, Lucy- me dice-. Queremos que vengas a la fiesta de Andrew. Como en los viejos tiempos.
-No creo que pueda.
-Por favor, Lucy, solo queremos estar un rato contigo a solas. Ultimamente no te pillamos nunca sola. Cuando llamamos a tu casa estás con uno de ellos.

Miro a mi amiga y suspiro. Tiene razón y soy consciente de eso pero no tengo oportunidad de ir, no sin ellos.
-Ven a la fiesta...- dice Elizabeth con tono de niña pequeña.
-Me lo pensaré.
-Venga, Lucy...

Suspiro.
-Lucy... Venga, por favor...

Me muerdo el labio para evitar reírme. Eli siempre pone esa irritante voz para conseguir lo que quiere.
-Hazlo por mí.
-Eli, para- digo aguantando una sonrisa.
-Venga, por fi... Además, ¡es una fiesta de Andrew! ¡A ti te gustaba Andrew!
-¿Qué? ¿Desde cuándo me ha gustado él?- pregunto sorprendida.

Elizabeth se ríe y me mira.
-Desde nunca pero es divertido hacerte rabiar.

Me río vigilando de que el profesor no nos vea hablando.
-¿Vendrás?

Dudo. ¿Sí? ¿No? Miró a los chicos. Puede que Liam, si se mantiene todo el rato corriendo a una velocidad alta, pueda vigilar. O Jimmy. ¡Jimmy me puede volverse invisible en la fiesta!
-Iré.
-Prometelo.

Aunque Jimmy y yo no nos hablamos desde el otro día. Además, fue a raíz de mi protección. No me va a acompañar. Y los chicos, después de lo de la cafetería, no me van a acompañar tampoco. Seguro que son capaces de atarne a una silla. Pero Elizabeth me mira con dulzura. ¡Dios! ¡Me está poniendo el grito del Gato con Botas de Shrek!
-Lo prometo- digo derrotada. No sé cómo lo haré eso le he prometido y tengo que cumplirlo. No quiero que se decepciones más de mí.

Cuando salimos de clase Elizabeth, con una sonrisa triunfal, se dirige a las chicas que esperan en mi taquilla.
-¡Lucy irá a la fiesta!- grita mientras salta sobre Andy.
-¡Shh!- digo mirando que los chicos no esten lo suficientemente cerca para haberlo oído.
-¡Eso es genial!- dice Holly.
-¿Has enviado a la mierda a los pirómanos?- pregunta Andy.

Bufo y abro la taquilla para meter los libros e ir a la cafetería pero un papel amarillo se cae al suelo. Me agacho y lo leo sin que nadie se de cuenta.

"Estate la fiesta hasta las doce y media. Aprovecha para hablar con las mellizas. Que no se enteren los chicos o no podrás ir.
Kate xx."