Harry calienta la leche en una jarra de hojalata poniendo sus manos en los costados. Mientras Zayn corta pan para que luego el de rizos las toste y Louis saca las galletas. Niall, Liam y yo limpiamos la mesa aunque tardamos un segundo gracias a Liam. A los dos minutos ya estamos desayunando pero esta vez no es como las otras. Hay un gran silencio incómodo sobre la mesa y veo como Niall me mira. Sé que me está leyendo la mente pero no le digo nada. Solo cierro los ojos para intentar sacar todos mis demonios de dentro de mi cuerpo pero me es imposible. Al otro lado de la mesa veo a Louis mojar una galleta en la leche que ha mezclado con cacao en polvo. Apuesto lo que sea a que, todos los que estamos en esta mesa, sabemos lo que ocurrió ayer. Liam me mira a mi y luego a Louis mientras que Harry da unas palmaditas tranquilizadoras en el hombro de Louis.
-Tenemos que irnos- dice Zayn mientras se levanta y pone su plato en la pila.
En el instituto, Andy, Eli y Holly hablan sin parar sobre lo que vieron ayer en la televisión pero, cuando me siento junto a Holly en matemáticas, esta se da cuenta de que no estoy bien.
-¿Qué ocurre?- pregunta.
Otra vez el nudo en la garganta. Esta vez casi me impide respirar. Abro la boca y doy una gran bocanada de aire antes de contestar a Holly con una sonrisa.
-Nada.
No las puedo decir que el problema es que me gusta Louis porque entonces me llamarían tonta y me contestarían algo como "Claro que te gusta Louis. Es tu novio." y no quiero ese tipo de comentarios que me hagan sentir más estúpida. Quiero mirar atrás, quiero mirar a sus sitios pero tengo miedo de encontrarme con su mirada porque no la podré soportar.
-Andy- digo mientras la doy unos golpecitos en el hombro. Me mira-, ¿puedes prestarme el espejo?
Ella lo busca entre su estuche y me lo tiende. Lo abro. Si les miro a través del espejo no creo que nuestras miradas se encuentren.
Pongo en espejo frente mi cara, levemente ladeado y le observo. Está pintando en su mesa con un lapicero. No sonríe, no se mueve. Solo mira al tablero pero, tras unos segundos, levanta la cabeza y me mira. Yo cojo de mi estuche un bote de vaselina y me lo echo para que, en caso de que sospeche de que le estoy mirando, descarte la idea. Noto sus ojos azules en mi nuca y me siento incómoda. Me muerdo el labio y luego cierro el espejo para dárselo a Andy. Luego levanto la mano y le pido ir al baño. Este me da permiso y, antes de que pueda pensar en la bronca que me van a echar los chicos por ir sola al baño sola, salgo de clase.
Corro por el pasillo con gran rapidez. Voy tan rápido que, como me tropiece, me puedo dejar los dientes en el suelo pero no me importa.
Llego al baño donde tenía mis reuniones secretas con Kate y llamo dos veces a la puerta. Ella la abre.
-Sabía que ibas a venir aquí- dice mientras me deja entrar.
-Y yo sabía que estarías aquí si sabías que estaría aquí.
-Eso parece un trabalenguas- dice intentando hacerme reír pero no lo consigue.
Antes de que ella se de cuenta, la he abrazado con todas mis fuerzas.
-¿Qué ocurre?- pregunta pero, cuando voy a contestarla, me corta. Debe de haber predecido que la iba a decir-. Entiendo. Es muy asco sentirse así.
Noto su mano acariciándome el pelo con dulzura, casi de las misma forma en la que lo hace Sam cuando está en casa, o de la misma forma en que lo hacían mis padres. Es una acción familiar. No le acaricias el pelo a nadie si no tienes confianza con ella o sientes afecto por esa persona. Trago saliva al percatarme que una vez le acaricié el pelo a Louis de esta forma, consolándole cuando entró en mi casa gritando cuando hablaba con Sam por teléfono porque pensaba que me habían matado, y que él también me lo acarició otra vez, justo después de que despertara de mi primera pesadilla. Quizá ninguno de los dos nos dimos cuenta de lo que estaba ocurriendo.
-Ring- susurra Kate dos segundos antes de que el timbre del cambio de hora suene-. Tienes que volver a clase. Te acompaño.
Salimos juntas del baño y vamos a la clase de matemáticas.
-Tranquila- dice antes de dejarme junto a Liam que me mira enfadado pero se tranquiliza al ver que estoy bien-, todos los finales son felices. Y si no es feliz es que aún no es el fin.
A la salida del instituto Jimmy nos espera fuera de su coche y nos hace una seña.
-¿Qué ocurre?- pregunta Liam.
-Sam está en casa- dice Jimmy-. Hoy no tenía clase.
Suspiro al recordar que es viernes -antes me encantaba ese día pero ahora tengo que ir con Louis a fingir lo que no somos-.
Meto mi mochila en el maletero y luego me meto en la furgoneta de Jimmy. Es una vieja camioneta ranchera de color verde. Por lo que sé la heredó de su abuelo que trabajaba en la construcción. En una de las puertas hay una pegatina de color blanca en la que pone "Construcciones Eliot S. A.". Estoy justo entre la puerta y Louis, que está sentado en el asiento del medio de los tres que hay.
Cuando llegamos a casa, Sam está preparando la comida y poniendo la mesa. Me abraza y me da un beso en la frente.
-¿Y esas caras?- pregunta.
Miro a mi hermana y susurro:
-Hemos tenido un examen de Geografía hoy. Ha sido agotador.
Sam mira a Louis y parece que este le asiente.
-Si queréis coméis y vais a la cama a dormir un poco.
Asiento por los dos sin darme cuenta de que eso trae como consecuencia que, al rato, estemos los dos solos en mi habitación tumbados en la cama. La persiana está totalmente baja y no hay nada de luz aparte de la que desprende mi móvil cuando está cargando.
Oigo los muelles del colchón bajo el cuerpo de Louis cada vez que se mueve y también su respiración.
-Creo que tenemos que solucionar esto- susurro.
El nudo de la garganta que llevo teniendo desde ayer me agobia. Necesito quitarlo de ahí como sea.
-¿Cómo?- le oigo decir en voz baja.
Me giro y le veo como mira al techo asustado por mis palabras.
-Quizá deberíamos decir a mi hermana que estamos teniendo problemas de pareja. Seguro que a los chicos no les importa tener que volver a hacer guardia por la noche- digo eso sabiendo que no es cierto. Los chicos, desde que estoy en la casa, parecen dormir mejor y más descansados.
-¿Y dejarte sola con Ji...?
-¿Por qué te preocupa él?
-Lucy, ya lo sabes.
Juguetea con sus dedos de forma nerviosa antes de mirarme.
-No quiero que te pase nada. Ya te lo dije. Me gustas mucho. No quiero que...
Levanto la mano para evitar que continúe. No creo que pueda soportar oír más.
-Necesito decirlo- dice.
-No.
-Lucy, no puedo callarmelo.
-Louis, por favor.
-Bombón, tu eres mi silencio mejor guardado. Pero ahora quiero gritarlo- se incorpora y se sienta sobre el colchón apoyando la espalda en el cabecero de la cama-. ¿Te gusto?
-Louis...
-Necesito saberlo, por favor.
-Louis- froto mi cara contra la almohada a modo de cansancio.
-Dimelo- susurra-, por favor.
Me muerdo el labio con fuerza. No. No puede estar haciéndome esto. No ahora. Entonces recuerdo las palabras de Kate de esta mañana: "Todos los finales son felices. Y sino es feliz es que aún no es el final." ¿Soy feliz ahora mismo con esta situación? No. Para nada. Solo quiero romper cosas. Siento furia pero también una gran tristeza. Quiero ser feliz. Pero, ¿y si no vuelve de la OMER? Y si esta es una de las últimas veces que estoy junto a él.
-Lucy, por favor- insiste él-, contestame. ¿Te gusto?
Puede que ahora no lo crea pero hay decisiones que cambian la vida. Esta puede ser una. Esta puede ser la oportunidad para ser feliz. Una vez me dijeron que la felicidad es como un beso de la fortuna que no tienes que rechazar porque sino serías infeliz. ¿Y si ese beso de la fortuna es Louis? Si digo que no me gusta me provocará una gran desgracia y, puede que cuando se vaya y no vuelva nunca más diga: "Lucy, debiste decir que sí". En cambio, si digo que sí me gusta, si digo la verdad, puede que sea desgraciada en un futuro pero pensaré: "Sí, estoy triste pero una vez disfruté de la felicidad."
Miro a Louis que se muerde el labio con fuerza. Estará sintiendo esa impotencia que se siente cuando quieres algo pero no puedes conseguirlo.
Extiendo mis brazos y le abrazo mientras me acerco a él.
-Sí, me gustas.
-¿De verdad?
Su cuerpo está rígido por mi tacto pero noto en su pecho, cuando apoyo la cabeza en él, que su corazón va a un ritmo rápido como si fuera un niño asustado.
Asiento.
Noto su cuerpo relajarse instantáneamente y sus brazos abrazarme con fuerza, como si ese niño no quisiera desprenderse de un juguete preciado.
-De verdad.
Subo la mano hasta la parte trasera de su cabeza y le acaricio el pelo con cariño.
El nudo de mi garganta ha desaparecido de forma rápida. Pero el nerviosismo parece que ahora lo tiene Louis quien abre la boca pero no dice nada.