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domingo, 26 de octubre de 2014

63.

Llevo tumbada en el sofá desde hace horas con la televisión encendida y un plato de sopa que ha dejado de estar caliente hace ya varias horas. Jimmy acaba de volver a mi casa de comisaría y le dice algo a Kate, algo que oigo, pero que no escucho. 

Tengo la mirada perdida, los ojos rojos e hinchados pero no por pasarme horas y horas viendo la pantalla de la televisión -la he ignorado tanto como a la comida-, sino por llorar. 

Han pasado ya cerca de treinta horas desde que Jimmy y Kate me sacaron de la casa de cala. Han pasado ya cerca de treinta horas desde que no como nada, de que no bebo nada. Treinta horas sin dormir. Treinta horas sin ellos. Treinta horas desde que me siento muerta. 

Hoy es sábado, hoy las chicas me llamarán para ir a dar una vuelta por el pueblo, me intentarán convencer de salir cuando les niegue el plan, Andy se enfadará conmigo. Pero no cojo el móvil. Y si llaman a casa Jimmy solo contesta a las llamadas de los números que conoce. No quiere molestarme. 

Llevo treinta horas sin hablar, sin comer, sin beber, sin dormir. Treinta horas sin ellos. Treinta horas que me han parecido treinta días. 

-Lucy- susurra Kate mientras que se acerca al sofá en el que estoy tumbada-, ¿te caliento la sopa? 

Me mira con esos ojos marrones tan expresivos, esos ojos de los que desconfiaba cuando los vi a través del espejo el primer día que quedamos en los baños del instituto, esos ojos en los que aprendí a confiar cuando ninguno de los chicos lo hacían. 
-Lucy, tienes que comer algo- me dice mientras que se agacha junto a mí y me mira preocupada-. ¿Prefieres un yogur?- su voz es dulce, como si le estuviese cantando una nana a un bebé que quiere que descanse, pero no la escucho. Tengo la mirada fija en la pantalla del televisor a la que sigo ignorando-. Creo que hay uno de limón. ¿Te gustan los yogures de limón? ¿O prefieres de fresa? 

No contesto nada. 

Se levanta y desaparece de mi vista. 
-¿Qué ha dicho?- pregunta Jimmy desde la cocina.
-Nada. La voy a dar un yogur pero...
-¿Pero qué? 
-No creo que se lo coma. 

Oigo a Jimmy suspirar. 
-¿Samantha viene hoy?- pregunta Kate.
-Sí. Estará al llegar.
-¿Sabe que...?
-No sabe nada. 
-¿Nada?
-Nada de nada.

Kate deja el yogur encima de la mesa del salón y luego me mira. 
-¿No tienes hambre?- pregunta.

No la respondo. No porque no quiera. Tengo un nudo en la garganta que me impide hablar. 

Jimmy también se acerca y se agacha junto a mí tras arroparme mejor con la manta.  
-Yo le explico todo a Sam, ¿vale? 

Tampoco le contesto a él. 
-Tú descansa. ¿Quieres irte a la cama? 

Como no respondo me pone otra manta por encima y me coloca la almohada. Luego se acerca a mí, me da un ligero beso en la frente en señal de protección y me acaricia el brazo. 

El motor del viejo coche de San llega a mis oídos media hora después y Jimmy sale a ayudar a su prometida con todas las bolsas. El curso universitario casi ha acabado y San trae de vuelta sus cosas a casa.
-Hola- dice con voz alegre desde la entrada. 

Kate, que ahora se ha sentado en una de las sillas de la mesa me mira más preocupada que antes. Después se levanta y va a la cocina. 

Cuando Dam cierra la puerta de la casa me doy cuenta de que me está empezando a doler la cabeza y los músculos. Puede que de estar más de un día entero sin cambiar de posición, quizá por no comer.  
-Hola, Kate- dice Sam sorprendida cuando entra en la cocina-. ¿Qué tal? 
-Muy bien, ¿y tú? 
-Agotada del viaje. Tengo unas ganas de meterme en la cama. ¿Qué haces aquí?
-Me ha pedido Jimmy que le trajese la cena- miente.
-Muchas gracias, Kate- dice Jimmy nervioso.
-¿Qué estás buscando?

Empiezo a notar como se me seca la boca. Quizá va siendo hora de beber algo después de tantas horas.
-Una pastilla. Me duele un poco la cabeza.
-Oh, los medicamentos están en ese cajón.
-Muchísimas gracias. 

Intento levantarme con cuidado de que los músculos no hagan un gran esfuerzo pero no tengo mucha fuerza en los brazos así que, al intentar levantarme, me caigo al suelo creando un sonido sordo.
-¿Qué ha sido eso?- pregunta Sam.

Intento levantarme pero no puedo, las manos me sudan y no tengo aún fuerzas. Intento respirar pero un dolor en el pecho me lo impide. Mi corazón late muy deprisa.

Oigo unos sonidos que no puedo adivinar. ¿Son pasos? 

Una figura da la vuelta al sofá y se sienta junto a mí. No distingo la cara pero debe de ser Kate por su pelo oscuro. 

Intento levantar mis brazos para llevarles al pecho, para intentar ayudarme a mí misma pero me resulta imposible.
-¡Lucy!- dice Kate mientras me da unos golpecitos en la mejilla-. ¡Tranquilízate, Lucy! ¡Es un ataque de ansiedad! ¡Tranquilízate!  

Más pasos. Otra figura con el pelo rubio -Sam- se arrodilla junto a mí. 
-¿Lucy? ¡Lucy! 

Jimmy viene tras ella e intenta hacerse hueco entre las dos mujeres. 

Oigo a mi hermana angustiada mientras que Jimmy me coge en brazos y me sienta en el sofá. 
-Tranquilizate, Lucy- dice nervioso.
-¿Qué la pasa?- pregunta Sam.  
-Kate, trae agua- dice él. 

Pasos alejándose. Luego acercándose. 
-Abre la boca- me dice Kate antes de meterme una pajita en la boca. 

Empiezo a beber con mucha rapidez pero me quitan la pajita. 
-Intenta respirar más despacio.

Le hago caso y hago el esfuerzo. Tardo cerca de un par de minutos en conseguirlo y, cuando mi visión y mi audición vuelven a la normalidad, la opresión de mi pecho y empiezo a tener de nuevo fuerza en los brazos, Samantha me abraza con decisión, casi haciéndome daño. 
-¿Estás bien, Lucy?- me pregunta.

Asiento con la cabeza y tomo una gran bocanada de aire. 
-¿Qué ha pasado?- pregunta de nuevo-. ¿Por qué te ha dado un ataque de ansiedad? 

Como no contesto Sam empieza a desesperarse y cuando comienza a zarandearme Jimmy la para. 
-Lleva desde ayer por la mañana sin contestar.
-¿Qué? 
-Ha... Ha ocurrido algo. 
-¿Qué ha pasado? ¡Jimmy! ¿Qué ha pasado? 
-Los amigos de Lucy han desaparecido. No se sabe nada de ellos desde después de la cena de graduación. 

Intento no escuchar las palabras de Jimmy y dirijo mi mirada a Kate que me muestra una pastilla y un vaso de agua. 
-Tomatelo. Te sentirás mejor- susurra.  

La obedezco y me trago la pastilla con rapidez.
-¿Cómo que han desaparecido? 
-Sí- dice Jimmy-. Querían ir a la capital de fiesta. Estaban borrachos por lo que me dijo Lucy ayer. Y... 
-¡James Tomas Eliot!- grita de pronto Sam- ¡Dime que no es lo que estoy pensando! 
-¿En qué estás pensando, cielo? 
-¡Esto tiene que ser una broma! 
-No es una broma, Sam. Han desaparecido.
-¡Sabes que con lo de que era broma no me refería a eso! ¡JamesTomas Eliot! ¡Dime que no! 
-¿El qué? 
-¡Dime que Lucy no está metida en problemas de rosados y en asuntos de la OMER! 

Kate me mira aún preocupada mientras aparta mi pelo de la cara para que pueda beber el agua mejor.
-¡James Tomas Eliot! ¿Es o no es lo que estoy pensando?

Jimmy mira a mi hermana sorprendido por sus palabras pero cierra la boca antes de contestar. 
-Yo...
-¡James Tomas Eliot! ¡Te dije que vigilaras a Lucy cuando yo no estuviera en casa! 
-¡La he vigilado!- grita él-¡Y la cuidé! 
-¿No creíste que eso podría ser peligroso? 
-¡Cuando te fuiste ya lo sabía todo! 
-¿Y no pudiste mentirla como hice yo cuando vino diciéndome que mis padres habían sido asesinados?

El vaso se me resbala de las manos mojando todo el sofá y rompiéndose. 

Mi hermana sabía todo. 

Mi hermana sabía la verdad.

Mi hermana sabía de los rosados.

Mi hermana sabía lo de mis padres. 

Y no me dijo nunca nada. 
-¿Por qué no me lo contaste?- grito. Son mis primeras palabras en treinta horas- ¿Por qué te lo callaste? 

Los tres me miran sorprendidos sin saber que decir. 
-¿Por qué no me hablaste de que papá tenía una doble vida en la que entrenaba a personas que tenían poderes?
-Lucy...
-¡Ni Lucy ni hostias! ¡He pasado meses pasando miedo por si la OMER me mataba! ¡Y tú lo sabías! 
-Lucy...
-¿No crees que era una informació importante para mí?
-¡Lo hice para protegerte!
-¿Para protegerme? ¡Me he pasado desde año nuevo entrenando a cinco rosados y tú sabías todo! 
-¡James! ¿Ha estado mi hermana entrenando a rosados?
-Sam... Te juro que...
-¿Me vas a decir que no lo sabías?

Samantha mira a su prometido enfurecida. De hecho ha cogido un jarrón de cristal y parece que quiere estamparlo en la cabeza de Jimmy.
-¡Claro que lo sabía!- contesta él- Pero...
-¿Lo sabías y no has hecho nada para impedirlo. 
-¡No culpes a Jimmy! ¡Él por lo menos me ha ayudado con todo esto!- grito yo.
-¡Debería haberte alejado! ¡Debería de haberme avisado! 
-¡Te lo hubiese dicho yo misma si hubiese sabido que lo sabías! 
-¡Lucy, papá y mamá no querían que...! 
-¡Me da igual lo que quisiesen nuestros padres!- me giro y me quito el jersey que tengo puesto y lo tiro antes de hacerme una coleta para dejar mi nuca con la cicatriz expuesta- ¿Ves esto? ¿Lo ves? 
-¡Oh, Dios mío, Lucy! ¿Cómo diablos te has hecho eso? 
-¡Me intentaron matar, Sam! ¡La OMER envió a un antirosado para matarme por entrenar a los chicos! ¡Un antirosado que se hizo pasar por papá! ¿Sabes lo que es ver la cara de papá tras siete años, pensar que sigue vivo y que luego quiera matarte?
-¿Cómo que intentaron matarte? ¡James Tomas Eliot! 
-¡No ha sido culpa de Jimmy! ¡Me escapé! ¡Me escapé y me pillaron! 
-¿Te escapaste? ¿De dónde? 
-¡Me vigilaban los chicos! ¡Constantemente! ¡Por eso venía Louis todos los fines de semana! ¡Para mantenerme a salvo!  
-¿Qué? 
-¡Cuando tú estabas en Oxford estudiando yo estaba viviendo en la casa de la cala! ¡Porque conocerás la casa de la que te hablo! ¿No? 
-¡Lucy!- dice Sam.
-¡No sabes por lo que he pasado! ¡No lo sabes! ¡Y no lo sabrás nunca porque no has estado en mi piel! ¡Entrenar a los chicos fue decisión mía! ¡Y solo mía! ¡No sabes lo que es tener a siete personas constantemente pendiente de ti para que no te pase nada! ¡No sabes lo que es estar pendiente de unos rosados que están condenados a muerte! ¡No sabes lo que es estar enamorada de alguien quien se ha ido a la OMER pensando que va a morir! 
-¡Jimmy estuvo en la OMER! ¡Sé cómo te sientes! 

Tras esas palabras me doy cuenta de que Samantha está llorando. También me doy cuenta de que yo estoy llorando. 

Sin decir nada me dirijo a mi hermana para abrazarla porque, por fin, la he dicho lo que ocurre con mi vida. La he dicho la verdad. Hemos dejado de ocultar cosas. 
-¿Estás bien?- pregunta mientras me acaricia el pelo.

Niego con la cabeza sin ocultar algunos jadeos.
-Vete a dormir, Lucy. 
-Está bien. 

Me separo de ella y entro en mi cuarto donde me tumbo en mi cama y me arropo con las sábanas que aún huelen a Louis. 

jueves, 16 de octubre de 2014

62.


Las clases están tensas. El último examen está a punto de terminar. Termino un ejercicio de matemáticas y me olvido hasta que tenga que hacer la selectividad. 

Luego, a la tarde, tenemos la celebración de graduación. Vamos a cenar todos los alumnos del último curso en uno de los restaurante del pueblo y luego iremos a una de las discotecas hasta que nos vayamos a casa. 

Al principio los chicos no querían ir -de hecho no quieren ir- pero  les he convencido en el último momento. 

El timbre suena y el profesor recoge los exámenes.
-¡Somos libres!- chilla Holly cuando llegamos a la mesa de la cafetería.

Hoy el entrenamiento ha sido rápido pero intenso, mucho más que otros días. 

-Que guapa, Bombón- dice Louis cuando salgo de mi cuarto con mi vestido de color azul marino y con unos tacones marrones de piel.
-Tú también estás muy guapo- le digo acercándome a él y pasando mis brazos por su nuca para estar a su altura. 
-Pero tú mucho más.

Llegamos al instituto andando desde mi casa. Allí está Sam con Jimmy con una sonrisa de oreja a oreja. 
-A papá y a mamá les encantaría estar aquí- dice cuando me abraza. 
-Lo sé.
-Estarían muy orgullosos de ti. Su pequeña se gradúa. 
-De ti también se sentirían orgullosos. Te vas a casar. 
-Que me iba a casar con Jimmy no era un secreto.

El salón de actos es una sala no muy grande. Las paderes están fabricadas de madera, como si se tratase de una cabaña de montaña, y tiene varias filas de sillas acolchadas con el forro de color verde amarillento. 

Yo me siento junto a Louis en una de las sillas. Delante nuestro están los demás chicos y a mi lado está Eli junto a Andy y Holly. 

La presentación es un tanto aburrida: despedida de alumnos, despedida de profesores, unas palabras del director y luego la entrega de los diplomas. 

Cuando la ceremonia ha terminado, nos juntamos todas las personas y vamos a otra sala para comer algo -en un principio iba a ser en el patio pero los profesores tenían miedo de que lloviese-. 
-¿Cuándo sabemos que hemos aprobado todo?- pregunta Holly.
-En una semana. Pero mañana tenemos que venir a clase para una reunión de la selectividad. 
-Holly, ¿vas a estar preocupada de los exámenes en tu tiempo libre? 
-¡Mis padres no paran de preguntarmelo! 
-¿Hasta que hora os vais a quedar hoy? 
-Hasta que desayune en la creppería de la plaza- dice Andy.
-¿Vas a quedarte hasta las ocho de la mañana? 
-Nueve- corrige ella a Eli-. Ya tienen el horario de verano. 


Por encima del brazo de Eli veo como Jimmy habla con Sam alegremente hasta que Kate llega allí y le pide a Jimmy hablar. 
-Yo creo que me iré pronto- digo.
-¿A qué hora? 
-Pronto.
-Lucy, espero que no te vayas antes de las cinco de la mañana- dice Andy.
-Me iré antes.
-¡Lucy! ¡Es nuestra graduacción! 

Intento buscarme una excusa buena. No les puedo decir que mañana voy a tener entrenamiento con los chicos. 
-Lucy, ¿podemos hablar? 

Me giro y veo a Kate a un metro de mí.
-Claro.
-¡Luego hablamos!- dice Holly con retintín. No sabe que va a perder el tiempo intentando convencerme.

Me aparto unos metros y voy junto a Kate. Lleva unos pantalones vaquero junto a una blusa de color amarillo. Los profesores -en este caso profesora de prácticas- no están obligados a venir muy arreglados. 

Kate parece sonriente aunque parece nerviosa. 
-He hablado con Jimmy. 
-Ya te he visto.
-Mi casa está cerca del restaurante en el que vais a cenar. Y he pensado que te gustaría llegar tarde a casa. Tengo una cama libre por si quieres pasar ahí la noche.
-No- dice Louis acercándose a nosotros y pasando su brazo por mi cintura. 
-Louis- dice Kate-, no hace falta que estéis todo el día pendiente de ella. 
-Lo que no hace falta es que se vaya a tu casa a dormir.
-Louis, no te preocupes.

Luego oigo como los demás se acercan a nosotros. Todos están llevando trajes. Zayn lleva incluso una corbata negra que le hace parecer más elegante. 
-Es bueno para Lucy pasar con sus compañeros una última noche de fiesta. No la obligues a ir a casa pronto. 
-Kate, lo sentimos- dice Liam-, pero no creo que sea una buena idea que...
-A mí me parece una buena idea- susurra Niall. 

Me giro para verle. Su sonrisa se ha borrado en un instante y mira al suelo derrotado. Sus manos tiemblan y el irlandés está intentando que no se muevan tanto. 
-Niall, ¿te das cuenta de la estupidez que acabas de decir?- pregunta Harry. 
-No es una estupidez. 
-Niall...
-Es una buena idea. 

Los chicos miran a Niall extrañados pero yo miro a Kate.
-No te preocupes, Kate- susurro-. Estaré bien con los chicos. Además no deberíamos irnos hoy muy tarde a casa. Mañana tenemos entrenamiento. 

Kate suspira y busca algo en sus bolsillos. 
-Si cambiáis de opinión aquí tenéis mis llaves- dice mientras me entrega un llavero del gato Silvestre con un par de llaves.
-No las vamos a necesitar- dice Louis cogiendo las llaves y metiéndoselas en el bolsillo de su chaqueta-. Pero gracias. 

Durante la cena estoy junto a las chicas y los chicos están en la mesa de al lado. Las sonrisa de los chicos han ido desapareciendo. Primero la de Harry se ha ido cuando a ido a hablar con Niall. La de Liam tras hablar con Harry. Y la de Zayn tras hablar con Liam. En su mesa solo queda una sonrisa. Louis habla sin parar de cosas sin sentido e intenta hacer algunas gracias para intentar animar el ambiente.
-¿Se puede saber que pasa?- le oigo preguntar-. Si salimos de la OMER vamos a poder seguir viéndonos todo el tiempo que queramos. Esto no es un adiós. 

De pronto veo esa cara tan característica del rubio, esa cara con la que parece que te está mirando el alma. Esa cara que me pone todos los días cuando se mete en mi mente para sacar mis pensamientos y ponerles voz. 
-¿Qué? 

La cara de Louis cambia drásticamente con rapidez. Baja la mirada a su plato que contiene un filete de ternera y patatas y coge la servilleta para limpiarse la boca y las manos. 
-¿Qué ha pasado?- pregunta Andy. 

Me giro sobresaltada para mirarla pero me doy cuenta de que no solo Andy mira a la mesa de los chicos. He debido de estar mirándolos por un buen rato y las habrá llamado la atención. 
-Ahora vengo- susurro mientras me levanto y voy a la mesa. 

Algunas personas me miran y ponen caras al ver que me acerco a la mesa de los pirómanos. 
-Hola- digo. 

Las miradas de los chicos van a mí y me miran con unas sonrisas falsas. 
-Hola, Lucy- dice Liam-. ¿Qué tal estás cenando? 
-Bien, gracias por preguntar- me percato de una silla vacía al lado de Niall me siento ahí-. ¿Ocurre algo? Es noto algo decaídos. 
-Debe de ser la cerveza- dice Harry mostrando su vaso por el que se derrama un poco de espuma. 
-¿Ya estáis empezando a beber? ¿Tan pronto? 
-Sí- dice Zayn con sus ojos marrones mirando el mantel blanco. 
-Parecéis un poco cansados- susurro-. ¿Queréis que nos vayamos a casa pronto? 
-Por favor- dice Niall. 

El estómago se me encoge por las caras que tienen cuando me vuelvo a sentar en mi mesa. 


Cenamos tranquilamente y hablando de muchas cosas aunque yo no ponga atención a lo que me dicen las chicas. Cada dos por tres miro a la mesa de los chicos y ya casi no hablan, de hecho creo que Harry, cuando ha ido al baño, ha ido a llorar porque vuelve con los ojos rojos e hinchados. 

Cuando llega el postre -una bola de helado de chocolate acompañado de una porción de tarta de queso con mermelada de frambuesa-, Louis se acerca a mí y me dice al oído: 
-¿Quieres que vayamos a casa ya? 

Asiento con la cabeza y -tras una duras miradas de mis amigas por irme pronto a casa- me despido de ellas. 

Louis me guía por las calles del pueblo con rapidez, asustado.
-¿Y los demás?- pregunto al darme cuenta de que solo vamos nosotros dos.
-Se quedan un rato más en el restaurante. 
-¿Por qué? 
-No lo sé- miente él. 

Tras casi tres cuartos de hora llegamos a la casa de la cala -mis tacones nos han hecho ir más lentos- y me quito el vestido cuando llego a mi cuarto. 
-¿Quieres dormir ya, Bombón? 

Algo dentro de mí me dice que el mejor sitio en el que puedo estar es en la cama pero otra parte me dice que no, que no estoy cansada. Pero no la hago caso y me pongo el pijama con rapidez. 

Ya en la cama veo la cara cansada de Louis pero no cierra los ojos ni para pestañear. Solo me abraza, como todas las demás noches, pero con una diferencia: esta vez lo hace más fuerte, con miedo a que pueda escaparme de entre sus brazos, como si quisiera huir y él no me dejara.
-¿Sabes qué, Bombón? 

Me giro encima del colchón y de entre sus brazos y le miro a los ojos, unos ojos azules aguados, como si tuviera miedo. 
-Dime- susurro intentando quitarle las lágrimas de la cara. 

Se acerca y me da un beso en la frente.
-Te amo. 

Sonrío. En una parte de mi mente se me ocurre preguntarle qué le pasa pero en el fondo sé que no debería. No ahora. No ahora que le veo tan mal. 
-Yo también te amo, Louis. 

Y le beso para poder hacerle comprender que estoy allí, que no me voy a ir, que ese es el mejor sitio en el que puedo estar y para demostrarle que mis palabras son sinceras aunque hubiese tardado en un principio darme cuenta. 

El agarre de Louis se ha hecho más fuerte y se pone encima mío para besarme con más intensidad. 

Sin pensarlo le quito la camiseta que se ha puesto él de pijama y le beso el pecho con dulzura, con miedo de hacerle daño. Pero él hace lo mismo conmigo. 

Le vuelvo a besar -bueno, creo que no he dejado de besarle- y nos terminamos de desnudar. 
-¿Quieres...?
-Sí- respondo sin darle tiempo a terminar la pregunta. 

Tras un rato bajo a la cocina de la casa a por un vaso de leche caliente con cacao. Llevo puesto el pijama que Louis me había quitado para hacer el amor y también una sonrisa de oreja a oreja porque me siento muy feliz. 

Cuando entro en la habitación, veo a los chicos sentados en las sillas y en la encimera.
-Buenas noches- digo con una sonrisa.
-Buenas noches, Lucy- responde Zayn mirando un vaso que contiene un líquido de color marrón traslúcido. Los demás también tienen un vaso. 
-¿Qué tomáis? 
-Un poco de whisky escocés. 
-¿Y eso? 
-Para poder dormir relajados- responde Niall.
-¿No crees que es mejor leche?
-Necesitamos algo fuerte.
-Tonterías- respondo a Harry. 

Saco cinco vasos de uno de los armarios y pongo un poco de leche en cada uno y los voy pasando a Harry para que los caliente. Él me mira mal pero obedece. 

Cuando cada uno tiene un vaso de leche caliente, Louis viene a la cocina también.
-¿Vamos a la cama, Bombón?
-Claro.

Me bebo la leche rápidamente y los chicos me imitan para ir a sus cuartos también. 
-Buenas noches, Lucy- dice Harry mientras que se acerca a mí y me abraza-. Eres la mejor entrenadora que hemos podido tener.
-Tonterías, Harry.

Harry sonríe y sube las escaleras lentamente.
-Eres la mejor, Lucy- susurra Liam a mi oído abrazándome también. 
-Y vosotros también, chicos. 

Liam, tras Harry, sube las escaleras para ir a su cuarto. 
-Buenas noches- susurra Zayn antes de darme otro abrazo, este más cariñoso-, eres como mi hermana pequeña aquí. ¿Lo sabes? 
-Que no se enteren tus hermanas que sino te pegan.
-Vale. 

Cuando voy a subir junto a Louis me percato de que Niall sigue en la cocina con su vaso de leche aún.
-Buenas noches, Lucy- dice tras levantarse y tirar la leche por el desagüe. Luego se acerca y me abraza-. Eres una de las mejores personas que hay en este mundo. Gracias por arriesgarte por nosotros.
-No hay de qué.

Niall sube también las escaleras y, cuando estamos totalmente solos Louis y yo, le miro.
-Han bebido demasiado whisky.
-Debe de haber sido eso- dice cogiéndome de la manos-. Vamos a dormir, Bombón. 

Un sonido estridente hace que me despierte. Sin abrir los ojos extiendo mi mano para alcanzar mi móvil que está en la vieja mesilla de noche que está junto a la cama de Louis.
-¿Si?- pregunto con voz pastosa y adormilada.
-¿Lucy?- pregunta Andy, no con una voz mejor que la mía- ¿Dónde estás? 
-En la cama. ¿Ha ocurrido algo? 
-¡Que llegas tarde! 
-¿Cómo?
-¡Lucy! ¡Te has quedado dormida! ¡Teníamos reunión a las once y son las once y diez pasadas!
-¿Qué?- chillo mientras que me incorporo para ver el reloj de mi muñeca- ¡Mierda!- me levanto de la cama de un brinco- ¡Voy ahora mismo! 

Cuelgo y tiro el móvil a la mesilla para ir a la silla en la que puse ayer toda mi ropa preparada.
-¡Louis, despierta!- chillo mientras tiro de espaldas a la cama mi camiseta de pijama para hacer que Louis deje de dormir-. ¡Llegamos tarde! 

Me visto con rapidez pero Louis no dice nada.
-¡Vamos!- grito antes de girarme y ver que en la cama no está. 

Suspiro y, cuando me he puesto los zapatos, salgo del cuarto y voy al pasillo donde golpeo las distintas puertas de las habitaciones de los chicos para despertarles. También llamo a la puerta del baño antes de bajar las escaleras y tirar el bolso, que también tenía preparado, junto a las mochilas de los chicos. 

Entro en la cocina y la veo desordenada porque dejamos ayer todos los vasos que usamos para beber la leche -y los chicos, anteriormente, el whisky-. Saco del armario dos vasos e intento lavar con rapidez otros cuatro para poder desayunar todos.   
-¡Harry, ven a calentar la leche!- grito mientras que busco las galletas y el cacao en polvo. 

Intento ordenar la mesa de la cocina lo más rápido que puedo para intentar desayunar con un mínimo de limpieza.
-¡Liam, Niall! ¡Bajad a ayudadme!

Cojo una de las bayetas verdes que hay cerca del fregadero y la paso sobre la madera de la mesa para poder limpiar los restos de -supongo- whisky que se han quedado marcados convirtiéndose en algo viscoso y pegajoso. 
-¡Harry! ¿Quieres bajar a calentar la leche o qué? 

También pongo unos platos sucios de ayer a la hora de la comida en la pila y salgo de la cocina para subir las escaleras y quedarme frente a la puerta de Liam. 
-¡Espero que estés vestido, Liam!- grito antes de entrar en su cuarto-. Nos hemos quedado dormid...

Paro de gritar cuando me doy cuenta de que en el cuarto no hay nadie. Solo está la cama deshecha.

Bufo y voy al cuarto de Harry.
-¡Llegamos tarde!- grito pero tampoco hay nadie. 

Suspiro cabreada y voy al resto de las habitaciones pero están desiertas. Bajo de nuevo al piso de abajo para ir a la bodega pero no hay ningún rastro de ellos. 
-¡Esto no tiene ni puta gracia!- grito enfadadísima-. ¿Os dais de que llegamos tarde? 

Nadie contesta y yo, más enfadada, voy a la puerta de la entrada pero tampoco les veo ni en el pequeño porche ni en la cala.
-¿Chicos?- grito ya muy nerviosa por la dichosa broma-. ¿Louis? ¿Zayn? 

Me muerdo el carrillo interno con duda. No es momento para jugar al escondite. Llegamos ya cuarto de hora tarde a la reunión del instituto. Y estamos en junio. Tenemos que prepararnos para la selectividad y... 

"La OMER suele llevárselos en junio" dijo una vez el doctor Mason. 

Miro mi reloj. Hoy es dos de junio. 
-¿Chicos?- grito. 

Noto como la ira de mi cuerpo desaparece y es sustituida por angustia. 

No. No. No. No puede ser. No.
-¡Louis!- grito entrando en la casa-. ¡Louis! 

Voy a la cocina y busco en todos los rincones. Busco debajo de la mesa, en los armarios, debajo de la encimera.
-¡Liam! 

Salgo de la cocina y subo las escaleras para ir a los cuartos.
-¡Nial!

Siguen estando vacíos pero busco debajo de las camas y de las cómodas por si -como si fuera una desagradable broma que se les ha ido de las manos- estuvieran allí. 
-¡Zayn!

Salgo del cuarto de Niall y me dirijo al cuarto del moreno, del que considero mi hermano mayor, pero tropiezo con el marco de la puerta y caigo al suelo. Me levanto con celeridad para entrar al cuarto pero tampoco está.  
-¡Louis!

Busco por todo el piso de arriba y lo revuelvo todo. Las lágrimas empiezan a salir de mis ojos y me impiden ver bien.
-¡Harry! 
-¡Lucy! 

Me levanto con rapidez y voy a las escaleras para encontrarme con Jimmy y con Kate pero me detengo a la mitad de los escalones y niego con la cabeza.

Kate sabía que se iban a ir a la OMER esta noche. Por eso me dijo que me fuera esta noche a dormir con ella. Seguro que Niall le leyó la mente. Por eso estaban ayer todos tan decaídos. Las palabras que me dijeron ayer cada uno no eran de agradecimiento, eran de despedida. Por eso Louis me dijo que me amaba. Por eso me abrazaba tan fuerte. Por eso lloraba. 

Miro a Jimmy con los ojos aguados.
-¡Ayudadme a buscarles!- grito con un nudo en la garganta. 
-No están.
-¡Sí! ¡Sí están!-chillo- ¡ Me están gastando una broma! ¡Están escondidos! 
-No, Lucy- susurra Jimmy empezando a subir las escaleras-. Se los han llevado.  
-¡Que no, joder! 

Noto un fuerte dolor en mi tobillo. Seguro que de cuando me he caído. Pero ese dolor no me importa nada. 
-Vámonos, Lucy- dice Kate mirándome con tristeza.   
-¡Chicos!- grito- ¡Salid! ¡Llegamos tarde al instituto! 
-No están, Lucy- repite Jimmy a un metro de distancia. 

Intento alejarme de él, pero ya me ha agarrado. Intento zafarme, pero no tengo fuerzas. Entonces me rindo y me dejo hacer como si fuese un ser inerte contra el pecho de Jimmy.  



martes, 14 de octubre de 2014

61.


Los entrenamientos últimamente son muy cansados. Incluso para mí. Y no es porque Niall se pase horas en mi mente dirigiendo a los demás y me haga hacer cosas en contra de mi voluntad -si alguien me hubiese dicho que le dejaría hacer eso hace unos meses le hubiese tomado por loco-, sino porque es algo que me cansa psicológicamente a mí también. Tengo que estar pendiente de que los chicos no paren de usar sus poderes durante horas, ni de que paren de hacer los ejercicios físicos que les mando hacer. 

A veces viene Jimmy para ayudarme -aunque a Louis eso no le haga mucha gracia-.

Mis amigas me notan siempre muy cansada y siempre las digo que m he quedado hasta tarde estudiando para los exámenes. Ellas a veces me miran escandalizadas diciendo que eso no hace nada bueno en mí aunque si las dijese que no he tocado ningún libro se escandalizarían más. Pero nunca piensan eso, Niall se ha encargado de eso. Hace unas semanas que se mete en la mente de los profesores y hace que me califiquen con buena nota -no tengo ningún examen que baje del seis y medio de nota-. 

Las noches en la cala son asombrosas. Louis no para de estar pendiente de mí en los ratos que le dejo libres y eso me encanta -normalmente me hubiese agobiado pero me he mentalizado para disfrutar de los pocos ratos que me quedan a solas con él hasta que vuelva de la OMER-. Además, como ha empezado a hacer buen tiempo, me lleva más al pueblo. Eso hace que me distraiga y me relaje después de entrenarles pero se pone de los nervios cuando, por algún casual, nos encontramos a Jimmy paseando por ahí. 

-Lucy, te veo cansada- me dice el doctor Mason cuando va a darme los resultados de los análisis que nos hicieron en el instituto.
-Estoy cansada.
-Eso ya te lo he dicho.
-Está muy pendiente nuestro- dice Liam.
-Ya me imagino. ¿Qué tal los exámenes? 

Sé que esa pregunta le da exactamente igual. El doctor Mason nunca se ha interesado por mí -salvo cuando estuve "ingresada" por el ataque del antirosado-. Siempre me ha preguntado por los chicos. 
-Bien- digo siendo cortés. 
-Me alegro. Podéis iros. 

Liam y yo nos levantamos y nos vamos de la enfermería para irnos ya a casa -falta media hora para que terminen las clases pero los chicos están de acuerdo con que me vaya a casa a descansar antes de un entrenamiento de los cansado-. Cuando Liam y yo estamos en el bosque, este me indica que me suba a su espalda, le hago caso, y llegamos a casa en un periquete. A veces amo su supervelocidad. 

Insiste en que me duerma un poco antes de comer, que ya hace él la comida -no sé cómo porque no hay electricidad y con su poder poco puede hacer para calentar algo-. 

-Bombón, despierta. 

Abro los ojos y me encuentro a Louis enfrente mío, con una sonrisa de oreja a oreja.
-Es hora de comer. 

Al rato salimos afuera. 

¿Dije que había empezado a hacer buen tiempo? Pues odio la lluvia. Esta todo encharcado pero parece que todo sale bien. Ningún chico se detiene para acercarse a mí para quejarse, ni descansan hasta que a las ocho y media el sol se pone.

Louis me lleva al bosque pero nos detenemos ahí, sobre una piedra de color gris que está poblada de musgo verde. 
-Hace mucho frío como para ir al pueblo. 

Ambos nos sentamos, con cuidado de no mojarnos por el rocío de las plantas, y observamos durante un rato los árboles que nos rodean, los movimientos que hacen sus ramas a causa del viento, el movimiento del oleaje, los pájaros posarse en distintos lugares de las cercanías. Incluso me percato de que hay flores de colores vivos en el suelo, entre las hierbas. 

Examino con la mirada una flor de color amarillo pálido, con grandes pétalos. 

Nunca había tardado tanto en darme cuenta de las consecuencias tardías de la primavera en el pueblo. Y, por primera vez, me percato de que el paisaje es realmente hermoso. Siempre me daba cuenta de la primavera por las vacaciones de Semana Santa, o por los pequeños terneros que dan sus primeros pasos en una finca que está a un par de kilómetros de mi casa por la que pasamos cuando Sam y yo íbamos a la ciudad a hacer recados. Pero la mezcla del mar -con sus destellos de luz en el agua y su sonido- con el bosque -con sus árboles, flores y criaturas- nunca me había llamado tanto la atención. Puede que si hubiese estado menos ocupada me hubiese parado a pensar en ello. 
-¿Te gustan las vistas, Bombón? 
-Sí- susurro-. Son muy bonitas. 

Noto la mano de Louis agarrando la mía y la aprieto con firmeza pero con cariño. El me corresponde. 

Por un momento me siento mal por haberme perdido este maravilloso proceso que sé que voy a poder amar. Pero luego se me olvida cuando me doy cuenta que las primaveras siempre llegarán. Que habrá una gran cantidad de primaveras de las que puedo disfrutar el resto de mi vida mientras que hay otras cosas que no: él. O Liam. O Zayn. O Harry. O Niall. 
-Louis...
-Dime, Bombón.
-¿Te gusta la primavera? 
-Prefiero el verano. 
-¿Pero te gusta la primavera? 
-Claro. Es muy bonita. Como el resto de las estaciones. 

Entonces me imagino a mí estando ahí tras unos meses, cuando las olas sigan rompiéndose en la orilla de la cala secreta, cuando pueda bañarse en el mar con tranquilidad de no coger una pulmonía por el calor que desprende el sol en los meses de verano. 

Y me imagino ahí, contemplando como las flores se marchitan porque haya llegado el momento de dejar sitio a las hojas secas en el suelo, tras caer de sus ramas como si hubiesen bailado un ballet perfecto, con las olas como su melodía perfecta , como si las hojas se tratasen de pequeñas bailarinas cuyo número final sea reposar en el suelo hasta que un golpe de aire las desplace unos metros. 

Y me imagino ahí, llevando guantes, bufanda y un abrigo calentito acompañado de un gran gorro de lana. Quizá no pueda sentarme en la roca porque estará cubierta de una gran capa de nieve blanca, limpia, pura, recién caída del cielo. 

Aunque hay algo que nunca cambia: las olas siempre están ahí haciéndome compañía, siempre que quiero. Esas olas se han ganado mi confianza. Son como aquellos amigos o familiares que siempre he necesitado pero que nunca estaban. Siempre me han acompañado, como hubiese querido con mis padres. Como hubiese querido con Sam. Como voy a querer con Louis. 


Amo esas olas. ¿Y si las acabo odiando porque no me pueden hacer la misma compañía que Louis cuando esté en la OMER? ¿Y si me recuerdan sus días de ausencia? Y en caso de que Louis no vuelva de la OMER, ¿me le recordarán durante tantas primaveras, veranos, otoños e inviernos que viva? ¿Y si dejan de hacerme esa agradable compañía y me torturan durante el resto de mis vidas? 
-Louis...
-Dime, Bombón- susurra mientras que pasa su brazo por mi espalda y me acerca a él con dulzura para que pueda recibir su calor. 
-Vuelve, Louis. Vuelve aquí. Por lo que más quieras.
-¿A qué viene eso? 
-Louis, por favor, vuelve. 

Louis me mira sorprendido por mi actitud. Seguramente sea porque siempre soy yo la que le da esperanzas cuando él dice que no va a sobrevivir.
-Volveré.
-¿Lo prometes? 
-Lo prometo- susurra en mi oído antes de darme un ligero beso en los labios.