Asiento con la cabeza mientras hago un sonido gutural.
-Todo va perfecto- dice Liam apoyándome.
-Genial. ¿Y los exámenes?
-También bien- miento. No hemos tocado ningún libro en los últimos días.
-Me alegro. Podéis iros ya. El conserje va a cerrar en diez minutos el instituto.
Liam y yo salimos de la enfermería con una sonrisa en la boca y cuando nadie nos puede ver, me subo a la espalda del rosado y llegamos a la cala al minuto para preparar mi mochila e ir a casa con Louis.
-¿Ha dicho algo importante?- pregunta Niall.
-Ya sabes como es el doctor- le añade Liam-. Nunca dice nada importante.
-A lo mejor hoy se le habían cruzado los cables y...
-¿Nos vamos?- pregunta Louis mientras coge mi mochila y se la echa al hombro-. Sam estará a punto de llegar.
Asiento con una sonrisa en la boca antes de despedirme de todos y de salir disparada por la puerta bajo la vigilancia de Louis.
Cuando llegamos a la casa, Sam nos observa por la ventana de la cocina sorprendida. Supongo que hemos sido poco cuidadosos al venir con nuestras mochilas desde el bosque asi que cuando entramos en casa, mi hermana nos interroga.
-¿Por qué venís del bosque?
Miro a Louis intentando ver si su cara expresa alguna respuesta.
-¿Algo que decir, Lucy?
-Ha estado algo enferma- dice Jimmy saliendo de una habitación-. Me dijo que si podía ir a casa de Louis a...
-¿Louis no vivía entre semana con otro amigo?
Jimmy susurra algo que solo podría ser escuchado por los cuellos de su camisa y mira a mi hermana.
-Los padres de mi amigo están ahora de viaje. Así que mi amigo podría permitirse tener una cama más ocupada- dice Louis con la frente arrugada pero con seriedad.
Sam no parece contenta con esa respuesta pero luego se acerca a mí y me observa como si pudiera detectar la verdad en las palabras de Louis.
-¿Qué te pasaba?- pregunta algo borde.
-Me dolía el estómago.
-¿Nada más?
-Y tenía fiebre.
Eso hace que mi hermana se tense un poco y lleva su mano a mi frente. Luego me la besa.
-Debe de haberse pasado ya.
-Sí, me siento mucho mejor. Louis me ha cuidado.
Sam mira de nuevo a Louis y luego -definitivamente- quita la extraña mueca de la cara.
-¿Y tú cómo has estado?
Louis se sorprende y, antes de que pudiera decir algo, mi hermana ha llevado su mano a su frente.
-Tú tampoco tienes fiebre. Pero no me habéis contestado. ¿Por qué venís del bosque?
El rosado mira a Jimmy para pedir un poco de ayuda. Nunca me hubiese imaginado que Louis le pidiera algo a Jimmy.
-Necesitaba aire fresco. He estado todos estos días yendo solo a clase. Por las tardes nunca salía y...
-¿Y el bosque es el mejor sitio para ir a estirar las piernas?
-Disculpadla- dice de pronto Jimmy acercándose a su novia-. Se ha esforzado mucho en un trabajo y no le han puesto la nota que quería en la universidad... Está un poco molesta.
-¿Molesta?- dice Samantha con brusquedad-. ¡Llevaba trabajando cerca de dos meses y...!
Yo, al ver de esta, la oportunidad de oro para poder ir a mi habitación, cojo a Louis de la mano y tiro de él.
El fin de semana pasa lentamente. Sam no me deja salir de casa por mi supuesta enferdad y por miedo a que me vuelva a subir la fiebre que la dijimos que tuve pero, cuando ella no se da cuenta, Louis y yo salimos corriendo de la casa bajo la vigilancia de Jimmy.
Los entrenamientos son cada vez más duros y eso se nota cada vez que abandonamos la cala ya que los chicos vuelven a la cama para descansar un poco.
El lunes, tras llegar al instituto, las chicas me acosan con preguntas sobre lo que he hecho el fin de semana pero luego se calman cuando suena el timbre que marca el inicio de las clases.
Mi relación con Louis ha hecho un giro de ciento ochenta grados ya que siempre intenta demostrar lo que me dijo aquel día en mi casa: que me quiere. Pero esta vez me dejo guir por mi propio instinto y le correspondo siempre. Me he cansado de tener que ocultar mis sentimientos y en los pasillos del instituto nos damos distintas muestras de cariño: un abrazo por aquí, un apretón de manos por allá... No nos besamos casi nunca en público por petición mía. No quiero que el doctor Mason me venga de nuevo dando la lata sobre la OMER y sobre que no debo coger cariño a los chicos aunque eso ya no va a ser posible.
La relación que tengo con los demás rosados es singular. Liam me trata como su mejor amiga y cada vez que tiene algún problema respecto a sus poderes nos sentamos en la cocina de la casa de la cala y lo intentamos solucionar con prisa. Con Harry me lcurre lo mismo y puede qu esté más pendiente de él que del resto por su tardanza en controlar sus poderes. Niall es con quien mi relación más ha cambiado. Al principio me negaba a que estuviera en mi mente pero ahora lo animo y ya no tengo miedo de lo que pueda ver en mis pensamientos ya que confío en él. Y Zayn me trata de la misma forma que a una hermana. Pero yo le trato de la misma forma que le trataría mi padre: con respeto, con cariño pero con preocupación.
No quiero que ninguno se quede criando larvas en la OMER.
Una vez estando con Louis tras la hora de comer me susurra una cosa:
-Quiero que conozcas a mi madre.
Mi mente se nubla tras esas palabras. ¿Qué?
-Sé que es algo pronto pero queda poco tiempo para que me vaya. Y quiero hacer todo lo querría hacer contigo antes de irme. Y una cosa es que conozcas a mi madre.
Mi gargajta tiene un nudo que impide que trague con tranquilidad.
-Vas a volver de la OMER.
Louis, sin decir nada se levanta y me mira.
-Pero estaré encantada de conocer a tu madre.
Mentira. ¿Cómo es posible que se le haya ocurrido tal cosa? Pero son las nueve de la noche, estamos en pijama y su madre no vendrá esa misma noche. Tengo tiempo para hacerme a la idea. De todas formas, ¿esto no lo hacen los novios? ¿Louis y yo solos novios? Nunca lo hemos hablado. De hecho, no hemos rozado ni un tema parecido.
Sonríe y luego busca un par de sudaderas. Me lanza una.
-Vamos.
Mis manos tiemblan. ¿Qué quiere que haga? No tengo frio. No necesito una sudadera para estar por la casa. Hay una agradable temperatura gracias a todos los canales de ventilacion que llegan hasta el salón donde el fuego que ha hecho Harry está.
-Si nos damos prisa podemos llegar antes de que se acuesten las niñas.
No. No creo que pretenda llevarme ahora a su casa para comocer a su madre. Vive en Doncaster. Tardaríamos mucho tiempo en llegar. Necesitaría más que una sudadera para evitar el frío. Veo que coge su cartera y la examina. Oh, no. Espero que no me suba a un autobús. Aunque dudo aue haya un autobús directo a Doncaster. Y menos a estas horas.
Salimos de la casa tras despedirnos y al rato llegamos a las calles del pueblo donde varias personas parecen sorprendidas de ver a un par de adolescentes vestidos con sus pijamas. Louis tira de mí mintras que to me pregunto qué trama.
Pronto llegamos a una pequeña plaza donde una cabina de telefono se halla solitaria. Él me abre la puerta y me la sujeta indicándome con una gran sonrisa en la boca que entre.
Cuando estamos los dos dentro de la cabina -apretujados-, saca su cartera y mete unas monedas en la ranura. Luego pulsa unos números y espera con impaciencia. Sus pies dan pequeños golpes en el suelo antes de que hable.
-Buenas noches, mamá... No te preocupes. No ha pasado nada... De verdad... Que no... Mamá, solo quería que... Ya sé que es muy tarde pero es importante...
Miro por el cristal de la cabina las calles buscando alguna sombra que me asuste o a alguien que parezca que les observa. Cada vez que salgo de noche me acuerdo del suceso ocurrido con un antirosado que se hizo pasar por mi padre y cuyo enfrentamiento dejó como huella una herida en la parte superior de la nuca, justo sobre el hueso que hace de unión entre el cráneo y la columna vertebral. Levanto la mano y la acaricio con cuidado, como si tuviera kiedo de que se abriese y volviese a sangrar tanto como debió de sangrar.
En la calle no parece que haya nadie que quiera espiarnos pero me asusto cuando una mano me toca la muñeca de la mano que acaricia la cicatriz. Louis me mira con nerviosismo mientras que me señala el suricular del teléfono.
Lo agarro con miedo como si la madre de Louis fuese a salir de allí para gritarme.
-¿Hola?- pregunto.
-¿Lucy? ¿Lucy Smith?
La voz que está al otro lado parece ralaja pero se le nota un matiz de alegría.
-Hacía mucho tiempo que quería saber sobre ti.
-Ah, ¿sí?
-¡claro! Louis me ha hablado mucho de ti. ¡Quería saber sobre la chica que trae loco a mi hijo!
Noto que me ruborizo y echi una mirada tímida a Louis que tiene la cara seria pero a la vez alarmada.
-No creo que esas sean las palabras apropiadas para...
-Son las palabras mas exactas, Lucy. Louis me lleva hablando de ti mucho tiempo. Tengo entendido que eres la hija de Charlie, ¿no?
Una punzada llega hasta mi corazón al oír ese nombre.
-Me gusta mucho que entrene a mi hijo. A Louis siempre le había gustado el atletismo, ¿sabes?
Miro a Louis asombrada pero recuerdo que Zayn me dijo que sus familias creen que mi padre sigue vivo y que es él quien les entrena. Lo que no me encaja es lo del atletismo. Puede que Louis la haya dicho que es lo que piensa todo el mundo. Es una gran idea ya que mi padre era el entenador del equipo de atletismo del colegio.
-Algo me había dicho- miento.
Continuo hablando con la madre de Louis -se llama Johanna pero me ha obligado a llamarla Jay- durante un rato hasta que Louis me avisa de que se ha quedado sin monedas para echar así que, tras despedirme de la agradable mujer, le cedo el auricular al muchacho para que se despida. Este cuelga tras unos segundos. Luego dirige sus ojos a los míos y enlaza sus brazos alrededor mío.
-Gracias, Bombón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario