Soy la elegida de Jimmy. Ya no necesito protección constante. Ya puedo salir de casa sola. Puedo estar sola. Llevo desde febrero sin un minuto a solas conmigo misma. Y no puedo soportarlo.
No quiero estar sola.
No puedo estar sola.
Me volvería loca.
Cuando me dejan sola en casa no puedo mantenerme quieta. Necesito estar moviéndome. Necesito saber que la OMER no me va a matar porque ahora no pueden. Pero estoy insegura. Tengo miedo a que no cumplan con su parte del trato.
Kate más de una vez me ha intentado sacar de casa en lo que llevamos de semana pero la resulta imposible. Es más fácil vigilar que no te maten en tu casa. Me costaría mucho vigilar toda la ciudad.
Como Sam no recuerda nada sobre los rosados, la OMER y cosas relacionadas no sabe porqué casi no habla ni me muevo de la cama y, por eso, cuando estoy con ella intento hablar lo máximo posible pero, a veces, tengo que levantarme e ir a mi cuarto para llorar. A veces por la ausencia de los chicos, otras porque mi hermana -aunque no lo sepa ya- ha hecho algo muy importante por mí. Ha dejado atrás siete años de recuerdos. No sé si hubiese hecho yo algo de este tipo por ella.
Como no recuerda nada, me obliga a estudiar cuando esta en casa -ya no pasa todas las noches en Oxford porque ya casi ha terminado su curso universitario-. Me presiona como lo hacía antes de marcharse a la ciudad, e incluso a veces me amenaza con castigarme sin salir. Y como yo no quiero salir cuando Kate me obliga, la presiono para hacerlo.
Jimmy, cuando fue al psicólogo con Sam, le explicó mi situación y consiguió un bote de pastillas antidepresivas por si acaso iba a peor.
A veces me las ofrece cuando me da un ataque de ansiedad pero se las niego. No quiero medicarme.
-Lucy, es bueno para ti- susurra cuando estoy tumbada en la cama.
Niego con la cabeza.
-Te las dejaré en la cocina. Por si...
-Te las dejaré en la cocina. Por si...
Pero no termina la frase.
Kate vino el viernes por la mañana a verme.
-¿Estás estudiando?- me pregunta cuando entra por la puerta con su copia de las llaves. Se las ha debido de dar Jimmy.
-¿Estás estudiando?- me pregunta cuando entra por la puerta con su copia de las llaves. Se las ha debido de dar Jimmy.
Niego con la cabeza.
-Tienes que estudiar. La selectividad...
-No voy a hacer la selectividad.
-Pero...
-Tienes que estudiar. La selectividad...
-No voy a hacer la selectividad.
-Pero...
Niego la cabeza. Pero ella parece que no se disgusta, como hizo Sam cuando la di la noticia.
-Por lo menos sal a la calle.
-Por lo menos sal a la calle.
Niego la cabeza.
-Necesitas aire puro. ¿Salimos a correr por el bosque?
-Necesitas aire puro. ¿Salimos a correr por el bosque?
¿Por el bosque? ¿Aquel lugar donde pasaba tanto tiempo con los chicos, para recordar el camino que hacía todos los días para ir a la cala? ¿Para ver los árboles que veían las muestras de amor que Louis y yo teníamos? ¿Para recordar que un antirosado casi me mata?
Abro la boca para contestar pero la rosada se me adelante. Ha debido de ver lo que la iba a decir.
-¡Bobadas!- dice mientras que tira de las sábanas y me deja desarropada- ¡Andando!
-¡Bobadas!- dice mientras que tira de las sábanas y me deja desarropada- ¡Andando!
Cuando voy a decirla que no quiero ir a correr se me adelanta otra vez.
-No tenemos porque ir al bosque. ¡Vamos a bañarnos!-vuelvo a abrir la boca pero...- No estará fría ¡Vamos!
-No tenemos porque ir al bosque. ¡Vamos a bañarnos!-vuelvo a abrir la boca pero...- No estará fría ¡Vamos!
Abre un cajón al azar de mi cómoda y coge un bikini blanco para tirármelo.
-¡En diez minutos te quiero a fuera!
-¡En diez minutos te quiero a fuera!
Diez minutos después estaba fuera, con el bikini puesto, una toalla rosa y descalza. La áspera madera del porche me resulta familiar, quizá es como el suelo de la casa de la cala.
-Vamos, Lucy- me dice Kate.
-Vamos, Lucy- me dice Kate.
Cuando doy unos pasos y bajo las escaleras cojeando, el sol me da de pleno en toda la cara y tengo que dejar caer la toalla para impedir que mis ojos se cieguen. He estado una semana entera sin salir de casa, sin subir las persianas, con la mínima luz posible. Y resulta que estamos a finales de primavera, con un sol espléndido.
Mi piel nota el calor solar. Es distinto que el calor de las sábanas. Este reconforta más. Es más natural.
No me gusta el sol. Quiero lluvia. La lluvia es triste. Como yo.
Cuando voy a decirle a Kate que me vuelvo a dentro esta corre hacia mí y me empuja dirección contraria.
-Un baño no va a hacerte nada, Lucy.
-Un baño no va a hacerte nada, Lucy.
Me obliga a acercarme al mar y eso me hace infeliz porque las olas eran las que me hacían compañia por las noches en la cala cuando me fumaba un cigarro. Eran aquellas que observaban, como yo, el avance de los chicos, incluso antes de que apareciese yo. Observaba a Louis y a Zayn entrenando solos. Luego dio la bienvenida a Liam y a Niall y, por último, abrazó a Harry. Entonces me siento extraña. He sido la última en ir allí. He sido la última en llegar. Y yo no me he ido.
Una gran ola se rompe al llegar a la orilla y moja mi toalla -que ahora está en mi hombro-.
Quizá el mar también está infeliz por mi culpa. Quizá le recuerdo yo a ellos.
-¿Vamos?- pregunta Kate mientras me quita la toalla y la tira a la arena seca junto a una bolsa de comida que ha traído-. Para luego tengo zumo de naranja y unos sandwiches vegetales.
-¿Vamos?- pregunta Kate mientras me quita la toalla y la tira a la arena seca junto a una bolsa de comida que ha traído-. Para luego tengo zumo de naranja y unos sandwiches vegetales.
Me coge de la mano y tira de mí hasta que entro en contacto con el agua. Está fría. Como un cadáver.
Yo también me siento así.
Cuando llego a casa Jimmy me pregunta si quiero algo de comer pero no contesto. Solo voy a mi cuarto.
Me siento sola. Más sola que nunca. Pero, a la media noche, noto un cuerpo que se tumba junto a mí y aunque sé que es Jimmy para cuidarme, me imagino que es Louis, que me abraza y que me pasa todos sus poderes pero, cuando voy a ver si mi mano traspasa el cabecero de mi cama, esta choca con la madera haciendo que yo choque contra la realidad.
Y lloro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario