Translate

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Todo empezó aquí.

15 de enero del 2012.

Instituto.

Veo como Zayn mete sus cosas en la taquilla que le han asignado. Es una taquilla de metal, en la sala este del instituto, justo en la otra punta de nuestra clase.

Conocía a Zayn el día hace tres días, cuando llegué a la casa de la cala.

Llegaba yo con mi bolsa a modo de equipaje y él estaba en la cocina, comiéndose una lata de guisantes que debía de haber comprado anteriormente en una de las tiendas del pueblo. Al principio me miró alertado y dejó caer la cuchara que estaba sujetando en el aire con la telekinesis. Sin abrir la boca le demostré que yo también era rosado, traspasando con la mano la pared. Entonces sonrió y se presentó.
-Vamos, Louis- dice cuando ha cerrado su taquilla y se cuelga su mochila al hombro.

Al principio nos costó entablar conversación. Solo nos conocíamos de diez minutos pero cuando me vio rebuscar en los armarios para conseguir algo de comida me pasó la lata de guisantes y y otra cuchara.

Al día siguiente fuimos juntos al pueblo buscando señales de Charlie Smith, el rosado que nos iba a entrenar.

Charlie debió de llamar a mi casa cuando tenía algo menos de un año y medio de vida. Mi madre siempre me contó como fue. Era una noche de marzo en la que estábamos cenando cuando el teléfono de casa sonó. Mi madre oyó una voz grave al otro lado de la línea -siempre supuso que la llamada se había hecho desde una cabina- que le dijo lo siguiente:

"Soy Charlie Smith, de Newport. Soy un rosado que entrena a otros para que tengan más posibilidades de salir de la OMER. Me han dicho que su hijo Louis es rosado. Que esté el día doce de enero del 2012 en Newport."

A mis padres les costó tomar la decisión. ¿Quién era Charlie Smith? ¿Había dicho la verdad? ¿O sólo quería dar ilusiones? Pero mis padres no se arriesgaron. El día acordado estaría allí.

Y cuando Zayn me dijo que también había recibido la mima llamada unos días después de nacer decidimos ir a buscar a Charlie Smith.

Fue difícil. No sabíamos nada de él a parte de que era rosado y de que nos iba a entrenar pero no podíamos decir ni lo primero ni lo segundo. Sería peligroso. Fuimos al ayuntamiento del pueblo, fuimos al instituto, fuimos a algunos bares por si acaso los frecuentaba. Pero nadie sabía quien era. O conocía a varios.

Pero, cuando ayer, cuando fuimos a la consulta del doctor Mason -el que se presentó como nuestro médico en nuestra estancia en Newport- y nos dijo que era médico especializado en los rosados le preguntamos.
-Murió.

Zayn y yo no fuimos a clase, solo volvimos a la casa de la cala para recoger nuestras cosas y volver a nuestras casas pero, cuando estábamos a punto de salir por la puerta dijimos que nos quedaríamos allí. No perdíamos nada en intentar entrenar los dos juntos.
-¿Y qué diremos a nuestras familias?
-Les diremos que Charlie nos entrena. 

No fue muy difícil que se lo creyeran ya que Charlie dijo en su llamada que no volvería a llamar, no volverían a hablar con nuestras familias, que no se conocerían.

En realidad fue demasiado fácil.

Zayn llama a la puerta de la clase en la que vamos a estar hasta final de curso y luego la abre.
-Llegáis tarde- dice el profesor. Luego pone una mueca en la boca-. ¿Quiénes sois?

Zayn y yo nos miramos y luego responde.
-Somos nuevos.
-Debéis de ser Zayn Malik y Louis Tomlinson.
-Ajá- responde Zayn.
-Tendríais que haber estado aquí desde hace días. Las vacaciones de Navidad terminaron hace una semana.
-Lo sentimos.

Zayn y yo caminamos por la clase hasta llegar al final, a unas mesas dobles no ocupadas.

Antes de que pueda sacar todas mis cosas de mi mochila, alguien llama a la puerta.
-Adelante- dice el profesor mientras pone en la pizarra unas cuentas.

La puerta se abre y entra una chica, de pelo castaño y ondulado con prisas.
-Lucy, llegas tarde.

La chica camina hasta una mesa en la que una compañera -supongo que una amiga suya- aparta sus cosas para dejarle sitio.

Va vestida con unos pantalones vaqueros y con una sudadera gris de Oxford junto a unas botas marrones que la cubren hasta los gemelos.

Su compañera le dice algo y entonces se gira para mirarnos. Sus ojos marrones alcanzan los míos pero los aparta rápidamente y abre un cuaderno para copiar las cuentas.

Yo sonrío y Zayn me mira.
-¿Qué piensas?- pregunta.
-Esa chica...
-A mí me recuerda a una de mis hermanas. Tienen el mismo pelo.
-¿Crees que...?
-¿Qué?

La sigo observando con cuatela pero contesto a Zayn.
-Nada.
-¿Estás seguro?
-Es guapa.

Zayn bufa y luego se pone a dibujar en uno de sus cuadernos.

Lucy a pedido a una de sus amigas un espejo y noto sus ojos en mí a partir del cristal mientras que se pone algo de vaselina en los labios.

Me gusta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario