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martes, 4 de noviembre de 2014

66.

Es viernes y Jimmy me obliga a levantarme, a ducharme y a ir al instituto. Hay una reunión obligatoria para los que tienen que hacer la selectividad y yo me siento en una silla junto a Holly que me anima.
-¿Estás bien?

No respondo. Solo miro al infinito para intentar que la reunión pase lo más rápido posible. No debería estar aquí. Yo no voy a hacer los exámenes. Yo no he empezado a estudiar aún.
-Debeis poner vuestros nombres en esta parte del papel que os entreguen. Y está totalmente prohibido símbolos, firmas o algunas frases para que, en el caso de que el profesor que os corrige el examen os conozca, no os ponga más nota de la debida.

Veo a todos mis compañeros que cogen notas.
-Ahora os daremos un sobre con toda la información para que vuestras familias sepan todo. Y en casi de que haya algún problema podais poneros en contacto con los directivos. Empecemos.

El señor empieza a pasar lista para que los alumnos se levanten de forma ordenada y cojan el sobre. Pero, a los minutos...
-Horan, Niall- dice el señor.

Una punzada en mi estómago hace que me doble sobre mi silla. Noto todas las miradas en mí. Incluso Holly me mira de reojo. Andy y Elizabeth me miran desde el espejo de Andy.

Trago saliva y me levanto de la silla para ir a por el sobre del irlandés.
-No ha podido venir- digo antes de girarme.

Cuando vuelvo a mi silla otra punzada en el estómago.
-Malik, Zayn.

Dejo el sobre sobre la mesa y vuelvo al hombre que me mira sorprendido.
-También lo recojo yo- voy a girarme de nuevo pero me doy cuenta de algo-. ¿Tiene los sobres de Liam Payne, Louis Tomlinson, Harry Styles y Lucy Smith?
-¿Puede repetirme los apellidos?

Respiro de una forma acelerada. Quiero alejarme de aquí pero le digo antes los apellidos y recibo los sobres.
-Muchas gracias- susurro.

Vuelvo a mi mesa, cojo el sobre de Niall junto a mis cosas y me voy de la clase dando un portazo que hace que el suelo vibre.

Mis pasos retumban en los pasillos del instituto y, cuando llego a mi taquilla, la abro con tanta fuerza que todos los papeles y libros que están dentro se caen junto a algunas notas anónimas que aún me llegan. Cabreada y con las lágrimas en los ojos recojo todo con rapidez y lo meto dentro junto a los sobres pero, cuando voy a cerrar, la taquilla se vuelve a abrir como hacía meses, como si se burlase de mí, como se me dijese: "ahora no está Zayn para que me arregle, ¡chúpate esa!".

Doy un portazo pero sigue sin cerrarse y la pego una patada para ver si así gano la batalla pero lo único que hago es abollarla, hacer que el tobillo me duela más y hacer que el sonido metálico sea escandaloso. Vuelvo a intentarlo. Pero el tobillo me duele mucho. 
-Para, Lucy- dice una voz.

No hago caso y doy otra patada.
-Lucy- repite la voz-, para.

Los papeles vuelven a caerse y esta vez les doy a ellos la patada.
-¡Lucy, para!- unos brazos intentan detenerme- ¡Tranquilizate!

Cuando el hombre consigue que me siente en el suelo y que apoye en la pared mi espalda noto una opresión en el pecho. Abro mucho la boca para conseguir mucho aire. Me ahogo. No puedo respirar.
-Tranquilizate, Lucy- me dice el doctor Mason-. Respira despacio.

Me deja por unos segundos mientras que coloca todo lo que se ha caído y cierra la taquilla con un golpe seco.
"A él si le hago caso. Solo me río de ti" parece que dice la taquilla cuando la miro entre respiración y respiración.

Una mano tira de mi brazo y me levanta para llevarme cojeando hasta la pequeña consulta que tiene el doctor.

Me siento pequeña allí. Muy pequeña. Y eso que cuando estuve ingresada allí me parecía muy pequeña y me sentía gigante. Es como si mi claustrofobia hubiese evolucionado a una agorafobia.
-¿Se puede saber que te pasa?- me grita Mason- ¡Solo te ha faltado pulsar la alarma de incendios para que el instituto supiera que estabas allí!

Mi respiración se ha ido rebajando. Quizá por la presencia del doctor.
-¡No hacía falta que llamases tanto la atención!
-No quería hacer eso. 
-¡Pues lo parecía!

Miro a mis manos. Están frías y doloridas por los puñetazos que he dado contra la taquilla.
-¿Qué te dije?
-¿Cuándo?
-¡Ya sabes a qué me refiero!- dice mientras que pone las manos sobre la mesa. Me mira fijamente. Está enfadado.- Te dije que no les cogieras cariño.
-Soy humana.
-¡Te lo dije, Lucy!
-Está en nuestra naturaleza desarrollar sentimientos hacia las otras personas. 
-Hacia este tipo de personas eso es un error.
-No es un error.
-Sí, lo es.

Intento limpiarme las lágrimas con el dorso de la mano. 
-Estás jodida, muy jodida. Más vale que te vayas a casa con Kate o con Jimmy- suspira y se frota la cara-. Tengo algo que decirte. Eres la elegida de cinco chicos. Pero esa elección de hacia ti no es segura.

Sorbo por la nariz y miro al doctor.
-¿Qué dices?

Mason me mira intranquilo. Luego abre con llave un cajón y saca una carpeta de color naranja. Luego me la tiende.
Abro la carpeta con cuidado y veo unos papeles. Parecen unos papeles de la comisaría. Mencionan a los chicos.
-¿Qué es esto?- pregunto.

El doctor suspira.
-Es un informe. Fue redactado por unos agentes de la OMER cuando los chicos llegaron allí.

Empiezo a leer los informes. Puede que sea la última vez que lea algo de los chicos.

"Yo, Niall Horan, con telepatía, elijo a Lucy Smith para que sepa de mis poderes si salgo vivo."

"Yo, Zayn Malik, con telekinesis, elijo a Lucy Smith para que sepa de mis poderes si salgo vivo."

"Yo, Liam Payne, con supervelocidad, elijo a Lucy Smith para que sepa de mis poderes si salgo vivo."

"Yo, Harry Styles, con poder para controlar la temperatura, elijo a Lucy Smith para que sepa de mis poderes si salgo vivo."

"Yo, Louis Tomlinson, con poder de cambio, elijo a Lucy Smith para que sepa de mis poderes si salgo vivo."

-¿Qué significa esto?- pregunto sorprendida.
-Los chicos han dicho a la OMER que eres su elegida. 
-¿De los cinco?
-En caso de que salgan más de uno, uno de ellos tendrá que dejar vacía su elección- suspira-. Estás a salvo hasta que el último muera. Cuando muera irán a por ti.

Me muerdo el labio.
-Jimmy ha cambiado su elección.
-¿Cómo?
-Sam ha ido a un rosado para que le borrase sus recuerdos relacionados con los rosados. Ahora la elección de Jimmy soy yo.
-¿Por qué no...?
-Quería mantener mis recuerdos- digo adivinando su pregunta.

Vuelve a suspirar y se echa hacia atrás en la silla.
-Aunque hayas cometido un error en encariñarte con ellos, ellos también lo han hecho.

Por primera vez en días sonrío.

Me acuerdo de que, cuando empecé a conocerlos, no sabía si les caía bien o simplemente me soportaban por el simple hecho de que decía que los cuadernos de mi padre -esos que tanto necesitaban en febrero- y yo éramos un pack. Luego empecé a ver como me protegían, como me mimaban.

Parece ser que, incluso estando lejos de mí, quieren protegerme.

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